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Pavlova de frutos rojos

12 Feb

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De Australia o Nueva Zelanda, más allá del origen disputado de la Pavlova, esta receta es un acertado homenaje a la bailarina rusa Ana Pavlova. En esta receta se conjugan, para nuestro disfrute, delicadeza y  ligereza, sin renunciar al dulce placer de un postre.

La más extendida teoría sobre el origen del postre apunta al chef del hotel neozelandés donde la conocida estrella del ballet ruso se hospedó durante una gira que realizara en 1926. El cocinero habría querido agasajar a la bailarina, y para ello bautizó como Pavlova su creación: una tarta a base de merengue horneado con una corona vistosa como la propia bailarina encima del escenario.

Hoy día es un plato muy común tanto en Australia como Nueva Zelanda. Hay versiones con frutos rojos y otras menos ortodoxas, pero igual de sabrosas con frutas tropicales o con añadidos como limón, entre otros ingredientes.

Ingredientes para preparar Pavlova de frutos rojos

  • 4 claras de huevo
  • 200 gr azúcar glass
  • 1 1/2 cdta de vinagre de vino blanco
  • 1 cdta extracto de vainilla (opcional)
  • 1 cucharada colmada de Maicena (almidón de maíz)

Para el relleno:

  • 300 ml de nata para montar
  • 70 gr azúcar
  • Frutos rojos al gusto: Utilicé moras, frambuesas y arándanos azules (un puñado de cada)
  • Hojas de menta o hierbabuena para decorar.

Cómo preparar la Pavlova de frutos rojos

  1. Prepara el merengue: Bate las claras de huevo a punto de nieve. Solo cuando tenga una buena consistencia comienza a añadir, poco a poco, el azúcar glas. Puedes tardar hasta 10 minutos en esto. No hay prisas.
  2. Añade el vinagre y espolvorea la Maicena e integra todo otro poco.
  3. Recubre luego una placa de horno con una hoja de papel sulfurizado o papel vegetal y precalienta el horno a 100ºC.
  4. Vierte el merengue en el centro del papel en forma de montaña. Con la ayuda de una cuchara de metal extiende formando un círculo. Haz una especie de nido ahuecando el centro. Hornear a 100ºC durante 2 horas, hasta que esté duro. Crujiente por fuera.
  5. Saca inmediatamente del horno y deja enfriar totalmente.

El merengue tiene un enemigo que puede arruinar tu base de Pavlova: la humedad. Por ello intenta ponerlo en un lugar seco. Evita dejarlo en el horno caliente y cerrado. Déjalo enfriar bien fuera antes de poner el relleno.

Base de Pavlova

Merengue horneándose

Para el relleno:

  1. Monta la nata. Yo tengo un truco para montarla mejor y con mayor firmeza. Pongo las varillas y el recipiente de metal que voy a utilizar unos pocos minutos en el congelador.
  2. Cuando coja consistencia ve añadiendo el azúcar poco a poco a velocidad media. Cuando se ponga dura y con consistencia, deja de batir.
  3. Pon la nata en una manga pastelera y rellena el nido de merengue. A continuación coloca al gusto las frutas rojas y las hojas de menta o hierbabuena y ya está. Listo. A disfrutar.

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Quieres otras recetas de postre: Pincha esta tarta borracha o mira cómo hago la famosa buttercream o crema de mantequilla, un básico para tantas preparaciones.

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Cupcakes salados: un entrante diferente para un menú nada corriente

3 Jul
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La idea de unas magdalenas saladas con ingredientes que pueden variar según las preferencias de cada quien, y con una cubierta generosa, también salada, estoy segura que va a encantar a quienes se animen a preparar esta receta. Ya sé que en verano eso de encender el horno puede ser una tarea de mucho coraje, pero también, una vez pasado el momento del “sofocón”, nos puede alegrar una tarde en la playa o la piscina, a la sombra de un árbol o simplemente a la mesa de casa.

Esta vez con ingredientes a mano como cebolla, beicon y nueces, conseguí una base bien sabrosa. Para la cubierta o frosting emplearemos un puré de patata aromatizado. La próxima vez experimentaré con sobrasada o chorizo y cebolla caramelizada, una mezcla que nos encanta, o con espinacas, piñones y queso de cabra. Las opciones puedes ser muchas, pero hoy les dejo una receta en concreto. Vayamos a poner manos en la masa.

Ingredientes para preparar Cupcakes de cebolla, bacon y nueces (12-14 cupcakes)

  • 2 huevos grandes
  • 125 gr de mantequilla salada (yo utilicé reducida en materia grasa)
  • 125 gr de azúcar (puedes utilizar miel)
  • 150 ml de leche
  • 270 gr harina (yo utilicé integral)
  • 2 cucharaditas de polvos Royal
  • 2 cebollas (1 muy grande)
  • 6 lonchas de bacon en tiritas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (si fuera necesario)
  • pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de ajo deshidratado en polvo
  • sal

Para la cobertura:

  • 4 patatas
  • 60 gr de mantequilla (puedes poner queso crema o simplemente aceite de oliva virgen extra)
  • 1 ramita de perejil finamente picado
  • 1/2 dientecillo de ajo majado
  • unos tropezones de jamón serrano o ibérico
  • sal
  • 60 gr de nueces peladas y troceadas

Cómo preparar cupcakes de cebolla, beicon y nueces

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  1. Primero pon a cocer las patatas con su piel en agua con sal hirviendo durante unos 45 minutos.
  2. Precalienta en el horno a 175 grados.
  3. Pon en una sartén con el fuego medio a fuerte el bacon picado en tiritas finas. Una vez esté doradito añade la cebolla previamente pelada y cortada en fina brunoise. Si no ha soltado grasa el bacon porque estaba más bien magro añade antes de la cebolla las dos cucharadas de aceite de oliva o menos según veas que haga falta. No es necesario pasarse con la grasa.
  4. Deja que la cebolla se poche durante unos 8 a 10 minutos y así adquiere todo el sabor del bacon. Separa del fuego y deja enfriar.
  5. En un bol mezcla el azúcar con la mantequilla que debe estar a temperatura ambiente con consistencia de pomada.
  6. Añade uno a uno los huevos y deja que se incorporen bien y resulte una mezcla ligera y esponjosa.
  7. Incorpora la leche, mezcla bien y a continuación ve sumando la harina tamizada con la levadura y el ajo en polvo o deshidratado.
  8. Agrega la cebolla pochada con el bacon y las nueces previamente pasadas por un poco de la misma harina, lo cual hará que se distribuyan de forma homogénea y no vayan al fondo de las cápsulas de papel.
  9. Coloca en moldecitos individuales o en una bandeja para cupcakes las cápsulas de papel y rellénalas un poco menos de su capacidad.
  10. Hornea entre 18 y 20 minutos a la misma temperatura inicial hasta que hayan subido. Para estar seguros de que están bien horneados pincha con un palillo y si sale limpio ya están listos. Déjalas enfriar sobre una rejilla ya fuera del molde.

La cobertura:

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  1. Una vez cocidas las patatas y con la piel retirada procede a hacer un puré con la mantequilla, mezcla bien el diente de ajo majado, el perejil y la pimienta.
  2. Prueba de sal y si lo requiere rectifica.
  3. Como tercer y último paso, una vez tibio el puré, rellena una manga pastelera y con una boquilla lisa procede a coronar cada magdalena salada.

Yo tengo que confesar que mi manga se abrió a la primera y tuve que recurrir a algo tan sencillo como poner a ojo de buen cubero el puré sobre las magdalenas y con ayuda de un tenedor hacer el diseño que muestro en las imágenes, tan simples pero tan bonitos al final. Conclusión que si no tienes manga o no quieres tener que ensuciar más o simplemente saltarte esta operación van a quedarte igualmente geniales. Una montañita más o menos igual a la de al lado y un caminito con el tenedor. Pon unos daditos de jamón o no y a disfrutar tus cupcakes salados. ¡Feliz fin de semana!

Picadillo a la habanera: un clásico de la cocina cubana

2 Sep
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A inicios de mi experiencia en la cocina de este rincón virtual compartí una receta de tamalitos de col o repollos envueltos, rellenos de picadillo a la habanera, cuya receta retomo hoy con algunos ajustes que me parecieron oportunos compartir, ya que además de utilizar otros ingredientes, sin saltar los que no pueden faltar a este plato de la gastronomía cubana, ha quedado realmente delicioso, casi como el de mi abuela, y digo casi porque es muy difícil igualar la sazón de nuestras mayores, incluso si has crecido viendo cada detalle y mimo que dedican a nuestras comidas.

Como es casi norma en Cuba, el picadillo a la habanera se come con arroz blanco desgranado que puedes preparar de la forma que te muestro AQUÍ o de otra manera, también efectiva y más rápida, que encontrarás más abajo en esta misma receta. Para hacer una completa estoy segura que mis paisanos incluirían unos plátanos machos maduros fritos, los mismos que ponemos a lo que se conoce aquí en España como arroz a la cubana. Para esta combinación son mis preferidos, pero tal vez unos tostones o mariquitas os pueda servir también para el menú.

 Ingredientes para preparar Picadillo a la Habanera (4 personas)

  • 300 gr carne picada mixta vacuno/cerdo
  • 2 patatas cortadas de cubitos
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 pimiento rojo morrón o de asar
  • 1/2 pimiento verde italiano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 tomates bien maduros
  • 1 vasito de vino tinto (100 ml aproximadamente, también puedes utilizar blanco)
  • 1 puñado de pasas
  • 6-7 aceitunas sin hueso troceadas
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de mezcla de cilantro con achiote*
  •  pimienta negra
  • 1 cucharadita de azúcar (opcional) para rectificar la acidez del tomate
  • sal al gusto

Cómo preparar Picadillo a la Habanera

  1. Pula y trocea las papas en cubitos pequeños, ponlas un rato en agua con sal y después de escurridas fríelas en aceite de oliva suave antes o durante la preparación de nuestro picadillo. Pásala por papel de cocina una vez fritas para retirar el exceso de grasa y resérvalas.
  2. Pela y pica el ajo en finas láminas, ponlo a dorar en las 3 cucharadas de aceite de oliva caliente con cuidado de no quemarlos. Antes de que pueda suceder añade la cebolla muy finamente cortada en brunoise. Corta los dos tipos de pimientos en cubitos no necesariamente demasiado pequeñitos e incorpóralos una vez la cebolla esté pochada (transparente). Pon una pizca de sal y deja sofreír a fuego medio unos 3-5 minutos vigilando que no se queme.
  3. Mientras, sazona la carne con sal y pimienta, y escalda, pela y trocea los tomates que no te tomará más de 2 o 3 minutos.
  4. Echa la carne sazonada a la cazuela o sartén (asegúrate de utilizar una que puedas tapar más tarde) con la cebolla y los pimientos, desbarata bien la carne, mezclando todo muy bien y deja que se dore toda, para ello remueve cada rato, esto te llevará unos 5 a 8 minutos a fuego vivo pero no demasiado alto.
  5. Una vez toda la carne haya cambiado su color añade el vino a fuego fuerte hasta que se evapore y a continuación suma el tomate muy bien troceado, el comino y la mezcla de achiote y cilantro y remueve todo muy bien, agrega las pasas, las aceitunas troceadas y las alcaparras y vuelve a mezclar. Tapa y deja cocinar 20 minutos.
  6. Transcurrido el tiempo destapa y rectifica de sal y añade la cucharadita de azúcar si fuera necesario aunque con el dulzor de las pasas debe ser suficiente para neutralizar la acidez del tomate. Si aún la salsa te parece muy líquida déjala otros pocos minutos destapada, pero no la seques demasiado porque este plato necesita de ella para untar el arroz blanco.
  7. Incorpora en el último momento las papas fritas, mezcla y reserva caliente mientras preparamos el arroz blanco desgranado.

