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Tag Archives: queso parmesano

Lunette di zucchini: Ginos en casa

6 Nov
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Lunette de Zucchini o Calabacines empanados al horno. Todos los derechos reservados por TrasLaReceta

Por estas latitudes tenemos un restaurante italiano, forma parte de una cadena en realidad, Ginos, al que una que otra vez solemos recurrir. En el último cumpleaños nos reunimos allí algunos amigos y disfrutamos, entre otros platos, de unos ricos Lunette di zucchini, calabacines en tempura con queso parmesano, que me propuse improvisar en este rincón extendido de mi cocina.

Se trata de una versión muy libre. En sustitución de la tempura y la fritura convencional opté por una mezcla de pan rallado con ajo, perejil y queso parmesano y el horno como método de cocción. La salsa tampoco tiene que ver con la salsa toscana con que acompañan los calabacines en Ginos. Hice uso de la despensa y terminé montando una salsa de tomate con queso fundido.

Por último adelantar que se trata de una receta muy sencilla, fácil para todos y sobre todo una manera muy rica y atractiva de presentar los vegetales, sobre todo para niños y renuentes a consumirlos.

Ingredientes para preparar Lunette de Zucchini o Calabacín empanado (2-4 personas)

  • 1 calabacín cortado en finas rodajas
  • 1 huevo batido
  • 1 taza de pan rallado
  • 1 taza de queso parmesano finamente rallado
  • 2 cucharadas de ajo en polvo
  • 1 cucharada de cebolla en polvo (opcional)
  • 2 cucharadas de perejil seco
  • sal
  • aceite de oliva virgen extra

Cómo preparar Lunette de Zucchini o Calabacín empanado al horno

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Calabacines empanados al horno. Todos los derechos reservados por TrasLaReceta

  1. Corta en rodajas finas los calabacines y salpimenta.
  2. Bate el huevo y pon una pizquita de sal.
  3. En otro recipiente mezcla el pan rallado, el ajo, la cebolla, el perejil, el queso y otra pizca de sal.
  4. Prepara la bandeja del horno con una hoja de papel para hornear o de aluminio. Pon un chorrito de aceite de oliva y con un pincel distribuye por toda la superficie.
  5. Pasa las lunas o rodajas de calabacín primero por el huevo batido y luego por la mezcla de pan y queso rallado.
  6. Coloca sobre la bandeja de horno y finalmente riega con un hilo de aceite de oliva.
  7. Hornea a 180 grados Celsius hasta que estén dorados por unos 30 minutos aproximadamente.
  8. En lo que se cocinan prepara una salsa de tomate frito con queso fundido o elige cualquier otra que te parezca adecuada o tengas a mano.
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Calabacines empanados al horno. Todos los derechos reservados por TrasLaReceta

Para acompañar una comida o cena de inspiración italiana o simplemente para picar con una cerveza fría o un vino blanco. ¡Qué aproveche!

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Crema de calabacín con semillas de chía: templada para los días de verano

21 Ago
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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La chía es quizá tan antigua como el lino o el sésamo, pero lo cierto es que hasta hace muy poco su empleo era apenas conocido y hoy ha cobrado un auge tremendo,  sobre todo fuera de sus fronteras naturales. Y nos alegra en esta otra parte del planeta que así haya sido porque sus beneficios no son pocos. Tengo que reconocer que la primera vez que probé estas semillas de chía, más que diluidas hinchadas en un vaso de agua para contrarrestar los efectos de cansancio y deshidratación ante una carrera larga, no fue para nada de mi agrado, pero en elaboraciones como esta crema de calabacín que os traigo hoy, seguramente querrán incorporarla a vuestra alimentación regular conociendo su efecto positivo directo sobre la salud.

Tomar las semillas de chía con otros alimentos complementa y completa nuestras necesidades de vitaminas, minerales y proteínas. Para aquellos que están a régimen y quieren controlar el apetito es ideal ya que sacian antes y reducen los antojos a la larga. El por qué se debe a que absorben diez veces su peso en agua; al combinarlas con líquidos forman una gelatina que produce la sensación de saciedad y que de paso ayuda a conseguir en algunas elaboraciones consistencias más densas, respetando los sabores gracias a su suavidad, como en el caso de la receta de crema de calabacín de hoy.

Excelentes fuente de fibra y antioxidantes, las semillas de chía poseen además altos valores en calcio, proteínas y los bien conocidos y aliados anticolesterol y antitriglicéridos, ácidos grasos omega 3 ciento por ciento de origen vegetal. Aunque hay pocos estudios científicos realizados que avalen el impacto en humanos de sus propiedades, lo cierto es que su uso generalizado por deportistas de alto rendimiento ha coadyuvado en que sean cada vez más los que prueban este alimento, disponible en la mayoría de los herbolarios del mundo y cuyo consumo tenían en tercer lugar los antiguos pobladores de México, tras el maíz y los frijoles.

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Ingredientes para preparar Crema de Calabacín con semillas de chía (4 personas)

  • 2-3 calabacines grandes (yo empleado uno solo de la huerta que pesaba por 3)
  • 400 ml de caldo de vegetales
  • 1 cebolla
  •  1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 cucharada de queso parmesano en lascas por comensal (opcional)
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Crema de Calabacín con semillas de chía

  1. Lava muy bien los calabacines a los que dejaremos esta vez la piel (si no te gusta puedes pelarlos) y corta en trozos no necesariamente pequeños.
  2. Pon a calentar el caldo de vegetales en una olla con tapa (si no tienes hecho disuelve una pastilla de caldo de vegetales Gallina Blanca o bien utiliza solo agua con algo de sal) y una vez alcance la ebullición añade los calabacines y tapa. Deja cocer unos 6 a 8 minutos hasta que estén hechos pero no desbaratados. No importa que veas poco caldo, porque con el vapor y el agua que sueltan los calabacines se harán y tendrán la consistencia apropiada.
  3. Uno o dos minutos antes de terminar añade la cebolla en trozos grandes y el diente de ajo pelado.
  4. Transcurrido el tiempo de cocción de los calabacines separa del fuego, agrega las semillas de chía y una vez haya reposado unos minutos (verás como las semillas doblan su tamaño y espesan el caldo)  pasa por la batidora hasta que esté todo perfectamente integrado.
  5. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario y estará lista para servir coronada, opcionalmente, con una cucharada de queso parmesano en lascas pequeñitas .
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Esta es una crema que puedes consumir lo mismo en invierno acabada de hacer bien calentita o en verano, templada o incluso fría como se tomaría un gazpacho. Las semillas completan nutricionalmente cualquier preparación en la cual las empleemos y además, por su sabor muy suave, no variará en nuestro paladar cualquier elaboración a la que estemos acostumbrados. Comienza a pensar en estas semillas como aliadas si quieres rebajar peso o simplemente para controlar lo que comas y mantenerte sobre todo saludable.

¿Te apetece probar otra crema de calabacín, también ligera pero con otra manera de preparar? Pinc

ha AQUÍ. Que quieres elaborar en casa un pan muy fácil y nutritivo con semillas muy ricas como la chía, haz click también AQUÍ.

Lasaña vegetal: deliciosamente verde y sencilla

9 Jul
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Después de una ausencia no deseada durante la cual he extrañando enormemente este rincón virtual extendido de mi cocina, he vuelto para decir que por muy prolongada que puedan parecer entre si mis incursiones, siempre encontraré un momento para continuar dejando mi huella por estos rumbos. Cocinar, tengo que hacerlo diariamente, pero las prisas han estado jugando en contra de las fotografías y los procesos que necesitan la publicación de una receta. Pero entre unos apuros y otros me ha salido una lasaña vegetal: deliciosamente verde y sencilla, gracias a un relleno con mucho sabor y unas placas que solo necesitan remojo y trabajarlas resulta muy fácil.

Recurrimos constantemente a la carne picada para elaborar nuestras lasañas pero les aseguro que esta opción, además de estar realmente buena, nos ofrece la oportunidad de introducir en nuestra dieta esa porción de verde por la que cada día abogamos más. Una porción de esta receta acompañada de una ensalada cruda constituye un menú completo, ideal para obtener de una vez la energía aportada por los carbohidratos de la pasta, proteínas presentes en el queso y la leche, y por supuesto las vitaminas y minerales de nuestras verduras.

