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Col caramelizada con pasas y manzana

18 Ene
colcaramelizada

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Recientemente estuve viendo un programa de cocina noruega en el que la presentadora preparaba un plato típico cuya base era una col (repollo) caramelizada. La receta completa es una gozada. Más adelante la prepararé de forma íntegra y si queda como espero la comparto en esta extensión de mi cocina.

Por el momento, ya tengo adelantada una parte. Con un par de añadidos he hecho esta versión de la col caramelizada que, tanto si decides usar la mantequilla de la original, como si te decantas por aceite de oliva virgen extra, el resultado será exquisito.

Mis agregados estrellas son precisamente una mezcla de pasas rubias, Moscatel y de Corinto y manzana Golden. El quid de la preparación radica en el mimo y el tiempo que debemos tener en la col cocinando, a fuego medio-bajo durante unos 30 a 45 minutos hasta que adquiera ese color característico de los alimentos caramelizados.

Ingredientes para preparar Col caramelizada con pasas y manzana (4 personas)

  • 1/2 col (repollo) cortada en juliana no muy gruesa
  • 3-4 dientes de ajo laminado finamente
  • 1 cebolla
  • 2 Cayenas (opcional)
  • 75 gr de mantequilla o 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra (AOVE)
  • 100 ml vino blanco semidulce
  •  1 puñado de uvas pasas
  • 1 manzana Golden cortada en medias lunas
  • pimienta negra
  • 1 cucharada de azúcar morena
  • sal

Cómo preparar Col caramelizada con pasas y manzana

  1. En una sartén amplia pon la mantequilla o el aceite a calentar.
  2. Añade el ajo laminado, dora con cuidado y antes de que pueda quemarse incorpora toda la col y la cebolla, mezcla, pon sal y pimienta y deja que cocine a fuego medio removiendo de vez en cuando durante unos 20 minutos.
  3. Pasado este tiempo incorpora las pasas, la manzana, el vino y espolvorea el azúcar moreno.
  4. Sigue cocinando a fuego medio-bajo durante otros 15-20 minutos o hasta que adquiera el color dorado de la caramelización. Si se pega un poco no pasa nada, es buen síntoma. Remueve de vez en cuando para desglasar con los propios jugos y evitar que llegue a quemarse.

Esta col va genial con unas hamburguesas caseras o unos filetes rusos. ¡Buen provecho!

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Cupcakes salados: un entrante diferente para un menú nada corriente

3 Jul
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La idea de unas magdalenas saladas con ingredientes que pueden variar según las preferencias de cada quien, y con una cubierta generosa, también salada, estoy segura que va a encantar a quienes se animen a preparar esta receta. Ya sé que en verano eso de encender el horno puede ser una tarea de mucho coraje, pero también, una vez pasado el momento del “sofocón”, nos puede alegrar una tarde en la playa o la piscina, a la sombra de un árbol o simplemente a la mesa de casa.

Esta vez con ingredientes a mano como cebolla, beicon y nueces, conseguí una base bien sabrosa. Para la cubierta o frosting emplearemos un puré de patata aromatizado. La próxima vez experimentaré con sobrasada o chorizo y cebolla caramelizada, una mezcla que nos encanta, o con espinacas, piñones y queso de cabra. Las opciones puedes ser muchas, pero hoy les dejo una receta en concreto. Vayamos a poner manos en la masa.

Ingredientes para preparar Cupcakes de cebolla, bacon y nueces (12-14 cupcakes)

  • 2 huevos grandes
  • 125 gr de mantequilla salada (yo utilicé reducida en materia grasa)
  • 125 gr de azúcar (puedes utilizar miel)
  • 150 ml de leche
  • 270 gr harina (yo utilicé integral)
  • 2 cucharaditas de polvos Royal
  • 2 cebollas (1 muy grande)
  • 6 lonchas de bacon en tiritas
  • 2 cucharadas de aceite de oliva (si fuera necesario)
  • pimienta negra recién molida
  • 2 cucharadas de ajo deshidratado en polvo
  • sal

Para la cobertura:

  • 4 patatas
  • 60 gr de mantequilla (puedes poner queso crema o simplemente aceite de oliva virgen extra)
  • 1 ramita de perejil finamente picado
  • 1/2 dientecillo de ajo majado
  • unos tropezones de jamón serrano o ibérico
  • sal
  • 60 gr de nueces peladas y troceadas

Cómo preparar cupcakes de cebolla, beicon y nueces

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  1. Primero pon a cocer las patatas con su piel en agua con sal hirviendo durante unos 45 minutos.
  2. Precalienta en el horno a 175 grados.
  3. Pon en una sartén con el fuego medio a fuerte el bacon picado en tiritas finas. Una vez esté doradito añade la cebolla previamente pelada y cortada en fina brunoise. Si no ha soltado grasa el bacon porque estaba más bien magro añade antes de la cebolla las dos cucharadas de aceite de oliva o menos según veas que haga falta. No es necesario pasarse con la grasa.
  4. Deja que la cebolla se poche durante unos 8 a 10 minutos y así adquiere todo el sabor del bacon. Separa del fuego y deja enfriar.
  5. En un bol mezcla el azúcar con la mantequilla que debe estar a temperatura ambiente con consistencia de pomada.
  6. Añade uno a uno los huevos y deja que se incorporen bien y resulte una mezcla ligera y esponjosa.
  7. Incorpora la leche, mezcla bien y a continuación ve sumando la harina tamizada con la levadura y el ajo en polvo o deshidratado.
  8. Agrega la cebolla pochada con el bacon y las nueces previamente pasadas por un poco de la misma harina, lo cual hará que se distribuyan de forma homogénea y no vayan al fondo de las cápsulas de papel.
  9. Coloca en moldecitos individuales o en una bandeja para cupcakes las cápsulas de papel y rellénalas un poco menos de su capacidad.
  10. Hornea entre 18 y 20 minutos a la misma temperatura inicial hasta que hayan subido. Para estar seguros de que están bien horneados pincha con un palillo y si sale limpio ya están listos. Déjalas enfriar sobre una rejilla ya fuera del molde.

La cobertura:

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  1. Una vez cocidas las patatas y con la piel retirada procede a hacer un puré con la mantequilla, mezcla bien el diente de ajo majado, el perejil y la pimienta.
  2. Prueba de sal y si lo requiere rectifica.
  3. Como tercer y último paso, una vez tibio el puré, rellena una manga pastelera y con una boquilla lisa procede a coronar cada magdalena salada.

Yo tengo que confesar que mi manga se abrió a la primera y tuve que recurrir a algo tan sencillo como poner a ojo de buen cubero el puré sobre las magdalenas y con ayuda de un tenedor hacer el diseño que muestro en las imágenes, tan simples pero tan bonitos al final. Conclusión que si no tienes manga o no quieres tener que ensuciar más o simplemente saltarte esta operación van a quedarte igualmente geniales. Una montañita más o menos igual a la de al lado y un caminito con el tenedor. Pon unos daditos de jamón o no y a disfrutar tus cupcakes salados. ¡Feliz fin de semana!

Pastel de chocolate con frutas: receta fácil y de inspiración propia

22 Abr
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Estaba pensando ayer mismo que hacía bastante no compartía una receta de postre con mis seguidores. Por ello, para endulzarnos con medida y ponerle un toque de alegría a un buen café o a un en cualquiera de las tardes venideras, traigo este pastel de chocolate con frutas con una masa quebrada que quedó del fin de semana y que no quise desperdiciar. Yo escogí plátanos, arándanos secos rehidratados y confitura de frambuesa, pero os invito a experimentar con otras frutas que más gusten en casa o estén en temporada.

En mi frutero nunca falta el plátano y la mezcla de éste con chocolate me parece gloriosa. Los frutos rojos le dan un plus de frescor, pero reitero la invitación a la aventura con lo que más deseen. Escribiendo de combinaciones sabrosas a la hora de hacer un postre, recuerdo la tarta de naranja con chocolate que ya tiene en este blog un par de años. Deliciosa.

Pero volviendo a la receta de hoy insistir en que se prepara bastante rápido si ya tienes la masa quebrada lista, por ello o bien puedes hacerla o comprarla ya lista. Hay muy buenas en el supermercado. El proceso es muy fácil y mientras tarda en hacerse en el horno terminas de preparar las frutas escogidas. ¿Animados? Pues vaya a por todas.

