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Tag Archives: receta fácil

Fricasé de pollo a la cubana: para olla exprés o normal

19 Feb
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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La cocina cubana es una gran mezcla de diferentes culturas, por ello puedes encontrar desde un plato que hace un guiño a los cocidos españoles hasta una receta con salsas parecidas a las italianas o con vocablos indígenas, ingleses o incluso franceses como este fricasé de pollo que hoy os quiero mostrar. No sabemos a ciencia cierta cuándo ni quién introdujo en nuestra cocina este rico guiso de ave. Se dice que fue la burguesía habanera por allá por los siglos XVIII o XIX. Tampoco conocemos cuál es la receta original definitiva debido a la variedad de ingredientes con que se ha preparado a lo largo de los años.

Lo cierto es que con unos u otros productos, respetando la salsa a base de tomate, se ha llevado a la mesa como una receta donde proteínas, verduras y carbohidratos se complementan magistralmente. Algunas referencias gastronómicas indican que en un fricasé la carne no se cocina demasiado, pero definitivamente ese no es nuestro fricasé en que solo se acortan los tiempos de cocción porque el pollo va en piezas más pequeñas y su carne suele cocerse antes. Nos gusta la carne bien cocinada y adobada (marinada) y nos empeñamos en que así sea. En la olla a presión este fricasé de pollo queda tierno pero bien hecho, así que aprovéchala si la tienes en casa.

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Ingredientes para preparar Fricasé de pollo (para 2-3 personas)

  • 1/2 pollo troceado en partes: muslo y encuentro (cuarto trasero), ala y pechuga
  • 1-2 patatas
  • 1-2 zanahorias
  • 1 lata de tomate natural triturado (400 ml)
  • 250 ml caldo de pollo (puedes disolver una pastilla de caldo Avecream en la misma medida de agua)
  • 100 ml de vino blanco
  • 2 cucharadas de alcaparras
  • 12 aceitunas rellenas de pimiento (que aunque no utilicé esta vez la pongo como opcional)
  • 1 cebolla cortada en juliana
  • 1-2 dientes de ajo
  • 1 pimiento verde cortado en cubitos
  • 1-2 hojas de laurel
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de azúcar
  • perejil finamente picado para decorar
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • sal

Para el adobo del pollo si te decides a hacerlo (marinarlo) previamente:

  • 4-5 dientes de ajo
  • pizca de pimienta
  • zumo de 1 naranja + 1 lima o limón (en sustitución de la naranja agria que siempre utilizamos en los adobos cubanos)
  • 1 cucharadita sal

Majando muy bien en el mortero el ajo con la pimienta y la sal haz una pasta con la que untarás todas las piezas de pollo. Yo le quito la piel porque no me gusta la grasa que acumula, pero puedes dejársela si lo prefieres. Coloca las piezas de pollo en un recipiente y riega con el zumo de la naranja y el limón. Tapa muy bien y déjalo en la nevera toda la noche. Este marinado marca la diferencia con un fricasé sin adobo anterior, pero si por cuestiones de programación o tiempo no tuviste en cuenta esto, podrás preparar una receta igual de rica siguiendo los pasos a continuación para un pollo marinado a no.

Cómo preparar Fricasé de pollo a la cubana

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  1. En una sartén calienta las 3 cucharadas de aceite de oliva (puedes emplear de girasol) y cuando esté bien caliente sella y dora bien por todos lados el pollo (hazlo en dos tandas si no tienes espacio para todas las piezas y si no lo marinaste asegúrate de salpimentarlo). Colócalas en la olla según vayas terminando de dorar  (yo siempre utilizo mi olla exprés para esta receta y en solo 12 minutos la tengo lista).
  2. Una vez todas las piezas selladas y doradas utiliza la sartén en que preparaste el sofrito. Ten cuidado que la temperatura del aceite restante no esté demasiado alta, baja bien el fuego o separa si es necesario hasta que tengas las sazones listas.
  3. Pon la cebolla en juliana a pochar junto con el pimiento hasta que se ablanden. Si tiene muy poco aceite pon otra cucharada y aprovecha para desglasar el fondo de la sartén para que la cebolla y el pimiento se impregnen de los sabores dejados por la carne del pollo.
  4. A continuación vierte el vino y deja evaporar el alcohol. Suma el tomate triturado y el caldo de pollo, el ajo bien triturado o majado, el orégano, el comino y el laurel y la cucharadita de azúcar. Prueba de sal y rectifica y deja sofreír todo unos 5 minutos.
  5. Mientras pela las patatas y córtalas en cachelos (trozos irregulares) y raspa y corta en rodajas la zanahoria. Añádelos al pollo.
  6. Echa el sofrito a la olla y agrega las alcaparras o aceitunas por último. Fíjate que la salsa cubra el pollo, si no es así pon algo más de agua para evitar que se pegue durante la cocción. Tapa, pon el fuego alto y una vez alcance la presión y comience a echar vapor, baja el fuego a la mitad y deja cocinar unos 10-12 minutos dependiendo de la olla. También puedes hacerlo en una cacerola con tapa durante unos 30 minutos. Espolvorea con perejil de forma opcional a la hora se servir, una costumbre que he adquirido aquí en España.

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Listo, tendrás una receta de pollo en salsa exquisita y que podrás aprovechar para acompañar un arroz blanco desgranado o un trozo de pan para rebañar. En Cuba a un fricasé como éste podrían irle de maravillas unos Moros y Cristianos, unos Tostones y una buena tajada de aguacate. Una “completa” que puede incluirse perfectamente en nuestros menús criollos. Aunque solemos ser bastante golosos, en un menú como éste las porciones son más pequeñas, aunque hay algunos que muy bien repiten si todavía queda en la mesa. ¡Buen provecho!

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Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef

3 Feb
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Para hoy os traigo unos spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef que he preparado más de una vez en casa y se ha convertido en una de las formas de acompañar la pasta que más me piden últimamente. Por ello quiero compartirla con todos vosotros, con la esperanza de que os guste tanto y que la hora de prepararlos se convierta en un rato corto, porque se trata de una receta sencilla, rápida, fácil, pero francamente deliciosa. En casa preparamos un plato de pasta al menos una vez a la semana y siempre trato de encontrar nuevas maneras de enriquecer esta experiencia.

Los ingredientes son muy sencillos y el chopped beef, una especie de mortadela o spam muy económico, nos encanta. Si no es de su preferencia este embutido podéis sustituirlo por lacón o simplemente por jamón cocido. La salsa es de tomates maduros naturales con cebolla y orégano, básicamente, pero el sabor que le otorgan el chopped beef o bien el lacón es realmente bueno. Muy bien podría convertirse en el plato principal de esa cena de San Valentín que ya estaréis planificando. Como primero esta ensalada de espinacas con jamón y piña o estas tostas con tomate y queso de cabra.  Para cerrar un postre como esta tarta de queso con arándanos.