Para la bechamel utilicé una mantequilla ligera, con sólo la mitad de las grasas que habitualmente llevan. Queda igualmente buena, así como alguna vez he utilizado aceite de oliva en sustitución de la mantequilla y tengo que decir que sabe genial. Así que si se animan a probar ya tienen un precedente, siempre respetando las proporciones. No me extiendo más porque hoy tenemos trabajo que hacer en la cocina. Vayamos a por los delantales.

Ingredientes para preparar Lasaña vegetal

(para 4 personas)

  • 10-12 placas para lasaña (yo utilicé Placas Precocidas Gallo)
  • 180 gr de queso Parmesano rallado (puedes utilizar otro que te guste)

Para el relleno:

  • 1 berenjena
  • 1 calabacín
  • 1 pimiento rojo morrón
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1-2 zanahoria
  • 250 gr de espinacas
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo majados
  • 2-3 cucharadas de cilantro fresco finamente picado
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1 cucharada de tomate concentrado
  • 1 pastilla de caldo vegetal 100% natural (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • pimienta negra
  • sal

Para la bechamel:

  • 60 gr de mantequilla (yo utilicé Light sólo 50% de grasa)
  • 60 gr de harina de trigo
  • 500 ml de leche
  • pizca de nuez moscada
  • pizca de pimienta negra
  • sal

Cómo preparar Lasaña vegetal

  1. Corta en dados pequeños las verduras, asegúrate de picar aún más pequeños la zanahoria y los dos tipos de pimiento. Trocea la cebolla en brunoise.
  2. Pon a remojar en agua caliente (no hirviendo) las placas de lasaña. Echa al agua una por una. Fíjate en el tiempo indicado por el fabricante y calcula.
  3. Calienta el aceite en una sartén honda con tapa o en una cacerola si lo prefieres, añade la cebolla y una vez esté transparente añade la zanahoria y el pimiento, sazona con pimienta y sal. Deja unos 5 minutos a fuego medio.
  4. Incorpora la berenjena y el calabacín una vez esté tierna la zanahoria, vuelve a sazonar y deja cocinar otros 5 minutos o hasta que estén tiernas pero no muy blandas.
  5. Añade a la sartén o cacerola las espinacas lavadas y muy bien escurridas. No necesita agua. Con el vapor generado por la tapa que le pondremos y el agua de nuestras propias verduras en cocción es suficiente. Tapa y verás como las espinacas merman enseguida hasta integrarse a todas nuestras verduras.
  6. Mientras, al mortero donde majaste los ajos suma el orégano, el cilantro y la pastilla de caldo en su caso (añade 1/2 cucharadita de sal y pimienta sino la utilizas). Maja bien todo hasta obtener una pasta.
  7. Una vez cocidas y mezcladas las espinacas con el resto de verduras destapa, añade la cucharada de tomate concentrado y el contenido del mortero, revuelve todo bien y deja un par de minutos más o hasta que pierda todo el exceso de líquido. Nuestro relleno debe ser más bien sólido para que la lasaña tenga consistencia y no se deshaga por eso la elección del tomate concentrado. Separa del fuego y deja atemperar antes de utilizar.

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  8. Para la salsa bechamel calienta la mantequilla en un cazo. Tamiza la harina y añádela una vez derretida la mantequilla, déjala un par de minutos para que se cocine la harina. Esta vez no calenté poco a poco la leche de forma separada. Empleé de la que tenía en la nevera y la vertí directamente en la mantequilla y la harina ya integradas. Sazoné con sal, nuez moscada y pimienta negra, bajé el fuego y sin dejar de remover con unas varillas de mano fue calentándose poco a poco hasta llegar al punto de ebullición y espesar. Queda sin grumos y con la consistencia adecuada. Separa del fuego y ponte a montar la lasaña.

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  9. Hunta con un poco de la bechamel el fondo de un molde apto para hornos. Comienza a poner placas de forma que cubras todo el espacio sin dejar huecos. Utiliza una tijera de cocina para cortar las placas si es necesario ajustarlas.
  10. Pon una capa de relleno vegetal encima de las placas, una capa de bechamel y otra capa de queso y continúa haciendo capas o pisos en ese orden hasta cubrir el molde. Siempre termina con el queso para gratinar en el horno.
  11. Introduce en el horno pre-calentado a 180 grados y deja entre 10 y 20 minutos dependiendo de cuánto tiempo hayas tenido en remojo las placas. Mientras más tiempo estén en el agua menor será el tiempo de horneado posterior. Enciende el gratinador al máximo los últimos 3 a 5 minutos dependiendo del horno.

