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Ensalada Verano de frutas

25 Ago
ensaladaverano

Ensalada Verano de frutas. TrasLaReceta.

¡Cuántas combinaciones de frutas en ensaladas se me ocurren para aprovechar y refrescar el calor del verano! Lo cierto es que son una opción ligera, sabrosa y saludable para cualquier época, pero en tiempo de sofocones son como oasis en el desierto.

Aquí en este espacio he compartido algunas hace ya algún tiempo pero que valen la pena recordar. Entre ellas la de espinacas con piña y jamón, la de pasta con alioli de piña, la de sandía con pipas de girasol o el muy mediterráneo pincho de melón con jamón.

Pues la de hoy es una mezcla de lechugas con las últimas fresas del verano de este lado del planeta y manzana, como frutas protagonistas, acompañadas de un par de ingredientes más y un aliño con vinagre de Módena, pero entro en más detalles en instantes. Lo mejor: fogones apagados!!!

Y una última cosa antes de ir al meollo del asunto. Esta es una de esas recetas que es meramente orientativa. Estas son las frutas que escogí y tenía a mano, pero si cuentas con otras, no las deseches. Lo importante es que las aproveches y si son tus favoritas, mejor.

Ingredientes para preparar Ensalada Verano de frutas (1-2 personas)

  • Mix de hojas de brotes de lechuga con canónigos
  • 1 filete de pavo a la plancha (opcional) cortado a tu gusto
  • 5_6 fresas cortadas en rodajas
  • 1 manzana pequeña en dados
  • 100gr de queso fresco en dados
  • 6-8 tomates cherry cortados a la mitad (me encantan los Kumato)
  • 1 puñado de cebolla frita
  • 2 cdas de vinagre balsámico de Módena
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

Cómo preparar Ensalada Verano de frutas 

  1. En un bol coloca los brotes de lechuga.
  2. En otro recipiente mezcla las fresas, la manzana, el tomate y aliña con parte de la mezcla de aceite, vinagre y sal. Deja un poco del aliño. Mezcla.
  3. Incorpora a las lechugas la mezcla anterior y vuelve a mezclar.
  4. Sirve en dos platos individuales y en estos reparte el queso y el pavo. Corona con la cebolla frita y para un toque extra adorna con glasa de vinagre balsámico o crema de vinagre balsámico (puedes encontrarlo con los dos nombres)

Así de sencillo. Podrás utilizar esta propuesta para acompañar carnes, de primer plato o también como único para una comida o cena ligera.

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Solomillos de atún en salsa verde

30 Mar
atun en salsa verde

Atún en salsa verde. (TrasLaReceta)

Me hubiera gustado haber tenido lista esta entrada del blog antes de Semana Santa. Hubiera sido una buena propuesta para aquellos más apegados a las tradiciones religiosas que envuelven estas fechas. No pudo ser. Pero como se dice por allá lejos donde nací… nunca es tarde si la dicha es buena… y a cualquiera podrá hacer dichoso o dichosa una receta tan sencilla y sabrosa como esta de atún en salsa verde.

No hay historia tras esta receta, simplemente un poco de iniciativa y ganas de presentar el atún de una forma diferente a la que solemos prepararlo. Unos pocos ingredientes, poco tiempo de elaboración, pero eso sí, unos buenos solomillos o lomos de atún, a tacos, y podrás montarte una comida o cena sin muchas complicaciones pero con éxito asegurado. Y apta para celíacos.

Ingredientes para preparar Solomillos de atún en salsa verde (4 personas)

  • 4 lomos o solomillos (cortados en cubos o tacos)
  • 3-4 dientes de ajo
  • 1 puñadito de guindilla en rodajas
  • 1 cebolla
  • 1 cucharada de maizena (harina de maíz que puedes sustituir por harina de trigo si no eres alérgico al gluten)
  • 1 ramillete de cilantro fresco (para quienes no les guste sustituir por perejil) o unos granos secos.
  • 1 pastilla de caldo de pescado Avecream
  • 350 ml de agua (o la misma cantidad de caldo de pescado en caso de que no utilices la pastilla)
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • pimienta negra
  • sal

Cómo preparar Solomillos de atún en salsa verde

  1. Corta el atún en cubos no muy pequeños. Sazona con muy poca sal y pimienta a gusto y reserva.
  2. En una cacerola o sartén pon a calentar el aceite y antes que adquiera mucha temperatura añade el ajo fileteado y las rodajitas de guindilla.
  3. Una vez empiecen a dorar (mucho ojo que enseguida se queman) agrega la cebolla picada en brunoise o en cubitos muy pequeños hasta que blanqueen.
  4. A continuación agrega la pastilla triturada y mezcla bien, luego pon la cucharada de maizena y antes de que pueda quemarse incorpora el agua. (recuerda que si vas a emplear el caldo hecho -este en el momento- previamente no pongas la pastilla).
  5. Suma el cilantro o el perejil (puedes emplear mitad y mitad también de cada) y deja por unos 10 o 12 minutos hasta que espese un poco y los sabores se integren. Comprueba de sal y rectifica si es necesario, yo no suelo poner más.(Si vas a emplear el cilantro en grano pásalo primero por el mortero)
  6. Una vez tengas la salsa al gusto de espesor separa del fuego, añade el atún, tapa, y con el calor de la cocción de la salsa el pescado estará al punto. Si quieres dejarlo al fuego, no lo hagas por más de un minuto o se te resecará.

    atun en salsa verde 2

    Atún en salsa verde con arroz y patatas asadas.