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Para el arroz necesitaremos:

  • 1 taza de 250 ml de arroz  largo (unos 250 gr)
  • 1 1/2  taza de agua (380 ml)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

Cómo cocinar el arroz:

  1. Pon la medida de arroz en un colador y lava muy bien hasta que salga el agua transparente.
  2. Mientras pon a hervir el agua en una cazuela honda y amplia con tapa. Una vez alcance el punto de ebullición añade la sal y baja bien el fuego (para que calcules más o menos en una intensidad máxima de 9 ponlo al 3).
  3. Añade el arroz, tapa y deja cocinar hasta haya absorbido toda el agua y el grano esté cocido (entre 8-12 minutos dependiendo del fuego).
  4. Transcurrido el tiempo apaga el fuego, añade un hilo de aceite, vuelve a tapar y deja reposar entre 5 y 10 minutos.
  5. Pasado el tiempo de reposo destapa y remueve todo para que no queden granos pegados. Verás que el arroz así te queda especialmente desgranado.

Ahora solo queda servir el arroz coronado con el picadillo a la habanera y a disfrutar. Este arroz es el mismo que podemos preparar para un arroz a la cubana, con su huevo frito, tomate y los platanitos.

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Recuerda que puedes acompañarlo de plátanos, fritos o maduros naturales, o tosotones. Puedes disfrutarlo como plato único o de segundo con una ensalada de tomate, aguacate y aros de cebolla como primero.

*El achiote es un condimento y colorante natural rojizo muy empleado en la cocina de América y el Caribe. Tiene múltiples usos medicinales y sobre todo para dar color, las civilizaciones antiguas de los mayas e incas los empleaban como especie en sus preparaciones culinarias e incluso en sus pinturas para el cuerpo. Si os encontráis en algún producto industrial el código E160b dentro de los ingredientes estarán en presencia de un alimento que ha utilizado achiote para dar color.

Pan de soda con semillas: receta sencilla y rápida

8 Feb
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Este sábado me levanté temprano y con muchas ganas de probar una receta de pan de soda casero muy sencillo pero con toda razón delicioso. Se trata de un pan exprés que no necesita ni fermentación previa, ni levaduras frescas, ni maratón de amasado. El resultado es sorprendente: un pan con una miga muy esponjosa y suave, y crujiente y fina corteza, ideal para saborearlo así solo, o con mantequilla o queso. ¿Quieres sorprender el Día de los Enamorados con un pan hecho con tus propias manos? Pues esta es tu oportunidad de lucirte y quedar como reina o rey de corazones.

Los ingredientes son sencillos y si lees al final podrás quedarte con algunas ideas más, para a partir de esta receta, crear otros panes con toques diferentes, una forma de explotar al máximo lo bueno que tiene este pan rápido y que no se resiste a nadie por poco ducho que sea en las cuestiones de la cocina. Casi se me olvidaba citar la fuente de la receta, y es que no puedo dejar de hacerlo, es el libro de Pan Casero”, de Iván Yarza, que me ha despojado de miedos y falsos mitos acerca de la elaboración de pan. Os lo recomiendo a quienes sientan curiosidad por este mundo tan rico y lleno de historia y aromas.

Ingredientes para preparar Pan de soda con semillas 

  • 245 gr de harina integral de trigo
  • 15 gr harina panificable (harina panificable es toda aquella que tiene más de 10 g de proteínas no tiene que ser de fuerza)
  • 3 cucharaditas levadura química (polvos Royal)
  • 1/2 cucharada sopera de semillas de amapola
  • 1/2 cucharada de lino crudo
  • 1/2 cucharada de sésamo crudo
  • 1 cucharada de pipas peladas (semillas de girasol crudas o tostadas)
  • 1 1/2 cucharada de miel
  • 7 gr de sal
  • 280-300 gr de agua (unos 200 ml aproximadamente)

Cómo hacer Pan de soda con semillas

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  1. Calienta el horno a 220 grados Celsio arriba y abajo en lo que preparas un molde rectangular. Si no es anti-adherente engrasa con mantequilla y enharina ligeramente. Puedes forrarlo igualmente con papel vegetal para hornear.
  2. Mezcla en un bol las harinas, la levadura química, la sal, las semillas, la miel y el agua por último. Mezcla todo con una mano hasta que todo esté bien integrado. Tiene que verse como una pasta pegajosa bastante húmeda así que si no salen tus dedos bien untados es que necesita más agua.
  3. Vierte la mezcla en el molde, espolvorea encima con harina y coloca en el horno durante 40 minutos. Si observas que ya se ha dorado bastante por encima ponle papel de aluminio para cubrirla hasta que se cumpla el tiempo de cocción.

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  4. Saca del horno, desmolda y deja que se enfríe para que se asiente y disfrutes de todo el sabor de este pan.
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En otra oportunidad emplea una harina blanca y en vez de utilizar semillas añade unas pasas o pepitas de chocolate, es un pan que acepta todo lo que se te ocurra ponerle, en equilibrio, para enriquecerlo.