La pasta ya sabéis que podréis prepararla de forma casera si tenéis suficiente tiempo y maña, aquí os dejo una receta por si os apetece enrollaros un poco más, pero en el supermercado encontramos pastas de calidad a las que ya seguramente sois fieles.

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Ingredientes para preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef (2-4 personas)

  • 250 gr de Spaghetti #3 (yo utilicé de Gallo)
  • 200 gr de chopped beef cortado en bastoncitos (recuerda también pueden utilizar lacón en lascas)
  • 125 gr de queso Parmesano rallado (puedes sustituirlo por un queso viejo de oveja y estará igualmente rico)
  • 2 tomates grandes maduros o 3 más pequeños (o 1/2 lata de tomates troceados sin piel)
  • 3 cucharadas de tomate frito
  • 1 cebolla grande cortada en juliana fina
  • 1 cucharada de orégano
  • 1 cucharadita de ajo deshidratado en polvo (puedes sustituirlo por un diente de ajo bien majado)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • una ramita de hierbabuena o albahaca
  • sal
  • abundante agua para cocer la pasta

Cómo preparar Spaghetti con tomate, cebolla y chopped beef 

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  1. Prepara la salsa: en una sartén con las dos cucharadas de aceite de oliva pon a pochar la cebolla en juliana con una pizca de sal. Una vez esté transparente y suave añade el tomate pelado y troceado con el orégano y el ajo y otra pizca de sal. Deja que se sofría el tomate durante unos 8-10 minutos. Agrega las cucharaditas tomate frito y la mitad del queso rallado y en lo que se reduce otro poco la salsa pon a hervir en una olla abundante agua para cocer la pasta.
  2. Añade el chopped beef, remueve, baja al mínimo el fuego solo para que se mantenga caliente la salsa en lo que cocinamos los spaghetti.
  3. Una vez haya alcanzado el punto de ebullición el agua añade suficiente sal y la ramita de hierbabuena o albahaca. Incorpora los spaghetti y deja cocinar según las instrucciones del fabricante. Recuerda que si los quieres al dente tendrás que dejarlos menos tiempo, así como si es pasta fresca recién preparada los tiempos de cocción se reducen a la mitad.
  4. Si la salsa está muy espesa coge un cucharón pequeño del agua de cocción de los spahetti y añádela a la salsa.
  5. Escurre muy bien la pasta e incorpórala enseguida a la salsa. Deshazte de la ramita. Remueve con cuidado para se integre todo muy bien y sirve enseguida acompañando con la otra mitad del queso para espolvorear por encima al gusto. Por unas hojitas de albahaca o hierbabuena para decorar.

Listo! Dependiendo de cuán goloso seáis los que os sentáis a la mesa, esta receta puede alcanzar para 4 personas o solo para 2 comensales si eres de los que cuando come pasta no come nada más. Confieso que estoy sin dudarlo un instante en el segundo grupo: un plato de pasta como plato único. Pero ya sabéis si perteneces al grupo de los más moderados y optas por un menú completo como el del inicio de la entrada esta receta da para 4 raciones equilibradas. Nada más por el momento, os dejo con esta otra receta de pasta y mis deseos de que tengáis la mejor de las semanas.

 

Guiso de garbanzos con acelgas: receta vegetariana fácil

27 Ene
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Para estos días de frío en estas latitudes del planeta les propongo un Guiso de garbanzos con acelgas, sin grasas animales ni carnes. Un plato 10 para vegetarianos y no vegetarianos por igual con el cual disfrutarán muchísimo y podrán reforzar esa dieta más sana con que algunos os habéis propuesto comenzar el 2014. La receta es una versión a mi manera de las acelgas esparragás, representante de la más tradicional cocina de Almería.

El plato, de acuerdo con la búsqueda que siempre suelo hacer antes de ponerme con él plenamente, lo encontré preparado con garbanzos o alubias blancas, e incluso con una mezcla de ambas. Hay recetas que incluyen algún embutido tipo chorizo o longaniza fresca, entre otros; o como la de Mercado Calabajío en la cual me inspiré para la que hoy os presento y que se conforma con el sabor maravilloso que le otorga ese “majao” con almendras que se incorpora casi en la etapa final de cocción.

Mi versión es aún más sencilla porque se salta algunos pasos como el de cocer las acelgas en primera instancia. Yo las puse directamente en el cocido en los últimos minutos al fuego y os aseguro que quedan muy buenas. Siempre trato de cocer lo menos posible este tipo de verduras. Los garbanzos que utilicé fueron de bote ya cocidos, pero unos particularmente buenos que venden en una frutería cercana a mi casa. Podéis hacerlos desde cero con garbanzos secos (al final de la receta os doy el paso extra), pero la receta de hoy está pensada para quienes deseen comer caliente y pronto antes de salir al trabajo o al regreso de la jornada. Aquí os va.

                              Ingredientes para preparar Guiso de garbanzos con acelgas o acelgas esparragás a mi manera (4 personas)

  • 500 gr de acelgas (una bolsa ya lista o un manojo)
  • 400 gr garbanzos cocidos (200 gr si es seco)
  • 400 ml agua
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento italiano (yo utilicé uno rojo)
  • 200 gr de tomate pelado troceado (yo utilicé de bote)
  • 1 pastilla de caldo de verduras Avecream Gallina Blanca (opcional)
  • 1-2 patatas
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (yo utilicé de la Vera)
  • 1 cucharadita de pimentón picante (también de la Vera)
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

Para el “majao”:

  • 2 dientes de ajo (dale un golpecito pero no le retires la piel)
  • 6-8 almendras con piel
  • 1 cucharadita de sésamo crudo (opcional)
  • 1 cucharadita de lino crudo (opcional)
  • 1/2 cucharadita de cominos molidos
  • 1 trozo de pan del día anterior (yo utilicé una rebanadita de pan de molde de semillas)
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de agua o caldo de verduras

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Cómo preparar el Guiso de garbanzos con acelgas 

  1. En una cacerola u olla con tapa sofríe en aceite de oliva la cebolla picada en brunoise o daditos pequeños así como el pimiento italiano troceado de la misma manera. Añade una pizca de sal y deja que se pochen.
  2. Incorpora el tomate troceado (si has utilizado un tomate maduro natural pincha AQUÍ para que veas cómo retirarle la piel) y la pastilla de avecream. Deja freír el tomate mientras prepararas el majao. Si decides poner algún embutido este es momento pero os aseguro que ni falta le hace.
  3. En una sartén con el aceite de oliva pon a freír hasta dorar la rebanada de pan con los ajos, las almendras y las semillas de sésamo y lino de forma opcional. Una vez dorado todo pero antes de que se quemen pásalo a un vaso batidor y añade el comino, el vinagre de Jerez y el vasito de agua o caldo. Bate hasta que esté todo muy bien integrado.
  4. Pasa el majao a la cacerola con el sofrito, agrega los dos tipos de pimentón, añade el agua y una vez comience a hervir incorpora las patatas peladas y picadas en cachelos. Prueba y rectifica de sal y deja cocer unos 8-10 minutos para que se ablanden las patatas.
  5. Una vez conseguido incorpora los garbanzos (no es necesario escurrir), deja otros 3 minutos y por último agrega la acelga bien lavada y troceada, remueve bien y deja unos 5 minutos más destapado. Listo.