¡Listo nuestro plato estrella de hoy! Para completarlo a la manera en que lo presento aquí, acompaña de unas patatas fritas o asadas en rodajas. Yo, como soy muy golosa del arroz con salsas, no lo he querido dejar pasar. Pon una ensalada de lechugas variadas y unas rodajas de limón para aquellos que creen que no puede faltar a un pescado.

 

 

 

Pollo con costra estilo Cajún: nunca tan fácil una pechuga tan sabrosa

9 May
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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Para aquellos que lo esperaban y para quienes aún no se han enterado, aquí está la pechuga más sabrosa de los últimos tiempos en nuestra mesa, las de este pollo estilo Cajún que combinan magistralmente con tantas cosas. En casa ya hemos disfrutado de esta receta con una ensalada california, con un puré de patatas con mantequilla y queso y con los cubanísimos acompañantes que les presento hoy.

Como siempre, o casi siempre, el “Cajún” va bautizado con un toque personal, una versión propia o una adaptación particular, como quiera que se pueda llamar. Lo de Cajún, gastronómicamente hablando, viene de los ingredientes utilizados hoy en el actual Estado de Louisiana, en las cocinas hoy muy norteamericanas pero que tuvieron inicialmente influencias franco-canadienses, llevadas por los desplazados de la región de Acadia, una vez que la Corona Británica se hiciera con ese y otros territorios franceses en Canadá.

Cuando algún producto va bautizado con el estilo Cajún, ingredientes como el pimentón dulce, el ajo y la cebolla deshidratadas, el tomillo y el orégano, la pimienta de cayena, son denominadores comunes en su preparación. He incluido en mi receta casi todos y añadido otros que le confieren un sabor especial, con la opción de otorgarles un toque picantón o no, de acuerdo a los gustos de cada cual. Si sigue pareciendo una idea atractiva a mis lectores después de conocer estos datos de la propuesta de hoy, pues entonces vayamos a la cocina.

Ingredientes para preparar Pollo con costra estilo Cajún (4 personas)

  • 500 gr de pechugas enteras (2-3 piezas dependiendo del tamaño)
  • 1 1/2 cucharada de pimentón dulce (yo empleé de La Vera con un toque ahumado)
  • 1/2 cucharada de pimentón picante de La Vera (sólo si te gusta el toque picante)
  • 1 cucharada de Curry amarillo
  • 1/2 cucharada de Cilantro molido
  • 1/2 cucharada de ajo deshidratado
  • 1 puntita de cominos molidos
  • 1 cucharadita de tomillo
  • 1 cucharadita de perejil + 1 para decorar
  • 2 o 3 vueltas de molinillo de mix de pimientas
  • 1 cucharada de pan rallado
  • pizca sal
  • 1-2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Cómo preparar Pollo con costra estilo Cajún

  1. Corta las pechugas en tiras, no finas. Pon muy poca sal sobre ellas y reserva.
  2. En una fuente o bol amplio y cómodo coloca todas las especies (pimentón, curry, cilantro, ajo, comino, perejil, tomillo, pimienta) y el pan rallado y mezcla muy bien con una cuchara.

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  3. Incorpora las tiras gruesas de pechuga y unta bien todas en la mezcla. Haz uso de las manos, no temas mancharte, luego con agua y jabón se quitarán todos los restos. Tapa y deja unos 10 a 15 minutos si no tienes prisas. De lo contrario pasa directamente al próximo paso.
  4. En una sartén, preferiblemente anti adherente pon una o dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra y deja que caliente bien a fuego máximo.
  5. Antes de que pueda quemarse el aceite pero con una temperatura elevada fríe las tiras pocos minutos por cada lado. Si es necesario baja un poco el fuego. Dependiendo del grosor con que las hayas cortado se harán antes o después. Recuerda que la pechuga es muy magra y queremos que quede bien hecha: crujiente y muy dorada por fuera pero suave y jugosa por dentro. Para lograrlo el calor debe ser fuerte para que se selle inmediatamente y queden los jugos en su interior. Cuando presiones y esté firme la carne pero no dura ya estará en su punto.

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Listo nuestro delicioso pollo estilo “Cajún“.  En casa nos gusta el toque picante en las carnes, mariscos y pescados, de ahí que incorporara el Pimentón Picante de La Vera. Pero puedes sustituirlo por un poco más de pimentón Dulce que ya él solo tiene mucha chispa. El curry fue una introducción propia que le viene de maravillas. Puedes decidir saltarlo o no. No te vas a arrepentir de haberlo incluido.

Aposté por un arroz blanco con frijoles negros y unas mariquitas o chips de plátano como guarnición que estoy segura los amantes de la cocina de Luisiana podrían incluir sin problemas en sus menús. El arroz y las verduras nunca faltan en sus preparaciones y aquí hacen gala de su origen criollo y mestizo. Y a tomar un vino blanco semidulce para terminar el convoy y brindar por el buen comer y el sabor profundo de este pollo con costra al estilo “Cajún”.

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Y una última nota, a propósito del Día de Las Madres en Latinoamérica. Llegue con esta receta mi felicitación a todas las que se ganan el cariño con la sazón (siempre será la mejor para los hijos) y la justificación de agasajar a nuestras madres con un almuerzo o comida especial en reciprocidad.

A las dos madres más especiales de mi vida, mi mami Bárbara y mi abuela Norma todo el amor que pueda caber en estas letras, en nuestras cocinas y en un abrazo… que no es poco

¡Buen provecho!

Brochetas de jamón y melón: otra forma de presentar el tradicional plato español

2 May
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En cuanto comienzan a aparecer en los mercados y fruterías de España, los primeros melones de temporada, el típico plato de jamón con melón no puede faltar en la carta de bares y restaurantes. Al menos en Madrid es un clásico y si te mueves hacia otras regiones lo más probable es que también lo encuentres de una u otra forma. Es una combinación gloriosa para el paladar. Desde que la probé me he aficionado a ella y en días calurosos como los que ya comienzan a anunciarse es un bocado refrescante y saciante.

¿Quieres prepararlo en casa? Es más que fácil. Hoy lo presento en brochetas con unos brotes tiernos de espinacas y lechuga, ideal para empezar un menú y que podrás acompañar con un cava, vino tinto o vino dulce.

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Ingredientes para preparar Brochetas de melón con jamón serrano (8 unidades para 4 personas)

  • 1/2 melón limpio de semillas y preferentemente frío
  • 200 gr de jamón serrano en finas lonchas
  • hojas de brotes tiernos (espinacas y lechuga)
  • 8 palillos de madera para brochetas

Cómo preparar Brochetas de melón con jamón serrano

  1. Trocea el melón en cubitos no muy pequeños. La piel úsala como base de las brochetas para decorar.
  2. Envuelve cada dado de melón con 1/2 loncha o una entera dependiendo del tamaño e introdúcela hasta la base del palillo, continúa con un par de hojas de los brotes, luego pon otro dado de melón forrado de jamón serrano y otras dos hojas de lechuga, y continúa así hasta que completes la brocheta con unos 4 o 5 cubitos en total.
  3. Procede de igual manera con el resto. Coloca la piel cortada en medias lunas en el plato y corona con dos brochetas de forma transversal. Sirve en una fuente todas las brochetas o dos en platos individuales.

    brochetas de jamón y melón 2

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Listo. Tan fáciles y tan escandalosamente ricas, además de muy saludables. Aquí te dejo otro enlace de recetas ligeras y refrescantes.

 

Falafel: otra receta de Oriente desvelada

20 Abr
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Dicen que ya desde los tiempos de Mahoma y por referencias en el Corán se conoce del falafel. ¿De dónde es originario? No se sabe a ciencia cierta, aunque una y otra vez se mencione a la India como raíz de este plato. Lo cierto es que nos ha llegado directamente de la cocina del Oriente, cada vez menos lejano. Esta especie de croqueta o fritura de garbanzos o habas, dependiendo de la zona donde se consuma, fundamentalmente Paquistán, países de Oriente Medio y la India, ha dejado de ser una exquisitez exclusiva de los restaurantes especializados para irrumpir en las cocinas de numerosos hogares.

Lo que distingue el falafel de otras frituras o empanadillas es que su ingrediente fundamental no se cocina, sólo se pone en remojo el tiempo suficiente para poder triturarlo de conjunto con el resto de sus componentes. Rico en proteínas de origen vegetal es un plato estrella para vegetarianos y para todos aquellos que desean incluir más alimentos no animales en la dieta. A los pequeños les encantará y los mayores no se quedarán atrás.

Aunque el falafel que conocemos en Occidente suele ser completamente de garbanzos, se prepara también solo con habas como la variante egipcia llamada ta`miyya, con una mezcla de ambas legumbres, o solo con garbanzos como la receta que elaboramos hoy, acompañada con la tradicional salsa de yogur a manera de entrante o plato inicial. El falafel también se puede acompañar con salsa de Tahine y disfrutarla en un pan de pita a manera de bocadillo. De cualquier manera está realmente delicioso y especialmente nutritivo y sano.

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Ingredientes para preparar Falafel (2-4 personas)

  • 250 gr garbanzos secos remojados
  • 1 cebolla pequeña
  • 2-3 dientes ajo sin el nervio central
  • 1 ramita de cilantro fresco
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1 cucharadita de cominos molidos
  • 1 cucharadita de pimentón
  • pimienta negra (pizca al gusto)
  • 1 cucharadita de levadura química, Polvos Royal o bicarbonato
  • sal
  • aceite de oliva suave para freír
  • Para la salsa: 1 yogur + 1 cucharada de zumo de limón + 1 cucharada de hierbabuena o menta finamente picada + sal
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Cómo preparar Falafel