Listo. Deja reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortarla y servirla. Disfruta de una receta con todo el sabor y el color de la huerta. Aprovecha que el verano, al menos por estas latitudes españolas, aún nos deja encender el horno y deleitarnos con platos como éste.

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Buen provecho y espero os guste tanto como a nosotros en casa. Espero volver pronto. Un abrazo a todos los que me siguen aún cuando tardo en aparecer en la escena 😉

Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef

3 Feb
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Para hoy os traigo unos spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef que he preparado más de una vez en casa y se ha convertido en una de las formas de acompañar la pasta que más me piden últimamente. Por ello quiero compartirla con todos vosotros, con la esperanza de que os guste tanto y que la hora de prepararlos se convierta en un rato corto, porque se trata de una receta sencilla, rápida, fácil, pero francamente deliciosa. En casa preparamos un plato de pasta al menos una vez a la semana y siempre trato de encontrar nuevas maneras de enriquecer esta experiencia.

Los ingredientes son muy sencillos y el chopped beef, una especie de mortadela o spam muy económico, nos encanta. Si no es de su preferencia este embutido podéis sustituirlo por lacón o simplemente por jamón cocido. La salsa es de tomates maduros naturales con cebolla y orégano, básicamente, pero el sabor que le otorgan el chopped beef o bien el lacón es realmente bueno. Muy bien podría convertirse en el plato principal de esa cena de San Valentín que ya estaréis planificando. Como primero esta ensalada de espinacas con jamón y piña o estas tostas con tomate y queso de cabra.  Para cerrar un postre como esta tarta de queso con arándanos.

La pasta ya sabéis que podréis prepararla de forma casera si tenéis suficiente tiempo y maña, aquí os dejo una receta por si os apetece enrollaros un poco más, pero en el supermercado encontramos pastas de calidad a las que ya seguramente sois fieles.

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Ingredientes para preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef (2-4 personas)

  • 250 gr de Spaghetti #3 (yo utilicé de Gallo)
  • 200 gr de chopped beef cortado en bastoncitos (recuerda también pueden utilizar lacón en lascas)
  • 125 gr de queso Parmesano rallado (puedes sustituirlo por un queso viejo de oveja y estará igualmente rico)
  • 2 tomates grandes maduros o 3 más pequeños (o 1/2 lata de tomates troceados sin piel)
  • 3 cucharadas de tomate frito
  • 1 cebolla grande cortada en juliana fina
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharadita de ajo deshidratado en polvo (puedes sustituirlo por un diente de ajo bien majado)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • una ramita de hierbabuena o albahaca
  • sal
  • abundante agua para cocer la pasta

Cómo preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef 

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  1. Prepara la salsa: en una sartén con las dos cucharadas de aceite de oliva pon a pochar la cebolla en juliana con una pizca de sal. Una vez esté transparente y suave añade el tomate pelado y troceado con el orégano y el ajo y otra pizca de sal. Deja que se sofría el tomate durante unos 8-10 minutos. Agrega las cucharaditas tomate frito y la mitad del queso rallado y en lo que se reduce otro poco la salsa pon a hervir en una olla abundante agua para cocer la pasta.
  2. Añade el chopped beef, remueve, baja al mínimo el fuego solo para que se mantenga caliente la salsa en lo que cocinamos los spaghetti.
  3. Una vez haya alcanzado el punto de ebullición el agua añade suficiente sal y la ramita de hierbabuena o albahaca. Incorpora los spaghetti y deja cocinar según las instrucciones del fabricante. Recuerda que si los quieres al dente tendrás que dejarlos menos tiempo, así como si es pasta fresca recién preparada los tiempos de cocción se reducen a la mitad.
  4. Si la salsa está muy espesa coge un cucharón pequeño del agua de cocción de los spahetti y añádela a la salsa.
  5. Escurre muy bien la pasta e incorpórala enseguida a la salsa. Deshazte de la ramita. Remueve con cuidado para se integre todo muy bien y sirve enseguida acompañando con la otra mitad del queso para espolvorear por encima al gusto. Por unas hojitas de albahaca o hierbabuena para decorar.