Es un guiso realmente sabroso y nutritivo. He sumado las semillas de sésamo y lino porque son una fuente riquísima de vitaminas, minerales, proteínas y fibras de gran asimilación incluso en pequeñas proporciones, como debe ser, ya que también contienen grasas ricas en omegas 3 y 6.

Al majao se suele poner también un pimiento choricero, pero con la mezcla de pimentón se soluciona la falta de este ingrediente.

Si vas a utilizar unos garbanzos secos el resultado será sin dudas superior, pero tendrás que ponerlos en remojo la noche anterior y luego cocerlos en la misma agua con sal y una hoja de laurel. Serán en olla a presión o exprés entre 30 y 35 minutos dependiendo del grosor y calidad del garbanzo. Una vez blandos utiliza en vez de agua o caldo de verduras el agua de cocción de los garbanzos que si es demasiada deberás quitar hasta tener solo un dedo o dos por encima de ellos. Una vez preparado el sofrito con el majao incorpóralo a los garbanzos y sigue los mismos pasos posteriores.

Un plato de cuchara como éste se lo debemos a la gastronomía andaluza. Estoy segura que si lo probáis vais a repetir, como yo 😉 Nada mejor para calentar las tardes o noches frías que aún nos quedan por este rincón del mundo. Si quieres ver otras dos opciones de comida para calentarnos pincha este Potaje cubano de Chícharos o estos Garbanzos con chorizo. ¡Feliz inicio de semana para todos!

 

Filetes de mero empanado al limón

15 Ene
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Una forma deliciosa y adictiva de consumir pescado es empanado, la manera preferida de los más pequeños de la casa, también muy apetecible para los mayores a los que no gusta demasiado o evitan a toda costa tener que revisar y sacar las espinas por muy pocas que sean. A eso le llamo vagancia extrema, pero hay que lidiar muchas veces con ella. Para esas personas van dedicados estos filetes de mero al limón, limpios de espinas y llenos de sabor.

He escogido un mero que el pescadero ha limpiado y hecho filetes, pero con una merluza u otro pescado que podamos convertir en filetes libres de espinas también conseguirás una receta igual de rica. El éxito aquí depende de la mezcla para empanizar que utilizaremos, una combinación donde no podrá faltar el limón. Esta receta puede pareceros muy similar a las Minutas de merluza, pero ya veréis que hay bastante diferencia.

Ingredientes para preparar Filetes de mero empanados al limón (2 personas)

  • 4 filetes de mero sin piel
  • ralladura muy fina de 2 limones
  • 1 taza de pan rallado
  • 2 cucharadas de perejil seco (de bote)
  • 1 1/2 cucharada de ajo deshidratado en polvo
  • 1 cucharada de guindilla seca roja (tritura con ayuda de un mortero)
  • 2 huevos batidos
  • harina de trigo
  • sal
  • pimienta
  • aceite para freír

Cómo preparar Filetes de mero empanados al limón

  1. Sazona los filetes de pescado con sal y pimienta al gusto. Reserva mientras preparas la mezcla para empanar.
  2. Ralla los dos limones con cuidado de no traspasar la parte blanca. Haz rodajitas finas con uno de ellos y resérvalas para decorar. El zumo guárdalo para emplearlo en otra ocasión o si quieres pon un poco al pescado que ya sazonaste para que se marine pero ten en cuenta que luego tendrás que retirar el exceso de líquido, empleando si es necesario papel de cocina (para empanizarlo no puede tener exceso de humedad).
  3. Mezcla la ralladura fina de los limones con el pan rallado, el perejil, la guindilla y el ajo deshidratado. En otro recipiente bate los huevos y ponles una pizca de sal.
  4. Pasa los filetes de uno en uno primero por la harina de trigo evitando excesos,  luego por el huevo batido y por último por la mezcla de pan rallado presionando solo un poco para que se adhiera bien todo. Reserva en un plato y fríe con aceite bien caliente al momento de comer.

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Cuando vayas a freír los filetes deja calentar bien el aceite, pero baja el fuego un poco en cuanto haya alcanzado el punto o sino se te quemarán. Dales la vuelta con cuidado una vez dorados.

Si te quedó de la mezcla de pan no la tires, guárdala en la nevera en un recipiente bien cerrado y utilízala para preparar otro pescado.

Esta mezcla va genial también para unos filetes de pechuga de pollo, aunque deberás hacer una mezcla nueva, nada de emplear la que te haya sobrado de este pescado. No queremos pollo con sabor a pescado.

Prueba para estos filetes de mero al limón esta guarnición de puré de plátano al estilo cubano. Espero os guste tanto como a mis invitados.

Trucha rellena de asado de verduras: para combatir los excesos de fin de año

3 Ene
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Después de las comilonas de Navidad y Noche Vieja, aún picando lo que va quedando por mucho que queramos contenernos, hoy os traigo una receta para contrarrestar los excesos pero no por sana y ligera menos rica, os lo aseguro. Se trata de una trucha rellena de asado de verduras, un plato lleno de color, vitaminas y minerales, así como proteínas de las mejores: aquellas que encontramos en el pescado, esta vez una trucha asalmonada, económica entre los pescados por demás y fácil de preparar.

Las verduras esta vez son aquellas que tenía a mano, por ello si os apetece sustituir alguna por otra de vuestra preferencia, adelante. La trucha puede ser asalmonada o no, la que encontréis o prefiráis. Incluso si tienes otro pescado esperando a ser preparado, este puede ser el momento. Conque esté limpio de espinas y abierto como un libro es suficiente. No nos tardemos más y vayamos a la cocina a por nuestros ingredientes.

Ingredientes para preparar Trucha rellena de asado de verduras (2 personas)

  • 2 truchas asalmonadas abiertas (pídele al pescadero que te las limpie de espinas y abra en forma de libro)
  • 2 pimientos rojos italianos
  • 2 pimientos verdes italianos
  • 1 cebolla
  • 2 zanahorias
  • 8 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de pan rallado
  • 1 cucharadita de ajo deshidratado en polvo
  • 1 cucharada de perejil
  • crema de vinagre balsámico de Módena
  • pimienta negra recién molida
  • sal gruesa o de escamas
  • aceite de oliva virgen extra

Cómo preparar Trucha rellena de asado de verduras

  1. En una bandeja de horno (yo la cubrí con papel de aluminio) coloca las verduras lavadas y secas. Corta las dos zanahorias a lo largo en mitades, así como la cebolla. Los pimientos ponlos tan cual. Dale un golpe a los ajos pero déjalos sin pelar. Riega con un hilo aceite de oliva virgen extra las verduras y sazona con sal. Introduce en el horno pre-calentado a 180 grados Celsio hasta que estén tiernas y doradas las verduras (unos 30 minutos más o menos).
  2. En lo que se hacen las verduras sazona con sal y pimienta las truchas y prepara el pan rallado con ajo y perejil con que coronaremos las truchas rellenas antes de poner en el horno.
  3. Una vez terminadas las verduras, pásalas a un plato y con cuidado trocéalas todas en juliana excepto los dientes de ajo y mézclalas para rellenar las truchas.
  4. En la misma bandeja donde asaste las verduras coloca las truchas abiertas (si la bandeja no tiene nada de aceite ponle un pizca para evitar que el pescado se pegue) rellena con las verduras asadas y los dientes de ajo, corona con el pan rallado con perejil y ajo, riega con un hilo de aceite de oliva y coloca en el horno aún caliente pero a 200 grados durante solo 8 minutos más.