  1. Pon en remojo al menos 24 horas los garbanzos. Mejor si los dejas 48 horas y vas cambiando el agua del remojo dos veces al día.
  2. Una vez bien hinchados, retira el agua, escúrrelos bien, ponlos en un paño limpio o sobre papel de cocina para secar el exceso de agua y luego procede a triturarlos. Si no tienes una mini-pimer o un accesorio triturador haz como hago yo: machaca los garbanzos poco a poco en un mortero grande y déjalos en mejor estado para pasarlos más tarde por la batidora sin riesgo de que la rompas.
  3. Pica el ajo y la cebolla y añádelos con el resto de los ingredientes: (cilantro, perejil, comino, pimentón y la levadura) a la pasta de garbanzos obtenida en el mortero. Si tienes accesorio triturador ponlo todo junto a los garbanzos y procede a triturar. De lo contrario ponlo todo junto después de haber majado los garbanzos y pasa por la batidora hasta obtener una masa homogénea con aspecto parecido a la arena fina húmeda. No importa si te queda algún pequeño tropezón.
  4. Haz una bola compacta, tapa con un paño húmedo y deja reposar por una hora en un lugar muy fresco o en la parte menos fría que tengas dentro de la nevera.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo en que hará efecto la levadura sobre la masa para un resultado más esponjoso, mójate las manos y procede a formar bolitas uniformes que luego puedas aplanar ligeramente. Cuando estés dando forma a las bolitas ayúdate de una cuchara no muy grande para coger las mismas cantidades una y otra vez. Aprieta en el proceso para eliminar el exceso de agua.
  6. Una vez formados nuestros falafel calienta abundante aceite de oliva suave y cuando esté bien caliente procede a freír poco a poco hasta que se doren. Pásalos a un plato forrado con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  7. Sirve acompañado de nuestra salsa de yogur.
  8. Para hacer la salsa de yogur mezcla el yogur, el zumo de limón, la hierbabuena y sazona a tu gusto.

Así de fácil esta receta. Escoge un aceite de oliva muy suave indicado para freír y que no otorgue un sabor desvirtuado del que debe tener el falafel, suficientemente sabroso ya con el garbanzo, el cilantro y el ajo. Si cuando tritures todo, el resultado es una masa muy húmeda y difícil de formar, añade un poco de harina, de garbanzo preferentemente, pero no te pases para que no te queden demasiado secos después de haberlos freído. Por eso mejor escoger un garbanzo fresco que necesite menos tiempo en remojo.

 

Envueltos de atún y tomate: receta para momentos con prisa

13 Abr
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¿Tienes en casa unas tortillas de trigo y alguna lata de atún? Pues anímate a preparar estos envueltos de atún y tomate, o burritos, como prefiráis llamarles. Una forma diferente de preparar una ensalada para días como los que ya comienzan a sentirse por estas latitudes, más cálidos y soleados. Perfectos para una cena ligera si lo acompañáis de estos boniatos o batatas asadas y una sabrosa salsa de yogur.

Con la propuesta de hoy apenas tendréis que encender fogones así que será perfecta para momentos con prisas o de improvisación en la cocina. Unos pocos ingredientes, que casi siempre tenemos a mano, convierten esta receta en un menú económico, fácil, rápido, pero no por ello menos sabroso. Vayamos a la cocina sin más dilación a por nuestros burritos de atún y tomate.

Ingredientes para preparar Envueltos de atún y tomate (2-4 personas)

  • 4 tortillas de trigo
  • 2 latas de atún en aceite de oliva (puedes utilizar al natural)
  • 2-3 tomates maduros cortados en cubos
  • 8 aceitunas negras troceaditas (puedes utilizar unas verdes rellenas de pimiento o anchoas como más te gusten)
  • 1 cebolleta
  • 1 lata de maíz dulce
  • 1-2 aguacates dependiendo del tamaño
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • Vinagre balsámico de Módena (puedes utilizar crema)
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal

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Cómo preparar Envueltos de atún y tomate

  1. En una ensaladera dispón el tomate cortado en dados más o menos pequeños, así como la mitad del aguacate también picado en daditos (reserva la otra mitad del aguacate).
  2. Añade el maíz, la cebolleta finamente picada, las aceitunas troceadas y por último el atún escurrido (si usas con aceite de oliva emplea del propio aceite para aliñar esta ensalada).
  3. Riega con un hilo de vinagre balsámico de Módena, añade otro chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal y mezcla todo muy bien. Reserva.
  4. Con la otra mitad del aguacate haz una pasta escachando muy bien con un tenedor, añade la cucharadita de zumo de limón y una pizca de sal. Reserva.
  5. Calienta las tortillas de maíz en una sartén o como te indiquen las instrucciones del fabricante.
  6. Procede a rellenar primero untando cada tortilla con la pasta de aguacate, luego añade unas cucharadas de la ensalada de tomate y atún de manera que puedas cerrarla cómodamente sin que se salga el relleno cuando la cojas en la mano.

Listo! Disfruta los burritos o envueltos de tomate y atún con unas batatas asadas con mantequilla o con aceite de oliva, según prefieras o tengas algún régimen dietético. En el enlace que tienes en la introducción de esta receta podréis encontrarla, así como la salsa de yogur. Si en vez de preparar esta pasta de aguacate tienes a mano guacamole echa mano de ella porque te va a encantar. Ya sabes que tienes libertad para improvisar y poner como guarnición lo que más te guste, con cualquier acompañamiento disfrutarás igual de esta propuesta tan fresca de hoy. Buen inicio de Semana Santa.

Sopa de rape con fideos, como la recomendó la abuela

8 Abr
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Aunque ahora mismo en Madrid tenemos un tiempo primaveral, con unas temperaturas bastante cálidas, hace unos pocos días el invierno aún nos sorprendía con, quizá, uno de sus últimos coletazos. Y ahí sale a la calle desabrigada esta conocida vuestra para pescar lo que en toda la temporada de frío ni estuvo cerca de pillar. Unos días en que, salvo mis incursiones en la cocina, no tuve deseos ni fuerzas para hacer demasiado. Y de esas entradas en la cocina es esta sopa de rape con fideos, como la recomendó mi abuela. Aún desde lejos me aconsejaba tomar algo calentito, sustancioso y “que levante a un muerto”.

Y como nuestras abuelas, savia popular acumulada, la mayoría de las veces tienen razón pues allá fui a ver de qué disponía en la despensa para combatir desde el fogón ese malestar de la gripe. No tenía para hacer La caldosa de Kike y Marina*; ni siquiera para preparar mi preferida, la sopa de gallina que me hacía mi abuela con toda la convicción del mundo de que sanaba: al menos el alma te la deja a punto.

Pero sí que tenía una cola de rape, un pescado ideal para preparar platos como éste por la consistencia de su carne; el resto de los ingredientes os los cuento en nada. Es una receta muy fácil de hacer, riquísima y claro está para disfrutar no solo cuando el cuerpo lo necesite tan desesperadamente, sino para incluirla en nuestros menús saludables y perfecta para aquellos que suelen tomar al pie de la letra las constumbres culinarias de Semana Santa. Aprovecho para dejaros en enlace al tradicional Bacalao al Pil Pil para aquellos que ya tengan comprado una buena pieza de este pescado tan sabroso. Ahora volvamos a nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Sopa de rape con fideos (2-4 personas)

  • 1 cola de rape (400-500 gr)
  • 10-12 gambas
  • 1/2 puerro
  • 1/2 cebolla
  • 2 patatas pequeñas o 1 grande
  • 2 tomates maduros
  • 1/4 pimiento rojo morrón (de asar)
  • 1/2 guindilla roja fresca (puedes utilizar seca)
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de pimentón picante de La Vera (utiliza dulce si lo prefieres)
  • 1 ramita de perejil fresco finamente picado
  • 1-2 hojas de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • caldo de pescado (1/2 litro a 1 litro)
  • 1/2 taza de fideos cabello de Ángel
  • sal y pimienta

Cómo preparar Sopa de rape con fideos

  1. En una olla o cazuela que puedas tapar más tarde sofríe en el aceite de oliva el puerro, la cebolla, la guindilla y los pimientos, todo cortado en bruniose o cubitos pequeños. Sazona y dejar pochar unos 5-8 minutos.

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  2. Escalda los tomates, pélalos, retira las pepitas, córtalos en cubitos y agrega al sofrito. Vuelve a sazonar. Mezcla bien y déjalos sofreír otros 5 minutos. Mientras, maja en un mortero los dos dientes de ajo, añade la cucharadita de tu pimentón preferido y la otra cucharada de aceite de oliva, remueve y pásalo también al sofrito.

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  3. Incorpora las patatas peladas y cortadas en pequeños cachelos, la cola de rape, el caldo de pescado solo hasta cubrir el rape, el perejil y las dos hojas de laurel, rectifica de sal, lleva a ebullición y una vez alcanzada, baja a media intensidad el fuego, tapa y deja cocinar unos 25 a 30 minutos.
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  4. Transcurrido el tiempo, saca la cola de rape, limpia de piel y alguna espina (el rape tiene solo unas pocas pegada al hueso), desmenuza su carne y vuelve a añadirla a la cazuela.
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  5. Agrega los fideos y las gambas, y cocina durante unos tres minutos más. Apaga, separa del fuego y listo.

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Si tienes otro pescado como el mero, utilízalo igual porque su carne compacta, firme y sabrosa, y su forma de llegar al consumidor, en rodajas, permiten limpiarlo con facilidad. Puedes utilizar unos mejillones frescos y limpios de barbas y arena, en sustitución de las gambas, o incluso almejas, dos opciones deliciosas.

Si no tienes un caldo de pescado preparado con anterioridad, utiliza una pastilla, preferiblemente de Avecream 100% natural. Prepararlo tú es muy fácil: con unos esqueletos de pescado y cabezas, puerro, zanahoria, apio y perejil es suficiente. Siempre cuélalo y guarda en el congelador listo para utilizar en recetas como la de hoy.

*La caldosa de Kike y Marina es un tema de la música tradicional popular cubana. Habla de una receta milagrosa que hace caminar empina´o al ser más cansado. Caldosa, ajíaco, sancocho, guiso caldoso, son distintas maneras de llamar a este tipo de recetas por allá por El Caribe. Aquí os dejo el tema musical, por si después de disfrutar la sopa os da por bailar un poquito 😉

Pollo enrollado relleno de espinacas con queso crema a la miel

2 Abr
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Puede parecer el título de una receta mucho más complicada de lo que realmente es. De hecho este pollo enrollado relleno de espinacas con queso crema a la miel se puede calificar como muy fácil de preparar y rápido. Una opción diferente de presentar unos filetes de pechuga de pollo jugosos, ligeros y que impresionarán a tus invitados o a quienes a tu alrededor ponen malas caras cuando pones un plato verde delante, ya sea de espinacas u otro ejemplar del mundo vegetal. A los niños les encantará poder coger este rollito con las manos e ir mordiendo hasta terminarlo.

Rellenar las pechugas de pollo siempre es una opción que barajo para salir con buen pie de algún atolladero. Ya habréis visto que en otras dos ocasiones he preparado el pollo, las pechugas específicamente, de esta manera. Os las dejo más adelante por si queréis llenar una bandeja con estos rollitos que, haciendo rodajas más pequeñas, pueden resultar de igual manera unos canapés ideales para brindar en alguna fiesta o reunión.

Ingredientes para preparar Pollo enrollado relleno de espinacas con queso crema a la miel (2-4 personas)

  • 500 gr de espinacas
  • 1 puñado de pasas
  • 1 puñado de piñones
  • 4 lonchas de beicon
  • 8 cucharaditas de queso crema a la miel Filadelfia
  • 8 filetes muy finos de pechuga de pollo
  • ajo deshidratado
  • perejil fresco picado
  • un hilo de aceite de oliva virgen extra
  • pimienta negra recién molida
  • sal

Cómo hacer Pollo enrollado relleno de espinacas con queso crema a la miel

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  1. Mientras coces las espinacas en agua hirviendo durante 8 minutos, pon en remojo las pasas para que se hidraten. Una vez transcurrido el tiempo de cocción de las espinacas, sácalas las del agua caliente, pásalas por agua helada y finalmente escúrrelas muy bien.
  2. En una sartén fríe el beicon picado en trocitos pequeñitos. Una vez bien doraditos añade los piñones y las pasas escurridas. Incorpora las espinacas bien escurridas, sazona con sal, mezcla bien todo y deja saltear unos 5 minutos y fíjate que la poca agua que haya podido quedar se evapore completamente. Saca de la sartén a una fuente y deja atemperar antes de proceder con los rollos de pollo.
  3. Precalienta el horno a 180 grados mientras preparas los rollitos.
  4. Sazona con pimienta y sal cada filete y dispónlos de tres en tres sobre una superficie limpia para rellenarlos poco a poco.
  5. Pon una cucharada sopera del relleno de espinacas en el centro de cada filete, compáctalo, pon una cucharadita de postre de queso crema a la miel encima y procede a enrollar.
  6. Unta una fuente apta para horno con una pizca de aceite de oliva virgen extra y barniza bien todo el fondo con un pincel. Coloca los filetes enrollados en la fuente y riega por encima con un hilo del mismo aceite y espolvorea con el ajo deshidratado y el perejil. Hornea durante 9 minutos a 180 grados y los últimos 3-4 minutos ponlo a tope y sube a la posición de más arriba del horno para que doren.

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Listo. Unos sabrosos y jugosos rollos de pollo relleno que ahora se suman a estos otros dos que publiqué hace ya algún tiempo. ¡Buen provecho! Aquí os los dejo:

Rollitos hojaldrados de pollo

Rollitos de pechuga de pollo rellenos

Si tienes queso cremoso y miel de forma separada no lo descartes. Utiliza el queso que tengas y ponle un hilo de miel por encima sin excederte; se trata de darle solo un toque muy suave de miel al queso. El dulzor de este Filadelfia es ideal. Si quieres hacer una versión aún más light emplea queso bajo en grasa y sustituye el beicon por jamón cocido que, claro está, no se fríe, tan solo se pone en el último momento de cocción de las espinacas. O simplemente sáltate este ingrediente.

Lubina al horno con mojo de cilantro

23 Sep

Para comenzar la semana con una propuesta sana, rica y sencilla les traigo esta receta de Lubina al horno con mojo de cilantro. En Cuba se diría adobo y no mojo, pero tal y como lo he preparado tiene una mayor semejanza al mojo de cilantro que se prepara en Canarias, aquí en España, sobre todo para enriquecer el sabor del pescado. No hay que confundirlo con el mojo picón que tiene otros ingredientes, riquísimo también por cierto, y que algún día emplearé en alguna otra receta, pero más utilizado para las carnes y no el pescado.

Ya sabemos la importancia que tiene el consumo frecuente de pescado dentro de nuestras dietas. La lubina en particular, que habita fundamentalmente en zonas del Norte, del Mediterráneo y el Atlántico, es un pescado blanco muy bajo en grasas y una fuente grandiosa de proteínas de alto valor biológico, así como minerales y vitaminas especialmente las del grupo B. También conocido por róbalo, es un ejemplar cuya pesca está regulada. La longitud mínima de una lubina para ser extraída del mar está en los 23 cm, si bien hay piezas que pueden alcanzar los 100 cm.

Como la preparamos hoy, de manera sencilla y al horno, es ideal para la dieta de todos en general, y en particular para los regímenes de control de peso y hasta de adelgazamiento, siempre teniendo en cuenta el uso de más o menos aceite, ya que la lubina sólo aporta 1,3 gramos de grasa por cada 100 gramos de su carne. Entre los minerales y vitaminas, los que más destacan son el fósforo, el potasio y el magnesio de una parte y la vitamina B12 por otro, esta última en proporción superior a la que aparece en huevos, quesos y carnes de origen animal. 

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Ingredientes para preparar Lubina al horno con mojo de cilantro (2 personas)

  • 2 lubinas o róbalos (pídele al pescadero que te las limpie y te las abra pero déjales la cabeza)
  • 2-3 patatas

Para el mojo o adobo de cilantro:

  • 70 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 2-3 dientes de ajo según el tamaño
  • 1 ramito de cilantro fresco lo más finamente picado posible (puedes utilizar 1 cucharada sopera de cilantro seco a falta de fresco)
  • 1 ramito de perejil fresco finamente picado (también puedes utilizar 1 cucharada sopera de perejil seco a falta de fresco)
  • 1 puntita de comino molido
  • 1 limón (o 2 cucharadas de vinagre de vino blanco)
  • sal

Cómo preparar el mojo o adobo de cilantro y las lubinas:

  •  Maja en un mortero el ajo con una punta de sal, agrega el comino y las hierbas aromáticas (cilantro y perejil) y continúa majando muy bien hasta que esté todo muy bien machacado e integrado.
  • Añade el zumo del limón y el aceite de oliva virgen extra y mezcla muy bien. Rectifica de sal. Reserva.
  • Pinta una bandeja para horno forrada o no con papel para hornear con un poco del mojo, ayúdate de un pincel de cocina.
  • Lava muy bien las patatas (esta vez les dejé la piel porque eran unas patatas de calidad sin un rasguño) y haz rodajas finas para hacer una cama para las lubinas. Si no te alcanza para llenar la bandeja concéntralas debajo de las lubinas o a su alrededor. Yo las puse alrededor porque así las patatas toman algo más de color y quedan más crujientes por fuera, pero ya esto es a vuestro gusto.
  • Unta muy bien las lubinas por dentro (con este fin la hemos abierto) y por fuera con el mojo con ayuda de un pincel o una cuchara pequeña. Ciérralas otra vez.
  • Termina de pintar por encima las patatas y si aún te quedó mojo resérvalo para después o dale otro toque a las lubinas.

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  • Con el horno precalentado déjalas que se hagan a 200 grados durante 10 a 12 minutos. Dos señales inequívocas de que el pescado ya está es que las patatas si las pinchas estén cocidas y que los ojos de la lubina estén blanquecinos.

Cuando compres las lubinas fíjate que tengan los ojos bien saltones. Otra señal de su frescura es que tengan el vientre de un plateado brillante e intenso. Si decides hornear un pescado siempre será mejor dejarles la cabeza, así quedarán más jugosos. La carne tiende a resecarse si se la retiramos. Nada más, espero que disfruten con este pescado tan fino y de calidad que pronto tendremos como producto estrella de temporada, y por tanto, más barato y al alcance de todos en pescaderías y supermercados.

Aunque he estado complicadísima durante estos pasados días y aún lo estaré durante lo que resta del mes, espero poder sacar algún momento para compartir otras recetas en cola. Estoy deseando volver a la cocina. Mientras aquí os dejo otra forma de preparar pescado con patatas. Un saludo a tod@s

Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón

29 Ago
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Me encanta la fruta cuando está plena de sabor y dulzor. Y se supone que la fruta de temporada deba estar mucho mejor, pero lo cierto es que las últimas que compré este verano me decepcionaron un poco. No sé si concluir que no estaban en su óptimo momento de maduración o simplemente que no eran piezas de calidad, lo que sí puedo asegurar es que la mayoría estaba insípida. Pero como no tiro o desecho nada, decidí hacer un cóctel de frutas con almíbar de canela y limón.

Lo del cóctel es una pasada porque lo prepararas de una vez y lo mantienes en la nevera listo para tomar en cualquier momento. Y si se trata de convencer a los niños de tomar fruta, de esta manera lo lograrás antes, teniendo en cuenta que resulta mucho más agradable a la vista y les ahorras el trabajo de tener que manipular la fruta o decidir cuál tomar. Si las piezas están dulces naturalmente, como suele suceder con las frutas tropicales (qué añoranza de mango, mamey y frutabomba*) no tendrás que ponerle almíbar, ni miel u otro edulcorante, pero si tienes que hacerlo aquí te doy una solución.

Es un almíbar suave y ligero con un toque de canela y limón que rescatará ese sabor escondido o perdido en la propia fruta. Algunas son de temporada, las encuentras durante los meses de verano aquí en España, otras no, pero suelo comprarlas casi siempre ya que se encuentran entre mis preferidas. Este combinado puedes hacerlo con la fruta que más te guste a ti, así que no te cohíbas de poner estas u otras.

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Ingredientes para el Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón 

  • 1 manzana roja grande
  • 2 peras
  • 2 kiwis verdes
  • 2 melocotones amarillos
  • 1 nectarina
  • 1 paraguayo

Para el almíbar:

  • 100 gr de azúcar
  • 250 ml de agua
  • como un dedo de largo de la piel de un limón
  • zumo 1/2 limón
  • 1 ramita de canela
  • 1 cucharadita de esencia de Vainilla (opcional)

Cómo preparar Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón

  1. Lava y pela la fruta si lo prefieres. Excepto el kiwi y el melocotón, el resto puedes consumirla con piel. Corta a tu gusto las piezas de frutas, diferenciando un poco el corte entre unas y otras para que te quede más presentable.
  2. Haz el almíbar antes para que esté fresco cuando lo eches a la fruta. Pon todos los ingredientes en un cazo: agua, azúcar, zumo y piel de limón, canela y la vainilla. Lleva a ebullición, deja 3 minutos y listo. Separa del fuego y déjalo enfriar.
  3. Una vez frío baña las frutas, guarda en un recipiente con tapa y déjalo todo en la nevera para servir en cualquier momento.

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Todavía queda algo de calor por delante, así que este cóctel de frutas, bien fresquito, es una delicia para refrescarnos y alegrar el paladar; como tentempié entre comidas, para desayunar o incluso como postre. El almíbar también puedes hacerlo con miel, ya no será tan suave, pero estará igual de rico, sobre todo para los amantes de la miel; además con la canela resulta muy beneficiosa para la salud.

Entonces, ¿tienes algunas frutas sueltas por casa que pueden desperdiciarse si no las consumes pronto? Anímate y prepárate este “shoot” de vitaminas. ¿Quieres ver otra propuesta de postre con fruta como protagonista? Mira este Banana and Nuts bread o Pan de Plátano y Nueces.

*Frutabomba: Así se denomina América Latina a la papaya.

Sopa fría de remolacha: receta ligera y fácil

22 Jul

El calor de los meses de verano suele traer consigo, además de la necesidad de tomar alimentos frescos y ligeros, los pocos deseos de estar delante de hornos u hornillas durante mucho tiempo. Por eso les traigo una propuesta con la que gastarán muy pocas energías en la cocina y no tendrán que encender fuego alguno. Es una receta que terminó saliendo después de haberme quedado enganchada al Salmorejo de remolacha de Azafrán y Pimentón, un blog que sigo y en el que encontraréis también platos muy tentadores.

Esta sopa fría lleva menos pan y aceite para aquellos que están siguiendo alguna dieta, ya sea de adelgazamiento o tan solo de control de peso, la remolacha es un excelente aliado si estás con algún plan de este tipo porque además de saciar y contener mucha fibra que previene el estreñimiento y mejora el tránsito intestinal, evita la retención de líquidos. Se ha descubierto que quienes comen con más regularidad remolacha tienen menos propensión a desarrollar algunos tumores cancerígenos, sobre todo si es consumida cruda. También tiene propiedades antioxidantes lo que la convierten en una productora natural de nuevas células y glóbulos rojos gracias a su alto contenido en hierro y ácido fólico.

Piel, cabello y uñas cobrarán más vitalidad y brillos: salud en general, si incluimos la remolacha en nuestra dieta. Esto se lo debemos a la metionina, un aminoácido presente en este alimento, que además favorece la secreción de hormonas como la dopamina, encargada de que nos enfrentemos al día día con mejor humor, y que si estamos en regímenes tengas una mayor disposición a seguir adelante y menos posibilidades de caer en estrés.

Para contrarrestar el daño que pueda ocasionar el consumo de remolacha a quienes padecen de los riñones, sobre todo a aquellos propensos a las piedras o cálculos, he optado por una remolacha cocida y la he mezclado con un queso fresco enriquecido con calcio que neutraliza la presencia de oxalatos, los agentes tan perjudiciales para los enfermos de riñón, o para quienes padecen de gota. Es aconsejable para estos pacientes el consumo moderado de remolacha, pero pueden hacerlo si lo acompañan de otros productos ricos en calcio.

Por último señalar que los hipertensos también deben tener especial cuidado en comer remolacha en mayor proporción y frecuencia. Esta raíz comestible es muy rica en sodio, si bien es verdad que también posee alto contenido de potasio que suele neutralizar en parte esas cantidades extra de sodio. Lo que siempre digo, tener uno u otro alimento en nuestra dieta, en equilibrio con otros, no nos hará daño a la larga, aportará más variedad y nos suplirá de todas las necesidades que requiere el organismo para vivir con salud.

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Ingredientes para preparar Sopa fría de remolacha (4 personas)

  • 450 gr de remolachas cocidas (suelen venderse en los supermercados cocidas y sin piel)
  • 100 ml de zumo de tomate
  • 120 gr de queso fresco (si optas por un desnatado recuerda que será mejor esté enriquecido con calcio)
  • 2 rabanadas de pan integral de molde sin corteza (puedes usar de barra pero solo la miga)
  • 1 diente de ajo (quita el nervio central, puedes poner 1/2 según tu gusto)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • sal

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Cómo preparar Sopa fría de remolacha

  1. Remoja las rebanadas de pan en el zumo de tomate (jugo o zumo natural no salsa ni tomate frito) y las 2 cucharadas de aceite.
  2. Corta la remolacha en trozos y agrégala. (Si compras la remolacha sin cocer, ponlas a cocer enteras sin pelar en abundante agua. Estarán cuando introduzcas un palillo y estén blandas. Déjalas enfriar y luego podrás retirar la piel sin dificultad)
  3. Agrega el ajo y una pizca de sal al gusto y procede a triturar en un vaso batidor o con una batidora de mano. Rectifica de sal
  4. Incorpora la mitad del queso fresco y bate otra vez hasta que esté todo bien triturado y mezclado. Guarda en la nevera hasta que esté bien fría.

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La otra mitad del queso nos servirá para coronar nuestro cuenco de sopa a la hora de servir. He de aclarar que el resultado es más bien espeso que el que pueda parecer por el nombre de “sopa”. Si gustan de estas preparaciones frías, ésta os encantará. Yo todas las semanas me preparo una, al menos así seguirá siendo hasta que termine el verano. Es muy fácil como ya se habrán enterado y el sabor sorprende para bien. Como en casa somos dos esta sopa espesa de remolacha nos alcanza para comer o cenar dos días. Con un cuenco me quedo como unas pascuas ;). Sobre todo para las noches calurosas de esta parte del mundo… viene estupendamente.

¿Quieres otras recetas ligeras para refrescar el verano? Pincha esta Ensalada de espinacas con jamón y piña o estos Aguacates rellenos. Esta semana y la próxima sigo con propuestas ligeras y rápidas para pasar menos tiempo en la cocina y más disfrutando del verano, dentro y fuera de casa. Un saludo a todos y feliz inicio de semana 🙂

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