Listo! Dependiendo de cuán goloso seáis los que os sentáis a la mesa, esta receta puede alcanzar para 4 personas o solo para 2 comensales si eres de los que cuando come pasta no come nada más. Confieso que estoy sin dudarlo un instante en el segundo grupo: un plato de pasta como plato único. Pero ya sabéis si perteneces al grupo de los más moderados y optas por un menú completo como el del inicio de la entrada esta receta da para 4 raciones equilibradas. Nada más por el momento, os dejo con esta otra receta de pasta y mis deseos de que tengáis la mejor de las semanas.

 

Tallarines con salsa Alfredo: receta a mi manera

12 Jul

Otra de las salsas que suelo preparar a menudo es la Salsa Alfredo. Exactamente a la original no es; esta es una versión muy mía que nada tiene que envidiar a la ideada por el restaurador italiano Alfredo Di Lelio, en el restaurante de su madre, situado en lo que solía ser Piazza Rosa, en Roma, allá por el año 1908. Hoy sus descendientes siguen preparándola en Il Vero Alfedo, a pesar de que ya no radica en el mismo sitio de la capital de Italia. En esencia es una salsa muy cremosa a base de mantequilla y queso parmesano que permite sazonarla de una otra manera, de ahí que no haya una única salsa Alfredo y se hayan extendido tantas versiones de ella.

En la receta que hoy quiero compartir no uso mantequilla, pero ni falta que le hace. He utilizado beicon que he freído en un pequeño chorro de aceite de oliva virgen extra. Con la grasa que ha desprendido el beicon y el extra de aceite ha sido más que suficiente para sofreír la cebolleta y la harina de maíz (Maicena) con que he iniciado el proceso de la salsa. Vuelvo a decidirme por unos tallarines, que entre las pastas, es una de las formas que prefiero, pero cada cual es libre de emplear su pasta favorita. Es la salsa la que da el toque distintivo, así que vamos a por ella.

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Ingredientes para preparar Salsa Alfredo a mi manera

(para unos 250 gr de pasta aproximadamente)

  • 150 gr de beicon a tiritas
  • 150 gr de champiñones laminados
  • 1 cebolleta
  • 2 dientes de ajo laminados
  • 200 ml de nata para cocinar + 50 ml de leche
  • 1-2 cucharadas de aceite de olive virgen extra
  • 1 cucharada de Maizena (harina de maíz)
  • 80 gr queso rallado Parmesano o Grana Padano (puedes emplear un queso Manchego)
  • 1 pizca de nuez moscada molida
  • pimienta negra al gusto
  • 1 cucharadita hierbabuena finamente picada para coronar
  • sal

Cómo preparar Salsa Alfredo a mi manera

  1. Pon a freír con una cucharada de aceite de oliva el beicon finamente cortado hasta que se dore bien. Una vez conseguido, si está muy seca la sartén pon otra cucharada de aceite de oliva y agrega el ajo laminado y la cebolleta. Ponle sal y una vez esté pochada la cebolleta agrega la Maizena, remueve bien para que se integre y absorba el sabor.
  2.  Agrega el champiñón laminado, ponle sal, saltea un par de minutos e incorpora la leche y la nata. Sazona con la nuez moscada, la pimienta negra y rectifica de sal.
  3. Deja cocinar a fuego bajo a medio hasta que se espese la salsa. Agrega la mitad del queso antes de que termine de cocinar la salsa.
  4. Una vez adquiera el espesor deseado, incorpora la pasta cocida previamente en abundante agua con sal y bien escurrida.
  5. Sirve inmediatamente y espolvorea con el resto del queso y la hierbabuena.
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Otra forma fácil y deliciosa de preparar pasta. Esta vez cocí unos tallarines, pero puedes hacer espaguetis, macarrones o cualquier otra. Yo suelo poner en el agua de cocción de la pasta una ramita de albahaca o una hoja de laurel, indistintamente, les da un toque adicional y un aroma que invita a sentarse pronto a la mesa.

Si quieres ver otras recetas italianas o con pasta pincha aquí y aquí.

Risotto de jamón cocido y espinacas

12 Jun

Como prometí en mi última entrada de los Aguacates rellenos aquí vengo con un risotto riquísimo, cuya receta encontré desempolvando mi pequeña biblioteca. El arroz es uno de los alimentos que más hago en casa, por eso siempre trato de variar la forma de comerlo. Es la herencia de Cuba, donde no hay un día en que no se coma arroz, a excepción de los días de espaguetis. La propuesta de hoy es casi idéntica a la del libro que tengo, pero como casi siempre trato de darle el toque personal.