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  5. Transcurrido el tiempo saca del horno, pon un poco de la crema de vinagre balsámico de Módena en cada plato y coloca encima con cuidado la trucha asada.

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¡Listo! Un plato equilibrado y delicioso para desintoxicar el cuerpo y comenzar el 2014 con buen pie y mucha salud que nos permita emprender todos los proyectos trazados. ¡Qué sea este un año mejor para todos!

¿Quieres ver otra receta con pescado perfecta para seguir el plan de desintoxicación? Pincha AQUÍ. Si prefieres las carnes magras y blancas mira este Conejo al ajillo con aceitunas.

Arroz al coco con langostinos

27 Dic
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Después de unos días de relax total, noche buena incluida, vuelvo para proponeros una receta de arroz al coco con langostinos por si aún no tenéis claro qué preparáis en noche vieja. Aquí en España la mayoría de las familias siempre incluyen unos buenos langostinos en la cena navideña, y aunque casi nunca sobran, a veces unos pocos  pueden ser suficientes para montarnos un plato muy rico y con un toque exótico como el que les propongo hoy. No fue nada improvisado, tengo que reconocer; lo cierto es que yo los langostinos los separé desde un principio con idea de hacer esta receta.

Hace rato tenía dando vueltas esta idea, que encontré en un libro de recetas a base de arroz y que, con unas pequeñas variaciones ajustadas a los productos que tenemos más a mano, os presento inmediatamente. La receta original incluye setas chinas y albahaca tailandesa que yo sustituí por unas setas cultivadas y hierbabuena, el resto de los ingredientes son los mismos que aparecen en mi viejo libro de cocina. Con estos detalles os animo o bien a buscar estos productos específicos o a probar con los que yo he utilizado.

Ingredientes para preparar Arroz al coco con langostinos (4 personas)

  • 350 gr de langostinos cocidos y pelados
  • 225 gr de arroz jazmín
  • 120 gr de setas (o setas chinas)
  • 2 cucharadas de aceite de soja o de cacahuete
  • 6 cebolletas de las pequeñas troceadas
  • 50 gr de coco seco rallado sin azúcar
  • 400 ml de leche de coco
  • 1 guindilla verde fresca picadita sin semillas y nervaduras
  • 150 ml de caldo de pescado
  • 2 ramitas de hierbabuena (o albahaca tailandesa)
  • pizca de sal y pimienta al gusto

Cómo preparar Arroz al coco con langostinos

  1. Corta en juliana las setas (si consigues las setas chinas solo emplea el sombrerete y ponlas en remojo durante media hora). Las cebolletas pícalas en rodajas.
  2. Calienta una cucharada de aceite preferentemente en un wok (si no tienes emplea una sartén o cacerola amplia y alta en la que puedas cocinar el arroz cómodamente). Saltea la cebolleta, el coco rallado y la guindilla entre 3 y 4 minutos hasta que estén ligeramente tostados.
  3. Añade las setas y saltéalas durante 4 minutos más.
  4. Incorpora el arroz jazmín y saltéalo de 2 a 3 minutos hasta que cambie de color.
  5. Agrega el caldo de pescado y déjalo que hierva. Una vez conseguido baja el fuego, añade la leche de coco, rectifica de sal y deja hervir a fuego lento entre 12 y 15 minutos hasta que el arroz esté tierno.
  6. Una vez cocido el arroz incorpora los langostinos cocidos y pelados y la hierbabuena, deja calentar todo un par de minutos y sirve enseguida. Pon una pizca de pimienta al gusto de cada comensal.

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Una receta fácil para poner un punto diferente a la cena de noche vieja o a cualquier otra en que te apetezca variar un poco. Espero que hayáis disfrutado mucho estas Navidades. Por lo que estuve viendo en las estadísticas de este blog estuvisteis bien ocupados, al menos buscando propuestas de recetas. Espero hayáis dado con la mejor opción y que os hayan felicitado por ser tan buenos anfitriones.

Les deseo un 2014 pleno de realizaciones y que sigáis acompañándome en mis incursiones en la cocina.

Entrante de mejillones en salsa picante suave

10 Dic
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Un aperitivo apropiado para inaugurar cualquier cena de las que están por venir es este entrante de mejillones en salsa picante suave, que podréis preparar y adaptar dependiendo de los gustos de cada cuál. Con una base de salsa de tomate con cebolla, ajo, pimientos rojos, guindilla verde fresca, un toque extra o no de jalapeños y Tabasco, más guisantes, podrás incorporar unos mejillones cocidos o el marisco de tu preferencia.

¿Te apetece prepararlos para estas fiestas? Pues aquí tienes la receta, muy fácil y rápida de preparar, pero una manera sabrosa y diferente de iniciar una cena estupenda como la que seguramente tendréis.

Ingredientes para preparar Entrante de mejillones en salsa picante suave (para unas 4 personas) 

  • 300 gr de mejillones cocidos (la carne)
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cebolla dulce grande
  • 1 cucharada sopera de perejil seco
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 hoja de laurel
  • 1/2 pimiento rojo morrón
  • 1/2 guindilla verde fresca
  • unas rodajitas de jalapeños encurtidos (opcional)
  • 200 ml de tomate natural triturado
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 taza de guisantes congelados
  • 1 cucharadita de azúcar
  • unas gotas de salsa picante Tabasco (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • pimienta negra
  • sal
  • mayonesa ligera (yo utilicé Ligeresa)
  • ramita de albahaca para decorar

Cómo preparar Entrante de Mejillones en salsa picante suave

  1. Corta en láminas el ajo y ponlos a dorar en el aceite de oliva caliente junto con la guindilla finamente picada. Antes de que puedan quemarse añade la cebolla en dados no muy pequeñitos. Añade la hoja de laurel y el perejil y deja pochar unos 5 minutos.
  2. Incorpora el pimiento rojo en cubitos (tampoco muy pequeñitos). Tapa y deja que se hagan los pimientos otros 5-8 minutos.
  3. A continuación sube un poco el fuego, riega con el vino blanco y deja que evapore. Suma el tomate triturado, mezcla bien, añade sal, la cucharadita de azúcar, el orégano y los guisantes congelados.
  4. Deja cocinar unos 10 a 12 minutos, removiendo alguna vez. Cuando haya adquirido consistencia la salsa añade los mejillones y los jalapeños de manera opcional, remueve, deja un par de minutos y retira del fuego. Deja reposar unos 5 minutos.
  5. En copas pon una base de mayonesa ligera, sirve encima los mejillones en salsa, espolvorea con pimienta negra y pon unas gotas de salsa Tabasco en las raciones de quienes así lo quieran. Corona con una ramita de albahaca y listo.