Puedes hacer esta misma receta de pan sin el molde haciendo una bola redonda tipo hogaza, para lo cual deberás utilizar menor cantidad de agua en la mezcla y procediendo a hacer dos cortes en cruz bien profundos encima antes de introducirlo en el horno.

¿Recuerdas las tostas de tomate y queso de cabra con brotes tiernos? Pues si haces este pan no dejes de utilizarlo para prepararlas otra vez.

De la yuca con mojo a la yuca frita: dos recetas de la comida cubana

20 Ene
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Cuando en Cuba se prepara yuca, el primer día se acostumbra comerla cocida con un mojo de ajo y cebolla por encima y al otro, aquella que quedó, generalmente la que no se terminó de ablandar lo suficiente, se fríe en bastoncitos más o menos finos en aceite o manteca bien caliente. Cualquiera de las dos formas de cocinar la yuca está igualmente deliciosa, y lo mejor es que se puede disfrutar de una u otra forma sin mucho trabajo, para regocijo de unos y otros.

Como la pasada Noche Vieja preparé suficiente yuca para seguir las costumbres de mi casa allá en la isla del eterno verano, pues aprovecho para presentaros estas dos recetas de yuca con mojo para el primer día y yuca frita para el día después. La yuca, mandioca, casaba… era producto base en la dieta de los aborígenes americanos. Entre ellos, los taínos que habitaban las islas caribeñas, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Jamaica, Haití, Islas Caimán, utilizaban la yuca para preparar casabe, especie de pan sin lavadura a partir de la harina de este tubérculo de mucho almidón.

Lo cierto es que con la yuca se sigue preparando, más allá del Caribe hacia el sur americano, no solo casabe, también otros alimentos a partir de la harina de yuca o la propia raíz cocida, como buñuelos, postres aderezados con otros frutos tropicales, lasañas, como acompañamiento de carnes como el cerdo o lechón asado o como ingrediente estrella de otros productos típicos. La receta de hoy, sencilla y fácil, resulta la forma en que tradicionalmente la consumimos en Cuba: yuca con mojo acompañada por lechón asado y unos ricos moros y cristianos.

 

Ingredientes para preparar Yuca con mojo y yuca frita para el día después (4 personas)

  • 2 kg de yuca
  • 1 -2 cebolla según tamaño
  • 6 dientes de ajo
  • 1 cucharada de perejil fresco finamente picado (opcional)
  • jugo (zumo) de una naranja
  • jugo (zumo) de una lima o limón
  • 100 gr de manteca de cerdo o para una versión más saludable 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • un puñado de chicharrones de empella (opcional)
  • sal
  • abundante agua
  • aceite para freír la yuca del día después

Cómo preparar Yuca con mojo

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  1. Pela muy bien la yuca que quede libre de las dos capas de cáscara que la cubren (la más exterior marrón y la rosa o malva a continuación). Si nunca has pelado yuca, tiene truco. No lo hagas como si fuera una patata u otro tubérculo. Si es muy grande córtala primero en dos trozos más manejables. Si haces un corte perpendicular a lo largo podrás separar fácilmente las dos capas de cáscara con la ayuda de la punta del cuchillo como si desprendieras una banda adhesiva. Verás como sale toda la piel y te queda solo la raíz muy blanca que es la yuca. Prometo poner fotos de este procedimiento de la próxima yuca que prepare.
  2. Una vez pelada ponla a cocer en una olla grande con abundante con agua y sal. Una vez comience a hervir el agua déjala el tiempo necesario (depende mucho de la yuca si está fresca o no, tardará más o menos entre 20 y hasta 45 minutos). Por ello vigila la cocción. Cuando veas que los trozos de yuca han abierto echa agua lo más fría posible (a esto le decimos asustar la yuca) deja otros minutos y comprueba que habrán terminado de abrir y estará blanda cuando la pinches con un tenedor. Si ves que se desbarata no temas, esas son las mejores. Y si hay alguna más durita, déjala para hacer la yuca frita del día después. Saca de la olla toda la yuca, bien escurrida, y ponla en una fuente donde podamos sazonarla cómodamente en cuanto terminemos nuestro mojo.
  3. Maja el ajo en un mortero con una pizca de sal (comprueba primero la yuca para que no te pases poniendo sal al mojo o no poniendo ninguna en caso de que te haya quedado muy bajita de sal). Corta la cebolla en juliana muy fina (puedes cortarla en cubitos si no te gusta la cebolla en trozos muy grandes). Mezcla el zumo de naranja y limón con el ajo majado y rectifica de sal si es necesario.
  4. Dispón la cebolla por encima de la yuca y a continuación riega con el adobo de naranja, limón y ajo. Pon los chicharrones y perejil si así lo decides.
  5. Ahora calienta la manteca o aceite muy bien como si fueras a freír en él. Justo cuando haya adquirido la temperatura adecuada, con mucho cuidado de no quemarte, riega la yuca con éste. Al contacto con el ácido del mojo, seguramente oirás un borboteo, perfecto entonces porque habrás conseguido que el aceite se haya calentado lo suficiente como para darle el punto a la cebolla, el ajo y el mojo todo. Sirve enseguida.

Y ahora la yuca frita del día después

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  1. La yuca que quedó, hayas o no puesto el mojo, córtala en bastoncitos regulares más o menos finos. Quita el exceso de mojo si pueden tener alguno todavía y ponlos a freír con el aceite bien caliente hasta que se doren por todos lados.
  2. Retira del fuego y ponlas sobre papel de cocina para que pierdan en exceso de grasa.
  3. Ponlas en un plato o fuente, corona con unas piedrecitas de sal y a disfrutar

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Así de sencillo, dos formas de preparar la yuca que nos chifla a los cubanos. Es difícil que allá en la Isla se renuncie a poner la manteca de cerdo o los chicharrones, pero os aseguro que con aceite de oliva está igualmente deliciosa.

Esta forma de preparar el mojo es como lo hacía y siguen haciendo mi abuela y mi madre. Hay quienes sofríen la cebolla con el ajo en el aceite y no ponen el ácido, cada quien ha ido adaptando el mojo, pero a mi como más me gusta es así como os lo presento . El zumo de naranja y lima o limón es una adaptación porque aquí en Madrid no se encuentra la naranja agria o amarga que si se encuentra en el Sur de España. También puedes optar por un vinagre de vino blanco o de manzana, pero con cuidado de no pasarte mucho.

Esta es una receta que dedico a una amiga norteamericana, cubana de corazón, habanera en el recuerdo, a la que sé le encanta la yuca frita del día después. Espero que la disfrutes muchísimo Linda y te animes a prepararla.

Berenjenas empanadas al horno: receta fácil y sin grasas

10 Sep
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La berenjena es una de esas verduras a la que recurro una y otra vez porque además de que me encanta, es acompañamiento ideal para numerosas preparaciones. Una de las formas en que más me gusta es empanada y frita, pero evito hacerla muy seguido de esta manera ya que suele absorber más grasa de la cuenta. Es francamente una pena que tengamos que privarnos de comerla así, por ello la última vez me pareció que podría probar a hacerla en el horno con una ventaja adicional: agregar al pan rallado un complemento que suele gustar muchísimo a casi todos, me atrevería a decir.

Queso. El que más te guste mientras esté rallado le dará un toque extra de sabor a nuestras berenjenas, suaves como suelen ser en su interior pero crujientes por fuera gracias a esta mezcla para empanizado que vamos a preparar.  La berenjena es otro de esos alimentos milenarios; forma parte de la dieta humana hace más de 4000 años. Del persa al árabe, y del árabe al español, bēdinŷêna, berenjena, es así como se conoció y se sigue nombrado en Occidente. Hoy es protagonista culinaria de muchos platos típicos, como la Mousaka griega, el Baba Ganoush árabe, la Caponata o la Parmigiana en Italia, la Escalivada, en Cataluña, entre muchísimos otros.

Aunque estoy segura de que esta forma de prepararla os va a encantar, les voy a dar un truco por si os apetece freírla alguna vez. Si se pone la berenjena, ya cortada en rodajas, durante 24 horas en agua con sal, luego cuando la frías no absorberá grasas. ¿Por qué? Pues sencillo: la carne de la berenjena es cavernosa y está plena de aire. Si la ponemos en remojo ella sustituirá esos espacios por agua y no será capaz después, una vez puesta a freír, de hincharse con los aceites. Así que ya saben, si alguna vez os apetece freírla, ya sea rebozada o empanada, ponlas antes todo un día en agua con sal.  Ahora si vayamos a por nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  • 1 berenjena grande
  • 1/2 taza de pan rallado
  • 1/2 taza de queso rallado (yo utilicé una mezcla pero usa tu preferido)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 huevo batido
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  1. En un plato o fuente mezcla muy bien el pan y el queso rallados, el tomillo y el orégano. En otro recipiente bate el huevo con una pizca de sal.
  2. Lava la berenjena y córtala en rodajas transversales de 1 centímetro o algo más (no tienes que medirlas 😉 fíjate en las imágenes). Salpiméntalas.
  3. Pasa cada rodaja primero por el huevo batido pinchándolas con un tenedor y posteriormente por la mezcla de pan rallado y queso. Colócalas en una fuente de horno con papel de hornear o en su defecto pinta con algo de aceite la placa para que no se peguen las berenjenas.

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  4. Hornea entre 170 y 180 grados Celsio durante unos 12-15 minutos, quizás antes dependiendo del horno. Cuando estén doradas pincha para chequear que ya están hechas.
  5. Sácalas del horno y sirve enseguida acompañadas con tomate frito y mayonesa o disfrútalas tal cual están.

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Como ya habrán podido notar quienes me siguen, casi siempre las recetas están preparadas para dos personas, pero la mayoría son fáciles de interpretar si quieres hacerlas para más personas. En este caso, aconsejo hornear en dos tandas, a no ser que tengas más de una bandeja o placa de horno. La adaptación de los ingredientes es sencilla: solo doblar las cantidades . Ya veis, una receta fácil, sencilla, económica y saludable. Si quieres ver otra receta con berenjenas pincha estas Berenjenas rellenas gratinadas. O si prefieres completar el menú, acompaña la receta de hoy por estos Filetes de ternera al ajillo encebollados.

Papas rellenas: receta cubana paso a paso

18 Jul

Como había comentado en el pasado post de los Montaditos gratinados de merluza con patatas duquesa hoy traigo una receta representativa de la comida criolla cubana, un clásico y socorrido plato que con mucha papa y poco relleno hace las delicias en cualquier momento del día o de la noche. Generalmente el mencionado relleno suele prepararse a base de carne picada o picadillo (como en la Isla se dice) de lo que haya en el momento. De picadillo de soja, por ejemplo, un sustituto que llegó con la más cruda época de escaseces y que aún hoy persiste, para bien o disgusto de unos y otros. Lo cierto es que a mi abuela le quedaba riquísimo como quiera que lo preparaba: en croquetas, en fritas (una especie de pequeña hamburguesa casera) o con las papas rellenas.

No quiero extenderme contando mucho de las papas rellenas que se hacen en Cuba porque con este paso a paso ya me extiendo bastante. Sí quiero advertir de las diferencias que existen con las patatas rellenas que se hacen en otros lugares, como aquí en España por ejemplo, donde van al horno y no al aceite hirviendo; donde se come con piel y no dan tanto trabajo como las cubanas. Es cierto que son algo trabajosas, pero para nada difíciles. Después que vean el paso a paso se convencerán de ello, y por supuesto después de la labor vale la pena sentarse a disfrutarlas.

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Ingredientes para preparar Papas rellenas cubanas (4 personas)

  • 5 papas o patatas 
  • 40 gr mantequilla (opcional)
  • 2 huevos batidos
  • pan rallado
  • 250 gr de picadillo o carne picada (usa el que prefieras)
  • 1 cebolla picada finamente en brunoise
  • 4 dientes de ajo majados
  • 1/2 pimiento rojo troceado en muy pequeños cubitos
  • 1/2 cucharadita orégano
  • 1/2 cucharadita tomillo
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 2 cucharadas de aceite
  • sal
  • pimienta negra

Cómo preparar Papas rellenas cubanas

Para el relleno de picadillo:

  1. Salpimenta la carne picada a tu gusto y mézclala con el ajo majado, el orégano y el tomillo. Pon el aceite a calentar y echa a pochar la cebolla y el pimiento muy bien picado.
  2. Una vez haya transparentado la cebolla incorpora la carne y deja que dore antes de poner el tomate frito (puedes usar tomate natural triturado, como prefieras). Revuelve bien para que se integre todo y si tiene mucho líquido déjalo destapado unos 8 minutos. Si de lo contrario tiene poco tápalo y déjalo cocinar el mismo tiempo.
  3. Una vez esté listo el picadillo, resérvalo en otro recipiente alejado del calor para que se atempere mientras preparamos el puré.

Ten en cuenta que el relleno deberá estar más bien sólido para que no se nos salga todo cuando formemos las papas. Mientras más reposado esté mejor será trabajar después.

Manos a la obra con las papas:

  1. Pon a cocer las papas o patatas en agua hirviendo con sal. Deja unos 10 minutos dependiendo del tamaño en que hayas cortado las patatas.
  2. Haz un puré y añade la mantequilla o no. Rectifica de sal y deja reposar hasta que se atempere.

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  3. Transcurrido el tiempo prudencial, con ayuda de una cuchara sopera coge primero una cantidad suficiente para hacer una bola y moldear de manera que dejemos un hoyo en el centro para poner una cucharadita y algo más de picadillo, según el tamaño de la papa.

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  4. Con la otra mano coge un poco más de puré aplástalo un poco con los mismos dedos, de forma que hagas una circunferencia con la que tapes y formes una bola completa. No te preocupes si no te quedó a la primera muy redondeada. Después coge mejor forma.
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  5. Cuando hayas formado todas las bolas que te haya permitido el puré (unas 8-12) toca pasarlas por huevo y luego por pan rallado. Hay quien primero pone algo de harina de trigo, pero no es necesario. En este proceso ya verás como terminas de darle la forma redondeada sin grandes complicaciones.
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  6. Ponlas en la nevera al menos 10 minutos mientras te preparas una ensalada o cualquier otro acompañamiento, preferiblemente de verduras, para equilibrar un extra de calorías.
  7. En una sartén honda o freidora, calienta abundante aceite (éste tendrá que estar muy caliente para evitar que las papas se rompan). Fríelas poco a poco. Enseguida se doran y puedes darle la vuelta y luego sacarlas.

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Sírvelas con una ensalada de lechuga romana, pepino y tomates con cebolla morada y vinagreta de mostaza y miel como he hecho yo y verás que plato más rico probarás. La vinagreta es muy fácil: 2 1/2 cucharadas soperas de mostaza, 2 cucharaditas de postre de miel, un chorrito pequeño de vinagre de Jerez (puedes usar otro que te guste), una cucharadita de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y pimienta, y mezcla muy bien hasta que todo se integre.

Te aconsejo que si decides hacer papas rellenas lo hagas con bastante tiempo. Puedes hacer el picadillo mientras preparas las papas pero de todas formas tendrás que dar tiempo a que se refresque bien el puré, o sino las patatas o papas se romperán. Tampoco es cosa de dejar el puré que se enfríe demasiado y que luego esté más tieso que un palo.

Con respecto al empanizado o empanado de las papas, si el pan está demasiado fino, a veces es necesario repetir el proceso. O sea volver a pasar por huevo batido y por pan, así se freirán luego mejor y evitarás que absorban más grasa aunque pueda parecer paradójico. Y nada más, animaros a preparar esta receta para el fin de semana que ya está asomando. A disfrutar el viernes 🙂

Pincho de tortilla: de la receta española

15 May

Un clásico que no puede faltar en los bares españoles es la tortilla de patatas, un pincho que se suele servir acompañado de una bebida fría, generalmente de una caña. Para los que me leen en otras latitudes, una caña es una cerveza pequeña. Cada bar aquí en España suele dispensar cerveza de una marca determinada de barril. No quiere decir que sea la única que ofrezcan. Si quieres de botella, entonces puedes escoger entre las ofertadas. Pero lo típico cuando vas de paseo es pedirte una caña en la barra o sentados en una terraza cuando hay sol, y esta caña suele acompañarse casi siempre con alguna tapa (un aperitivo), que puede ser perfectamente una porción de tortilla de patata.

Por estos días de mayo se celebra anualmente la Ruta de la Tapa en la capital española. Es una oportunidad para saborear Madrid a muy buen precio. En el enlace podrás enterarte bien de los bares y restaurantes que entran en este itinerario gastronómico que, bajo el co-auspicio del Ayuntamiento madrileño y la marca de cerveza Cruz Campo, resulta una opción de lujo para combinar un paseo por la ciudad y un momento para reponer energías. Por menos de 3 euros podrás beberte una cerveza y probar una tapa.

Seguramente habrá más de una opción en la que sea protagonista un pincho de tortilla. Pero si no puedes darte un saltito por los barrios madrileños, aterricemos en la cocina, donde podrás prepararte tú mism@ una tortilla española y disfrutarla con una cervecita y buena compañía. Yo preparo con cierta frecuencia la tortilla de patatas, por eso he dado con un truco para hacerla menos calórica. Si quieres enterarte sigue leyendo la receta que a continuación explico.

tortilla-de-patatas-y-jamón

Ingredientes para preparar Tortilla de patatas y jamón cocido (4 personas)

  • 5 huevos
  • 2 patatas (no pequeñas)
  • 1/2 cebolleta (usa una entera si es pequeña)
  • 1 diente pequeño de ajo majado
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 1 puntita de Polvos Royal (1/2 cucharadita de postre)
  •  3 cucharadas de aceite de oliva (puedes utilizar otro)
  • sal

Cómo preparar Tortilla de patatas y jamón cocido 

  1. Pela las patatas, córtalas en rodajas de 1/2 cm (aquí va el truco) no las frías, introdúcelas en una bolsa de hornear o en un recipiente tapado apto para microondas, espolvoréalas con sal y cuécelas durante 6-8 minutos dependiendo de la potencia de tu Micro. Transcurrido el tiempo, déjalas refrescar para que no te quemes.
  2. En una sartén anti-adherente pocha la cebolleta picada finamente con las tres cucharadas de aceite y el diente de ajo bien majado. Cuando se haya transparentado sácala con ayuda de una espumadera a un plato hondo. El aceite sobrante déjalo en la misma sartén que luego emplearemos para cocer la tortilla.
  3. Casca los huevos, ponle  la puntita de levadura o Polvos Royal y un poco de sal (no te pases si le pusiste suficiente a las patatas) y bátelos de conjunto con la cebolleta que habíamos reservado.
  4. Incorpora las patatas a los huevos batidos y con un tenedor deshaz las patatas sin llegar a hacer un puré (aquí está la cuestión más importante de la tortilla española que jamás deja las patatas en trozos). Agrega las lonchas de jamón en pequeños rectángulos y remueve.
  5. Vierte toda la mezcla en la sartén, remueve para emparejar los ingredientes, tapa, y deja cocer a fuego bajo para que se haga lentamente.tortilla española cociendo
  6. Cuando veas que está cuajada la mezcla es momento de girarla. Ayúdate de un plato: ponlo como si fuera una tapa y dale la vuelta a la sartén. Deja la parte cocida hacia arriba y dale un par de minutos más para que termine de cocer por dentro. Retira del fuego, sirve en un plato y pícala en cuatro raciones. Lista para disfrutar.tortilla española

Puedes saltarte el jamón cocido y tendrás una auténtica tortilla española igual de sabrosa. O si prefieres agrégale un poco de chorizo bien troceado. Éste último es mi complemento preferido, pero tú pon lo que más te guste o simplemente no pongas más. Segura estoy que te va a quedar deliciosa decidas lo que decidas. Ya sabes, aquí tienes otra receta tradicional, sencilla pero no por ello menos deliciosa. Al final son esos platos de toda la vida los que disfrutamos toda la familia con mayor placer.

 

Escaldar tomates: la forma más sencilla de quitarles la piel

6 May

Quitar la piel del tomate puede resultar una tarea ardua e incómoda. Por eso quiero compartir un truco que aunque no es nuevo para nada, resulta la forma más rápida, sencilla y efectiva de deshacernos de la piel cuando así se requiera. Se trata de escaldar los tomates, o lo que es lo mismo, sumergirlos en agua hirviendo. Como seguramente compartiré más de una receta en la que será necesario este proceso, ya lo dejo bien explicado e ilustrado en esta entrada.

Al tomate no hay que despojarlo siempre de la piel. En ella precisamente se concentra una buena parte de sus mejores valores para la salud. Las propiedades de este sencillo fruto son muchas, y según claman estudios recientes, pueden ser muy superiores a las que contiene cualquier fármaco. Y es que hasta hoy, ningún medicamento producido por el hombre ha conseguido reunir tantas propiedades terapéuticas como reúne el tomate.

Lo cierto es que el tomate puede prevenir hasta nueve tipos de cáncercombatir infecciones, fortalecer el sistema inmunológico, eliminar el ácido úrico, aplacar el dolor de artritis, reducir el colesterol y en consecuencia disminuir el riesgo de sufrir infartos y accidentes cerebro-vasculares. ¿Qué contiene para obrar tales efectos? Alto contenido en Vitaminas C y A, así como de los grupos B, PP y K; minerales como el fósforo, hierro, calcio, magnesio, manganeso, zinc, cobre, potasio y sodio; bioflavonoides, licopeno antioxidantes.

Crudo, cocido, en salsas caseras o industriales, el tomate mantiene todas sus propiedades. Es más, investigaciones recientes afirman que algunos nutrientes, como el licopeno, el obrador del milagro anticáncer, son mejor procesados por el organismo cuando se cocinan y se combina con quesos o aceites. Buenas noticias éstas para los que como yo les encanta el tomate frito o el ketchup. Cuando se consumen crudos hay que tener en cuenta la higiene, hay que lavarlos muy bien antes de prepararlos.

