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Vichyssoise: ¿sopa fría o crema ligera caliente?

8 Sep
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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En casa disfrutamos la vichyssoise de dos maneras. La primera, y nada convencional, acabada de hacer y todavía caliente, para complacer al niño grande de la casa que prefiere comerla caliente. La segunda, a la hora de la cena, como plato único, o al otro día, como se encargaron sus creadores de presentar esta receta, bien fría y con los sabores bien asentados. De cualquier manera que la tomemos es un delicioso entrante o una ligera única opción para quienes como yo, en la noche, prefieren algo no muy pesado y a la vez saciante y nutritivo.

Entre el casi siempre origen discutido de una receta, el de la vichyssoise tampoco escapa al debate. Dos de las versiones más conocidas sitúan a sus inventores en Estados Unidos o Francia. Un cocinero francés del hotel Ritz, en Nueva York, señala habérsele ocurrido la idea de preparar la sopa de puerros y patatas que hacía su madre sumándole la leche fría que él y su hermano agregaban después para sofocar hambre y sed en el verano. Con unos ajustes se la presentó a los dueños en un menú que incorporaría inmediatamente al restaurante por el año 1917.

Sin embargo, otro chef francés, de nombre Jules Gouffe, declaraba que ya él había preparado mucho antes la receta de vichyssoise y que fue publicada en el Royal Cookery en 1869. En España, específicamente en El País Vasco, claman haber tenido si no una vichyssoise un plato muy parecido con la misma base de puerros y patatas llamada porrusalda, que llevó a Francia, a la región de Vichy en última instancia, un cocinero de una representación diplomática en el país vecino.

Sea cual sea el verdadero origen, casi siempre diluido entre mil historias, hoy les traigo una propuesta deliciosa, algo más ligera porque no vamos a utilizar la nata de la receta extendida de vichyssoise sino leche evaporada, que podrán preparar con éxito asegurado. Y ya saben, con permiso de los entendidos, podrán elegir entre saborearla caliente cuando el cuerpo así lo pida o bien fría para despedir los calores del verano este que termina. De cualquier manera está realmente sabrosa.

Ingredientes para preparar Vichyssoise o Crema de puerros y patatas (4 personas)

  • 4-5 puerros (solo la parte blanca)
  • 2 patatas cortadas en cachelos pequeños
  • 1 cebolla
  • 900 ml de caldo de pollo o verduras
  • 200 ml de leche evaporada
  • 25 gr de mantequilla (yo utilicé mantequilla light)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra + un chorrito para añadir al cuenco después de servido
  • 4 lonchas extrafinas de jamón serrano
  • pimienta negra
  • sal
  • cebollino finamente picado para decorar

Cómo preparar Vichyssoise o crema de puerros y patatas

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  1. Separa la parte verde de los puerros y guarda para otra ocasión o utilízalo para preparar el caldo casero con una carcasa de pollo y algo más.
  2. Corta los tallos blancos del puerro de forma transversal y a continuación en trozos pequeñitos. Corta la cebolla en brunoise no muy fina.
  3. Caliente en una sartén honda con tapa u otra cacerola la mantequilla con las dos cucharadas de aceite de oliva, añade el puerro blanco y la cebolla picados, agrega una pizca de sal y deja pochar con el fuego no alto para que no se queme. Tapa si es necesario y deja unos 5-8 minutos o hasta que estén suaves y transparentes.
  4. Incorpora las patatas cortadas en cachelos para que suelten más almidón y espese más el caldo. Pon otra pizca de sal a las patatas y a continuación vierte el caldo hirviendo y deja cocinar unos 12-15 minutos a fuego medio hasta que las patatas se cocinen.
  5. Una vez estén bien cocidas las patatas separa del fuego, echa la leche evaporada, sazona con una pizca de sal y pimienta negra y remueve bien.
  6. Pasa todo por la batidora hasta que esté todo bien triturado.
  7. Elige tomarla caliente o fría. Para esta última opción deja que enfríe completamente y ponla después en la nevera al menos una hora.
  8. Si decides probarla caliente sirve en cuencos, corona con una loncha de jamón serrano bien troceadita más el cebollino y un hilo de aceite de oliva. Procede de igual manera para servirla después de fría.

Ya sabes, otra deliciosa opción que podrás tomar de una forma u otro dependiendo de tu gusto o de la estación del año. En invierno un plato como éste bien caliente viene de maravillas para calentar hasta los huesos. En verano, tomándola fría, refrescaremos del calor y nos dará fuerzas para continuar nuestras actividades preferidas de ocio. Disfrútenla mucho.

Y si quieres ver otras dos recetas de cremas ligeras y nutritivas pincha AQUÍ y en este otro ENLACE.

 

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Ensalada fría de pasta con alioli de piña

26 Ago
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Para continuar fieles a las necesidades de alimentación del verano hoy les traigo una ensalada fría de pasta con alioli de piña casero. En esta época del año en casa solemos cenar un plato único, incluso a la hora del almuerzo una receta de ensalada, ya sea verde, de arroz o pasta, puede constituir la mejor opción para disfrutar de un alimento ligero, fresco y que nos permita estar el menor tiempo posible dentro de la cocina o delante de los fogones. Seguramente habrá unos cuantos por ahí que prefiere este tipo de elaboraciones para sofocar el calor de estos días.

En la propuesta de hoy combino productos cocidos como el huevo o la pasta y otros crudos como la zanahoria, para prolongar el bronceado natural del verano, o el pimiento rojo, lleno de vitamina C en proporciones incluso mayores que en algunos cítricos. Es un plato completo con proteínas presentes en el huevo y el jamón york, vitaminas y minerales en las ya mencionadas verduras, así como en la piña, el ajo y la cebolla, estos dos últimas con las ya consabidas propiedades antibióticas; los carbohidratos presentes en la pasta y las grasas cardio-saludables del aceite de oliva virgen extra.

Conociendo de antemano que lo que comeremos tendrá dos cualidades que no tienen por qué estar peleadas: me refiero a alimento saludable y muy sabroso, les propongo que vayamos a por los delantales, directo a la cocina, a ver qué encontramos tras esta ensalada fría de pasta con alioli de piña.

Ingredientes para preparar Ensalada fría de pasta con alioli de piña (para 4 personas)

  • 250 gr de pasta (en este caso escogí unas caracolas Gallo)
  • 200 gr de jamón york cortados a taquitos
  • 2 huevos cocidos
  • 2 rodajas de piña a taquitos
  • 1 lata de maíz dulce
  • 1 zanahoria grande o 2 pequeñitas cortada en taquitos pequeños
  • 1/2 pimiento rojo morrón o de asar
  • 1 cebolla pequeña
  • sal
  • pimienta negra (opcional)

Para el alioli:

  • 1 dientecito de ajo sin el nervio central
  • 2 rodajas no muy finas de piña troceadas
  • 1 huevo
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cuaharadita de vinagre de Jerez
  • sal

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Cómo preparar Ensalada de pasta con alioli de piña

  1. Primeramente prepara el alioli para lo cual debes disponer todos los ingredientes en un vaso batidor. Pon el dispositivo (brazo) batidor bien en el fondo y comienza a batir sin mover el dispositivo hasta que comience a montar y espesar. Una vez consigas que monte comienza a mover poco a poco para que quede todo muy bien integrado. Conseguirás una salsa con cuerpo sin llegar a ser demasiado espesa. Tapa y guarda en la nevera para que tome frío mientras preparas la pasta y dejas listos todos los ingredientes.
  2. Coce la pasta y los huevos en abundante agua. El truco para que los huevos no se rompan es ponerlos con el agua fría, añadir un chorrito de vinagre y dejar cocer entre 7 y 9 minutos después de que alcance la ebullición. A la hora de pelarlos ponlos antes en agua fría. Procede con la pasta como indica el paquete del fabricante y dependiendo de que te guste al dente o más suave dale menos o más tiempo de cocción. Como tomaremos la pasta como ensalada fría, una vez esté cocida, deberás tirar el agua hirviendo y ponerle agua muy fría. Luego escurre y espolvorea con sal (ojo no te pases) y pimienta de forma opcional.
  3. Mientras la pasta se coce corta todos los ingredientes que necesitan ser cortados. Todos en cubitos no muy pequeñitos. La cebolla pásala unos instantes por agua hirviendo para un resultado más suave y agradable al paladar teniendo en cuenta que la pondremos cruda en la ensalada y así evitarás que luego te repita o te deje mal sabor de boca. Córtala de daditos muy pequeñitos o brunoise. Los huevos desházlos en un picadillo con trozitos más o menos pequeños dependiendo de cómo te guste más.
  4. Una vez esté la pasta fría, añade en primer lugar el alioli, del cual dejarás un poco en el recipiente para ponerlo luego a la mesa en caso de que alguien desee poner algo más a su ensalada. Mezcla para que pringue toda la pasta y a continuación añade todos los ingredientes: cebolla, zanahoria, pimientos, jamón york, piña y maíz y mezcla todo bien.
  5. Sirve en cuencos con un trozo de piña como decoración o no olvides el alioli restante.

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Buen provecho. Con esta receta como una propuesta abierta te invito a que juegues con los sabores y combinaciones. Prueba a poner pollo, atún o gambas cocidas en lugar de jamón york, y atrévete con un alioli de mango en lugar de piña. Te aseguro que no te aburrirás de poner a la mesa ensaladas de pasta, arroz incluso de cuscús de este tipo.

Quieres saber cómo hacer un pollo a la hawaiana o pollo con piña y jamón, pincha aquí.

Crema de calabacín con semillas de chía: templada para los días de verano

21 Ago
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La chía es quizá tan antigua como el lino o el sésamo, pero lo cierto es que hasta hace muy poco su empleo era apenas conocido y hoy ha cobrado un auge tremendo,  sobre todo fuera de sus fronteras naturales. Y nos alegra en esta otra parte del planeta que así haya sido porque sus beneficios no son pocos. Tengo que reconocer que la primera vez que probé estas semillas de chía, más que diluidas hinchadas en un vaso de agua para contrarrestar los efectos de cansancio y deshidratación ante una carrera larga, no fue para nada de mi agrado, pero en elaboraciones como esta crema de calabacín que os traigo hoy, seguramente querrán incorporarla a vuestra alimentación regular conociendo su efecto positivo directo sobre la salud.

Tomar las semillas de chía con otros alimentos complementa y completa nuestras necesidades de vitaminas, minerales y proteínas. Para aquellos que están a régimen y quieren controlar el apetito es ideal ya que sacian antes y reducen los antojos a la larga. El por qué se debe a que absorben diez veces su peso en agua; al combinarlas con líquidos forman una gelatina que produce la sensación de saciedad y que de paso ayuda a conseguir en algunas elaboraciones consistencias más densas, respetando los sabores gracias a su suavidad, como en el caso de la receta de crema de calabacín de hoy.

Excelentes fuente de fibra y antioxidantes, las semillas de chía poseen además altos valores en calcio, proteínas y los bien conocidos y aliados anticolesterol y antitriglicéridos, ácidos grasos omega 3 ciento por ciento de origen vegetal. Aunque hay pocos estudios científicos realizados que avalen el impacto en humanos de sus propiedades, lo cierto es que su uso generalizado por deportistas de alto rendimiento ha coadyuvado en que sean cada vez más los que prueban este alimento, disponible en la mayoría de los herbolarios del mundo y cuyo consumo tenían en tercer lugar los antiguos pobladores de México, tras el maíz y los frijoles.

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Ingredientes para preparar Crema de Calabacín con semillas de chía (4 personas)

  • 2-3 calabacines grandes (yo empleado uno solo de la huerta que pesaba por 3)
  • 400 ml de caldo de vegetales
  • 1 cebolla
  •  1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 cucharada de queso parmesano en lascas por comensal (opcional)
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Crema de Calabacín con semillas de chía

  1. Lava muy bien los calabacines a los que dejaremos esta vez la piel (si no te gusta puedes pelarlos) y corta en trozos no necesariamente pequeños.
  2. Pon a calentar el caldo de vegetales en una olla con tapa (si no tienes hecho disuelve una pastilla de caldo de vegetales Gallina Blanca o bien utiliza solo agua con algo de sal) y una vez alcance la ebullición añade los calabacines y tapa. Deja cocer unos 6 a 8 minutos hasta que estén hechos pero no desbaratados. No importa que veas poco caldo, porque con el vapor y el agua que sueltan los calabacines se harán y tendrán la consistencia apropiada.
  3. Uno o dos minutos antes de terminar añade la cebolla en trozos grandes y el diente de ajo pelado.
  4. Transcurrido el tiempo de cocción de los calabacines separa del fuego, agrega las semillas de chía y una vez haya reposado unos minutos (verás como las semillas doblan su tamaño y espesan el caldo)  pasa por la batidora hasta que esté todo perfectamente integrado.
  5. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario y estará lista para servir coronada, opcionalmente, con una cucharada de queso parmesano en lascas pequeñitas .
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Esta es una crema que puedes consumir lo mismo en invierno acabada de hacer bien calentita o en verano, templada o incluso fría como se tomaría un gazpacho. Las semillas completan nutricionalmente cualquier preparación en la cual las empleemos y además, por su sabor muy suave, no variará en nuestro paladar cualquier elaboración a la que estemos acostumbrados. Comienza a pensar en estas semillas como aliadas si quieres rebajar peso o simplemente para controlar lo que comas y mantenerte sobre todo saludable.

¿Te apetece probar otra crema de calabacín, también ligera pero con otra manera de preparar? Pinc

ha AQUÍ. Que quieres elaborar en casa un pan muy fácil y nutritivo con semillas muy ricas como la chía, haz click también AQUÍ.

Gazpacho de sandía: mi versión de temporada

25 Jul
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En la tierra del gazpacho, donde la sandía* y el melón están ahora en su mejor momento, a quién no le apetece una sopa fría como esta para refrescar del calor, para saciar el apetito de la manera más sana y, cómo no, para disfrutar de unos sabores que combinados maridan a la perfección. Yo siempre tengo una jarra esperando en la nevera y para no aburrir los sabores lo mismo pruebo un gazpacho tradicional, otro de fresas, de melón o de sandía como el que les traigo hoy. Unos buenos tomates maduros son la clave de un buen gazpacho, sino el más tradicional de los platos españoles uno de los más representativos de la cultura gastronómica de la península y probablemente sus islas.

Recuerdo que aún viviendo en Cuba traté de preparar un gazpacho siguiendo las orientaciones de nuestra entrañable Nitza Villapol. Aquello fue un verdadero desastre. Sin el preciado aceite de oliva, ya no digo virgen extra, y con unas verduras francamente insípidas, además de la novatada frente a la batidora, el mejunje fue directo al tragante del fregadero y ciertamente hasta mucho tiempo después de llegar aquí el efecto fue el de no querer saber nada de él.

Hasta el año pasado no me atreví a preparar un gazpacho. Tomarlo de otras fuentes, sí, y gracias a ello me hice cada vez más fanática de esta sopa fría, me despojé del miedo al fracaso y siguiendo las recetas de unos cuantos consagrados comencé haciéndolos de una y otra manera, todas infalibles, hasta que ya hoy lo hago a ojo de buen cubero e introduciendo frutas como en la propuesta de hoy. Me encanta el sabor dulce salado de preparaciones como estas. Tengo unos amigos en Alcalá de Henares a los que siempre sorprendo gratamente. ¿Cuándo vienes a tomarte el gazpacho de melón Pepe de mi corazón? Espero que con esta receta os animéis a prepararlo vosotros mismos, así de fácil resultará.

 Ingredientes para preparar Gazpacho de sandía (1 1/2 litro aproximadamente)

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  • 400 gr de sandía sin semillas y pesada ya sin piel + algunos tropezones para agregar al plato o vaso
  • 5-6 tomates de pera (puedes utilizar otro bien rojo)
  • 50 gr de cebolla (1/2 cebolla pequeña aproximadamente)
  • 30 gr pimiento verde italiano (mitad de uno pequeño o mediano)
  • 30 gr pimiento rojo de asar o morrón (una lasca mediana)
  • 1 diente de ajo pequeñito sin el nervio o germen central (puedes poner más si te gusta)
  • 3-4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de vinagre de manzana (si te gusta más fuerte el gazpacho puedes poner más vinagre)
  • 1 1/2 cucharaditas de sal

Cómo preparar Gazpacho de sandía

  1. Lava bien todas las verduras. Excepto el ajo y la cebolla, y por supuesto la sandía, todo lo demás va con piel. Corta en cubitos no muy pequeños todas las verduras y ponlos en el vaso batidor o en otro recipiente adecuado para batir muy bien todo. Sigue el siguiente orden: primero el tomate, luego la cebolla, los pimientos, el ajo y por último la sandía.
  2. Añade el vinagre, el aceite de oliva virgen extra y la sal.
  3. Bate muy bien todo hasta que todo esté perfectamente licuado.
  4. Pásalo por un chino o colador si lo quieres con una textura mucho más fina. Yo me salto este paso porque tengo una buena batidora y si queda algo no me molesta.
  5. Sírvelo en platos o vasos y decóralos con algo de sandía a tu gusto.
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En esta receta de gazpacho, como en la mayoría de los gazpachos que suelo hacer, no pongo nada de agua, porque me gusta más bien contundente y además el tomate y en este caso la sandía ya ponen todo el líquido que es necesario. Tampoco pongo pan que es el recurso utilizado por la mayoría para dar esa consistencia deseada. Al no poner un extra de líquido esto no es necesario y queda un gazpacho mucho más ligero y sabroso.

El gazpacho tradicional lleva pepino. Lo que hice en esta receta fue sustituir el pepino por la sandía y en vez de emplear un vinagre de vino blanco preferí uno de manzana que le da también un toque muy especial. Pincha el enlace anterior y dentro del post encontrarás la forma de elaborarlo.

*Tengo que hacer una aclaración importante para mis paisanos cubanos. La sandía que menciono aquí es nuestro melón colorado de toda la vida, que aquí en España se denomina así. Melón para los españoles es la variedad de este fruto, blanco, utilizado en otra de las preparaciones más frescas y sabrosas del verano español: el melón con jamón, que podéis encontrar haciendo click AQUÍ.

Berenjenas fritas al “rico mela’o de caña”

16 Jul
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De nuestra visita a la bella ciudad española de Córboba nos trajimos a casa, además de la esperanza del regreso, una receta de berenjenas con un toque de melaza de caña que me hizo recordar los sabores de la inolvidable Isla de Cuba. Ese sabor fuerte, a veces empalagoso de la melaza de caña, melado o mela’o, se complementa magistralmente con la berenjena crujiente, para regalarnos un entrante atrevido, una tapa refinada, una opción diferente, otro delicioso representante de la gastronomía del sur peninsular, en específico de la tierra donde los patios siempre florecen, donde Góngora pasea inmortal y una mezquita imponente abraza los signos de dos religiones y culturas.

Otra de berenjena dirán, pero es que no me aburro de ella, todo en este fruto me gusta, hasta su color, y además porque quería volver a probar pronto esa combinación de sabor recientemente descubierta. Por otro lado está la melaza o como dice una canción que canta Celia Cruz … melado de caña, rica su dulzura porque es verdad que habrá mieles muy ricas pero ninguna como el melado de caña. Les dejo la canción para que bailen al ritmo del son cubano mientras preparan berenjenas fritas a la cordobesa.

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Ingredientes para preparar berenjenas fritas al mela’o de caña

  • 2 berenjenas pequeñas
  • melaza de caña (mela’o o melado)
  • harina de trigo
  • aceite para freír
  • agua
  • sal

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Cómo preparar Berenjenas fritas al mela’o de caña

  1.  Lava bien las berenjenas y sin retirar la piel haz rodajas no muy finas. Ponlas en un recipiente con abundante agua con sal al menos 1 hora. Yo las dejo siempre la noche antes, de esta forma la pulpa cavernosa de la berenjena se cubrirá con agua y no dejará que el aceite, a la hora de freír, ocupe ese lugar dejándolas llenas de grasa.
  2. Pasa las rodajas de berenjenas bien escurridas primero por papel de cocina y luego por harina; sacude para retirar el exceso de harina y fríe poco a poco en abundante aceite bien caliente.
  3. Pásalas a un plato forrado con papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
  4. En otro plato llano donde colocarás las berenjenas ya fritas pon un hilo de melaza sobre el fondo de forma que todas las rodajas se unten un poco. Pon una primera capa y vuelve a regar con otro hilo hasta que todas queden bien colocadas y con su toque de melao.

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Listo. Así de fácil y rápida de preparar esta receta. No te pases con la melaza o melado porque se trata sólo de dar el toque de dulzor al salado de la berenjena. Un bocado para disfrutar, sobre todo para los que amamos de esta combinación de sabores. Fríe las berenjenas antes de consumirlas para que las disfrutes aún crujientes. Si las dejas un rato prolongado perderán sus cualidades. También puedes poner la melaza en el último momento para que no se ablanden.

En casa gustan tanto que no llegan a perder nunca, de ninguna manera, su forma y textura crujiente. Hasta con una cervecita helada calzan a la perfección. Y a ver qué les parece el son dedicado al mela’o de caña.

 

 

Pinchos de caprese al pesto: entrante ligero y delicioso

27 May
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Ando con poco tiempo entre manos, por eso llevo algunos días sin publicar nada, pero hoy me tomo un respiro para compartir una propuesta sana, ligera y deliciosa para empezar un buen menú, o para disfrutar en una merienda o picar entre horas, como prefieran. Se trata de unos pinchos de caprese al pesto, una manera diferente de presentar la famosa ensalada originaria de Capri, Italia, cuyos ingredientes la hacen única y sencillamente maravillosa.

Y es que esa combinación de tomate, mozzarella fresca de Búfalaalbahaca y aceite de oliva virgen extra la convierten en un bocado fresco y repleto de todo el sabor de la dieta mediterránea. Para la propuesta de hoy, una versión muy personal, he ido algo más allá. Añadí un toque de salsa Pesto casera y unas hojas de espinacas, que me encantan así crudas con ese extra crujiente y de sabor.

Los tomates los escogí rojos pero sin pasar; la mozzarella fresca, esta vez de búfala, con más proteínas que la de vaca, y la más tradicional empleada en Italia para este tipo de preparación. No quiere decir que la de vaca no sea buena y apropiada para los pinchos de hoy. Si no puedes encontrar de búfala ve a por la de vaca sin ningún problema. El pesto puedes conseguirlo ya elaborado, pero si decides hacer esta salsa en casa, pincha AQUÍ, es la receta que aprendí a hacer de Javi y siempre queda fenomenal.

Ingredientes para preparar Pinchos de caprese al pesto (4 personas)

  • 1 barra de pan cortada en rebanadas
  • 3 tomates cortados en rodajas más o menos finas
  • 1 mozzarella entera cortada en rodajas
  • 1 puñado de hojas enteras de espinacas
  • Salsa Pesto (1 cucharadita por casa pincho o tosta)

Cómo preparar Pinchos de caprese al pesto

  1. Corta el pan en rebanadas transversales, colócalas sobre una fuente o plato grande llano.
  2. Dispón una o dos hojas según el tamaño de las espinacas sobre cada rebanada de pan.
  3. Incorpora una rodaja de tomate en cada tosta de pan.
  4. Continúa ahora con la mozzarella fresca.
  5. Por último corona con una cucharadita pequeña de pesto.

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Listas para disfrutar. Seguro que conquistáis a vuestros invitados. Unas sencillas tostas para brindar, rápidas de preparar y apropiadas para el momento que deseéis.

Prepara todos los ingredientes y ya solo será montar los pinchos. Desecha las tapas extremas del tomate y solo emplea el resto para que luzcan todos iguales. Escoge las hojas más bonitas de las espinacas y lasquea el queso con cuidado. Tómalos u ofrécelos enseguida que tengas tu fuente de caprese lista.

Quieres otro pincho saludable, fresco y perfecto para los días que comienzan a ser más cálidos. ¿Qué te parecen estas Brochetas de melón y jamón o este Aguacate relleno con tzatziky y atún? Pruébalos, seguro te encantarán.

Brochetas de jamón y melón: otra forma de presentar el tradicional plato español

2 May
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En cuanto comienzan a aparecer en los mercados y fruterías de España, los primeros melones de temporada, el típico plato de jamón con melón no puede faltar en la carta de bares y restaurantes. Al menos en Madrid es un clásico y si te mueves hacia otras regiones lo más probable es que también lo encuentres de una u otra forma. Es una combinación gloriosa para el paladar. Desde que la probé me he aficionado a ella y en días calurosos como los que ya comienzan a anunciarse es un bocado refrescante y saciante.

¿Quieres prepararlo en casa? Es más que fácil. Hoy lo presento en brochetas con unos brotes tiernos de espinacas y lechuga, ideal para empezar un menú y que podrás acompañar con un cava, vino tinto o vino dulce.

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Ingredientes para preparar Brochetas de melón con jamón serrano (8 unidades para 4 personas)

  • 1/2 melón limpio de semillas y preferentemente frío
  • 200 gr de jamón serrano en finas lonchas
  • hojas de brotes tiernos (espinacas y lechuga)
  • 8 palillos de madera para brochetas

Cómo preparar Brochetas de melón con jamón serrano

  1. Trocea el melón en cubitos no muy pequeños. La piel úsala como base de las brochetas para decorar.
  2. Envuelve cada dado de melón con 1/2 loncha o una entera dependiendo del tamaño e introdúcela hasta la base del palillo, continúa con un par de hojas de los brotes, luego pon otro dado de melón forrado de jamón serrano y otras dos hojas de lechuga, y continúa así hasta que completes la brocheta con unos 4 o 5 cubitos en total.
  3. Procede de igual manera con el resto. Coloca la piel cortada en medias lunas en el plato y corona con dos brochetas de forma transversal. Sirve en una fuente todas las brochetas o dos en platos individuales.

    brochetas de jamón y melón 2

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Listo. Tan fáciles y tan escandalosamente ricas, además de muy saludables. Aquí te dejo otro enlace de recetas ligeras y refrescantes.

 

Falafel: otra receta de Oriente desvelada

20 Abr
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Dicen que ya desde los tiempos de Mahoma y por referencias en el Corán se conoce del falafel. ¿De dónde es originario? No se sabe a ciencia cierta, aunque una y otra vez se mencione a la India como raíz de este plato. Lo cierto es que nos ha llegado directamente de la cocina del Oriente, cada vez menos lejano. Esta especie de croqueta o fritura de garbanzos o habas, dependiendo de la zona donde se consuma, fundamentalmente Paquistán, países de Oriente Medio y la India, ha dejado de ser una exquisitez exclusiva de los restaurantes especializados para irrumpir en las cocinas de numerosos hogares.

Lo que distingue el falafel de otras frituras o empanadillas es que su ingrediente fundamental no se cocina, sólo se pone en remojo el tiempo suficiente para poder triturarlo de conjunto con el resto de sus componentes. Rico en proteínas de origen vegetal es un plato estrella para vegetarianos y para todos aquellos que desean incluir más alimentos no animales en la dieta. A los pequeños les encantará y los mayores no se quedarán atrás.

Aunque el falafel que conocemos en Occidente suele ser completamente de garbanzos, se prepara también solo con habas como la variante egipcia llamada ta`miyya, con una mezcla de ambas legumbres, o solo con garbanzos como la receta que elaboramos hoy, acompañada con la tradicional salsa de yogur a manera de entrante o plato inicial. El falafel también se puede acompañar con salsa de Tahine y disfrutarla en un pan de pita a manera de bocadillo. De cualquier manera está realmente delicioso y especialmente nutritivo y sano.

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Ingredientes para preparar Falafel (2-4 personas)

  • 250 gr garbanzos secos remojados
  • 1 cebolla pequeña
  • 2-3 dientes ajo sin el nervio central
  • 1 ramita de cilantro fresco
  • 1 cucharada de perejil fresco
  • 1 cucharadita de cominos molidos
  • 1 cucharadita de pimentón
  • pimienta negra (pizca al gusto)
  • 1 cucharadita de levadura química, Polvos Royal o bicarbonato
  • sal
  • aceite de oliva suave para freír
  • Para la salsa: 1 yogur + 1 cucharada de zumo de limón + 1 cucharada de hierbabuena o menta finamente picada + sal
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Cómo preparar Falafel

  1. Pon en remojo al menos 24 horas los garbanzos. Mejor si los dejas 48 horas y vas cambiando el agua del remojo dos veces al día.
  2. Una vez bien hinchados, retira el agua, escúrrelos bien, ponlos en un paño limpio o sobre papel de cocina para secar el exceso de agua y luego procede a triturarlos. Si no tienes una mini-pimer o un accesorio triturador haz como hago yo: machaca los garbanzos poco a poco en un mortero grande y déjalos en mejor estado para pasarlos más tarde por la batidora sin riesgo de que la rompas.
  3. Pica el ajo y la cebolla y añádelos con el resto de los ingredientes: (cilantro, perejil, comino, pimentón y la levadura) a la pasta de garbanzos obtenida en el mortero. Si tienes accesorio triturador ponlo todo junto a los garbanzos y procede a triturar. De lo contrario ponlo todo junto después de haber majado los garbanzos y pasa por la batidora hasta obtener una masa homogénea con aspecto parecido a la arena fina húmeda. No importa si te queda algún pequeño tropezón.
  4. Haz una bola compacta, tapa con un paño húmedo y deja reposar por una hora en un lugar muy fresco o en la parte menos fría que tengas dentro de la nevera.
  5. Transcurrido el tiempo de reposo en que hará efecto la levadura sobre la masa para un resultado más esponjoso, mójate las manos y procede a formar bolitas uniformes que luego puedas aplanar ligeramente. Cuando estés dando forma a las bolitas ayúdate de una cuchara no muy grande para coger las mismas cantidades una y otra vez. Aprieta en el proceso para eliminar el exceso de agua.
  6. Una vez formados nuestros falafel calienta abundante aceite de oliva suave y cuando esté bien caliente procede a freír poco a poco hasta que se doren. Pásalos a un plato forrado con papel de cocina para eliminar el exceso de aceite.
  7. Sirve acompañado de nuestra salsa de yogur.
  8. Para hacer la salsa de yogur mezcla el yogur, el zumo de limón, la hierbabuena y sazona a tu gusto.

Así de fácil esta receta. Escoge un aceite de oliva muy suave indicado para freír y que no otorgue un sabor desvirtuado del que debe tener el falafel, suficientemente sabroso ya con el garbanzo, el cilantro y el ajo. Si cuando tritures todo, el resultado es una masa muy húmeda y difícil de formar, añade un poco de harina, de garbanzo preferentemente, pero no te pases para que no te queden demasiado secos después de haberlos freído. Por eso mejor escoger un garbanzo fresco que necesite menos tiempo en remojo.

 

Envueltos de atún y tomate: receta para momentos con prisa

13 Abr
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¿Tienes en casa unas tortillas de trigo y alguna lata de atún? Pues anímate a preparar estos envueltos de atún y tomate, o burritos, como prefiráis llamarles. Una forma diferente de preparar una ensalada para días como los que ya comienzan a sentirse por estas latitudes, más cálidos y soleados. Perfectos para una cena ligera si lo acompañáis de estos boniatos o batatas asadas y una sabrosa salsa de yogur.

Con la propuesta de hoy apenas tendréis que encender fogones así que será perfecta para momentos con prisas o de improvisación en la cocina. Unos pocos ingredientes, que casi siempre tenemos a mano, convierten esta receta en un menú económico, fácil, rápido, pero no por ello menos sabroso. Vayamos a la cocina sin más dilación a por nuestros burritos de atún y tomate.

Ingredientes para preparar Envueltos de atún y tomate (2-4 personas)

  • 4 tortillas de trigo
  • 2 latas de atún en aceite de oliva (puedes utilizar al natural)
  • 2-3 tomates maduros cortados en cubos
  • 8 aceitunas negras troceaditas (puedes utilizar unas verdes rellenas de pimiento o anchoas como más te gusten)
  • 1 cebolleta
  • 1 lata de maíz dulce
  • 1-2 aguacates dependiendo del tamaño
  • 1 cucharadita de zumo de limón
  • Vinagre balsámico de Módena (puedes utilizar crema)
  • aceite de oliva virgen extra
  • sal

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Cómo preparar Envueltos de atún y tomate

  1. En una ensaladera dispón el tomate cortado en dados más o menos pequeños, así como la mitad del aguacate también picado en daditos (reserva la otra mitad del aguacate).
  2. Añade el maíz, la cebolleta finamente picada, las aceitunas troceadas y por último el atún escurrido (si usas con aceite de oliva emplea del propio aceite para aliñar esta ensalada).
  3. Riega con un hilo de vinagre balsámico de Módena, añade otro chorrito de aceite de oliva virgen extra, sal y mezcla todo muy bien. Reserva.
  4. Con la otra mitad del aguacate haz una pasta escachando muy bien con un tenedor, añade la cucharadita de zumo de limón y una pizca de sal. Reserva.
  5. Calienta las tortillas de maíz en una sartén o como te indiquen las instrucciones del fabricante.
  6. Procede a rellenar primero untando cada tortilla con la pasta de aguacate, luego añade unas cucharadas de la ensalada de tomate y atún de manera que puedas cerrarla cómodamente sin que se salga el relleno cuando la cojas en la mano.

Listo! Disfruta los burritos o envueltos de tomate y atún con unas batatas asadas con mantequilla o con aceite de oliva, según prefieras o tengas algún régimen dietético. En el enlace que tienes en la introducción de esta receta podréis encontrarla, así como la salsa de yogur. