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Col caramelizada con pasas y manzana

18 Ene
colcaramelizada

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Recientemente estuve viendo un programa de cocina noruega en el que la presentadora preparaba un plato típico cuya base era una col (repollo) caramelizada. La receta completa es una gozada. Más adelante la prepararé de forma íntegra y si queda como espero la comparto en esta extensión de mi cocina.

Por el momento, ya tengo adelantada una parte. Con un par de añadidos he hecho esta versión de la col caramelizada que, tanto si decides usar la mantequilla de la original, como si te decantas por aceite de oliva virgen extra, el resultado será exquisito.

Mis agregados estrellas son precisamente una mezcla de pasas rubias, Moscatel y de Corinto y manzana Golden. El quid de la preparación radica en el mimo y el tiempo que debemos tener en la col cocinando, a fuego medio-bajo durante unos 30 a 45 minutos hasta que adquiera ese color característico de los alimentos caramelizados.

Ingredientes para preparar Col caramelizada con pasas y manzana (4 personas)

  • 1/2 col (repollo) cortada en juliana no muy gruesa
  • 3-4 dientes de ajo laminado finamente
  • 1 cebolla
  • 2 Cayenas (opcional)
  • 75 gr de mantequilla o 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 100 ml vino blanco semidulce
  •  1 puñado de uvas pasas
  • 1 manzana Golden cortada en medias lunas
  • pimienta negra
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • sal

Cómo preparar Col caramelizada con pasas y manzana

  1. En una sartén amplia pon la mantequilla o el aceite a calentar.
  2. Añade el ajo laminado, dora con cuidado y antes de que pueda quemarse incorpora toda la col y la cebolla, mezcla, pon sal y pimienta y deja que cocine a fuego medio removiendo de vez en cuando durante unos 20 minutos.
  3. Pasado este tiempo incorpora las pasas, la manzana, el vino y espolvorea el azúcar moreno.
  4. Sigue cocinando a fuego medio-bajo durante otros 15-20 minutos o hasta que adquiera el color dorado de la caramelización. Si se pega un poco no pasa nada, es buen síntoma. Remueve de vez en cuando para desglasar con los propios jugos y evitar que llegue a quemarse.

Esta col va genial con unas hamburguesas caseras o unos filetes rusos. ¡Buen provecho!

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Cupcakes salados: un entrante diferente para un menú nada corriente

3 Jul
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La idea de unas magdalenas saladas con ingredientes que pueden variar según las preferencias de cada quien, y con una cubierta generosa, también salada, estoy segura que va a encantar a quienes se animen a preparar esta receta. Ya sé que en verano eso de encender el horno puede ser una tarea de mucho coraje, pero también, una vez pasado el momento del “sofocón”, nos puede alegrar una tarde en la playa o la piscina, a la sombra de un árbol o simplemente a la mesa de casa.

Esta vez con ingredientes a mano como cebolla, beicon y nueces, conseguí una base bien sabrosa. Para la cubierta o frosting emplearemos un puré de patata aromatizado. La próxima vez experimentaré con sobrasada o chorizo y cebolla caramelizada, una mezcla que nos encanta, o con espinacas, piñones y queso de cabra. Las opciones puedes ser muchas, pero hoy les dejo una receta en concreto. Vayamos a poner manos en la masa.

Ingredientes para preparar Cupcakes de cebolla, bacon y nueces (12-14 cupcakes)

  • 2 huevos grandes
  • 125 gr de mantequilla salada (yo utilicé reducida en materia grasa)
  • 125 gr de azúcar (puedes utilizar miel)
  • 150 ml de leche
  • 270 gr harina (yo utilicé integral)
  • 2 cucharaditas de polvos Royal
  • 2 cebollas (1 muy grande)
  • 6 lonchas de bacon en tiritas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (si fuera necesario)
  • pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de ajo deshidratado en polvo
  • sal

Para la cobertura:

  • 4 patatas
  • 60 gr de mantequilla (puedes poner queso crema o simplemente aceite de oliva virgen extra)
  • 1 ramita de perejil finamente picado
  • 1/2 dientecillo de ajo majado
  • unos tropezones de jamón serrano o ibérico
  • sal
  • 60 gr de nueces peladas y troceadas

Cómo preparar cupcakes de cebolla, beicon y nueces

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  1. Primero pon a cocer las patatas con su piel en agua con sal hirviendo durante unos 45 minutos.
  2. Precalienta en el horno a 175 grados.
  3. Pon en una sartén con el fuego medio a fuerte el bacon picado en tiritas finas. Una vez esté doradito añade la cebolla previamente pelada y cortada en fina brunoise. Si no ha soltado grasa el bacon porque estaba más bien magro añade antes de la cebolla las dos cucharadas de aceite de oliva o menos según veas que haga falta. No es necesario pasarse con la grasa.
  4. Deja que la cebolla se poche durante unos 8 a 10 minutos y así adquiere todo el sabor del bacon. Separa del fuego y deja enfriar.
  5. En un bol mezcla el azúcar con la mantequilla que debe estar a temperatura ambiente con consistencia de pomada.
  6. Añade uno a uno los huevos y deja que se incorporen bien y resulte una mezcla ligera y esponjosa.
  7. Incorpora la leche, mezcla bien y a continuación ve sumando la harina tamizada con la levadura y el ajo en polvo o deshidratado.
  8. Agrega la cebolla pochada con el bacon y las nueces previamente pasadas por un poco de la misma harina, lo cual hará que se distribuyan de forma homogénea y no vayan al fondo de las cápsulas de papel.
  9. Coloca en moldecitos individuales o en una bandeja para cupcakes las cápsulas de papel y rellénalas un poco menos de su capacidad.
  10. Hornea entre 18 y 20 minutos a la misma temperatura inicial hasta que hayan subido. Para estar seguros de que están bien horneados pincha con un palillo y si sale limpio ya están listos. Déjalas enfriar sobre una rejilla ya fuera del molde.

La cobertura:

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  1. Una vez cocidas las patatas y con la piel retirada procede a hacer un puré con la mantequilla, mezcla bien el diente de ajo majado, el perejil y la pimienta.
  2. Prueba de sal y si lo requiere rectifica.
  3. Como tercer y último paso, una vez tibio el puré, rellena una manga pastelera y con una boquilla lisa procede a coronar cada magdalena salada.

Yo tengo que confesar que mi manga se abrió a la primera y tuve que recurrir a algo tan sencillo como poner a ojo de buen cubero el puré sobre las magdalenas y con ayuda de un tenedor hacer el diseño que muestro en las imágenes, tan simples pero tan bonitos al final. Conclusión que si no tienes manga o no quieres tener que ensuciar más o simplemente saltarte esta operación van a quedarte igualmente geniales. Una montañita más o menos igual a la de al lado y un caminito con el tenedor. Pon unos daditos de jamón o no y a disfrutar tus cupcakes salados. ¡Feliz fin de semana!

Quiche de puerros con arándanos secos: para hacer especial un pastel salado

1 Abr
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Tenemos en casa una debilidad por los pasteles salados tipo quiche. De entre los que he probado y me he animado a preparar el de tomatitos secos con albahaca y mozzarella y el de puerros y bacon figuran entre nuestros preferidos. La receta de hoy, esta quiche de puerros con arándanos secos, una versión más arriesgada de la última citada es para complacer a paladares que a menudo buscan la mezcla, para mí prodigiosa, de salado y dulce.

La propuesta no llega a ser lo que se consideraría un postre, nada más lejos de mi intensión, se queda en ese camino que recorren juntos la fruta en la ensalada, el plátano en el arroz a la cubana, o el melón en el clásico español del jamón jamón.

Nuestra protagonista de hoy tiene su origen y denominación en la gastronomía francesa de Lorena; allí surgió la quiche Lorraine, con básicamente un relleno de nata y huevos. A partir de esta surgieron un sinfín de adaptaciones en las cuales se utilizaba indistintamente panceta, cebolla o queso, de acuerdo el sitio y por la región geográfica cambiaba el nombre.

Así, la quiche vosgienne, de la región francesa de los Vosgos, incorpora el queso rallado; la quiche goguette y la quiche alsacienne añaden cebollas fritas al relleno de la lorraine; y la tarte tourangelle, variante popular dentro de la cocina francesa, incluye panceta ahumada y rillettes de Tours (especie de paté blando y hebroso). Lo cierto es que se ha popularizado tanto internacionalmente con su riqueza en ingredientes, alejadas ya de la original, que es preferible igualmente llamarlas tartas o pasteles salados.

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Ingredientes para preparar Quiche de puerros con arándanos secos (4 personas)

  • 1 masa quebrada o Brisa
  • 3-4 puerros (el tallo blanco)
  • 1 cebolla
  • 300 ml de nata (yo utilizo con contenido de grasa reducido)
  • 150 gr de bacon ahumado o panceta
  • 1 puñado de arándanos secos
  • 3 huevos grandes
  • 80 gr queso Emmental
  • pimienta negra recién molida
  • 1 puntita de nuez moscada
  • 1 cucharada de aceite de oliva (si fuera necesario)
  • 1 nuez de mantequilla para untar el molde
  • sal

Cómo preparar Quiche de puerros con arándanos secos

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  1. Corta en tiritas el bacon y en brunoise la cebolla y el puerro. Pon a freír el bacon en una sartén anti-adherente y una vez haya empezado a dorar (habrá soltado su propia grasa) añade la cebolla y una pizca de sal. Deja sofreír hasta que se transparente la cebolla.
  2. Incorpora el puerro ya bien picadito y la cucharada de aceite de oliva solo si fuera necesario para que no se pegue o queme nuestra base del relleno. Mezcla bien y deja pochar unos 5 minutos hasta que esté tierno el puerro.
  3. Añade a la sartén la nata con 1/2 cucharadita de sal, la pimienta negra, la nuez moscada y por último el puñado de arándanos secos. Revuelve y deja cocinar a fuego bajo medio unos 8 minutos desde que comience ebullir. Una vez pasado el tiempo separa del fuego y deja reposar unos minutos.
  4. Bate los huevos con otra pizca de sal y la mitad del queso Emmental. Reserva mientras prepararas el molde.
  5. Barniza bien el fondo y los laterales del molde con la nuez de mantequilla. Coloca encima la masa quebrada cuidando de que no se rompa y que cubra bien el molde . Yo dejo siempre que sobresalga por fuera de los bordes y una vez horneada los corto con un cuchillo afilado. De esta forma evito que la masa encoja y se salga el relleno. Pincha el fondo con un tenedor y en los laterales para evitar que se hagan globos de aire en la masa. Procede con cuidado para que no se perfore la masa.
  6. Una vez atemperada la nata con los puerros, el bacon y los arándanos que ya estarán bien re-hidratados añade los huevos batidos con el queso y mezcla bien hasta que esté todo bien integrado. Ahora llena la masa quebrada con este relleno.

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  7. Con el horno pre-calentado a 180 grados hornea la quiche, preferiblemente cubierta con un papel vegetal o de aluminio y en el nivel más bajo del horno, durante unos 35 minutos. Transcurrido este tiempo, comprueba que bajo el papel que colocamos como cubierta nuestra quiche esté doradita y cuajada. SI aún no está dorada sube a un nivel superior la bandeja de horno y enciende solo el grill unos 3 a 5 minutos más. Listo.

Deja que repose bastante antes de desmoldar la quiche y así evitarás que se rompa. Yo utilicé un molde de silicona que son muy fáciles de manejar a hora de desmoldar. Lo malo es que no puedes meterle el cuchillo o corres el riesgo de acabar con el molde. Por eso si tienes otro tipo de molde, de aluminio o de vidrio, no tienes ni que desmoldar. Puedes llevarlo directo a la mesa.

La masa quebrada es muy fácil de hacer, si das click en el enlace que lleva en los ingredientes podrás ver una receta básica que queda muy sabrosa, pero puedes recurrir siempre a las que venden en el supermercado.

Puedes también emplear leche evaporada en sustitución de la nata para una opción más ligera y si no te va la conjunción de dulce y salado en su justa medida pues sáltate los arándanos secos y ya está. Quiero compartir pronto la otra quiche preferida de casa: un poco más mediterránea, con tomate secos y naturales, albahaca y mozzarella. Una delicia, apta para vegetarianos que incluyen lácteos en su dieta.

Brócoli gratinado: receta sencilla y sabrosa

14 Mar
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Por todos son conocidos los beneficios y enormes propiedades que son atribuidos al brécol, bróculi, brócoli o bróquil, como quiera que se le denomine. Son uno de esos últimamente conocidos como super alimentos, cuya fama tiene muy merecida, lejos de ser el milagro que algunos esperan y lejos también de tener que consumirlo todos los días de la vida.

Tiene un lado oscuro de acuerdo a un artículo publicado por el diario El País, pero no os asustéis que más tiene que ver con el consumo de éste por determinados individuos y no por la generalidad y además de que seamos moderados y equilibrados a la hora de introducirlo en nuestras dietas, porque como todo en esta vida no existe nada completamente perfecto.

Quienes padecen de hipotiroidismo deberán tener más cuidado a la hora de consumirlo. Como todas las crucíferas, el brócoli, por sus compuestos, puede bloquear la utilización y absorción del yodo, con lo cual frenan la actividad de la glándula tiroidea, pero solo si se toma en grandes proporciones y de forma muy seguida. No hay que apartarla de la dieta, todo lo contrario, sigue teniendo unos efectos positivos sobre la salud.

Por ello si no queréis renunciar a su rol en la lucha contra el cáncer o el colesterol, desechar su cantidad de vitaminas y antioxidantes, fibras y minerales que lo convierten en alimento muy completo, entonces quedaos con esta receta fácil y rápida, también muy sabrosa, que terminará de convencer a quienes no gustan demasiado del brócoli.

Ingredientes para preparar Brócoli gratinado (2 personas)

  • 500 gr de brócoli (1 arbolito)
  • 1 cebolla cortada en juliana
  • 3 lonchas de jamón serrano cortadas a tiritas
  • 200 ml de nata para cocinar ligera (1 break)
  • 1/2 lata escurrida de maíz dulce (opcional)
  • 100 gr de queso rallado (yo utilicé mezcla de 3 quesos: mozzarella, gouda y cheddar)
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • pimienta negra recién molida
  • sal
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Cómo preparar Brócoli gratinado 

  1. Sumerge el brócoli (ya cortado en ramitas) en abundante agua con una cucharadita de bicarbonato para lavar y desinfectar bien. Déjalo unos 15 minutos. Luego enjuaga bien y escurre.
  2. En un plato o recipiente apto para microondas coloca las ramitas de brócoli con una pizca de sal espolvoreada por encima, tapa y cocina en el microondas a máxima potencia durante 5 minutos. También puedes hacerlo al vapor pero siempre cuidando que queden al dente o más bien duritos para evitar que luego al gratinar se deshagan.
  3. Mientras, en una sartén o cacerola pon a calentar el aceite de oliva y pocha la cebolla con una pizca de sal. Una vez estén las cebollas tiernas añade la nata para cocinar, remueve y sazona con otra pizca de sal y pimienta negra recién molida, deja cocinar a fuego medio.
  4. Una vez alcance el punto de ebullición, baja el fuego, añade el maíz y las mitades de jamón y del queso rallado. Remueve, deja un par de minutos más y luego separa del fuego.
  5. Pasa a una fuente de horno el brócoli, riega con la salsa de nata, añade el jamón a tiritas restante y por último corona con la otra mitad del queso rallado.
  6. Con el horno previamente calentado a 180 grados, introduce la bandeja de brócoli y deja hornear primero de 5 a 8 minutos y luego con el gratinador encendido a máxima potencia otro par de minutos o hasta que esté derretido y dorado el queso.
  7. Saca del horno, deja refrescar y a la mesa a disfrutar.

Este brócoli gratinado puedes acompañarlo de unos filetes de pavo, de pollo, de lomo de cerdo a la plancha o con lo que más te guste. Es una guarnición deliciosa y combinable con casi cualquier carne o incluso pescado.

Verás como los niños tampoco se resistirán y podrás ponerles verde a sus platos y a los vuestros. ¡Qué aproveche y mucho!

Ropa vieja cubana: la receta paso a paso de mi cocina

19 Ene
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Hacía tiempo, por no decir desde el mismo momento en que creé este blog, tenía muchas ganas de compartir un clásico de nuestra cocina. Uno de los platos de la gastronomía cubana que más me gustan. En ello coincidirán muchos de mis paisanos. Y tanto es así que la ropa vieja es apuesta fija en la carta de los restaurantes especializados en este tipo de cocina; aunque tengo que decir, lejos de crítica alguna, que más de una vez me he llevado un fiasco a la hora de probar. Es una receta que tiene su cosa y no se trata de echar todo de una vez y dejar que cocine.

Nuestra ropa vieja, puedo asegurar ya con el conocimiento de mis años en España, es herencia de la sabrosa cocina peninsular, y más específicamente la de las Islas. No sé si fueron los canarios quienes llevaron consigo la idea, o contrariamente, la importaron de Cuba a su vuelta. Lo cierto es que tiene esa esencia de ambas culturas, materializada en un plato tan exquisito como éste, y del cual no se desperdicia absolutamente nada.

Mi receta de ropa vieja cubana, aún cuando pueda introducir algunos toques muy personales, no se aleja de la auténtica, o al menos de la más extendida, para no ser absoluta. Los extras puestos definitivamente la enriquecen y nos permite saborearla aún más. Utilizo la carne que recuerdo empleaba mi abuela para prepararla: una falda de res (ternera en este caso) con la grasa bien ubicada para poder eliminarla. La coceremos primeramente en agua, cuyo caldo resultante nos servirá para sopas, como consomé o para utilizar más adelante en esta misma receta. El restante se puede congelar y utiliza a conveniencia.

Y como muy cubana que es, esta propuesta os la presento en lo que llamamos una completa, la forma en la que usualmente se come en nuestra Isla, todo en un solo plato, ningún entrante, ningún alimento más importante que otro, todo mezclado así: arroz blanco, ropa vieja, tostones de plátano macho y aguacate en su estado más puro, una representación de ese “mejunje” que somos. Sencillamente irresistible a nuestras costumbres, a nuestra idiosincrasia, esa mezcla de razas y culturas. ¿Quién se anima?

Ingredientes para preparar Ropa vieja cubana (4 personas)

Para el cocido:

  • 850 gr de falda de res (vacuno)
  • 3 litros de agua
  • 1 nabo
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 1 rama de apio
  • 1 ramito de perejil
  • 1 ramito de cilantro
  • 2 hojas de laurel
  • sal

Para la ropa vieja:

  • carne deshilachada resultante del cocido
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla (cortada en juliana)
  • 1/2 pimiento rojo (cortado en juliana)
  • 1/2 pimiento verde (cortado en juliana)
  • 1 tomate maduro sin piel y finamente troceado
  • 1 punta de guindilla fresca roja (finamente picada)
  • 3 dientes de ajo
  • 1 poquito de cilantro
  • 3/4 cucharadita de comino
  • 1 vaso de vino blanco (100 ml)
  • 200 ml de caldo de carne (utiliza de cocido de la carne)
  • 150 ml de tomate frito
  • pimienta negra
  • sal

 Cómo preparar Ropa vieja cubana

Para el cocido:

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  1. Primeramente limpia la carne del exceso de grasa. Si utilizas falda de calidad suele estar muy bien localizada por lo cual no tardarás nada en removerla.
  2. Con la ramita de apio, el puerro, el cilantro y el perejil prepara un atadillo que luego podrás remover fácilmente del caldo. Si lo deseas puedes poner las hierbas sin atar y luego batir o colar, como prefieras.
  3. En una olla exprés o a presión echa los 3 litros de agua de conjunto con la carne limpia de grasa, el atadillo, dos zanahorias bien lavadas, un nabo, dos hojas de laurel y una cucharada de sal.
  4. Tapa la olla, pon al máximo el fuego, coloca el selector de la presión en el número 2 (si tienes dos posiciones si no hazlo como siempre), deja que tome presión y cuando empiece a pitar y a liberar el vapor, baja a media intensidad el fuego y deja cocinar durante 30 minutos.
  5.   Una vez separada del fuego y con la presión totalmente liberada saca la carne, deja enfriar y a continuación procede a desenhebrar. Reserva 200 ml de caldo para la ropa vieja.

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Puedes hacer este proceso el día antes, como hago yo usualmente. Una vez tengo la carne fría y deshilachada la cubro con film y a la nevera para el otro día, con calma, hacer la parte más divertida de la receta de ropa vieja. Con el caldo, una vez templado y desgrasado (la poca grasa que pueda quedar flota en la superficie y es muy fácil de eliminar con un cucharón) hago una rica sopa de fideos para esa noche.

Cómo preparar la Ropa vieja cubana

  1. Ya en el meollo del asunto, ten listos los ingredientes restantes de nuestra ropa vieja. Corta en juliana la cebolla, así como el pimiento rojo y verde. Trocea finamente la punta de una guindilla roja fresca. Maja en un mortero los ajos con el comino, el cilantro y solo una pizca de sal para que no salten los ajos, y una vez tengas una pasta, reserva. Con el tomate maduro procede a escaldar, quitar la piel y trocear finamente, reserva también. El resto de ingredientes tenlos listos para incorporar según corresponda.
  2. En una cacerola o sartén profunda con tapa pon a calentar el aceite de oliva. Una vez tenga una buena temperatura añade la cebolla. Cuando empiece a pochar agrega los pimientos, sazona con una pizca de sal y deja que se sofría unos 5 minutos.
  3. Incorpora el tomate maduro bien troceadito, mezcla bien y a continuación echa el majado de ajo, cilantro y comino que teníamos reservado. Vuelve a remover, deja sofreír otros 5 minutos.
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  4. A continuación incorpora la carne desenhebrada, sazona con una pizca de pimienta negra, mezcla, sube el fuego un poco y rápidamente añade el vino blanco. Una vez haya evaporado agrega el caldo de carne, remueve, vuelve a bajar el fuego a media intensidad y pon el tomate frito.
  5. Revuelve todo para que se integre, prueba de sal y rectifica, pon una tapa sin llegar a cubrir perfectamente y deja cocinar unos 20 a 25 minutos hasta que tome la consistencia adecuada. Sin mucha salsa, que se vea bien el contenido, o de lo contrario como más te guste a ti. Separa del fuego y listo.

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En lo que reposa o incluso antes, para ganar tiempo, puedes preparar unos ricos tostones, un buen arroz blanco desgranado y una tajada generosa de aguacate para hacer la completa que te propongo. Si no estás por la labor total acompaña de lo que más te guste y más fácilmente se te de. Puedes poner la sopa, con el caldo como base, de primero, y la ropa vieja con el arroz, o unas patatas fritas o simplemente un buen trozo de panque la salsa invita a ello.

Si en vez de tostones prefieres unos plátanos maduros fritos, no dudes en escogerlos, como lo harían la mayoría de mis coterráneos. Yo prefiero los tostones, pero tengo que confesar que también pongo un plátano maduro de fruta, si es de Canarias mejor. Eso de mezclar, en una cucharada, arroz, ropa vieja y un trocito de plátano fruta es un orgasmo para mi paladar, al que es muy difícil renunciar.

El cilantro que utilizo es un guiño a las lindas Islas Canarias españolas, teniendo en cuenta que en Cuba mi abuela lo que ponía era culantro, un par de hojas alargadas con un sabor casi idéntico que se emplea en mi tierra natal. Os aseguro que si siguen el paso a paso de mi receta tendréis una auténtica y sabrosísima ropa vieja cubana.

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¡Qué aproveche! Feliz lunes para todos.

Vichyssoise: ¿sopa fría o crema ligera caliente?

8 Sep
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En casa disfrutamos la vichyssoise de dos maneras. La primera, y nada convencional, acabada de hacer y todavía caliente, para complacer al niño grande de la casa que prefiere comerla caliente. La segunda, a la hora de la cena, como plato único, o al otro día, como se encargaron sus creadores de presentar esta receta, bien fría y con los sabores bien asentados. De cualquier manera que la tomemos es un delicioso entrante o una ligera única opción para quienes como yo, en la noche, prefieren algo no muy pesado y a la vez saciante y nutritivo.

Entre el casi siempre origen discutido de una receta, el de la vichyssoise tampoco escapa al debate. Dos de las versiones más conocidas sitúan a sus inventores en Estados Unidos o Francia. Un cocinero francés del hotel Ritz, en Nueva York, señala habérsele ocurrido la idea de preparar la sopa de puerros y patatas que hacía su madre sumándole la leche fría que él y su hermano agregaban después para sofocar hambre y sed en el verano. Con unos ajustes se la presentó a los dueños en un menú que incorporaría inmediatamente al restaurante por el año 1917.

Sin embargo, otro chef francés, de nombre Jules Gouffe, declaraba que ya él había preparado mucho antes la receta de vichyssoise y que fue publicada en el Royal Cookery en 1869. En España, específicamente en El País Vasco, claman haber tenido si no una vichyssoise un plato muy parecido con la misma base de puerros y patatas llamada porrusalda, que llevó a Francia, a la región de Vichy en última instancia, un cocinero de una representación diplomática en el país vecino.

Sea cual sea el verdadero origen, casi siempre diluido entre mil historias, hoy les traigo una propuesta deliciosa, algo más ligera porque no vamos a utilizar la nata de la receta extendida de vichyssoise sino leche evaporada, que podrán preparar con éxito asegurado. Y ya saben, con permiso de los entendidos, podrán elegir entre saborearla caliente cuando el cuerpo así lo pida o bien fría para despedir los calores del verano este que termina. De cualquier manera está realmente sabrosa.

Ingredientes para preparar Vichyssoise o Crema de puerros y patatas (4 personas)

  • 4-5 puerros (solo la parte blanca)
  • 2 patatas cortadas en cachelos pequeños
  • 1 cebolla
  • 900 ml de caldo de pollo o verduras
  • 200 ml de leche evaporada
  • 25 gr de mantequilla (yo utilicé mantequilla light)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra + un chorrito para añadir al cuenco después de servido
  • 4 lonchas extrafinas de jamón serrano
  • pimienta negra
  • sal
  • cebollino finamente picado para decorar

Cómo preparar Vichyssoise o crema de puerros y patatas

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  1. Separa la parte verde de los puerros y guarda para otra ocasión o utilízalo para preparar el caldo casero con una carcasa de pollo y algo más.
  2. Corta los tallos blancos del puerro de forma transversal y a continuación en trozos pequeñitos. Corta la cebolla en brunoise no muy fina.
  3. Caliente en una sartén honda con tapa u otra cacerola la mantequilla con las dos cucharadas de aceite de oliva, añade el puerro blanco y la cebolla picados, agrega una pizca de sal y deja pochar con el fuego no alto para que no se queme. Tapa si es necesario y deja unos 5-8 minutos o hasta que estén suaves y transparentes.
  4. Incorpora las patatas cortadas en cachelos para que suelten más almidón y espese más el caldo. Pon otra pizca de sal a las patatas y a continuación vierte el caldo hirviendo y deja cocinar unos 12-15 minutos a fuego medio hasta que las patatas se cocinen.
  5. Una vez estén bien cocidas las patatas separa del fuego, echa la leche evaporada, sazona con una pizca de sal y pimienta negra y remueve bien.
  6. Pasa todo por la batidora hasta que esté todo bien triturado.
  7. Elige tomarla caliente o fría. Para esta última opción deja que enfríe completamente y ponla después en la nevera al menos una hora.
  8. Si decides probarla caliente sirve en cuencos, corona con una loncha de jamón serrano bien troceadita más el cebollino y un hilo de aceite de oliva. Procede de igual manera para servirla después de fría.

Ya sabes, otra deliciosa opción que podrás tomar de una forma u otro dependiendo de tu gusto o de la estación del año. En invierno un plato como éste bien caliente viene de maravillas para calentar hasta los huesos. En verano, tomándola fría, refrescaremos del calor y nos dará fuerzas para continuar nuestras actividades preferidas de ocio. Disfrútenla mucho.

Y si quieres ver otras dos recetas de cremas ligeras y nutritivas pincha AQUÍ y en este otro ENLACE.

 

Picadillo a la habanera: un clásico de la cocina cubana

2 Sep
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A inicios de mi experiencia en la cocina de este rincón virtual compartí una receta de tamalitos de col o repollos envueltos, rellenos de picadillo a la habanera, cuya receta retomo hoy con algunos ajustes que me parecieron oportunos compartir, ya que además de utilizar otros ingredientes, sin saltar los que no pueden faltar a este plato de la gastronomía cubana, ha quedado realmente delicioso, casi como el de mi abuela, y digo casi porque es muy difícil igualar la sazón de nuestras mayores, incluso si has crecido viendo cada detalle y mimo que dedican a nuestras comidas.

Como es casi norma en Cuba, el picadillo a la habanera se come con arroz blanco desgranado que puedes preparar de la forma que te muestro AQUÍ o de otra manera, también efectiva y más rápida, que encontrarás más abajo en esta misma receta. Para hacer una completa estoy segura que mis paisanos incluirían unos plátanos machos maduros fritos, los mismos que ponemos a lo que se conoce aquí en España como arroz a la cubana. Para esta combinación son mis preferidos, pero tal vez unos tostones o mariquitas os pueda servir también para el menú.

 Ingredientes para preparar Picadillo a la Habanera (4 personas)

  • 300 gr carne picada mixta vacuno/cerdo
  • 2 patatas cortadas de cubitos
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 pimiento rojo morrón o de asar
  • 1/2 pimiento verde italiano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 tomates bien maduros
  • 1 vasito de vino tinto (100 ml aproximadamente, también puedes utilizar blanco)
  • 1 puñado de pasas
  • 6-7 aceitunas sin hueso troceadas
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de mezcla de cilantro con achiote*
  •  pimienta negra
  • 1 cucharadita de azúcar (opcional) para rectificar la acidez del tomate
  • sal al gusto

Cómo preparar Picadillo a la Habanera

  1. Pula y trocea las papas en cubitos pequeños, ponlas un rato en agua con sal y después de escurridas fríelas en aceite de oliva suave antes o durante la preparación de nuestro picadillo. Pásala por papel de cocina una vez fritas para retirar el exceso de grasa y resérvalas.
  2. Pela y pica el ajo en finas láminas, ponlo a dorar en las 3 cucharadas de aceite de oliva caliente con cuidado de no quemarlos. Antes de que pueda suceder añade la cebolla muy finamente cortada en brunoise. Corta los dos tipos de pimientos en cubitos no necesariamente demasiado pequeñitos e incorpóralos una vez la cebolla esté pochada (transparente). Pon una pizca de sal y deja sofreír a fuego medio unos 3-5 minutos vigilando que no se queme.
  3. Mientras, sazona la carne con sal y pimienta, y escalda, pela y trocea los tomates que no te tomará más de 2 o 3 minutos.
  4. Echa la carne sazonada a la cazuela o sartén (asegúrate de utilizar una que puedas tapar más tarde) con la cebolla y los pimientos, desbarata bien la carne, mezclando todo muy bien y deja que se dore toda, para ello remueve cada rato, esto te llevará unos 5 a 8 minutos a fuego vivo pero no demasiado alto.
  5. Una vez toda la carne haya cambiado su color añade el vino a fuego fuerte hasta que se evapore y a continuación suma el tomate muy bien troceado, el comino y la mezcla de achiote y cilantro y remueve todo muy bien, agrega las pasas, las aceitunas troceadas y las alcaparras y vuelve a mezclar. Tapa y deja cocinar 20 minutos.
  6. Transcurrido el tiempo destapa y rectifica de sal y añade la cucharadita de azúcar si fuera necesario aunque con el dulzor de las pasas debe ser suficiente para neutralizar la acidez del tomate. Si aún la salsa te parece muy líquida déjala otros pocos minutos destapada, pero no la seques demasiado porque este plato necesita de ella para untar el arroz blanco.
  7. Incorpora en el último momento las papas fritas, mezcla y reserva caliente mientras preparamos el arroz blanco desgranado.

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Para el arroz necesitaremos:

  • 1 taza de 250 ml de arroz  largo (unos 250 gr)
  • 1 1/2  taza de agua (380 ml)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

Cómo cocinar el arroz:

  1. Pon la medida de arroz en un colador y lava muy bien hasta que salga el agua transparente.
  2. Mientras pon a hervir el agua en una cazuela honda y amplia con tapa. Una vez alcance el punto de ebullición añade la sal y baja bien el fuego (para que calcules más o menos en una intensidad máxima de 9 ponlo al 3).
  3. Añade el arroz, tapa y deja cocinar hasta haya absorbido toda el agua y el grano esté cocido (entre 8-12 minutos dependiendo del fuego).
  4. Transcurrido el tiempo apaga el fuego, añade un hilo de aceite, vuelve a tapar y deja reposar entre 5 y 10 minutos.
  5. Pasado el tiempo de reposo destapa y remueve todo para que no queden granos pegados. Verás que el arroz así te queda especialmente desgranado.

Ahora solo queda servir el arroz coronado con el picadillo a la habanera y a disfrutar. Este arroz es el mismo que podemos preparar para un arroz a la cubana, con su huevo frito, tomate y los platanitos.

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Recuerda que puedes acompañarlo de plátanos, fritos o maduros naturales, o tosotones. Puedes disfrutarlo como plato único o de segundo con una ensalada de tomate, aguacate y aros de cebolla como primero.

*El achiote es un condimento y colorante natural rojizo muy empleado en la cocina de América y el Caribe. Tiene múltiples usos medicinales y sobre todo para dar color, las civilizaciones antiguas de los mayas e incas los empleaban como especie en sus preparaciones culinarias e incluso en sus pinturas para el cuerpo. Si os encontráis en algún producto industrial el código E160b dentro de los ingredientes estarán en presencia de un alimento que ha utilizado achiote para dar color.

Crema de calabacín con semillas de chía: templada para los días de verano

21 Ago
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La chía es quizá tan antigua como el lino o el sésamo, pero lo cierto es que hasta hace muy poco su empleo era apenas conocido y hoy ha cobrado un auge tremendo,  sobre todo fuera de sus fronteras naturales. Y nos alegra en esta otra parte del planeta que así haya sido porque sus beneficios no son pocos. Tengo que reconocer que la primera vez que probé estas semillas de chía, más que diluidas hinchadas en un vaso de agua para contrarrestar los efectos de cansancio y deshidratación ante una carrera larga, no fue para nada de mi agrado, pero en elaboraciones como esta crema de calabacín que os traigo hoy, seguramente querrán incorporarla a vuestra alimentación regular conociendo su efecto positivo directo sobre la salud.

Tomar las semillas de chía con otros alimentos complementa y completa nuestras necesidades de vitaminas, minerales y proteínas. Para aquellos que están a régimen y quieren controlar el apetito es ideal ya que sacian antes y reducen los antojos a la larga. El por qué se debe a que absorben diez veces su peso en agua; al combinarlas con líquidos forman una gelatina que produce la sensación de saciedad y que de paso ayuda a conseguir en algunas elaboraciones consistencias más densas, respetando los sabores gracias a su suavidad, como en el caso de la receta de crema de calabacín de hoy.

Excelentes fuente de fibra y antioxidantes, las semillas de chía poseen además altos valores en calcio, proteínas y los bien conocidos y aliados anticolesterol y antitriglicéridos, ácidos grasos omega 3 ciento por ciento de origen vegetal. Aunque hay pocos estudios científicos realizados que avalen el impacto en humanos de sus propiedades, lo cierto es que su uso generalizado por deportistas de alto rendimiento ha coadyuvado en que sean cada vez más los que prueban este alimento, disponible en la mayoría de los herbolarios del mundo y cuyo consumo tenían en tercer lugar los antiguos pobladores de México, tras el maíz y los frijoles.

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Ingredientes para preparar Crema de Calabacín con semillas de chía (4 personas)

  • 2-3 calabacines grandes (yo empleado uno solo de la huerta que pesaba por 3)
  • 400 ml de caldo de vegetales
  • 1 cebolla
  •  1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 cucharada de queso parmesano en lascas por comensal (opcional)
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Crema de Calabacín con semillas de chía

  1. Lava muy bien los calabacines a los que dejaremos esta vez la piel (si no te gusta puedes pelarlos) y corta en trozos no necesariamente pequeños.
  2. Pon a calentar el caldo de vegetales en una olla con tapa (si no tienes hecho disuelve una pastilla de caldo de vegetales Gallina Blanca o bien utiliza solo agua con algo de sal) y una vez alcance la ebullición añade los calabacines y tapa. Deja cocer unos 6 a 8 minutos hasta que estén hechos pero no desbaratados. No importa que veas poco caldo, porque con el vapor y el agua que sueltan los calabacines se harán y tendrán la consistencia apropiada.
  3. Uno o dos minutos antes de terminar añade la cebolla en trozos grandes y el diente de ajo pelado.
  4. Transcurrido el tiempo de cocción de los calabacines separa del fuego, agrega las semillas de chía y una vez haya reposado unos minutos (verás como las semillas doblan su tamaño y espesan el caldo)  pasa por la batidora hasta que esté todo perfectamente integrado.
  5. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario y estará lista para servir coronada, opcionalmente, con una cucharada de queso parmesano en lascas pequeñitas .
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Esta es una crema que puedes consumir lo mismo en invierno acabada de hacer bien calentita o en verano, templada o incluso fría como se tomaría un gazpacho. Las semillas completan nutricionalmente cualquier preparación en la cual las empleemos y además, por su sabor muy suave, no variará en nuestro paladar cualquier elaboración a la que estemos acostumbrados. Comienza a pensar en estas semillas como aliadas si quieres rebajar peso o simplemente para controlar lo que comas y mantenerte sobre todo saludable.

¿Te apetece probar otra crema de calabacín, también ligera pero con otra manera de preparar? Pinc

ha AQUÍ. Que quieres elaborar en casa un pan muy fácil y nutritivo con semillas muy ricas como la chía, haz click también AQUÍ.

Ragout a mi manera o fricasé de cerdo

19 Ago
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La receta clásica de ragout de ternera no lleva patatas, pero esta versión con magro de cerdo que traigo hoy, llámese ragout o fricasé como en Cuba, va justo como más gusta en casa, con unas “papas” de guarnición cortadas en cachelos para que aporten a la salsa de este tipo de guisos el espesor y sabor más pronunciados. La zanahoria, los guisantes y tomates del ragout italiano tampoco faltan a esta receta, la cual podréis disfrutar con un arroz blanco desgranado o un buen trozo de pan para rebañar en la salsa. Es un plato de cuchara pero que podemos compartir también este verano con una cerveza bien fría o un vino fresquito.

¿Te apetece preparar esta receta, donde la fusión tiene la última palabra? Las claves, el adobo cubano de la carne, y la elaboración de la salsa a la italiana las tienes aquí mismo en el paso a paso de la receta. Si además te anima la idea de preparar un fricasé de pollo a la cubana no dejes de pinchar en el enlace anterior. La propuesta de hoy tiene dos maneras de prepararse: una más rápida que termina de cocinarse en la olla a presión en solo 8 a 10 minutos, y otra con menos prisas en cazuela tradicional.

Ingredientes para preparar Ragout a mi manera o fricasé de cerdo (4 personas)

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  • 700 gr de magro de cerdo
  • 4 tomates de pera bien maduros (400 gr de tomate troceado o triturado de bote)
  • 250 ml de caldo de carne (+ otro poco si fuera necesario para cubrir)*
  • 3-4 patatas de guarnición (de las pequeñitas) troceadas en cachelos
  • 1 zanahoria grande en rodajas o medias lunas
  • 1 taza (250 ml) de guisantes finos (yo utilicé congelados)
  • 1 cebolla finamente picada
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1/2 pimiento rojo
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de tomillo (opcional)
  • 1 hoja de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

*Si no tienes preparado caldo utiliza una pastilla de caldo de carne Gallina Blanca 100% natural de la forma que te explico más adelante en el cómo preparar…

Para el adobo (marinado) de la carne:

  • 100 ml de vino blanco
  • 100 ml de zumo de naranja y lima o limón
  • 2 dientes de ajo majados
  • 1 cucharadita de cominos
  • pizca de pimienta negra
  • sal
  1. Mezcla el vino blanco con la naranja y la lima o limón.
  2. Maja en un mortero los ajos con el comino y una pizca de sal para que no salten los ajos hasta que esté todo bien integrado en una pasta.
  3. Sazona la carne con sal y pimienta primero y luego úntala bien con el majado, riega por último con la mezcla de vino y zumo. Tapa bien con film transparente
  4. Deja la carne en adobo al menos 2 horas. Si prefieres hazlo la noche anterior para preparar la receta posteriormente.

*Puedes saltarte el adobo y preparar la carne sazonándola con sal y pimienta en el momento de su cocción. En ese caso utiliza la misma cantidad de vino del adobo para preparar la salsa.

Cómo preparar Ragout a mi manera o fricasé de cerdo

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  1. Deja a punto todas las verduras: el tomate escaldado, pelado y troceado en caso que los uses de forma natural; la zanahoria pelada y cortada en rodajas o medias lunas si prefieres; la cebolla en brunoise muy fina; los dos tipos de pimientos en cubitos del tamaño que prefieras. Con el ajo, el comino, el orégano y tomillo haz un majado y reserva (si no tienes preparado caldo de carne puedes añadir a este majado una pastilla de Caldo de Carne Gallina Blanca 100% natural)

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  2. En la olla a presión o tradicional (la que decidas) pon a calentar el aceite de oliva y dora la carne previamente escurrida a fuego alto en dos o tres partes o tandas para que selle y tome color. Retira y reserva hasta que esté toda dorada.

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  3. En el mismo aceite ya con el fuego bajo añade la cebolla y raspa o desglasa el fondo para que los jugos y sabores de la carne se fundan con los de la verdura. Una vez pochada la cebolla añade los dos tipo de pimientos, pon una pizca de sal y la hoja de laurel y deja que se ablanden durante unos 5 minutos. Es el momento de añadir el adobo de la carne o en su defecto el vino blanco y dejar evaporar.
  4. A continuación añade los guisantes y el tomate bien troceadito más otra pizca de sal y deja sofreír hasta que el tomate se haya integrado bien.
  5. Incorpora la carne ya dorada que tenías reservada, las patatas y la zanahoria, añade el caldo de carne (misma cantidad de agua en caso de que hayas empleado la pastilla en el majado) y el majado de ajo con las especies que reservamos anteriormente.
  6. Fíjate que haya suficiente líquido para cubrir la carne, sino es así añade un poco más de caldo o agua, revuelve y deja cocinar unos 25 a 30 minutos a fuego medio si es en olla tradicional o en caso de que emplees la olla a presión unos 8 a 10 minutos contados una vez haya comenzado a liberar el vapor. En este último caso deberás poner el fuego al máximo para que alcance la presión pero una vez conseguido no tardes en bajarlo a media intensidad no vayas a terminar quemando todo.

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Listo! Sirve y espolvorea en el último momento con perejil. Recuerda que puedes acompañar este guiso de carne con un arroz blanco desgranado o de un buen trozo de pan para rebañar la salsa. Hasta otro encuentro, os dejo disfrutar de esta receta que, como plato único, os va a dejar satisfechos y con ganas de repetir pronto.

 

Falafel: otra receta de Oriente desvelada

20 Abr
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Dicen que ya desde los tiempos de Mahoma y por referencias en el Corán se conoce del falafel. ¿De dónde es originario? No se sabe a ciencia cierta, aunque una y otra vez se mencione a la India como raíz de este plato. Lo cierto es que nos ha llegado directamente de la cocina del Oriente, cada vez menos lejano. Esta especie de croqueta o fritura de garbanzos o habas, dependiendo de la zona donde se consuma, fundamentalmente Paquistán, países de Oriente Medio y la India, ha dejado de ser una exquisitez exclusiva de los restaurantes especializados para irrumpir en las cocinas de numerosos hogares.

Lo que distingue el falafel de otras frituras o empanadillas es que su ingrediente fundamental no se cocina, sólo se pone en remojo el tiempo suficiente para poder triturarlo de conjunto con el resto de sus componentes. Rico en proteínas de origen vegetal es un plato estrella para vegetarianos y para todos aquellos que desean incluir más alimentos no animales en la dieta. A los pequeños les encantará y los mayores no se quedarán atrás.

Aunque el falafel que conocemos en Occidente suele ser completamente de garbanzos, se prepara también solo con habas como la variante egipcia llamada ta`miyya, con una mezcla de ambas legumbres, o solo con garbanzos como la receta que elaboramos hoy, acompañada con la tradicional salsa de yogur a manera de entrante o plato inicial. El falafel también se puede acompañar con salsa de Tahine y disfrutarla en un pan de pita a manera de bocadillo. De cualquier manera está realmente delicioso y especialmente nutritivo y sano.

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Ingredientes para preparar Falafel (2-4 personas)

  • 250 gr garbanzos secos remojados
  • 1 cebolla pequeña
  • 2-3 dientes ajo sin el nervio central
  • 1 ramita de cilantro fresco
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1 cucharadita de cominos molidos
  • 1 cucharadita de pimentón
  • pimienta negra (pizca al gusto)
  • 1 cucharadita de levadura química, Polvos Royal o bicarbonato
  • sal
  • aceite de oliva suave para freír
  • Para la salsa: 1 yogur + 1 cucharada de zumo de limón + 1 cucharada de hierbabuena o menta finamente picada + sal
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Cómo preparar Falafel

  1. Pon en remojo al menos 24 horas los garbanzos. Mejor si los dejas 48 horas y vas cambiando el agua del remojo dos veces al día.
  2. Una vez bien hinchados, retira el agua, escúrrelos bien, ponlos en un paño limpio o sobre papel de cocina para secar el exceso de agua y luego procede a triturarlos. Si no tienes una mini-pimer o un accesorio triturador haz como hago yo: machaca los garbanzos poco a poco en un mortero grande y déjalos en mejor estado para pasarlos más tarde por la batidora sin riesgo de que la rompas.
  3. Pica el ajo y la cebolla y añádelos con el resto de los ingredientes: (cilantro, perejil, comino, pimentón y la levadura) a la pasta de garbanzos obtenida en el mortero. Si tienes accesorio triturador ponlo todo junto a los garbanzos y procede a triturar. De lo contrario ponlo todo junto después de haber majado los garbanzos y pasa por la batidora hasta obtener una masa homogénea con aspecto parecido a la arena fina húmeda. No importa si te queda algún pequeño tropezón.
  4. Haz una bola compacta, tapa con un paño húmedo y deja reposar por una hora en un lugar muy fresco o en la parte menos fría que tengas dentro de la nevera.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo en que hará efecto la levadura sobre la masa para un resultado más esponjoso, mójate las manos y procede a formar bolitas uniformes que luego puedas aplanar ligeramente. Cuando estés dando forma a las bolitas ayúdate de una cuchara no muy grande para coger las mismas cantidades una y otra vez. Aprieta en el proceso para eliminar el exceso de agua.
  6. Una vez formados nuestros falafel calienta abundante aceite de oliva suave y cuando esté bien caliente procede a freír poco a poco hasta que se doren. Pásalos a un plato forrado con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  7. Sirve acompañado de nuestra salsa de yogur.
  8. Para hacer la salsa de yogur mezcla el yogur, el zumo de limón, la hierbabuena y sazona a tu gusto.

Así de fácil esta receta. Escoge un aceite de oliva muy suave indicado para freír y que no otorgue un sabor desvirtuado del que debe tener el falafel, suficientemente sabroso ya con el garbanzo, el cilantro y el ajo. Si cuando tritures todo, el resultado es una masa muy húmeda y difícil de formar, añade un poco de harina, de garbanzo preferentemente, pero no te pases para que no te queden demasiado secos después de haberlos freído. Por eso mejor escoger un garbanzo fresco que necesite menos tiempo en remojo.

 

Sopa de rape con fideos, como la recomendó la abuela

8 Abr
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Aunque ahora mismo en Madrid tenemos un tiempo primaveral, con unas temperaturas bastante cálidas, hace unos pocos días el invierno aún nos sorprendía con, quizá, uno de sus últimos coletazos. Y ahí sale a la calle desabrigada esta conocida vuestra para pescar lo que en toda la temporada de frío ni estuvo cerca de pillar. Unos días en que, salvo mis incursiones en la cocina, no tuve deseos ni fuerzas para hacer demasiado. Y de esas entradas en la cocina es esta sopa de rape con fideos, como la recomendó mi abuela. Aún desde lejos me aconsejaba tomar algo calentito, sustancioso y “que levante a un muerto”.

Y como nuestras abuelas, savia popular acumulada, la mayoría de las veces tienen razón pues allá fui a ver de qué disponía en la despensa para combatir desde el fogón ese malestar de la gripe. No tenía para hacer La caldosa de Kike y Marina*; ni siquiera para preparar mi preferida, la sopa de gallina que me hacía mi abuela con toda la convicción del mundo de que sanaba: al menos el alma te la deja a punto.

Pero sí que tenía una cola de rape, un pescado ideal para preparar platos como éste por la consistencia de su carne; el resto de los ingredientes os los cuento en nada. Es una receta muy fácil de hacer, riquísima y claro está para disfrutar no solo cuando el cuerpo lo necesite tan desesperadamente, sino para incluirla en nuestros menús saludables y perfecta para aquellos que suelen tomar al pie de la letra las constumbres culinarias de Semana Santa. Aprovecho para dejaros en enlace al tradicional Bacalao al Pil Pil para aquellos que ya tengan comprado una buena pieza de este pescado tan sabroso. Ahora volvamos a nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Sopa de rape con fideos (2-4 personas)

  • 1 cola de rape (400-500 gr)
  • 10-12 gambas
  • 1/2 puerro
  • 1/2 cebolla
  • 2 patatas pequeñas o 1 grande
  • 2 tomates maduros
  • 1/4 pimiento rojo morrón (de asar)
  • 1/2 guindilla roja fresca (puedes utilizar seca)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón picante de La Vera (utiliza dulce si lo prefieres)
  • 1 ramita de perejil fresco finamente picado
  • 1-2 hojas de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • caldo de pescado (1/2 litro a 1 litro)
  • 1/2 taza de fideos cabello de Ángel
  • sal y pimienta

Cómo preparar Sopa de rape con fideos

  1. En una olla o cazuela que puedas tapar más tarde sofríe en el aceite de oliva el puerro, la cebolla, la guindilla y los pimientos, todo cortado en bruniose o cubitos pequeños. Sazona y dejar pochar unos 5-8 minutos.

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  2. Escalda los tomates, pélalos, retira las pepitas, córtalos en cubitos y agrega al sofrito. Vuelve a sazonar. Mezcla bien y déjalos sofreír otros 5 minutos. Mientras, maja en un mortero los dos dientes de ajo, añade la cucharadita de tu pimentón preferido y la otra cucharada de aceite de oliva, remueve y pásalo también al sofrito.

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  3. Incorpora las patatas peladas y cortadas en pequeños cachelos, la cola de rape, el caldo de pescado solo hasta cubrir el rape, el perejil y las dos hojas de laurel, rectifica de sal, lleva a ebullición y una vez alcanzada, baja a media intensidad el fuego, tapa y deja cocinar unos 25 a 30 minutos.
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  4. Transcurrido el tiempo, saca la cola de rape, limpia de piel y alguna espina (el rape tiene solo unas pocas pegada al hueso), desmenuza su carne y vuelve a añadirla a la cazuela.
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  5. Agrega los fideos y las gambas, y cocina durante unos tres minutos más. Apaga, separa del fuego y listo.

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Si tienes otro pescado como el mero, utilízalo igual porque su carne compacta, firme y sabrosa, y su forma de llegar al consumidor, en rodajas, permiten limpiarlo con facilidad. Puedes utilizar unos mejillones frescos y limpios de barbas y arena, en sustitución de las gambas, o incluso almejas, dos opciones deliciosas.

Si no tienes un caldo de pescado preparado con anterioridad, utiliza una pastilla, preferiblemente de Avecream 100% natural. Prepararlo tú es muy fácil: con unos esqueletos de pescado y cabezas, puerro, zanahoria, apio y perejil es suficiente. Siempre cuélalo y guarda en el congelador listo para utilizar en recetas como la de hoy.

*La caldosa de Kike y Marina es un tema de la música tradicional popular cubana. Habla de una receta milagrosa que hace caminar empina´o al ser más cansado. Caldosa, ajíaco, sancocho, guiso caldoso, son distintas maneras de llamar a este tipo de recetas por allá por El Caribe. Aquí os dejo el tema musical, por si después de disfrutar la sopa os da por bailar un poquito 😉

Arroz con garbanzos y sorpresa ibérica

30 Mar
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En más de una oportunidad he publicado sin peros que valgan lo mucho que nos gusta el arroz en casa. Lo mejor de todo es que siempre encuentro, como seguramente muchos harán, una manera de prepararlo para disfrute de todos. Esta vez he montado un arroz, con unos añadidos que he denominado sorpresa ibérica. Sin dudas un presente de la tierra española: el más sabroso chorizo tradicional, magro de cerdo ibérico y garbanzo Pedrosillano: una variedad de calidad más pequeña que otros granos de esta misma legumbre. El resultado un plato completísimo, lleno de sabor y fácil de hacer si no os perdéis el paso a paso de siempre.

Con esta receta comerán hasta seis personas, raciones equilibradas que podréis servir con una ensalada o con unas “mariquitas” o chips de plátano como he puesto yo a la mesa. Si os parece buena la idea, pongámonos ya manos a la obra con nuestro Arroz con garbanzos y sorpresa ibérica. Ten en cuenta que el proceso comienza un poco antes, o para ser exactos la noche anterior, ya que tendremos que poner en remojo nuestra legumbre y marinar el cerdo. Aunque haya utilizado algunos ingredientes específicos como el garbanzo Pedrosillano o el cerdo, podréis utilizar el que prefieras o consigáis más fácilmente.

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Ingredientes para preparar Arroz con garbanzos y sorpresa ibérica

  • 2 tazas (200 ml) de arroz Brillante Sabros
  • 250 gr de garbanzos secos Pedrosillano
  • 400 gr magro de cerdo (masa sin grasa)
  • 1 trozo de chorizo largo tradicional (unos 90 gr)
  • 1 hueso pequeño de jamón garrón
  • 1 1/2 cebolla
  • 5 dientes de ajo para el adobo + 3 para cocer los garbanzos
  • zumo de 1 lima + zumo de 1 naranja
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1/2 pimiento rojo morrón
  • 2 ramitas de cilantro (una para decorar y otra finamente picada)
  • 2 cucharadas de perejil fresco
  • 1 cucharadita de pimentón dulce
  • 1 cucharadita de azafrán (puedes utilizar unas hebras previamente hidratadas en poco caldo de los garbanzos)
  • 1 cucharadita de cominos
  • 2 hoja de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • pimienta negra
  • 1 1/4 litro de agua

Cómo preparar Arroz con garbanzos y sorpresa ibérica

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  1. La noche anterior deja marinada la carne de cerdo, para lo cual maja en un mortero 5 dientes de ajo con una pizca de sal y la pimienta negra. Cuando tengas todo bien majado (machacado) como una pasta añade el perejil y el zumo de la lima y la naranja, mezcla bien con una cuchara y unta bien la carne con este adobo. Tapa muy bien con papel film y guarda en la nevera.
  2. En una fuente coloca los garbanzos secos, pon abundante agua y déjalos en remojo toda la noche.
  3. Al otro día, en una olla a presión coloca los garbanzos escurridos del agua de remojo, añade un litro y algo más de agua nueva, sal, el comino, la hoja de laurel, el pimentón dulce, 3 dientes de ajo sin pelar, la media cebolla sin cortar y el hueso de jamón, tapa y en cuanto comience a liberar el vapor cuenta unos 17-19 minutos. Ten en cuenta que el grano no podrá estar desbaratado porque después va a terminar de coger el punto junto con el arroz, de ahí este tiempo de cocción en la olla algo más corto de lo habitual. Una vez transcurrido el tiempo y liberada toda la presión, separa los granos del caldo, desecha la cebolla, los ajos y la hoja de laurel. Chequea que tengas un litro del caldo.
  4. En una sartén caliente con dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra dora a fuego vivo la carne hasta que esté dorada. Baja el fuego a medio y agrega si está muy seca la otra cucharada de aceite. Incorpora la cebolla picada en brunoise o cubitos muy pequeños y después añade los dos pimientos troceaditos. Deja que se hagan por unos 5-8 minutos.
  5. Añade el chorizo en rodajas finas a la carne con el sofrito y deja por un par de minutos más. Pasa a una cazuela gruesa con tapa, añade el arroz, saltea para que se impregnen bien de los sabores y a continuación añade el litro de caldo de garbanzos previamente colado, añade el azafrán, otra hoja de laurel y dos tazas de granos de garbanzos bien escurridos (la misma de la medida del arroz) , rectifica de sal, tapa y deja cocer por unos 20 minutos o hasta que haya embebido todo el líquido. Separa del fuego, añade cilantro fresco finamente picado, deja reposar 8 minutos sin tocar y pasado el tiempo remueve, sirve enseguida y decora con unas hojitas de cilantro.

Listo. Recuerda que puedes servir este arroz con una ensalada verde y freír unos chips de plátano verde o mariquitas para disfrute de todos. Espero que disfrutéis tanto de este arroz con garbanzos y sorpresa ibérica como lo hemos hecho en casa. Aquí os dejo otros dos enlaces en los que encontraréis otras formas de preparar arroz. Feliz inicio de semana.

Fricasé de pollo a la cubana: para olla exprés o normal

19 Feb
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La cocina cubana es una gran mezcla de diferentes culturas, por ello puedes encontrar desde un plato que hace un guiño a los cocidos españoles hasta una receta con salsas parecidas a las italianas o con vocablos indígenas, ingleses o incluso franceses como este fricasé de pollo que hoy os quiero mostrar. No sabemos a ciencia cierta cuándo ni quién introdujo en nuestra cocina este rico guiso de ave. Se dice que fue la burguesía habanera por allá por los siglos XVIII o XIX. Tampoco conocemos cuál es la receta original definitiva debido a la variedad de ingredientes con que se ha preparado a lo largo de los años.

Lo cierto es que con unos u otros productos, respetando la salsa a base de tomate, se ha llevado a la mesa como una receta donde proteínas, verduras y carbohidratos se complementan magistralmente. Algunas referencias gastronómicas indican que en un fricasé la carne no se cocina demasiado, pero definitivamente ese no es nuestro fricasé en que solo se acortan los tiempos de cocción porque el pollo va en piezas más pequeñas y su carne suele cocerse antes. Nos gusta la carne bien cocinada y adobada (marinada) y nos empeñamos en que así sea. En la olla a presión este fricasé de pollo queda tierno pero bien hecho, así que aprovéchala si la tienes en casa.

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Ingredientes para preparar Fricasé de pollo (para 2-3 personas)

  • 1/2 pollo troceado en partes: muslo y encuentro (cuarto trasero), ala y pechuga
  • 1-2 patatas
  • 1-2 zanahorias
  • 1 lata de tomate natural triturado (400 ml)
  • 250 ml caldo de pollo (puedes disolver una pastilla de caldo Avecream en la misma medida de agua)
  • 100 ml de vino blanco
  • 2 cucharadas de alcaparras
  • 12 aceitunas rellenas de pimiento (que aunque no utilicé esta vez la pongo como opcional)
  • 1 cebolla cortada en juliana
  • 1-2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde cortado en cubitos
  • 1-2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de azúcar
  • perejil finamente picado para decorar
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • sal

Para el adobo del pollo si te decides a hacerlo (marinarlo) previamente:

  • 4-5 dientes de ajo
  • pizca de pimienta
  • zumo de 1 naranja + 1 lima o limón (en sustitución de la naranja agria que siempre utilizamos en los adobos cubanos)
  • 1 cucharadita sal

Majando muy bien en el mortero el ajo con la pimienta y la sal haz una pasta con la que untarás todas las piezas de pollo. Yo le quito la piel porque no me gusta la grasa que acumula, pero puedes dejársela si lo prefieres. Coloca las piezas de pollo en un recipiente y riega con el zumo de la naranja y el limón. Tapa muy bien y déjalo en la nevera toda la noche. Este marinado marca la diferencia con un fricasé sin adobo anterior, pero si por cuestiones de programación o tiempo no tuviste en cuenta esto, podrás preparar una receta igual de rica siguiendo los pasos a continuación para un pollo marinado a no.

Cómo preparar Fricasé de pollo a la cubana

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  1. En una sartén calienta las 3 cucharadas de aceite de oliva (puedes emplear de girasol) y cuando esté bien caliente sella y dora bien por todos lados el pollo (hazlo en dos tandas si no tienes espacio para todas las piezas y si no lo marinaste asegúrate de salpimentarlo). Colócalas en la olla según vayas terminando de dorar  (yo siempre utilizo mi olla exprés para esta receta y en solo 12 minutos la tengo lista).
  2. Una vez todas las piezas selladas y doradas utiliza la sartén en que preparaste el sofrito. Ten cuidado que la temperatura del aceite restante no esté demasiado alta, baja bien el fuego o separa si es necesario hasta que tengas las sazones listas.
  3. Pon la cebolla en juliana a pochar junto con el pimiento hasta que se ablanden. Si tiene muy poco aceite pon otra cucharada y aprovecha para desglasar el fondo de la sartén para que la cebolla y el pimiento se impregnen de los sabores dejados por la carne del pollo.
  4. A continuación vierte el vino y deja evaporar el alcohol. Suma el tomate triturado y el caldo de pollo, el ajo bien triturado o majado, el orégano, el comino y el laurel y la cucharadita de azúcar. Prueba de sal y rectifica y deja sofreír todo unos 5 minutos.
  5. Mientras pela las patatas y córtalas en cachelos (trozos irregulares) y raspa y corta en rodajas la zanahoria. Añádelos al pollo.
  6. Echa el sofrito a la olla y agrega las alcaparras o aceitunas por último. Fíjate que la salsa cubra el pollo, si no es así pon algo más de agua para evitar que se pegue durante la cocción. Tapa, pon el fuego alto y una vez alcance la presión y comience a echar vapor, baja el fuego a la mitad y deja cocinar unos 10-12 minutos dependiendo de la olla. También puedes hacerlo en una cacerola con tapa durante unos 30 minutos. Espolvorea con perejil de forma opcional a la hora se servir, una costumbre que he adquirido aquí en España.

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Listo, tendrás una receta de pollo en salsa exquisita y que podrás aprovechar para acompañar un arroz blanco desgranado o un trozo de pan para rebañar. En Cuba a un fricasé como éste podrían irle de maravillas unos Moros y Cristianos, unos Tostones y una buena tajada de aguacate. Una “completa” que puede incluirse perfectamente en nuestros menús criollos. Aunque solemos ser bastante golosos, en un menú como éste las porciones son más pequeñas, aunque hay algunos que muy bien repiten si todavía queda en la mesa. ¡Buen provecho!

Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef

3 Feb
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Para hoy os traigo unos spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef que he preparado más de una vez en casa y se ha convertido en una de las formas de acompañar la pasta que más me piden últimamente. Por ello quiero compartirla con todos vosotros, con la esperanza de que os guste tanto y que la hora de prepararlos se convierta en un rato corto, porque se trata de una receta sencilla, rápida, fácil, pero francamente deliciosa. En casa preparamos un plato de pasta al menos una vez a la semana y siempre trato de encontrar nuevas maneras de enriquecer esta experiencia.

Los ingredientes son muy sencillos y el chopped beef, una especie de mortadela o spam muy económico, nos encanta. Si no es de su preferencia este embutido podéis sustituirlo por lacón o simplemente por jamón cocido. La salsa es de tomates maduros naturales con cebolla y orégano, básicamente, pero el sabor que le otorgan el chopped beef o bien el lacón es realmente bueno. Muy bien podría convertirse en el plato principal de esa cena de San Valentín que ya estaréis planificando. Como primero esta ensalada de espinacas con jamón y piña o estas tostas con tomate y queso de cabra.  Para cerrar un postre como esta tarta de queso con arándanos.

La pasta ya sabéis que podréis prepararla de forma casera si tenéis suficiente tiempo y maña, aquí os dejo una receta por si os apetece enrollaros un poco más, pero en el supermercado encontramos pastas de calidad a las que ya seguramente sois fieles.

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Ingredientes para preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef (2-4 personas)

  • 250 gr de Spaghetti #3 (yo utilicé de Gallo)
  • 200 gr de chopped beef cortado en bastoncitos (recuerda también pueden utilizar lacón en lascas)
  • 125 gr de queso Parmesano rallado (puedes sustituirlo por un queso viejo de oveja y estará igualmente rico)
  • 2 tomates grandes maduros o 3 más pequeños (o 1/2 lata de tomates troceados sin piel)
  • 3 cucharadas de tomate frito
  • 1 cebolla grande cortada en juliana fina
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharadita de ajo deshidratado en polvo (puedes sustituirlo por un diente de ajo bien majado)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • una ramita de hierbabuena o albahaca
  • sal
  • abundante agua para cocer la pasta

Cómo preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef 

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  1. Prepara la salsa: en una sartén con las dos cucharadas de aceite de oliva pon a pochar la cebolla en juliana con una pizca de sal. Una vez esté transparente y suave añade el tomate pelado y troceado con el orégano y el ajo y otra pizca de sal. Deja que se sofría el tomate durante unos 8-10 minutos. Agrega las cucharaditas tomate frito y la mitad del queso rallado y en lo que se reduce otro poco la salsa pon a hervir en una olla abundante agua para cocer la pasta.
  2. Añade el chopped beef, remueve, baja al mínimo el fuego solo para que se mantenga caliente la salsa en lo que cocinamos los spaghetti.
  3. Una vez haya alcanzado el punto de ebullición el agua añade suficiente sal y la ramita de hierbabuena o albahaca. Incorpora los spaghetti y deja cocinar según las instrucciones del fabricante. Recuerda que si los quieres al dente tendrás que dejarlos menos tiempo, así como si es pasta fresca recién preparada los tiempos de cocción se reducen a la mitad.
  4. Si la salsa está muy espesa coge un cucharón pequeño del agua de cocción de los spahetti y añádela a la salsa.
  5. Escurre muy bien la pasta e incorpórala enseguida a la salsa. Deshazte de la ramita. Remueve con cuidado para se integre todo muy bien y sirve enseguida acompañando con la otra mitad del queso para espolvorear por encima al gusto. Por unas hojitas de albahaca o hierbabuena para decorar.

Listo! Dependiendo de cuán goloso seáis los que os sentáis a la mesa, esta receta puede alcanzar para 4 personas o solo para 2 comensales si eres de los que cuando come pasta no come nada más. Confieso que estoy sin dudarlo un instante en el segundo grupo: un plato de pasta como plato único. Pero ya sabéis si perteneces al grupo de los más moderados y optas por un menú completo como el del inicio de la entrada esta receta da para 4 raciones equilibradas. Nada más por el momento, os dejo con esta otra receta de pasta y mis deseos de que tengáis la mejor de las semanas.

 

Moros y cristianos: un clásico de la gastronomía criolla cubana

10 Ene
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A la costumbre muy extendida por El Caribe de guisar juntos arroz y frijoles (alubias), debemos los cubanos un plato que nos ha acompañado desde hace mucho y del que hemos disfrutado, generación tras generación. Se trata de los moros y cristianos, una sabia combinación de proteínas vegetales que a pesar de aunar suficiente alimento, suele despacharse acompañada de proteína extra y otro extra de carbohidratos. Así somos de golosos y muchas veces exagerados. Pero no deja de ser deliciosa e identificativa una completa de moros y cristianos, lechón asado y yuca con mojo.

Cada cocinero, aun respetando el procedimiento general, tiene su forma de preparar moros y cristianos o congrí. Los primeros, los que hoy presentamos, se cocinan con frijoles negros; los segundos, con frijoles colorados (alubias rojas). Muchos tienden a llamarle a los primeros como los segundos, ya que el procedimiento es casi idéntico, pero de acuerdo con referencias bibliográficas los nombres para cada uno están bien definidos.

El investigador y folclorista cubano Don Fernando Ortiz  escribe: “Congrí es vocablo venido de Haití donde a los frijoles colorados se les dice congo y al arroz riz, como en francés. Congrí es voz de creole haitiano que significa congos con arrozCongrí no equivale a moros y cristianos, como en Cuba decimos al arroz con frijoles negros, que también parece ser plato de cocinero africano.”

Volviendo a la manera de cocinarlos, reitero: cada maestro tiene su librito. Las proporciones varían dependiendo de los ingredientes esenciales como el tipo de arroz y la calidad y frescor de los frijoles. Tengo que confesar que desde que estoy aquí en España he intentado una y otra vez preparar unos moros y cristianos como los que hacía en Cuba, pero solo el pasado 31 de diciembre, durante la cena de Noche Vieja, hemos disfrutado unos igual de ricos, cuyo procedimiento quiero compartir hoy con vosotros. ¿Estáis listos? Pues a la cocina.

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Ingredientes para preparar Moros y Cristianos (4 personas)

Ingredientes para los frijoles:

  • 500 gr de frijoles negros secos (unas 2 tazas)
  • 8 tazas de agua
  • 1 hoja de laurel
  • 1 cucharadita de comino
  • 1/2 pimiento rojo morrón
  • 1 chorrito de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal

Cómo ablandar los frijoles

  1. Haz los frijoles negros la noche anterior o muy temprano en la mañana para que estén completamente a temperatura ambiente cuando vayas a hacer el arroz. Pon todos los ingredientes anteriormente citados en una olla a presión y cocínalos a fuego medio entre 15 y 20 minutos contados a partir que alcance la presión. Para que coja la presión bien es necesario que pongas el fuego a tope pero inmediatamente que empiece a pitar baja a fuego bajo-medio.

Nota: Los frijoles que suelo comprar son muy tiernos y solo les doy entre 15 y 18 minutos, porque para preparar moros y cristianos los granos tienen que estar tiernos pero enteros, no desbaratados como en el caso del potaje. De todo el contenido de la olla solo emplearemos una taza y algo más de granos que dejaremos aparte y utilizaremos más adelante, más un litro (4 tazas) de caldo libre de granos. El resto congélalo y otro día prepara un buen potaje. Ahora volvamos a los ingredientes para conseguir unos ricos moros y cristianos.

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  • 1 1/2 taza de arroz vaporizado (en Cuba lo conocemos como precocinado)
  • 1 taza y un poco más de granos de frijoles negros cocidos
  • 4 tazas (1 litro) de caldo de frijoles negros
  • 1 hoja de laurel
  • 1/4 cucharadita de comino molido
  • 1/4 cucharadita de orégano
  • 4-5 dientes de ajo majados en el mortero
  • 1 cebolla cortada en brunoise (cuadraditos pequeñitos)
  • 5 lonchas de beicon (en Cuba se le pone chicharrones puerco, yo me adapto)
  • 4 cucharadas de aceite de oliva (en sustitución de manteca de cerdo en misma proporción)
  • sal

Cómo preparar Moros y cristianos

  1. Pela y maja los ajos en un mortero con un pizca de sal. Coge la mitad del ajo machacado y sofríe en 3 cucharadas de aceite de oliva en la cazuela que hayas escogido para hacer el arroz. Incorpora el arroz antes de que pueda quemarse el ajo y saltea un par de minutos. A continuación echa el caldo de frijoles negros colados sin los granos más dos cucharaditas de sal al gusto. Deja cocer bien tapado con el fuego bien bajito y sin remover.
  2. Mientras, prepara el sofrito. Corta las lonchas de beicon en tiras finas y pequeñas y ponlas a freír con una cucharada de aceite de oliva hasta que estén bien tostaditos.
  3. Añade la otra mitad del ajo majado, remueve y suma la cebolla antes de que puedan quemarse los ajos. Pon otra cucharada de aceite de oliva si está muy seco después de haber incorporado la cebolla. Agrega el comino, el orégano y otra pizca de sal y deja pochar muy bien a fuego bajo.
  4. Cuando el arroz haya absorbido el caldo (pasados unos 15 minutos aproximadamente dependiendo del fuego y la cazuela) añade los granos que tenías reservados más el sofrito preparado y remueve bien para que se mezcle todo.
  5. Deja un par de minutos más, luego apaga el fuego y por último deja reposar unos 5 minutos.

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Listo. Ya tienes el típico arroz con frijoles cubano para acompañar el cerdo asado y la yuca con mojo que hace siempre sucumbir a los residentes de la Isla caribeña, a quienes los visitan y a los que están fuera también. Esta receta, con alguna variación, es la que me transmitió mi madre, y a ella mi abuela. Habrá quien la prepare de una manera distinta, igualmente válida y seguramente deliciosa, pero con ésta aprendí que poner el sofrito y los granos en los últimos momentos de cocción, además de lograr la textura perfecta de un arroz desgranado y tierno, nos premia igualmente con muchísimo sabor.

Si has tratado más de una vez de preparar moros y cristianos sin los resultados que esperabas, prueba a hacerlos esta vez con arroz vaporizado y verás que no se te pasará y te quedará como debe ser. Las recetas de yuca con mojo y el cerdo asado a mi manera os lo debo, pero por el momento os dejo un adelanto de lo que será. En Cuba solemos preparar moros y cristianos o congrí a la menor oportunidad, así que no esperéis a fin de año para disfrutarlo.

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