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Escoge unas copas pequeñas de vino para obtener una ración más bien pequeña. Con ese toque de picante este entrante nos preparará para disfrutar mejor de lo que venga detrás. Es cada vez más defendida la teoría de que el consumo moderado de picante en las comidas (cada organismo tiene una capacidad diferente de asimilarlo) quema calorías, mejora la circulación, combate los resfriados e incluso puede resultar un aliado en la prevención de cáncer. Eso sí, si padeces de úlcera estomacal o de otras dolencias del tracto digestivo, mucho cuidado.

Si no te gustan mucho los mejillones puedes sustituirlos por gambas, langostinos o camarones, también previamente cocidos, o incluso puedes hacer una mezcla de ellos, el resultado será sin dudas superior. Sepan las embarazadas que los mejillones son una opción increíblemente nutritiva para incorporar en sus dietas. No solo para las mujeres en estado de gestación, también para aquellos que padecen anemia, los mejillones poseen un alto contenido en hierro de gran asimilación.

Y nada más, por el momento, disfruten de esta propuesta para navidad y de cada encuentro que pueda suscitarse este mes entre familiares y amigos.

Berenjenas empanadas al horno: receta fácil y sin grasas

10 Sep
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La berenjena es una de esas verduras a la que recurro una y otra vez porque además de que me encanta, es acompañamiento ideal para numerosas preparaciones. Una de las formas en que más me gusta es empanada y frita, pero evito hacerla muy seguido de esta manera ya que suele absorber más grasa de la cuenta. Es francamente una pena que tengamos que privarnos de comerla así, por ello la última vez me pareció que podría probar a hacerla en el horno con una ventaja adicional: agregar al pan rallado un complemento que suele gustar muchísimo a casi todos, me atrevería a decir.

Queso. El que más te guste mientras esté rallado le dará un toque extra de sabor a nuestras berenjenas, suaves como suelen ser en su interior pero crujientes por fuera gracias a esta mezcla para empanizado que vamos a preparar.  La berenjena es otro de esos alimentos milenarios; forma parte de la dieta humana hace más de 4000 años. Del persa al árabe, y del árabe al español, bēdinŷêna, berenjena, es así como se conoció y se sigue nombrado en Occidente. Hoy es protagonista culinaria de muchos platos típicos, como la Mousaka griega, el Baba Ganoush árabe, la Caponata o la Parmigiana en Italia, la Escalivada, en Cataluña, entre muchísimos otros.

Aunque estoy segura de que esta forma de prepararla os va a encantar, les voy a dar un truco por si os apetece freírla alguna vez. Si se pone la berenjena, ya cortada en rodajas, durante 24 horas en agua con sal, luego cuando la frías no absorberá grasas. ¿Por qué? Pues sencillo: la carne de la berenjena es cavernosa y está plena de aire. Si la ponemos en remojo ella sustituirá esos espacios por agua y no será capaz después, una vez puesta a freír, de hincharse con los aceites. Así que ya saben, si alguna vez os apetece freírla, ya sea rebozada o empanada, ponlas antes todo un día en agua con sal.  Ahora si vayamos a por nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  • 1 berenjena grande
  • 1/2 taza de pan rallado
  • 1/2 taza de queso rallado (yo utilicé una mezcla pero usa tu preferido)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 huevo batido
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  1. En un plato o fuente mezcla muy bien el pan y el queso rallados, el tomillo y el orégano. En otro recipiente bate el huevo con una pizca de sal.
  2. Lava la berenjena y córtala en rodajas transversales de 1 centímetro o algo más (no tienes que medirlas 😉 fíjate en las imágenes). Salpiméntalas.
  3. Pasa cada rodaja primero por el huevo batido pinchándolas con un tenedor y posteriormente por la mezcla de pan rallado y queso. Colócalas en una fuente de horno con papel de hornear o en su defecto pinta con algo de aceite la placa para que no se peguen las berenjenas.

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  4. Hornea entre 170 y 180 grados Celsio durante unos 12-15 minutos, quizás antes dependiendo del horno. Cuando estén doradas pincha para chequear que ya están hechas.
  5. Sácalas del horno y sirve enseguida acompañadas con tomate frito y mayonesa o disfrútalas tal cual están.

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Como ya habrán podido notar quienes me siguen, casi siempre las recetas están preparadas para dos personas, pero la mayoría son fáciles de interpretar si quieres hacerlas para más personas. En este caso, aconsejo hornear en dos tandas, a no ser que tengas más de una bandeja o placa de horno. La adaptación de los ingredientes es sencilla: solo doblar las cantidades . Ya veis, una receta fácil, sencilla, económica y saludable. Si quieres ver otra receta con berenjenas pincha estas Berenjenas rellenas gratinadas. O si prefieres completar el menú, acompaña la receta de hoy por estos Filetes de ternera al ajillo encebollados.

Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón

29 Ago
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Me encanta la fruta cuando está plena de sabor y dulzor. Y se supone que la fruta de temporada deba estar mucho mejor, pero lo cierto es que las últimas que compré este verano me decepcionaron un poco. No sé si concluir que no estaban en su óptimo momento de maduración o simplemente que no eran piezas de calidad, lo que sí puedo asegurar es que la mayoría estaba insípida. Pero como no tiro o desecho nada, decidí hacer un cóctel de frutas con almíbar de canela y limón.

Lo del cóctel es una pasada porque lo prepararas de una vez y lo mantienes en la nevera listo para tomar en cualquier momento. Y si se trata de convencer a los niños de tomar fruta, de esta manera lo lograrás antes, teniendo en cuenta que resulta mucho más agradable a la vista y les ahorras el trabajo de tener que manipular la fruta o decidir cuál tomar. Si las piezas están dulces naturalmente, como suele suceder con las frutas tropicales (qué añoranza de mango, mamey y frutabomba*) no tendrás que ponerle almíbar, ni miel u otro edulcorante, pero si tienes que hacerlo aquí te doy una solución.

Es un almíbar suave y ligero con un toque de canela y limón que rescatará ese sabor escondido o perdido en la propia fruta. Algunas son de temporada, las encuentras durante los meses de verano aquí en España, otras no, pero suelo comprarlas casi siempre ya que se encuentran entre mis preferidas. Este combinado puedes hacerlo con la fruta que más te guste a ti, así que no te cohíbas de poner estas u otras.