Ahora que se acerca el verano, no hay nada mejor como tener a mano un rico gazpacho o un salmorejo (mi preferido). En cuanto prepare el primero, seguro que lo comparto en este, mi pequeño espacio culinario. Por eso nada mejor como conocer un poco más del tomate desde ahora, así como ir practicando cómo escaldarlos, para poder hacer muchos gazpachos y salmorejos en un plis plas. Si quieres leer una información completísima del tomate y sus efectos directo sobre la salud y la dieta, pincha aquí.

Cómo escaldar tomates

Lava y haz dos cortes en cruz al tomate

Lava y haz dos cortes en cruz al tomate

Sumérgelos en agua hirviendo

Sumérgelos en agua hirviendo

Déjalo unos 2 minutos hasta que se agriete la piel por donde hiciste los cortes

Déjalo unos 2 minutos hasta que se agriete la piel por donde hiciste los cortes

Sácalos del agua hirviendo, agrégale agua bien fría y a continuación podrás quitar la piel como si fuera un plátano (ayúdate de una puntilla de cuchillo)

Sácalos del agua hirviendo, agrégale agua bien fría y a continuación podrás quitar la piel como si fuera un plátano (ayúdate de una puntilla de cuchillo)

El tomate deshecho con las manos, listo para hacer una rica salsa

El tomate deshecho con las manos, listo para hacer una rica salsa

 

 

 

 

Arroz: alimento milenario

9 Nov
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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El arroz ha sido y continúa siendo sustento de muchos pueblos. Sin dudas es un alimento milenario cuyo origen no se tiene muy claro todavía, pero que se disputan China y la India.

Base de numerosas culturas culinarias, el arroz tiene gran preponderancia en la dieta básica de países de todo el mundo, sobre todo en Asia y América Latina. En Cuba se consume diariamente en las principales comidas. Las madres cubanas han tenido que recurrir al él una y otra vez y reinventar las maneras de cocinarlo o acompañarlo para hacer fuertes a sus familias, sobre todo en los tiempos más duros del período especial.

De acuerdo con estudios realizados, el arroz es el segundo cereal en producción mundial después del maíz y el número uno en la dieta humana, con más de 10 mil variedades del grano. Los usos  y modos de cocción varían según las características del cereal. De acuerdo a la cantidad de almidón que posea, debe tenerse en cuenta el empleo de  más o menos agua y tiempos de cocción.

Existen las variedades de grano largo con más amilosa; los de grano medio con menos y más usado en España, donde se le conoce como arroz bomba, en Italia para el risotto o en Puerto Rico y República Dominicana, cuyo consumo también es diario; el grano corto casi esférico, ideal para el sushi, se emplea en Japón, Norte de China y Corea; y el arroz silvestre alcanza unos 2 centímetros el grano y se recoge silvestre o en cultivos.

Otra característica que lo define es el aroma, sobre todo los de tipo basmati o jazmín, cuyo olor nos puede transportar o hacer pensar en almendras o setas. Podemos encontrar especies glutinosas, pigmentadas o tratadas industrialmente como el vaporizado o precocido, éstos últimos guardan mejores sus aspectos nutricionales y facilitan una cocción que nunca se pasa o queda pegajosa.

Aunque posee pocas proteínas en comparación con otros cereales, el arroz constituye una excelente opción calórica y energética, más digestiva y con más lisina y amilopeptina que contribuyen a la formación y buen funcionamiento de los músculos.  Cierto es que cuando comemos arroz nos sentimos satisfechos más pronto, lo cual lo hace ideal para las dietas de control de peso. Claro está, si no le ponemos mucha grasa u otros alimentos en su cocción.

Aquí les dejo la forma en que yo cocino el arroz de grano largo y el aromático. Si seguís al pie de la letra estos consejos facilísimos, os aseguro que les quedará desgranadito y perfecto para acompañar cualquier menú que se os antoje.

Consejos para obtener un arroz largo desgranado. 

  1. Lo primero es tener en cuenta cuántas medidas de arroz hemos empleado.
  2. Enjuagamos el arroz hasta que el agua salga casi transparente. Así quitamos el exceso de almidón que suele tener esta variedad y que puede resultar en un arroz pegajoso.
  3. Cuando ya hemos enjuagado el arroz tomaremos la misma medida para poner las cantidades correspondientes de agua. Siempre debemos emplear una medida y media por cada medida de arroz. Yo suelo hacer dos tazas de arroz, para lo cual pongo tres trazas de agua. Si pongo 4 tazas de arroz entonces pongo 6 de agua.
  4. Ponemos  sal al gusto y una cucharadita de aceite opcional todo en una cacerola de fondo ancho (muy importante) y bien tapada.
  5. Dejamos cocer durante 15 a 20 minutos, a fuego bien bajo y dependiendo de la potencia de cada placa.
  6. Cuando comprobemos que se ha bebido toda el agua apagamos y dejamos reposar con la tapa en la misma hornilla  y sin remover durante 10 minutos.
  7. Pasado los 10 minutos removemos bien y tendremos un arroz desgranadito y listo para servir.

Con el arroz  basmati o jazmín procedemos igual solo que las medidas difieren y lavar el arroz sería un sacrilegio. Para estos casos debemos usar la misma cantidad de agua que de arroz. Otra opción (para los escasos de tiempo) es poner a hervir abundante agua como si fuéramos a cocer pasta. Una vez que rompa el hervor, ponemos sal en mayor proporción y el arroz aromático o basmati. Cuenta 10 a 12 minutos, escúrrelo con ayuda de un colador, y así de rápido y más fácil.

Espero que estos “tips ” os vengan como anillo al dedo. Y si quieres ver una receta con arroz basmati pincha aquí

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