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Ingredientes para preparar Pastel de chocolate con frutas (4 a 6 personas)

  • 1 masa redonda quebrada o brisa
  • 200 gr de chocolate para fundir o para postres (yo empleé negro con mínimo de 70%)
  • 90 gr mantequilla
  • 1 huevo talla XL o 2 talla M
  • 2 quesos frescos de Burgos
  • 2-3 plátanos
  • 2 puñados de arándanos secos rehidratados
  • 2 cucharadas de confitura o mermelada de frambuesas (baja en azúcar mejor)

    Cómo preparar Pastel de chocolate con frutas

  1. Primero, 20 minutos antes de ponerte manos a la obra deja en agua para que se rehidraten los arándanos secos.
  2. Unos 10 minutos antes saca la masa quebrada de la nevera y deja a temperatura ambiente unos minutos. Mientras precalienta el horno y una vez haya reposado al ambiente la masa, colócala en el molde que vayas a emplear. Ten en cuenta que si no antiadherente debes ponerle un poco de grasa para que no se te pegue la masa.
  3. Hornea unos 5 minutos hasta que se dore, retira del horno y reserva mientras preparamos el relleno. mantén el horno con una temperatura de 130 a 150 grados.
  4. En un cazo derrite la mantequilla a fuego suave conjuntamente con la tableta de chocolate troceada.
  5. Una vez esté bien fundido añade el queso fresco y un plátano y retira del fuego. Como este tipo de queso no suele integrarse como el de untar o queso crema, con ayuda de un brazo batidor o batidora obtendremos una mezcla completamente homogénea.
  6. Después de batida la mezcla, añadimos la mitad de los arándanos bien escurridos y la otra mitad la reservamos para decorar. También batimos el huevo y lo agregamos.
  7. Mezclamos bien y vertemos sobre la masa quebrada que habíamos reservado ya horneada.
  8. Ponemos en la parte más abajo del medio del horno y horneamos 30 minutos a 130 grados y los últimos 10 minutos a 150 grados.
  9. Comprueba con un palillo que esté cocida, saca del horno y deja que se enfríe sobre una rejilla.
  10. Para decorar primero extiende la confitura o mermelada de frambuesas sobre el pastel de forma pareja.
  11. Por último cortamos los dos plátanos que quedaban en rodajas finas y hacemos dos coronas o el decorado que prefieras con estos; el resto de los arándanos los colocamos en medio. Listo.

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Es un postre que a pesar de ser contundente no lleva extra de azúcar. Con la que lleva el propio chocolate, mientras más por ciento de chocolate menos azúcares añadidos, y la propia del plátano, este postre encantará hasta a aquellos que no gustan de golosinas empalagosas. Ahora están las fresas y fresones de temporada. Aprovecha para hacer un plato de este tipo con ellas. Yo no dejaría de usar los plátanos tampoco. A estas alturas creo que he dejado claro a mis seguidores lo mucho que me gusta esta fruta. 😉  Nos vemos en la próxima incursión culinaria.

Tortitas de frutas para rendirnos de amor en un desayuno

12 Feb
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Aunque este post parece sucumbir a los dictados del Catorce de Febrero, Día de San Valentín, sea o no producto de o para el consumismo (no quiero entrar en discusiones tan personales), mi llamado es a no esperar un día del año específico para declararos perdidamente enamorados o para intentar maquillar lo que el resto del año es un claro signo de desgano o desamor. Al pan, pan, y al vino, vino. Yo no tengo problemas con el Día del Amor; lo que sucede es que yo tengo claro que no quiero un solo momento sino todos los posibles para entregar y recibir amor.

No importa si celebras o no el Día de los Enamorados, para ese día, o para cualquier otro que te apetezca implicarte en estas cuestiones, aquí tienes mis tortitas de frutas para el desayuno, para el postre o la merienda, tú decides. Son sencillas, rápidas, saludables y muy ricas, una versión enriquecida o adaptada de la receta original del típico pancake americano.

Puedes prepararlas con las frutas que te propongo o puedes emplear las de tu preferencia. Yo escogí plátano y nueces para enriquecer la masa base y kiwi como guarnición para dar un toque fresco. Si en vez de emplear nueces quieres utilizar avena, o ambas incluso, adelante; quedan muy ricas y con un valor nutritivo y saludable añadido. Veamos los ingredientes de las tortitas de hoy, cuya masa podrás dejar lista de un día para otro.

Ingredientes para preparar Tortitas de plátano y nueces con kiwi

  • 200 gr de harina de trigo
  • 2 plátanos maduros
  • 1 puñado de nueces bien troceaditas (3-4 cucharadas colmadas de copos de avena si decides añadirlas)
  • 1 cucharadita de levadura o 1/2 sobre de polvos Royal
  • 1 cucharada cargada de miel
  • 2 huevos medianos
  • 150 ml de leche
  • 40 gr de mantequilla (opcional) + 25 gr para cocer las tortitas
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • sirope de chocolate, de arce o miel para acompañar
  • 1-2 kiwi

 Cómo preparar Tortitas de plátano y nueces con kiwi

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  1. Mezclamos la harina con la levadura en un recipiente.
  2. En otro trituramos con un tenedor el plátano y añadimos los ingredientes líquidos: los dos huevos batidos, la mantequilla derretida, la leche y la esencia de vainilla. Puedes pasarlo todo por una batidora para tener una masa más homogénea, pero si como a mi te gustan los tropezones de fruta, hazlo de forma manual.
  3. Añade las nueces (yo las pasé por un mortero sin llegar a hacerlas polvo) a la mezcla y remueve todo.
  4. Ponemos una sartén anti-adherente a calentar a la cual podemos poner una punta de mantequilla (opcional) y cuando esté bien caliente bajamos a fuego medio.
  5. Tomamos un cazo o cucharón y vertimos uno solo de estos cada vez para hacer una tortita.
  6. Cuando comiencen a aparecer muchas burbujas es síntoma de que podemos darle la vuelta y dejarla solo unos pocos segundos más para que se dore.
  7. Retiramos para proceder de la misma manera con el resto.

La forma de las tortitas la puedes lograr con un molde después de listas o verter la mezcla con el molde puesto en el sartén. Si no tienes el molde, puedes hacerlo tú misma con ayuda de una plantilla de cartón que dibujarás y con una punta de cuchillo afilada y fina. Ya con la forma que desees, pon algo de kiwi por encima y acompaña de tu salsa preferida y nata montada. La nata que yo he puesto es solo decoración porque me encantan las tortitas sin ella.

Ya sabes, puedes reservar esta receta para el próximo sábado o prepararla mañana mismo. Si estás buscando otras propuestas para regalar te propongo este Velvet cake del pasado año o esta otra tarta de zanahoria. Nos vemos pronto, enamorados de la cocina.

Pie rústico de guayaba y queso: remembranza del postre cubano

21 Sep
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Uno de los postres o “dulces” más representativos de la cocina cubana es el pie (pay) de guayaba, que ya con queso llega a conquistar, si no el cielo, al menos el paraíso tan particular del paladar cubano. La guayaba y el queso maridan a la perfección y a ella recurrimos en nuestra islita caribeña, una y otra vez, para hacernos más llevaderas las jornadas de calor. Es una mezcla adictiva y sabrosa que podemos encontrar en los pasteles hojaldrados de guayaba y queso; en los casquitos de guayaba, también con queso; o en el más resultón y humilde de todos, el pan con guayaba y queso; y si decidimos quitar el pan entonces la guayaba con queso, esta vez un trozo del dulce entre dos rebanadas de queso semitierno blanco o tipo gouda.

La versión que traigo hoy, aunque no es la que recuerdo de las cafeterías más baratas de La Habana ni la “panoya matancera” de la infancia de mi esposo, es tan sabrosa como cualquiera de ellas. Sí, porque aunque de los “pays” de las cafeterías baratas cubanas, yo prefería el de coco, los de guayaba solían acabarse primero y esta receta que traigo hoy, está especialmente concebida para aquellos que como yo, de vez en cuando, sienten hacerse agua sus bocas al rememorar una buena barra de dulce de guayaba con queso crema o de otro tipo.

Tengo que aclarar, también para aquellos que me leen aquí y acullá, que la guayaba de la que hablo no es la fruta como tal, que también está buenísima, mi favorita entre las frutas tropicales y excelente fuente de fibra y tanta o más vitamina C que cualquier cítrico. Se trata de un dulce muy típico de Cuba, que también podemos encontrar en Puerto Rico y República Dominicana, y que podríamos comparar en la forma y la textura con el dulce de membrillo. Desde luego el sabor es diferente y el color mucho más oscuro, tirando a rojo.

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Ingredientes para preparar Pie de guayaba y queso (4-6 raciones, molde de 20-23 cm)

  • 1 barra de guayaba troceada en tiras
  • 250 gr de queso crema o de untar (tipo Philadelphia)
  • 50 ml de agua
  • 2 placas de masa quebrada (puedes comprarla hecha o prepararla en casa como te indico más adelante)

Si decides hacer tú la masa quebraba:

  • 2 tazas de harina (250 gr)
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 gr de mantequilla
  • 150 gr de queso crema

Cómo preparar la masa quebrada:

  1. Tamiza la harina con la sal, añade la mantequilla y córtala con el estribo o con ayuda de un cuchillo hasta que esté como boronilla o arena con grumitos.
  2. Incorpora el queso crema y vuelve a cortar hasta que la mezcla forme una boronilla como del tamaño de guisantes.
  3. Procede a unir todo apretando con tus manos, sin amasarla. Puedes utilizarla ya pero yo la dejo unos 20 a 30 minutos en la nevera envuelta en papel film para que tome consistencia.
  4. Una ves trascurrido el tiempo de reposo, divide la masa en dos, coloca primero una entre dos hojas de papel vegetal o para hornear y procede a estirar con un rodillo, siempre desde el centro de la masa hacia afuera hasta que tenga 2 cm de grosor y al menos unos 3 cm más de diámetro que el molde que vayas a emplear, no necesariamente tiene que ser un molde para pie o quiches, yo lo hice con uno desmontable alto y me quedó con el toque rústico que deseaba. Procede con la otra mitad de la masa de igual forma.
  5. Coloca una de las partes dentro del molde y acomoda de forma que puedas rellenarlo y luego cubrir. No olvides pinchar con un tenedor antes de rellenar.
  6. Rellena primero con el queso crema (reserva una cucharada, así como un trozo de guayaba) y a continuación ve colocando las tiras de guayaba de forma que cubra todo el queso.
  7. Corona con la otra masa de hojaldre de forma que quede bien sellada en los extremos alrededor y haz un agujero en el centro para que el vapor del relleno salga y no rompa la masa quebrada.
  8. Ponlo a hornear en la parte baja del horno durante unos 20 minutos. Durante el primer tiempo de horneado disuelve el queso y la guayaba que habíamos reservado en 50 ml de agua hirviendo y cuando se cumplan los 20 minutos procede a pintar la parte de arriba con esta mezcla que preparamos; ayúdate de un pincel de cocina.
  9. Ponlo otros 10 a 15 minutos, esta vez en el medio del horno o una posición más arriba, hasta que esté dorado el pie.

 

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Listo!! Yo utilicé dos moldes pequeños porque uno de los “pays” fue para regalar, pero con esta cantidad de masa quebrada y relleno tendrás para un “pay” de 20 o  22 cm. Incluso puedes hacer la parte de arriba sin llegar a cerrar haciendo tiras en forma de rejas. Este “pay “ me encanta disfrutarlo de forma indistinta, con un café fuerte dulzón, o con un . Para sellar una comida o cena con broche de oro o para disfrutarlo en una merienda, nuestro cubanísimo pie de guayaba y queso te encantará.

Vichyssoise: ¿sopa fría o crema ligera caliente?

8 Sep
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En casa disfrutamos la vichyssoise de dos maneras. La primera, y nada convencional, acabada de hacer y todavía caliente, para complacer al niño grande de la casa que prefiere comerla caliente. La segunda, a la hora de la cena, como plato único, o al otro día, como se encargaron sus creadores de presentar esta receta, bien fría y con los sabores bien asentados. De cualquier manera que la tomemos es un delicioso entrante o una ligera única opción para quienes como yo, en la noche, prefieren algo no muy pesado y a la vez saciante y nutritivo.

Entre el casi siempre origen discutido de una receta, el de la vichyssoise tampoco escapa al debate. Dos de las versiones más conocidas sitúan a sus inventores en Estados Unidos o Francia. Un cocinero francés del hotel Ritz, en Nueva York, señala habérsele ocurrido la idea de preparar la sopa de puerros y patatas que hacía su madre sumándole la leche fría que él y su hermano agregaban después para sofocar hambre y sed en el verano. Con unos ajustes se la presentó a los dueños en un menú que incorporaría inmediatamente al restaurante por el año 1917.

Sin embargo, otro chef francés, de nombre Jules Gouffe, declaraba que ya él había preparado mucho antes la receta de vichyssoise y que fue publicada en el Royal Cookery en 1869. En España, específicamente en El País Vasco, claman haber tenido si no una vichyssoise un plato muy parecido con la misma base de puerros y patatas llamada porrusalda, que llevó a Francia, a la región de Vichy en última instancia, un cocinero de una representación diplomática en el país vecino.

Sea cual sea el verdadero origen, casi siempre diluido entre mil historias, hoy les traigo una propuesta deliciosa, algo más ligera porque no vamos a utilizar la nata de la receta extendida de vichyssoise sino leche evaporada, que podrán preparar con éxito asegurado. Y ya saben, con permiso de los entendidos, podrán elegir entre saborearla caliente cuando el cuerpo así lo pida o bien fría para despedir los calores del verano este que termina. De cualquier manera está realmente sabrosa.

Ingredientes para preparar Vichyssoise o Crema de puerros y patatas (4 personas)

  • 4-5 puerros (solo la parte blanca)
  • 2 patatas cortadas en cachelos pequeños
  • 1 cebolla
  • 900 ml de caldo de pollo o verduras
  • 200 ml de leche evaporada
  • 25 gr de mantequilla (yo utilicé mantequilla light)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra + un chorrito para añadir al cuenco después de servido
  • 4 lonchas extrafinas de jamón serrano
  • pimienta negra
  • sal
  • cebollino finamente picado para decorar

Cómo preparar Vichyssoise o crema de puerros y patatas

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  1. Separa la parte verde de los puerros y guarda para otra ocasión o utilízalo para preparar el caldo casero con una carcasa de pollo y algo más.
  2. Corta los tallos blancos del puerro de forma transversal y a continuación en trozos pequeñitos. Corta la cebolla en brunoise no muy fina.
  3. Caliente en una sartén honda con tapa u otra cacerola la mantequilla con las dos cucharadas de aceite de oliva, añade el puerro blanco y la cebolla picados, agrega una pizca de sal y deja pochar con el fuego no alto para que no se queme. Tapa si es necesario y deja unos 5-8 minutos o hasta que estén suaves y transparentes.
  4. Incorpora las patatas cortadas en cachelos para que suelten más almidón y espese más el caldo. Pon otra pizca de sal a las patatas y a continuación vierte el caldo hirviendo y deja cocinar unos 12-15 minutos a fuego medio hasta que las patatas se cocinen.
  5. Una vez estén bien cocidas las patatas separa del fuego, echa la leche evaporada, sazona con una pizca de sal y pimienta negra y remueve bien.
  6. Pasa todo por la batidora hasta que esté todo bien triturado.
  7. Elige tomarla caliente o fría. Para esta última opción deja que enfríe completamente y ponla después en la nevera al menos una hora.
  8. Si decides probarla caliente sirve en cuencos, corona con una loncha de jamón serrano bien troceadita más el cebollino y un hilo de aceite de oliva. Procede de igual manera para servirla después de fría.

Ya sabes, otra deliciosa opción que podrás tomar de una forma u otro dependiendo de tu gusto o de la estación del año. En invierno un plato como éste bien caliente viene de maravillas para calentar hasta los huesos. En verano, tomándola fría, refrescaremos del calor y nos dará fuerzas para continuar nuestras actividades preferidas de ocio. Disfrútenla mucho.

Y si quieres ver otras dos recetas de cremas ligeras y nutritivas pincha AQUÍ y en este otro ENLACE.

 

Tarta de queso y frambuesas: regalo para mamá

5 May
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Para las madres que ya celebraron su día, para las que están por hacerlo en otras latitudes, el segundo domingo de mayo, hoy os traigo un regalo convertido en postre. Una tarta de queso y frambuesas, deliciosa, muy fácil de hacer y que no necesita horneado, algo que ya se va agradeciendo según se elevan las temperaturas. Es de entre muchas opciones mi preferida, porque no empalaga, ni es tan pesada y sobre todo te obsequia con una combinación delicada de sabores entre dulce y salado, así como textura crujiente, resultado de la base de galletas, y cremosa y suave por el relleno de queso Philadelphia y la corona de confitura.

Se dice que la tarta de queso estuvo incluida en el menú de los atletas que participaron en los Primeros Juegos Olímpicos de la historia, de ahí que cuando se habla de los orígenes de este plato se piense en la Grecia de 776 A.C pero que puede remontarse mucho más lejos teniendo en cuenta los moldes de queso encontrados por arqueólogos  y fechados en el 2000 A.C.

Seguramente en aquella época, como también en la actualidad, el tipo de queso que se empleaba podría haber sido diferente de un lugar a otro. El más común utilizado hoy en día es el queso crema tipo Filadelfia, el cual fue inventado accidentalmente por unos lecheros en Estados Unidos, cuando en 1872 intentaron hacer una réplica del queso francés Neufchatel y al final el resultado fue el tipo de queso para untar que disfrutamos hoy.