Y como siempre también, alguna que otra pincelada del risotto, cuya naturaleza italiana para nadie ya es desconocida. Originaria de la zona noroeste de ese cercano país, específicamente del este de Piamonte, el oeste de Lombardía y de la zona de Verona, regiones donde más abunda de arroz, es un pilar de la gastronomía norteña en general. La seña característica de esta preparación es el queso, generalmente parmesano, y una variedad de arroz de alta calidad, de grano medio a pequeño con escasa cantidad de amilosa, que hace posible, al liberar más almidón, que quede un arroz más cremoso y absorba mejor el sabor.

Aunque en esta ocasión no utilicé ninguno de los arroces que más se usan en Italia para el risotto, menciono los que con más frecuencia se emplean allí. Ellos son Arborio, Baldo, Carnaroli, Maratelli, Padano, Roma y Vialone Nano. Las variedades consideradas mejores y más caras son el Carnaroli, Maratelli y Vialone Nano, con características ligeramente diferentes. La Carnaroli, por ejemplo, es menos propicia a pasarse que su hermana la Vialone Nano. Sin embargo ésta última se cocina más rápido y se impregna mejor de los sabores. La cuestión es que puedes escoger un arroz redondo de los que tenemos, muy buenos, aquí en España. Si sigues mis consejos tendrá el auténtico sabor.

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Ingredientes para preparar Risotto de jamón cocido y espinacas (para 4 personas)

  • 1 litro de caldo de pollo hirviendo (puedes disolver dos pastillas en un litro de agua hirviendo)
  • 225 gr de espinacas frescas
  • 120 gr de jamón cocido
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de mantequilla
  • 1 cebolleta picada finamente
  • 280 gr de arroz arborio (esta vez empleé La Fallera)
  • 150 ml de vino blanco seco
  • 120 ml de leche evaporada (la receta original pone nata pero yo me quedo con la leche evaporada que es mucho más ligera)
  • 85 gr de queso parmesano rallado (Grana Padano)
  • 1 cucharada sopera de hierbabuena finamente picada
  • sal y pimienta al gusto

Cómo preparar nuestro Risotto de jamón cocido y espinacas

  1. Pica la cebolleta finamente en brunoise. Lava bien las espinacas y trocéalas en juliana. Corta el jamón en tiras finas. Reserva todo listo para usar.
  2. En una cazuela de base gruesa calienta a fuego medio el aceite de oliva con dos de las tres cucharadas de mantequilla hasta que ésta se derrita completamente.
  3. Incorpora la cebolleta finamente picada y pon una pizca de sal si la mantequilla empleada no tiene ninguna. Rehógala hasta que comience a dorar pero no dejes que se queme.
  4. Baja el fuego, echa el arroz, mézclalo bien con la mantequilla y la cebolleta y déjalo sofreír un par de minutos y cuando los granos estén transparentes agrega el vino y cuécelo 1 minuto hasta que haya evaporado.
  5. Ahora viene la parte donde tienes que poner el caldo cucharón a cucharón, removiendo tras cada cucharón que eches hasta que el arroz lo embeba. Sube el fuego un poco para que el líquido borbotee.
  6. Déjalo cocer unos 15 a 20 minutos dependiendo de la dureza del arroz que emplees o hasta que el caldo se haya absorbido.
  7. Unos minutos antes de terminar la cocción añade las espinacas y el jamón que teníamos reservado.
  8. Pasado el tiempo de cocción separa del fuego y agrega el resto de la mantequilla y la leche evaporada. Remueve bien, añade el queso y la hierbabuena y remueve hasta que se funda.
  9. Salpimenta al gusto y sírvelo enseguida.
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    Seguro que quienes gustan tanto como yo de comer arroz, van a querer repetir una y otra vez este risotto. No obstante, quieran repetir o no, pronto vengo con otro risotto para seguir tentando al paladar. Quienes sientan predilección por los sabores exóticos, no se pierdan mi Arroz meloso con pistacho y dátiles. Y para los que deseen saber algo más del arroz como alimento milenario, pinchen aquí.

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