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Conejo al ajillo con aceitunas

17 Jun

La carne de conejo es una de mis favoritas. Cuando era pequeña era una de las pocas que asimilaba y además me gustaba. Ya habré comentado en un “post” reciente lo pesada que podía ponerme a la hora de sentarme a la mesa. Teniendo en cuenta esto, mi padre decidió hacer una cría de conejos, con los que la familia entera se alimentaba. ¡Cómo hay que cuidar y mimar a estos animalitos! Son francamente delicados y se deben mantener muy limpios y en vigilancia permanente. Me encantaba llevarme adentro de casa alguna cría para observarla mejor. Constituía la recompensa por ayudar a ponerles la comida, cambiarles el agua o cortar la hierba fresca que más le gustaban. Tan suaves y esponjoso su pelaje.

Lo que jamás pude soportar era ver o participar de forma alguna en la matanza. Mi padre se encargaba de ello, como mi abuela con los pollos, con una eficacia tremenda, porque jamás sentí un gemido de ninguno. A la hora de sentarnos a la mesa, nunca sentí cargo de conciencia porque sabía perfectamente que eran animales para el sustento humano, criados de manera ecológica y con todo el amor posible. Y lo disfrutaba doblemente porque como lo cocinaba mi abuela, nadie más lo lograba ;). Hoy les enseñaré a hacer uno tan rico, muy parecido al de ella, pero con mi toque personal.

Para aquellos que puedan tener dudas de consumir carne de conejo, les animo a que la preparen porque es un alimento especialmente nutritivo y sano, además de económico. Posee muchísimas proteínas con muy alto valor biológico, es baja en grasas y colesterol, y con una presencia significativa de minerales como el hierro, el zinc y el magnesio; así como vitaminas del grupo B como la vitamina B12 (cianocobalamina), la vitamina B3 (niacina) y la vitamina B6 (piridoxina), fundamentales en varias funciones metabólicas del organismo.

El ejemplo de su excelente asimilación por el organismo es que una niña con serios problemas digestivos y de la vesícula (yo misma), pudiera agilizar sus lentas digestiones con éxito y evitar el problema de la intolerancia a la grasa animal.  Hoy ya he superado casi completamente aquellos padecimientos. Podemos asegurar entonces que la carne de conejo es ideal para aquellos que hacen deporte, los que padecen problemas del estómago o quienes están pasando por regímenes de adelgazamiento y control de peso. Y lo bueno es que se puede preparar de muchas maneras, igual de sabrosas que la que propongo hoy.

Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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Ingredientes para preparar Conejo al ajillo con aceitunas (para 3-4 personas)

  • 1/2 conejo
  • 1 cabeza de ajos
  • 1 cucharada de tomillo seco
  • 1 puntita de guindilla
  • 4 cucharadas colmadas de aceite de oliva
  • 200 ml de vino para cocinar “Abuela Carola” (puedes utilizar un vino fino de Jerez u otro vino seco)
  • 1 vasito de los de chupitos o ron de vino Pedro Ximénez
  • 12 aceitunas verdes sin hueso
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Conejo al ajillo con aceitunas (para 4 personas)

  1. Trocea el conejo de acuerdo a la cantidad de comensales. Salpimenta y dóralos muy bien en una sartén con el aceite de oliva. Una vez bien dorados, retira a una fuente y reserva.
  2. Pica a la mitad la cabeza de ajos y limpia la punta de guindilla de las semillas que pueden darle más picor al plato. Fríelas en el aceite donde doraste el conejo y una vez empiecen a tomar color y antes de que puedan quemarse echa el vino para cocinar. Cuando hierva y comience a evaporar el alcohol introduce las piezas de conejo y el tomillo seco, tapa y deja cocinar tapado durante unos 30 a 40 minutos según cómo te guste más la carne.
  3. Unos 8 minutos antes de finalizar el tiempo indicado, destapa, agrega las aceitunas y el chupito de vino Pedro Ximénez y deja reducir la salsa hasta cumplir el tiempo.

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A mi me gusta la carne bien blanda, por eso lo dejo de 40 a 45 minutos en total, y para completar lo acompaño con un arroz basmati que pueda mezclar con algo de la salsa riquísima resultante. Si quieres puedes acompañar con una ensaladilla de zanahoria o con una ensalada de espinacas con piña. Eso sí, no te prives de unas rebanadas de pan para rebañar la salsa. Espero guste tanto como en mi casa. Nos vemos pronto con más.

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