Lo cierto es que la tarta de queso se elabora, dependiendo del lugar, de requesón, de queso blanco fresco, de salsa agria, y seguramente de unas cuantas variedades más. Pero vayamos a ver concretamente cómo hacer la que hoy quiero obsequiar a todas las madres, abuelas, hijas y nietas que quieran homenajear a las autoras de la vida.

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Ingredientes para preparar Tarta de Queso con frambuesas

  • 460 gr de queso cremoso tipo Filadelfia 
  • 250 ml de leche evaporada
  • 90 gr de galletas tipo Digestive
  • 40 gr mantequilla
  • 4 hojas de gelatina neutra + 1 hoja para la confitura
  • 40 gr de azúcar blanco
  • 1 bote de confitura de frambuesas (mermelada que si lo prefieres puedes hacer con tu fruto rojo preferido que ahora están en temporada)
  • 2 o 3 cucharadas de agua

Cómo preparar Tarta de queso con frambuesas

  1. Tritura en una fuente honda las galletas para hacer la base de nuestra tarta.
  2. Agrega la mantequilla derretida para obtener una pasta homogénea con las galletas bien trabajadas.
  3. Distribuye una capa de un centímetro de espesor en el fondo de un molde, preferiblemente desmontable para evitar romper la tarta cuando vayas a proceder a desmontarla. Deja en la nevera mientras sigues con la preparación de la receta.
  4. Pon en un recipiente con agua templada las hojas de gelatina neutra (no tiene sabor) para que se hidraten durante unos 8  a 10 minutos.
  5. En un cazo hondo pon a calentar a fuego medio la nata con el azúcar y el queso crema hasta que llegue a ebullición. Emplea unas varillas manuales para remover bien todo.
  6. Inmediatamente después retira del fuego y agrega 4 hojas de gelatina neutra y mezcla bien hasta que se disuelva. Deja atemperar. Saca entonces el molde con la base de galletas de la nevera y llénalo con la mezcla que hemos preparado. Vuelve a poner en la nevera y deja reposar al menos 1 hora.
  7. Transcurrido el tiempo prepara la confitura, para lo cual debes calentar en otro cazo el contenido del bote de confitura o mermelada con las cucharadas de agua. No pongas demasiada para que luego no quede muy líquido. Cuando rompa la primera ebullición, retira del fuego, agrega la hoja de gelatina neutra que quedaba, mezcla bien y cuela si quieres una cobertura mucho más fina.
  8. Cubre la tarta de queso con la confitura y vuelve a poner en la nevera. Mientras más tiempo esté en ella más sólida y más fácil será luego a la hora de desmoldar y servir.

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Una tarta deliciosa para honrar a mamá. Una receta sin grandes complicaciones ni mucho trabajo, rica en calcio e ideal para los niños y todos aquellos que realizan actividades físicas. Espero que la disfruten tanto como en mi casa.

Tarta satinada de chocolate para enamorar

13 Feb
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Hay una expresión muy común, extendida internacionalmente, que asegura “El amor entra por la cocina”. No sé cuántos porcentajes y estadísticas podrán respaldar la frase, lo único cierto es que aun cuando igual llega y se va, el amor es un factor primordial en cuestiones culinarias. Todo lo que implica la cocina realmente me apasiona, desde plantearme una idea, buscar los ingredientes, embarcarme en el proceso y por último disfrutar del resultado y ver a otros disfrutarlos por igual.

De la misma manera que cocinar es un placer para muchos sé que otra mitad similar evita a toda costa tener que involucrarse en tal actividad, pero incluso para esas personas, hay una primera, segunda o tercera vez en que merece la pena el intento en nombre del amor. Y con esta tarta satinada que comparto hoy, vais a enamorar. Todavía puedes prepararla para honrar ese vínculo que nos invita a celebrar el Día del Amor, porque al amor podemos agasajarlo un catorce de febrero o un veintiuno de abril. Una fecha, por sí sola, no puede hacer desperezar lo que no somos capaces de mantener despierto.

Esta tarta satinada es una versión sin colorante de la Red Velvet. Con un poco más de chocolate y seguiendo la receta logramos el efecto satinado que da nombre a esta tarta. Un bizcocho muy suave, esponjoso, sedoso y que se deshace en nuestra boca, cuyo sabor es realzado por esta cobertura de queso mascarpone y nata montada, un frosting delicioso de Pemberly Cup and Cakes, a donde una y otra vez regreso cuando de cuestiones reposteras se trata. La receta del bizcocho es de uno de los cuadernos de Pastelería Creativa, con alguna adaptación propia y un resultado de cuatro capas en vez de dos.

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Ingredientes para preparar Tarta satinada de chocolate

  • 300 gr de harina
  • 150 gr de mantequilla a temperatura ambiente
  • 300 gr de azúcar blanco
  • 2 huevos grandes a temperatura ambiente
  • 1 cucharadita de aroma o extracto de vainilla
  • 3 cucharadas de cacao en polvo (cacao puro sin azúcar)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 240 ml de suero de leche o buttermilk (puedes hacerlo tú añadiendo una cucharada de zumo de limón o vinagre a 230 ml de leche y dejar reposar 10 minutos)
  • 1 1/2 cucharaditas de vinagre de vino blanco
  • 1 1/2 cucharaditas de bicarbonato sódico de uso culinario

Para el glaseado de queso y nata:

  • 250 gr de queso Mascarpone
  • 130 gr de azúcar glass (puedes hacer azúcar glass moliendo azúcar refino)
  • 230 ml de nata líquida para montar
  • coco rallado para espolvorear

Cómo preparar tarta satinada de chocolate

  1. Precalienta el horno a 180 grados. Prepara dos moldes iguales de unos 20 cm de diámetro. Puedes engrasarlos o simplemente forrarlos con papel vegetal antiadherente.
  2. Bate la mantequilla y el azúcar en un recipiente hasta obtener una mezcla cremosa. Añade los huevos uno a uno, así como el extracto de vainilla.
  3. En otro bol, tamiza la harina, el cacao en polvo, la levadura y la sal y remueve.
  4. Incorpora una tercera parte de los ingredientes secos en la mantequilla mezclada con el azúcar y los huevos, remueve para mezclar bien, y agrega un tercio del suero de leche sin dejar de batir.
  5. Continúa el mismo procedimiento de los tercios de ingredientes lentamente hasta que todo quede bien integrado. Intenta no batir demasiado la mezcla.
  6. En un vaso mezcla el vinagre y el bicarbonato sódico y tan pronto como reaccione en forma de burbujas añade a la masa.
  7. Divide la masa uniformemente entre los dos moldes y alisa la parte superior con el dorso de una cuchara o espátula.
  8. Hornea los bizcochos entre 20 y 25 minutos o hasta que al introducir un palillo salga limpio.
  9. Saca del horno y deja enfriar unos 5 minutos antes de desmoldarlos. Yo hice el bizcocho por la noche y los dejé toda la madrugada en reposo. Al otro día temprano fue más fácil cortar cada uno de los pasteles por la mitad y proceder a montarlos después de preparado el frosting.
  10. Para ello con una espátula (no con varillas) mezcla el queso mascarpone con el azúcar glass. Una vez tengas una mezcla homogénea, vierte la nata montada que tendrá que haber estado bien refrigerada anteriormente (pon las varillas de la batidora en el congelador unos minutos antes de montar).
  11. Procede a batir (montar) la nata junto con la mezcla de queso. Una vez adquiera la consistencia adecuada no sigas montando o se perderá el efecto. Listo. Ahora puedes proceder con el montaje. Yo hice cuatro bizcochos entre los cuales puse la crema de queso, espolvoreé cada vez con coco rallado y terminé cubriéndolo con lo que quedó y otro poco de coco rallado. Refrigera este pastel, pero sácalo unos 15 a 20 minutos antes de disfrutarlo.

Puedes convertir esta tarta en una Red Velvet agregando colorante rojo líquido de calidad, para lo cual deberás poner solo dos cucharadas de cacao en polvo y agregar el colorante o bien en el suero de leche una vez haya reposado, o haciendo una pasta con el chocolate puro que deberás agregar a la mantequilla y al azúcar antes de añadir la harina, la levadura y el suero.

Puedes hacer una cobertura de crema de mantequilla con queso Filadelfia en vez de Mascarpone, y utilizar mantequilla en sustitución de la nata, pero las proporciones serán diferentes. Tendrás que mezclar 600 gr de azúcar glas tamizado con 100 gr de mantequilla hasta que tengas una mezcla suave y sedosa, añadir por último el queso crema hasta integrar todo. En este caso todos los ingredientes deberán estar a temperatura ambiente antes de comenzar a preparar el frosting. Igual puedes preparar una crema de queso como la de esta Tarta de zanahoria, que le va genial igualmente.

Pan de soda con semillas: receta sencilla y rápida

8 Feb
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Este sábado me levanté temprano y con muchas ganas de probar una receta de pan de soda casero muy sencillo pero con toda razón delicioso. Se trata de un pan exprés que no necesita ni fermentación previa, ni levaduras frescas, ni maratón de amasado. El resultado es sorprendente: un pan con una miga muy esponjosa y suave, y crujiente y fina corteza, ideal para saborearlo así solo, o con mantequilla o queso. ¿Quieres sorprender el Día de los Enamorados con un pan hecho con tus propias manos? Pues esta es tu oportunidad de lucirte y quedar como reina o rey de corazones.

Los ingredientes son sencillos y si lees al final podrás quedarte con algunas ideas más, para a partir de esta receta, crear otros panes con toques diferentes, una forma de explotar al máximo lo bueno que tiene este pan rápido y que no se resiste a nadie por poco ducho que sea en las cuestiones de la cocina. Casi se me olvidaba citar la fuente de la receta, y es que no puedo dejar de hacerlo, es el libro de Pan Casero”, de Iván Yarza, que me ha despojado de miedos y falsos mitos acerca de la elaboración de pan. Os lo recomiendo a quienes sientan curiosidad por este mundo tan rico y lleno de historia y aromas.

Ingredientes para preparar Pan de soda con semillas 

  • 245 gr de harina integral de trigo
  • 15 gr harina panificable (harina panificable es toda aquella que tiene más de 10 g de proteínas no tiene que ser de fuerza)
  • 3 cucharaditas levadura química (polvos Royal)
  • 1/2 cucharada sopera de semillas de amapola
  • 1/2 cucharada de lino crudo
  • 1/2 cucharada de sésamo crudo
  • 1 cucharada de pipas peladas (semillas de girasol crudas o tostadas)
  • 1 1/2 cucharada de miel
  • 7 gr de sal
  • 280-300 gr de agua (unos 200 ml aproximadamente)

Cómo hacer Pan de soda con semillas

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  1. Calienta el horno a 220 grados Celsio arriba y abajo en lo que preparas un molde rectangular. Si no es anti-adherente engrasa con mantequilla y enharina ligeramente. Puedes forrarlo igualmente con papel vegetal para hornear.
  2. Mezcla en un bol las harinas, la levadura química, la sal, las semillas, la miel y el agua por último. Mezcla todo con una mano hasta que todo esté bien integrado. Tiene que verse como una pasta pegajosa bastante húmeda así que si no salen tus dedos bien untados es que necesita más agua.
  3. Vierte la mezcla en el molde, espolvorea encima con harina y coloca en el horno durante 40 minutos. Si observas que ya se ha dorado bastante por encima ponle papel de aluminio para cubrirla hasta que se cumpla el tiempo de cocción.

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  4. Saca del horno, desmolda y deja que se enfríe para que se asiente y disfrutes de todo el sabor de este pan.
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En otra oportunidad emplea una harina blanca y en vez de utilizar semillas añade unas pasas o pepitas de chocolate, es un pan que acepta todo lo que se te ocurra ponerle, en equilibrio, para enriquecerlo.

Puedes hacer esta misma receta de pan sin el molde haciendo una bola redonda tipo hogaza, para lo cual deberás utilizar menor cantidad de agua en la mezcla y procediendo a hacer dos cortes en cruz bien profundos encima antes de introducirlo en el horno.

¿Recuerdas las tostas de tomate y queso de cabra con brotes tiernos? Pues si haces este pan no dejes de utilizarlo para prepararlas otra vez.

Lomo de cerdo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado

13 Dic
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Hoy os traigo otra propuesta para una cena de Navidad. Con este lomo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado tendréis un plato principal con guarnición incluida que os hará quedar como anfitriones estrellas. Aún cuando es una propuesta atrevida que nos recuerda los sabores exóticos de algún lugar en el Lejano o Próximo Oriente es una receta muy fácil de preparar y con ingredientes que encontraréis en cualquier supermercado.

El origen de la receta, más allá de los puntos de contacto que lógicamente tendrá con algunas otras propuestas, radica en mi humilde cocina. Siempre ando experimentando con los sabores y de esta necesidad surgió este plato, que conjuga lo dulce con lo salado para hacernos más divertida la experiencia de paladear. Otra idea, con el mismo protagonista, el lomo de cerdo, puedes verla AQUI. ¿Os atrevéis con esta aventura de sabores? Pues ponte el delantal y a la cocina.

Ingredientes para preparar Lomo de cerdo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado (4 personas)

  • 1 kg de lomo de cerdo
  • 60 ml de salsa de soja
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 1/2 cucharadita de aroma o esencia de vainilla
  • 1 cucharadita de curry amarillo
  • 1 cucharada de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 7-8 dientes de ajo majados en el mortero
  • 6 cebollas francesas
  • 1 puerro (solo la parte blanca)
  • 1 ramita de hierbabuena fresca
  • 1/2 pastilla de caldo de carne Avecrem
  • pimienta negra
  • sal
  • 50 gr mantequilla
  • 2 cucharadas de aceite de oliva

Para el arroz salteado:

  • 1 1/2 taza de arroz Jazmín
  • 300 gr de espinacas frescas
  • 6 lonchas de beicon
  • 1 cucharada de coco rallado (sin azúcar)
  • 1 puñado de nueces troceadas
  • 2 dientes de ajo laminados
  • sal

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Cómo preparar Lomo de cerdo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado

  1. Es necesario que dejes el lomo de cerdo marinando en el adobo al menos unas dos horas antes de cocinar la carne. Si decides prepararlo la noche antes mucho mejor. Para el adobo maja en un mortero los dientes de ajo pelados con una pizca de sal y la cucharada de jengibre previamente rallado. Añade el curry amarillo e integra bien con el ajo y el jengibre. El resultado será una pasta. Si el mortero en bastante grande sigue mezclando el resto de los ingredientes en él mismo sino pásalo a un recipiente más cómodo.
  2. Incorpora la vainilla, el vinagre de jerez, la salsa de soja y el vino blanco. Deslía todo muy bien con ayuda de unas varillas manuales. Reserva.
  3. Sazona el trozo de lomo con sal y pimienta negra, ponlo en una fuente y riega con el adobo que acabamos de preparar. Pon encima la ramita de hierbabuena. Tapa con plástico y guarda en la nevera hasta la hora de preparar la carne. Dale la vuelta alguna vez.
  4. En una sartén amplia funde la mantequilla y cuando esté bien caliente sella muy bien la carne (sin el adobo que utilizaremos después) por todos los lados hasta que se ponga bien dorada. Retira de la sartén y reserva.
  5. En la misma sartén y siempre que la mantequilla no se haya quemado demasiado (si es así cambia de sartén o lávala y agrega dos cucharadas de aceite de oliva) pocha el puerro finamente picado y las cebollas francesas partidas a la mitad con la media pastilla de caldo de carne.
  6. Coloca la carne sellada y dorada en una olla rápida o exprés, agrega el adobo que tenías reservado más el puerro y las cebollas pochadas. Ponle un vaso de agua extra si ves que tiene muy poco líquido. Tapa con la posición más alta del selector de presión, pon el fuego alto hasta que coja presión y cuando comience a pitar y liberar el vapor baja el fuego y cuenta 18 minutos. Una vez pasado el tiempo separa la olla del fuego y deja que libere sola la presión mientras te pones con el arroz salteado.

Para el arroz salteado:

  1. Cocina el arroz jazmín en abundante agua con sal unos 12 minutos o según las indicaciones del paquete. Cuando esté cocido, cuela y reserva bien escurrido.
  2. En lo que se hace el arroz, fríe en una sartén el beicon con una cucharada de aceite de oliva y los ajos laminados. Cuando esté bien doradito y crujiente añade el coco rallado para que se mezclen bien los sabores. A continuación incorpora las nueces troceadas (no muy desbaratadas)
  3. Añade las espinacas troceadas y saltea sólo un par de minutos más.
  4. Incorpora el arroz al salteado y mezcla, retira del fuego y reserva en lo que trinchamos la carne en rodajas no muy gruesas.

Presentación:

  1. En un plato pon una capa del arroz salteado con espinacas.
  2. Coloca encima dos rodajas del lomo, tres para los más golosos.
  3. Riega con la salsa de cocción del lomo y no te olvides de poner un poco de las cebollas francesas.

 

Lomo de cerdo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado

Lomo de cerdo en salsa especiada a la vainilla con arroz salteado. Todos los derechos reservados por Tras La Receta.

Si quieres ser aún más radical, corona el lomo con una rodaja de queso de cabra. Si te gusta este tipo de queso, lo encontrarás verdaderamente delicioso. Espero que os animéis con esta propuesta diferente para sacar de algún posible letargo a vuestros paladares. ¡Felices Fiestas! 🙂

 

 

Huevos Benedict: la manera de hacer delicioso un brunch

7 Dic
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Este viernes en casa se nos pegaron las sábanas. Nos estaba permitido porque en todo Madrid, donde residimos, es el Día de la Constitución, jornada de fiesta no laborable. Cuando fuimos a hacer despegar nuestro día resultó ser ya mediodía. A esas horas nada mejor que un desayuno-almuerzo que, si es verdad no nos haría recuperar las horas matutinas, sí nos dejaría con las energías y el tiempo suficiente para recrearnos hasta la cena. Y para este brunch el plato que les presento hoy: huevos Benedict o Benedictine con gajos de patatas al horno y pimientos de padrón a la plancha.

Los huevos Benedict o Benedectine son una forma exquisita de preparar unos huevos escalfados sobre pan tostado y beicon crujiente y bañados con salsa holandesa. Es una receta cuyo origen, como el de tantas otras, no está muy claro. Algunos sustentan que se inventó producto de la necesidad de un corredor de bolsa de apellido Benedict de curar su resaca, para lo cual ordenó al servicio de restauración del hotel donde se hospedaba lo que más tarde formó parte del desayuno oficial del establecimiento. El hotel en cuestión era el Waldorf Hotel y el maitre el legendario Oscar of the Waldorf, quien sustituyó la inicial tostada por muffin inglés.

Para la versión que os traigo, apegada lo más posible a la original, he utilizado una rebanada de pan de molde especial para tostadas, que son casi el doble de gruesas que el de sandwich. Con un cortador de pastas le he dado una forma redonda. Lo más difícil de la receta es la salsa holandesa, que es en realidad francesa aunque el nombre diga lo contrario. La base es mantequilla aderezada con limón y pimienta blanca y emulsionada con yemas de huevo. Aunque algunos señalan que es difícil de lograr, lo cierto es que con un poco de mimo te puede quedar de maravillas, incluso con mantequilla ligera con un 50% menos de grasa.

Ingredientes para hacer Huevos Benedict con gajos de patata al horno y pimientos de padrón (2 personas)

  • 2 huevos grandes
  • 4 lonchas de beicon
  • 2 rebanadas de pan sin corteza (puedes darles la forma redonda con algún molde)
  •  mantequilla para untar el pan
  • Para la salsa: 100 gr de mantequilla, 3 yemas de huevo, un chorrito de zumo de limón, pizca de sal, pizca de pimienta blanca (opcional)
  • 2-3 patatas peladas en gajos
  • 1 cucharada de ajo deshidratado
  • 1 cucharada de perejil finamente picado (puedes utilizar seco)
  • 200 gr pimientos de padrón
  • 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
  • sal normal y sal gruesa

 

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Cómo preparar Huevos Benedict con gajos de patata al horno y pimientos de padrón 

  1. Primero pela y corta las patatas en gajos, disponlas en una placa de horno forrada con papel vegetal o aluminio apto para hornos si prefieres no ensuciar mucho,  y úntalas con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal, ajo y perejil. Hornéalas a 180 grados hasta que estés doradas y blandas.
  2. Los pimientos de padrón ponlos a freír en las otras dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia antiadherente. Remueve para que doren por todos lados. Sácalos cuando estén doraditos. Espolvorea con sal gruesa. Reserva patatas y pimientos en el horno apagado pero aún caliente.
  3. Ahora ponte con los huevos Benedict. Toma las rebanadas de pan, úntalas con mantequilla y dóralas a fuego lento en una sartén por ambos lados hasta que estén tostadas. Saca y reserva.
  4. En la misma sartén fríe las lonchas de beicon son unas gotas de aceite si es necesario hasta que estén bien doradas y crujientes. Coloca dos lonchas en cada rebanada de pan.
  5. Es el momento de la salsa holandesa, deja los huevos para el último momento, para que lleguen bien calientes al plato. En un cazo derrite lentamente la mantequilla. Ten preparado otro cazo con agua hirviendo para terminar de montar la salsa.
  6. En lo que la mantequilla termina de derretirse separa la yema de tres huevos y sazónalas con sal y pimienta blanca. Las claras puedes guardarlas para hacerte una tortilla en otro momento. Ten a mano el chorrito de limón (zumo de menos de 1/2 limón).
  7. Una vez derretida la mantequilla elimina la espuma que se haya podido formar en la superficie (no pasa nada si se te queda algo) y lleva el cazo al baño de maría, agrega las yemas, bate hasta que se integre, incorpora el limón y sigue batiendo hasta que emulsione la mezcla. Necesitarás unas varillas manuales. Debe quedarte una salsa consistente pero no demasiado espesa. Reserva.
  8. En otro cazo no muy grande pon a hervir agua y cuando rompa a hervir casca e incorpora primero un huevo hasta que esté cuajada y blanca toda la clara. No lo dejes más de un par de minutos o conseguirás que la yema se ponga dura, lo cual no queremos para nada. Ayúdate de una espumadera para unificar y controlar la clara y luego retirar, bien escurrido, el huevo en su punto. De paso ya deja el huevo escalfado sobre el pan y el beicon. Procede de la misma manera con el otro huevo.
  9. Sirve los huevos coronados con una ración generosa de salsa holandesa y acompaña con las patatas y el pimiento de padrón.

Nada más, disfruta estos Huevos Benedict lo mismo en un brunch como este con su guarnición de patatas y pimientos fritos o solos en un desayuno más mañanero. La salsa holandesa está deliciosa y os aseguro que os sale igual con una mantequilla ligera (nunca margarina). Si la preparáis con este tipo de mantequilla probablemente no os encontréis con la espuma a que hago referencia en el paso 7. No pasa absolutamente nada.

Ya sabéis, otra forma deliciosa de preparar huevos para levantarnos con buen pie un fin de semana. Entre semana van genial igual pero me imagino que las rutinas apremien. De cualquier manera que os aproveche. Un saludo y buen fin de semana.

Lasagna de pollo y pavo con zanahoria y guisantes

2 Dic
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Me encanta la lasagna, sea cual sea el relleno, pero su preparación me solía dejar a menudo insatisfecha. En mis primeras incursiones las placas siempre fueron las autoras de mis dolores de cabeza, unas veces por la mala calidad, otras porque la forma de hacerlas, aún bajo las indicaciones del fabricante, me dejaban ingratamente sorprendidas.Pero desde que probé el truco de ponerlas poco a poco a cocer según se montan las capas, la historia cambió por completo y ya no me asusta el trabajo con la pasta.

La cuestión es conseguir un relleno sólido, una bechamel espesa y unas placas solo sumergidas un par de minutos en el agua hirviendo sin llegar a cocerlas del todo. El horno las terminará de dejar al punto. Para la receta de hoy, he preparado un picadillo con pollo y pavo enriquecido con tomate, zanahoria y guisantes, la bechamel que no puede faltar y esta vez utilicé una mezcla de queso manchego semicurado y mozzarella.

Ingredientes para preparar Lasagna de pollo y pavo con zanahoria y guisantes (4 personas)

  • 250 gr carne picada de pollo y pavo
  • 100 gr de queso manchego semicurado (emplea un Parmesano si lo prefieres)
  • 9 placas de pasta aproximadamente (puede variar de acuerdo al tamaño del molde por ello ten un paquete entero a tu disposición)
  • 100 gr de queso mozzarella
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo
  • 3 tomates maduros
  • 1 zanahoria grande
  • 1 taza de guisantes (yo utilicé de bolsa congelada)
  • 3 cucharadas de aceite virgen extra
  • 1/2 cucharada de tomillo seco
  • 1/2 cucharada de orégano seco
  • pimienta
  • sal

Para la bechamel:

  • 5oo ml de leche
  • 65 gr mantequilla + 1 cucharadita para el fondo del molde (opcional)
  • 65 gr de harina de trigo
  • pizca de nuez moscada
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Lasagna de pollo y pavo con zanahoria y guisantes

Relleno:

  1. En una sartén con el aceite caliente pon el ajo bien troceado y una vez dorado agrega la cebolla y la zanahoria picadas en brunoise (cubitos muy finos).  Deja pochar hasta que ablande y transparente la cebolla.
  2. A continuación añade los tomates pelados y troceados. Para quitar la piel sin dificultad deberás escaldarlos antes. Pincha el enlace anterior para ver el paso a paso. Añade sal y deja que todo se sofría durante unos 8 minutos o hasta que el tomate haya quedado cocinado y desecho.
  3. Incorpora la carne picada, previamente sazonada con sal, pimienta, orégano y tomillo, así como los guisantes, mezcla bien todo y deja cocinar unos 10 minutos primero con la sartén tapada y otros 5 minutos destapada hasta que haya absorbido toda la salsa posible. Queremos un relleno con poca agua para obtener una lasagna más firme. En lo que termina de cocinar el picadillo y reposa ponte a preparar la bechamel.

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Bechamel:

  1. En otro recipiente derrite poco a poco la mantequilla. En un tercer cazo calienta a fuego lento la leche.
  2. Una vez derretida la mantequilla añade la harina tamizada para evitar la formación de grumos.
  3. Incorpora la leche ya caliente, sazona con sal, pimienta y nuez moscada al gusto y lleva a ebullición con el fuego bajo a medio removiendo para que no se pegue o formen grumos. Cocina hasta obtener una salsa espesa.

Montaje de la lasagna:

  1. Primeramente precalienta el horno a 180 grados. En una sartén (yo utilizo una de fondo amplio) lleva a ebullición agua con sal. Una vez conseguido baja el fuego un poco y mantén así  durante todo el proceso de montaje. Pon las placas de pasta de tres en tres en el agua. Se trata solo de ablandar durante un par de minutos la pasta para lo cual ve poniendo a cocer de acuerdo vayas haciendo capas de lasagna.
  2. He utilizado un solo molde rectangular mediano. Sea cual sea el que utilices engrasa con un poco de mantequilla extra o si lo prefieres pon un poco de la bechamel solo para evitar que se peguen las placas al molde.

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  3. A continuación coloca las primeras placas que deberás cortar si fuera necesario, como en este caso, para cubrir completamente todos los espacios vacíos. Añade una primera capa de picadillo, encima una de bechamel, espolvorea con un poco de ambos quesos y otra vez cubre con las placas que habrás puesto en el agua hirviendo en lo que vas formando pisos. Procede de igual forma unas dos veces más dependiendo de la altura del molde y finaliza con picadillo, bechamel y una generosa capa de quesos.
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  4. Pon el horno durante unos 12-15 minutos a 180 grados y luego gratina a temperatura máxima unos 3 minutos más. Saca del horno y deja reposar unos 10 minutos antes de cortar y servir.

Listo, aquí tienes una lasagna muy rica en que conjugas carne y verduras, y con un toque más ibérico si empleas un queso manchego como el de la receta. En casa nos encanta el queso español y por eso siempre ando buscando la manera de incorporarlo. Espero que esta receta os anime a preparar lasagna, una receta diferente que también puede acompañarnos durante las fiestas de diciembre.

Pudin de pan con pasas y vino dulce

26 Sep
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Como había prometido hace poco, y aprovechando el tiempo libre entre trajines de mudanza, aquí os traigo un Pudin de pan con pasas y vino dulce que, con algunos ajustes propios de mis incursiones en la cocina, trata de emular aquel que solía preparar la hermana de mi abuela, nuestra Ori más querida y que tanto extrañamos todos sus sobrinos y nietos. A ella le quedaba riquísimo, como no podía ser de otra manera siendo su especialidad. Diariamente se daba su paseo a nuestra casa y cuando aparecía con su pudin, yo echaba a saltar igual que hacía el perro cuando su olfato le revelaba que Oristela ya estaba doblando la esquina de nuestra calle.

Mi abuela hacía el pudin con caramelo, a baño María, tal como si fuera un flan. Así continúa haciéndolo. De esta manera está riquísimo, pero el de mi tía abuela, horneado a la manera del pudin inglés, era diferente y con el toque que solo ella le daba. Guardo los mejores recuerdos de mi Ori querida, y seguramente este aliño especial hace que su postre esté grabado tan dulcemente en mi memoria. El pudin de hoy, con pasas, vino dulce y leche condensada no necesita más azúcares que los que ya encontramos en sus ingredientes principales. Espero os guste la mitad de lo que tanto gusto me da a mi compartir.

Ingredientes para preparar Pudin de pan con pasas y vino dulce

  • 1 lata pequeña de leche condensada
  • 1 lata de leche entera (la misma lata de leche condensada te servirá como medida)
  • 500 gr de pan (de barra y debe ser del día anterior)
  • 3 huevos
  • 100 ml de vino dulce de Jerez
  • 1 puñado de pasas Sultanas (las que te quepan en la mano)
  •  1 cucharadita de aroma de vainilla
  • 1 cucharada de mantequilla (yo utilicé mantequilla light)
  • canela en polvo (para espolvorear encima al gusto)
  • 1 pizca de sal

Cómo hacer Pudin de pan con pasas y vino dulce

  1. Hidrata las pasas durante unos 10 minutos en el vino dulce de Jerez y un chorro de la leche entera que vamos a emplear.
  2. En una fuente rectangular apta para hornos ponemos la cucharada de mantequilla y distribuimos bien de manera que quede bien untado.
  3. Picamos el pan en rebanadas y lo colocamos en la fuente. Mezclamos la leche condensada, la leche entera y la cucharadita de vainilla y vertemos en la fuente para que el pan se empape pero sin trabajar (tocar) el pan. Deja que absorba bien mientras sigues con el resto de los ingredientes.
  4. En otro recipiente bate los huevos con una pizca de sal y agrega las pasas previamente hidratadas (estarán hinchadas) y el resto del contenido (vino y leche). Vierte en la fuente y ahora procede a mezclar suavemente todo haciendo presión ligera hacia el fondo con unas varillas manuales hasta que esté todo integrado pero no homogéneo. No tienes que desbaratar completamente el pan.
  5. Espolvorea con canela en polvo e introduce en el horno a 180 grados durante 30-40 minutos. Chequea que ya está listo introduciendo un palillo y si sale limpio, saca del horno y deja enfriar completamente.

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Este pudin se come frío, en el desayuno, como postre o en una merienda con un café con leche o solo con azúcar como nos gusta en casa. Con este postre no corres riesgo alguno de emborracharte, pero si no te convence el empleo de una bebida de este tipo, sustituye el vino dulce de Jerez por leche entera en la misma proporción y pon unas 3 a 4 cucharadas de azúcar extra. Si por el contrario la cuestión es que no tienes vino de Jerez, emplea otro vino dulce de uva bien madura. Con un Pedro Jiménez te “pones las botas”.

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Espero haber complacido a algunos de mis fieles seguidores. Ya más adelante tendré que poner el pudin de mi abuela a baño María, mientras me quedo con el flan de calabaza dándome vueltas en la cabeza. Pero ya para el próximo mes, cuando Halloween nos toque a las puertas. Si queréis ver otro postre casero pincha aquí. Saludos 🙂

 

Pollo a la Barbacoa: receta a la cubana en olla exprés

14 Ago

Aprovechando otro momento de las vacaciones, hoy quiero compartir un pollo a la barbacoa como solía prepararse en mi casa en Cuba, unas veces en el horno y otras, como la que presento hoy, en la olla exprés, olla rápida u olla a presión, como quiera que se suela llamar a este invento que agiliza nuestros momentos en la cocina. Es una receta fácil con una salsa barbacoa hecha en casa y a la manera de las madres y abuelas cubanas.

El pollo barbacoa o pollo a la barbacoa se suele preparar de diferentes formas, dependiendo de dónde se preparare. Es muy popular en América, sobre todo en Estados Unidos, y aunque de manera general el común denominador de esta preparación es la salsa con un toque dulzón y la forma de marinar o adobar el pollo, varía mucho en sus ingredientes incluso dentro del propio territorio estadounidense.