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Ingredientes para el Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón 

  • 1 manzana roja grande
  • 2 peras
  • 2 kiwis verdes
  • 2 melocotones amarillos
  • 1 nectarina
  • 1 paraguayo

Para el almíbar:

  • 100 gr de azúcar
  • 250 ml de agua
  • como un dedo de largo de la piel de un limón
  • zumo 1/2 limón
  • 1 ramita de canela
  • 1 cucharadita de esencia de Vainilla (opcional)

Cómo preparar Cóctel de frutas con almíbar de canela y limón

  1. Lava y pela la fruta si lo prefieres. Excepto el kiwi y el melocotón, el resto puedes consumirla con piel. Corta a tu gusto las piezas de frutas, diferenciando un poco el corte entre unas y otras para que te quede más presentable.
  2. Haz el almíbar antes para que esté fresco cuando lo eches a la fruta. Pon todos los ingredientes en un cazo: agua, azúcar, zumo y piel de limón, canela y la vainilla. Lleva a ebullición, deja 3 minutos y listo. Separa del fuego y déjalo enfriar.
  3. Una vez frío baña las frutas, guarda en un recipiente con tapa y déjalo todo en la nevera para servir en cualquier momento.

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Todavía queda algo de calor por delante, así que este cóctel de frutas, bien fresquito, es una delicia para refrescarnos y alegrar el paladar; como tentempié entre comidas, para desayunar o incluso como postre. El almíbar también puedes hacerlo con miel, ya no será tan suave, pero estará igual de rico, sobre todo para los amantes de la miel; además con la canela resulta muy beneficiosa para la salud.

Entonces, ¿tienes algunas frutas sueltas por casa que pueden desperdiciarse si no las consumes pronto? Anímate y prepárate este “shoot” de vitaminas. ¿Quieres ver otra propuesta de postre con fruta como protagonista? Mira este Banana and Nuts bread o Pan de Plátano y Nueces.

*Frutabomba: Así se denomina América Latina a la papaya.

Montaditos gratinados de merluza con patatas duquesa

15 Jul

Es verdad que las patatas duquesa con quien mejor van acompañadas es de carnes, pero hoy las presento como guarnición de unas ricas merluzas rellenas de jamón y queso y gratinadas con queso y almendras tostadas. Un menú que ideé pensando en una pequeña invitada a la que sólo gustaban las patatas y el pescado, ambos fritos, y que de antemano me advirtieron no los comería de ninguna otra forma que no fuera esa. 

Aunque barajé la opción y preparé para echar mano de ella si hubiese sido necesario, me arriesgué con algo diferente pero que llamara la atención de mi tan exigente comensal. Al final no tuve que recurrir a su opción preferida y mi invitada, además de haber resultado una “pinche de cocina” entusiasta y disciplinada, me obsequió al final con su plato totalmente vacío. O sea que si tienen ustedes por casa a alguien reacio a comer pescado y patatas de otra forma que no sean fritos, póngales delante este combinado con el que seguramente quedarán encantados.

Es una receta muy fácil de hacer y en cuyo proceso pueden participar los más pequeños, encantados de ayudar en la cocina como casi siempre están. Las patatas duquesa, una forma de elaborar el tubérculo, muy francesa y popular en su gastronomía, resultan una manera extra, y deliciosa por cierto, de disfrutar en la mesa, y como señalé al principio son ideales para acompañar carnes. Los montaditos de merluza, así los llamé dudando entre lasaña y alguna que otra denominación, están realmente sabrosos y muy fáciles y rápidos de hacer. Así que, ya conociendo de antemano el éxito que han tenido, los animo a prepararlos en casa, para disfrute de niños y de adultos claro está. Vamos una vez más a por dos recetas en una.

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Ingredientes para preparar Patatas duquesa (para 4 personas)

  • 4-6 patatas (dependiendo del tamaño)
  • 50 gr de mantequilla con sal
  • 40 gr de queso rallado (usa el que prefieras)
  • 2 yemas de huevo
  • agua para cocer las patatas
  • sal
  • pimienta negra (opcional)

Cómo preparar Patatas duquesa

  1. Pela las patatas y córtalas en cubos (dependiendo del tamaño se cocerán antes o después) ponlas a cocinar en agua con sal unos 8-10 minutos dependiendo del grosor de los trozos. No dejes que se ablanden demasiado.
  2. Ya cocidas, sácalas del agua, escúrrelas bien, y aplástalas hasta formar un puré grueso. Cuando tengas la mitad de las patatas escachadas pon 25 gr de mantequilla (la mitad), una yema de huevo batida, la mitad también del queso, sigue incorporando patatas y puré con el resto y al final añade la mantequilla y el queso que quedaba. Ponle pimienta si lo deseas y rectifica de sal.

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  3. Es la hora del trabajo manual (aquí puedes llamar al pinche o la ayudante). Coge una manga pastelera con una boquilla de estrella (si no tienes puedes hacer una manga con una bolsa de plástico apta para la manipulación con alimentos y hacerle un corte en forma de cruz; no te saldrán tan perfectas las “duquesitas” pero estarán igual de ricas). Ten ya preparada una bandeja de horno con papel encerado o para hornear. Llena la manga pastelera con el puré y haz rosas presionando la manga para que salga el puré poco a poco.

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  4. Una vez ya convertido el puré en nuestras rosas o estrellas, coge la otra yema de huevo batida con una pizca de sal y barniza con un pincel. Introduce en el horno pre-calentado a 200 grados Celsio unos pocos minutos hasta que se doren las patatitas. No las dejes mucho tiempo para evitar que se resequen. Sácalas del horno y vamos a preparar las merluzas en un abrir y cerrar de ojos.
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Ingredientes para preparar Montaditos gratinados de merluza (2 personas)

  • 6 filetes de merluza sin espinas y sin piel
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 4 lonchas de queso Gouda (si son muy grandes las lonchas usa 2 picadas en dos como hice yo y el queso puede ser el que prefieras)
  • 2 cucharadas colmadas de queso rallado (el que tengas)
  • 1 puñado de almendras tostadas trituradas
  • sal
  • pimienta
  • un chorrito de aceite de oliva (puede ser otro vegetal)

Cómo preparar nuestros Montaditos gratinados de merluza

  1.  Primeramente seca muy bien los filetes de merluza si estuvieron previamente congelados. Sazónalos con sal y pimienta a tu gusto.
  2. En una sartén antiadherente (pon unas gotas de aceite si es necesario). Calienta bien y dale vuelta y vuelta a los filetes, solo unos instantes por cada lado. Ten en cuenta que los filetes de pescado se hacen en nada y como vamos a darle otro golpe de cocción en el horno no queremos que se sequen demasiado.
  3. En una fuente para horno pon otras gotas de aceite en el fondo para que no se pequen los montaditos durante el breve horneado.
  4. Pon un filete como primera capa, a continuación una loncha de jamón (doblada o no dependiendo del tamaño de los filetes de merluza), una loncha de queso, otro filete de merluza, y otra vez una loncha de jamón, otra de queso y otro filete, por último espolvorea con una cucharada de queso rallado y un poco de almendras tostadas por encima. Procede de la misma manera con el otro montadito. Si quieres preparar montaditos para 4 personas dobla las proporciones de los ingredientes.
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  5. Coloca en el horno pre-calentado con la opción de grill (220-250 gr C) unos 5 minutos. Que se funda y dore el queso y saca enseguida.

Ya está, ahora toca servir nuestro plato combinado para disfrute de pequeños y grandes.

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¿Quieres ver otra receta a base de patatas? Pincha este Tambor de papas. Y si te apetece preparar otra receta con merluza fíjate AQUÍ.  Muy pronto vengo con una receta de la cocina cubana que encanta a unos cuantos de mis paisanos. Unas añoradas papas rellenas. Hasta ese día, os espero por este rinconcito de mi cocina. Feliz inicio de semana 🙂

Aquí puedes ver también una versión en inglés de esta entrada. Here you have the English version of this post.

Tallarines con salsa Alfredo: receta a mi manera

12 Jul

Otra de las salsas que suelo preparar a menudo es la Salsa Alfredo. Exactamente a la original no es; esta es una versión muy mía que nada tiene que envidiar a la ideada por el restaurador italiano Alfredo Di Lelio, en el restaurante de su madre, situado en lo que solía ser Piazza Rosa, en Roma, allá por el año 1908. Hoy sus descendientes siguen preparándola en Il Vero Alfedo, a pesar de que ya no radica en el mismo sitio de la capital de Italia. En esencia es una salsa muy cremosa a base de mantequilla y queso parmesano que permite sazonarla de una otra manera, de ahí que no haya una única salsa Alfredo y se hayan extendido tantas versiones de ella.

En la receta que hoy quiero compartir no uso mantequilla, pero ni falta que le hace. He utilizado beicon que he freído en un pequeño chorro de aceite de oliva virgen extra. Con la grasa que ha desprendido el beicon y el extra de aceite ha sido más que suficiente para sofreír la cebolleta y la harina de maíz (Maicena) con que he iniciado el proceso de la salsa. Vuelvo a decidirme por unos tallarines, que entre las pastas, es una de las formas que prefiero, pero cada cual es libre de emplear su pasta favorita. Es la salsa la que da el toque distintivo, así que vamos a por ella.

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Ingredientes para preparar Salsa Alfredo a mi manera

(para unos 250 gr de pasta aproximadamente)

  • 150 gr de beicon a tiritas
  • 150 gr de champiñones laminados
  • 1 cebolleta
  • 2 dientes de ajo laminados
  • 200 ml de nata para cocinar + 50 ml de leche
  • 1-2 cucharadas de aceite de olive virgen extra
  • 1 cucharada de Maizena (harina de maíz)
  • 80 gr queso rallado Parmesano o Grana Padano (puedes emplear un queso Manchego)
  • 1 pizca de nuez moscada molida
  • pimienta negra al gusto
  • 1 cucharadita hierbabuena finamente picada para coronar
  • sal

Cómo preparar Salsa Alfredo a mi manera

  1. Pon a freír con una cucharada de aceite de oliva el beicon finamente cortado hasta que se dore bien. Una vez conseguido, si está muy seca la sartén pon otra cucharada de aceite de oliva y agrega el ajo laminado y la cebolleta. Ponle sal y una vez esté pochada la cebolleta agrega la Maizena, remueve bien para que se integre y absorba el sabor.
  2.  Agrega el champiñón laminado, ponle sal, saltea un par de minutos e incorpora la leche y la nata. Sazona con la nuez moscada, la pimienta negra y rectifica de sal.
  3. Deja cocinar a fuego bajo a medio hasta que se espese la salsa. Agrega la mitad del queso antes de que termine de cocinar la salsa.
  4. Una vez adquiera el espesor deseado, incorpora la pasta cocida previamente en abundante agua con sal y bien escurrida.
  5. Sirve inmediatamente y espolvorea con el resto del queso y la hierbabuena.
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Otra forma fácil y deliciosa de preparar pasta. Esta vez cocí unos tallarines, pero puedes hacer espaguetis, macarrones o cualquier otra. Yo suelo poner en el agua de cocción de la pasta una ramita de albahaca o una hoja de laurel, indistintamente, les da un toque adicional y un aroma que invita a sentarse pronto a la mesa.

Si quieres ver otras recetas italianas o con pasta pincha aquí y aquí.

Salmorejo de cerezas: receta a partir del original salmorejo cordobés

10 Jul

El verano pasado hice por primera vez un Salmorejo cordobés gracias a la genial explicación que encontré en la página Javirecetas. Quedé prendada con este sencillo pero delicioso plato que apaciguó el calor, la sed y el hambre de numerosas tardes y noches en lo adelante. Este año, nada más asomar el menor signo de calor, ya me fui en busca de unos buenos tomates maduros para hacer el primero de la temporada. A estas alturas de julio en España los tomates, sobre todo de pera y de rama, están en su mejor momento de maduración y sabor.

Para el salmorejo y su primo el gazpacho yo prefiero los tomates de rama. Los de pera los rallo y no hay un fin de semana en que no me levante con un rico desayuno andaluz, esto sí sea verano o invierno. Retornando al salmorejo, hace algunos días me volví a tropezar en los recovecos de Internet, con otra receta que me prendó, esta vez un salmorejo con cerezas de Directo al Paladar para el cual van todas mis palmas. Quizá no haya conseguido el color que, comprobarán, tiene la receta original a la que hago referencia; a las cerezas culpo solo del color, porque en lo que a sabor se refiere, reitero, una explosión maravillosa.

Y después de los comentarios particulares en torno a la receta de hoy, acotar que el salmorejo cordobés, nadie lo confunda con otro guiso que se suele preparar también en estas tierras ibéricas para cocinar algunas recetas de caza, es un plato de origen muy humilde que se elaboraba mucho antes de que, con el descubrimiento del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón trajera a España el tomate. O sea que antes de esto solo llevaba pan duro majado en vinagre, aceite de oliva y ajo, y jamás encontró espacio en los libros de cocina de los reyes o la corte en general. Era alimento de los pobres y campesinos.

Hay dos momentos cruciales para el salmorejo como lo conocemos hoy. Uno cuando se introduce el tomate y proporciona el color rojizo (antes era una sopa o crema blanca), y un segundo momento cuando se inventó la batidora eléctrica, que sustituye el primitivo proceso de majar hasta el cansancio todos los ingredientes en un mortero. Referencias históricas mencionan que romanos y árabes, cada uno en su momento a su paso por Al Andaluz y otros sitios, elaboraron y consumieron el salmorejo blanco, caliente o frío. Hoy, el plato que se identifica como salmorejo cordobés es algo diferente, pero rico y refrescante y extendido por toda la geografía española.

En esta entrada van dos recetas en una. Imposible llevarles directo al Salmorejo de Cerezas sin antes hacer una pequeña escala técnica y aterrizar en el original Salmorejo Cordobés, así que a ponerse las pilas para preparar los dos. Cada uno a su vez 😉

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Ingredientes para preparar Salmorejo cordobés (receta de Javi para 2-4 personas)

  • 500 gr tomates maduros (rama)
  • 100 gr de pan del día anterior (la miga)
  • 1 diente de ajo (con 1/2 tiene suficiente para mi gusto)
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • agua para escaldar los tomates
  • sal

Cómo preparar Salmorejo Cordobés para 2-4 personas

  1. Escalda los tomates y déjalos listos para emplear. Pincha en el enlace anterior o aquí para ver lo fácil que es de hacer. 
  2. Coloca en un recipiente o vaso batidor la miga de pan desmenuzada a mano, los tomates encima, el aceite de oliva, el ajo y la sal al gusto. Tritura bien. Si te parece pásalo por un colador chino pero como le retiramos la piel a los tomates el salmorejo quedará con una textura genial. Las pequeñas pepitas de los tomates no hacen más que bien a nuestra digestión.
  3. Ya está, deja en la nevera mientras coces un huevo duro para acompañar, y si tienes algo de jamón serrano, no dudes en agregarlo.

Genial como entrante en cualquier menú este verano, para tomar entre horas o como sustituto de una cena ligera. ¿Qué tal? ¿Complacidos? Vamos entonces a por el Salmorejo de Cerezas, una opción más gourmet para paladares más exigentes, pero definitivamente al alcance de todos.

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Ingredientes para preparar Salmorejo de cerezas (receta de Directo al Paladar para 4-6 personas)

  • 650 gr de tomates maduros (de rama)
  • 350 gr de cerezas (del Jerte mejor)
  • 200 gr miga de pan viejo
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra (si es de la variedad que pica pon la mitad de uno más suave)
  • 1/2 diente de ajo (puedes poner uno entero si es pequeño)
  • sal

Cómo preparar el Salmorejo de cerezas

  1. Primer paso idéntico de escaldar los tomates. Directo al Paladar no les quita la piel porque luego pasa todo por un colador chino, pero a falta de uno lo ideal es escaldar y quitar la piel.
  2. Deshuesar las cerezas que puedes hacer con un instrumento especial o con las manos, que resulta muy pero que muy fácil si están maduras.
  3. Como en el salmorejo cordobés de más arriba dispón el pan primero, los tomates, las cerezas, el aceite de oliva, el ajo y la sal al gusto, y tritura en la batidora.

Siempre que escaldes los tomates, como si no, pon el salmorejo en la nevera un buen rato antes de disfrutarlo. Se come bien fresquito, y también puedes acompañarlo de huevo cocido y jamón ibérico o serrano. Este de cerezas lo he tomado como merienda o como entrante. De cualquier manera está delicioso. Una combinación de sabores que literalmente hace la boca agua. Espero se animen a prepararlo. Seguro lo disfrutarán muchísimo y querrán repetir y hasta experimentar con otros ingredientes.

Minutas de merluza o filetes empanados de merluza

2 Jul

Este fin de semana ofrecí un homenaje a la comida criolla cubana. Hacía mucho no preparaba unos frijoles negros dormidos a la manera que se hacen en la Isla caribeña, por ello opté por cocinarlos y acompañar el plato principal que presento hoy. Se trata de unas minutas de merluza, así se llaman en Cuba a los filetes de pescado empanados, que generalmente suelen ser de pargos pequeños (familia del mero), de merluza u otro pescado blanco. Ya sé que el menú (merluza empanada con ensalada y patatas con un primer plato de arroz blanco con frijoles negros y plátano maduro) es bastante calórico y contundente, pero creánlo o no, así de calóricos suelen ser las comidas y cenas, no solo en Cuba, también en sus vecinas del Caribe.

Actualmente me he sumergido tanto en la cultura gastronómica española que ciertamente ya me cuesta mucho comer de esta forma, aunque de vez en cuando me doy un homenaje ;). Después de haber salido a correr esta mañana mis 30 minutos ya no tengo cargo de conciencia para poder compartir con mis lectores esta cita del fin de semana con mis raíces culinarias. Solo la merluza empanada con ensalada o patatas ya es suficiente, pero si quieren un menú criollo completo ya sabes que puedes pinchar en los enlaces que destaqué anteriormente.

Y antes de pasar al meollo del asunto, destacar lo bueno del consumo de pescado, ya sea azul o blanco. En el caso de hoy, un pescado blanco que es bajo en grasas y calorías, y aunque con la técnica que usamos hoy le sumamos algunas, sigue siendo una carne rica y nutritiva, con vitaminas del grupo B12 y minerales como el fósforo, el potasio y el magnesio, indispensable para algunas funciones vitales del organismo.

Ahora sí vamos por las minutas de merluza, la forma más atractiva, me arriesgo a afirmar, de presentar el pescado a los niños y a aquellos que suelen hacer muecas cuando se los ponemos delante de otras maneras.

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Ingredientes para preparar minutas o filetes empanados de merluza (2 personas)

  • 4 filetes de merluza (sin piel y limpios de espinas)
  •  1 huevo batido
  • 1 taza (250 ml) de pan rallado
  • harina de trigo (suficiente para enharinar ligeramente)
  • 4 dientes de ajo muy bien majados (puedes utilizar ajo en polvo)
  • sal
  • pimienta
  • aceite de oliva suave para freir
  • 1 lima

Cómo preparar minutas o filetes empanados de merluza

  1. Seca con papel de cocina o un paño muy limpio los filetes de merluza (esto es muy importante sobre todo si los filetes han estado congelados porque el exceso de agua puede arruinar el éxito del empanado). Pon a cada filete por ambos lados el ajo muy bien majado o en polvo y agrega sal y pimienta al gusto.
  2. Espolvorea la harina de trigo por ambos lados de los filetes (no tienes que poner demasiado).

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  3. Pasa ahora por el huevo batido con una pizca de sal y por último es el turno del pan rallado. Asegúrate de empanarlo bien sin apretar mucho contra la carne.
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  4. Pon aceite suficiente en una sartén (no tienes que llenar el recipiente) y cuando esté caliente (ojo que no esté muy muy caliente) fríe los filetes de dos en dos dando la vuelta una vez estén dorados.

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Ten cuidado de no quemar los filetes. Yo aconsejo que el fuego no esté al máximo. Otro truco para que el aceite no se llene de pan y se queme pronto es sacudir un poco los filetes para retirar el exceso del pan que pueda no estar pegado. Así te saldrán unos filetes empanados muy ricos. Yo los pongo en papel absorbente claro está y me quedan crujientes por fuera, jugosos por dentro y para nada grasosos. A los niños les encantará. Sirve con una rodaja de lima, un poco de ensalada y unas patatas como las prefieras. Una receta fácil y muy pero que muy rica. Eso lo aseguro. Pronto vengo con más, hasta entonces espero que se den alguna vuelta por mi cocina 🙂

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