Por eso especifico que la manera en que la presento hoy suele ser como se prepara en Cuba, una de tantas versiones estoy segura, ya que en la cocina cubana la mayoría de las recetas suelen llevar siempre un poco de improvisación o de ajustes que responden a la disponibilidad de unos u otros productos. Sin más, vamos a preparar nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Pollo a la barbacoa en olla exprés (2 personas)

  • 2 cuartos traseros (2 muslos con contramuslo)
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 pimiento rojo (morrón)
  • 1/2 pimiento amarillo (morrón) (puedes utilizar verde)
  • zumo de una naranja dulce (jugo)
  • 2 tomates rallados (puedes utilizar unas 4 cucharadas soperas de tomate triturado o salsa de tomate)
  • 4 cucharadas de mostaza
  • 1 chorro generoso de salsa de soja (salsa china)
  • 1 cucharada de azúcar moreno
  • 2 tazas de caldo de pollo
  • 50 gr de mantequilla con sal
  • pimienta negra
  • sal

Cómo preparar Pollo a la barbacoa en olla exprés

  1. Retira la piel del pollo y sazona con sal y pimienta al gusto.
  2. Calienta 25 gr de mantequilla en la olla y una vez derretida (con cuidado de no quemarla) dora bien el pollo por todos lados, retira y reserva.
  3. Baja bien el fuego, pon los otros 25 gr de mantequilla y sofríe el ajo en láminas y la cebolla y los dos tipos de pimiento cortados en cubos con un poquito de sal. No es necesario que los cortes muy pequeños porque más tarde vamos a triturar todo para conseguir que nuestra salsa quede más fina.
  4. Cuando hayan pochado nuestras verduras, agrega el tomate rallado o triturado. Deja que se fría y reduzca unos 8 minutos.
  5. Agrega la mostaza, la salsa de soja, el caldo de pollo (echa solo una taza y reserva la otra solo si es necesario cubrir algo más el pollo), el zumo de naranja y la cucharadita de azúcar moreno. Deja cocinar y reducir otro poco destapado.
  6. Incorpora el pollo (solo si vez muy poco líquido que pueda cubrirlo agrega otro poco de caldo), tapa, pon la válvula de presión en la posición 2, sube el fuego y cuando empiece a liberar la presión, baja a media intensidad el fuego y déjalo cocinar dependiendo de la potencia de tu olla. En la mía que es muy rápida con 12 minutos contados a partir de que comienza a pitar, es suficiente, pero si ya conoces tu olla decide tú el tiempo. De todas formas, como es pollo no es necesario dejarlo tanto tiempo.
  7. Una vez consumido el tiempo y liberada la presión completamente, saca el pollo de manera que podamos ahora triturar nuestra salsa. Ojo: si ha quedado mucho líquido te aconsejo que cueles las verduras cocinadas y pon del líquido sobrante según vayas triturando hasta obtener el espesor deseado. No tiene que estar demasiado espesa, es más bien ligera pero aconsejo quitar el exceso de agua porque tampoco queremos que quede aguada.
  8. Sirve el pollo, riega con algo de salsa y la otra déjala en la tartera o salsera para poner más si lo deseas. La salsa barbacoa que te queda puedes guardarla en la nevera dos o tres días bien tapada, o congelada muchos más, para acompañar otras carnes que decidas preparar más adelante.

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Esta receta puedes prepararla también en el horno. Procede a untar bien el pollo con la mantequilla después de salpimentado, deposita en una bandeja para horno y riega con zumo de naranja. Déjalo unos 30-45 minutos hasta que esté bien bien dorado. La salsa prepárala de la misma manera que expliqué anteriormente. Déjala cocinar lentamente mientras horneas el pollo y al final tritura. Te quedará igualmente un delicioso pollo a la barbacoa.

Acompaña con un arroz blanco, con patatas o con una ensalada. Pincha en los enlaces y descubrirás algunas pistas.

Montaditos gratinados de merluza con patatas duquesa

15 Jul

Es verdad que las patatas duquesa con quien mejor van acompañadas es de carnes, pero hoy las presento como guarnición de unas ricas merluzas rellenas de jamón y queso y gratinadas con queso y almendras tostadas. Un menú que ideé pensando en una pequeña invitada a la que sólo gustaban las patatas y el pescado, ambos fritos, y que de antemano me advirtieron no los comería de ninguna otra forma que no fuera esa. 

Aunque barajé la opción y preparé para echar mano de ella si hubiese sido necesario, me arriesgué con algo diferente pero que llamara la atención de mi tan exigente comensal. Al final no tuve que recurrir a su opción preferida y mi invitada, además de haber resultado una “pinche de cocina” entusiasta y disciplinada, me obsequió al final con su plato totalmente vacío. O sea que si tienen ustedes por casa a alguien reacio a comer pescado y patatas de otra forma que no sean fritos, póngales delante este combinado con el que seguramente quedarán encantados.

Es una receta muy fácil de hacer y en cuyo proceso pueden participar los más pequeños, encantados de ayudar en la cocina como casi siempre están. Las patatas duquesa, una forma de elaborar el tubérculo, muy francesa y popular en su gastronomía, resultan una manera extra, y deliciosa por cierto, de disfrutar en la mesa, y como señalé al principio son ideales para acompañar carnes. Los montaditos de merluza, así los llamé dudando entre lasaña y alguna que otra denominación, están realmente sabrosos y muy fáciles y rápidos de hacer. Así que, ya conociendo de antemano el éxito que han tenido, los animo a prepararlos en casa, para disfrute de niños y de adultos claro está. Vamos una vez más a por dos recetas en una.

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Ingredientes para preparar Patatas duquesa (para 4 personas)

  • 4-6 patatas (dependiendo del tamaño)
  • 50 gr de mantequilla con sal
  • 40 gr de queso rallado (usa el que prefieras)
  • 2 yemas de huevo
  • agua para cocer las patatas
  • sal
  • pimienta negra (opcional)

Cómo preparar Patatas duquesa

  1. Pela las patatas y córtalas en cubos (dependiendo del tamaño se cocerán antes o después) ponlas a cocinar en agua con sal unos 8-10 minutos dependiendo del grosor de los trozos. No dejes que se ablanden demasiado.
  2. Ya cocidas, sácalas del agua, escúrrelas bien, y aplástalas hasta formar un puré grueso. Cuando tengas la mitad de las patatas escachadas pon 25 gr de mantequilla (la mitad), una yema de huevo batida, la mitad también del queso, sigue incorporando patatas y puré con el resto y al final añade la mantequilla y el queso que quedaba. Ponle pimienta si lo deseas y rectifica de sal.

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  3. Es la hora del trabajo manual (aquí puedes llamar al pinche o la ayudante). Coge una manga pastelera con una boquilla de estrella (si no tienes puedes hacer una manga con una bolsa de plástico apta para la manipulación con alimentos y hacerle un corte en forma de cruz; no te saldrán tan perfectas las “duquesitas” pero estarán igual de ricas). Ten ya preparada una bandeja de horno con papel encerado o para hornear. Llena la manga pastelera con el puré y haz rosas presionando la manga para que salga el puré poco a poco.

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  4. Una vez ya convertido el puré en nuestras rosas o estrellas, coge la otra yema de huevo batida con una pizca de sal y barniza con un pincel. Introduce en el horno pre-calentado a 200 grados Celsio unos pocos minutos hasta que se doren las patatitas. No las dejes mucho tiempo para evitar que se resequen. Sácalas del horno y vamos a preparar las merluzas en un abrir y cerrar de ojos.
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Ingredientes para preparar Montaditos gratinados de merluza (2 personas)

  • 6 filetes de merluza sin espinas y sin piel
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 4 lonchas de queso Gouda (si son muy grandes las lonchas usa 2 picadas en dos como hice yo y el queso puede ser el que prefieras)
  • 2 cucharadas colmadas de queso rallado (el que tengas)
  • 1 puñado de almendras tostadas trituradas
  • sal
  • pimienta
  • un chorrito de aceite de oliva (puede ser otro vegetal)

Cómo preparar nuestros Montaditos gratinados de merluza

  1.  Primeramente seca muy bien los filetes de merluza si estuvieron previamente congelados. Sazónalos con sal y pimienta a tu gusto.
  2. En una sartén antiadherente (pon unas gotas de aceite si es necesario). Calienta bien y dale vuelta y vuelta a los filetes, solo unos instantes por cada lado. Ten en cuenta que los filetes de pescado se hacen en nada y como vamos a darle otro golpe de cocción en el horno no queremos que se sequen demasiado.
  3. En una fuente para horno pon otras gotas de aceite en el fondo para que no se pequen los montaditos durante el breve horneado.
  4. Pon un filete como primera capa, a continuación una loncha de jamón (doblada o no dependiendo del tamaño de los filetes de merluza), una loncha de queso, otro filete de merluza, y otra vez una loncha de jamón, otra de queso y otro filete, por último espolvorea con una cucharada de queso rallado y un poco de almendras tostadas por encima. Procede de la misma manera con el otro montadito. Si quieres preparar montaditos para 4 personas dobla las proporciones de los ingredientes.
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  5. Coloca en el horno pre-calentado con la opción de grill (220-250 gr C) unos 5 minutos. Que se funda y dore el queso y saca enseguida.

Ya está, ahora toca servir nuestro plato combinado para disfrute de pequeños y grandes.

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¿Quieres ver otra receta a base de patatas? Pincha este Tambor de papas. Y si te apetece preparar otra receta con merluza fíjate AQUÍ.  Muy pronto vengo con una receta de la cocina cubana que encanta a unos cuantos de mis paisanos. Unas añoradas papas rellenas. Hasta ese día, os espero por este rinconcito de mi cocina. Feliz inicio de semana 🙂

Aquí puedes ver también una versión en inglés de esta entrada. Here you have the English version of this post.

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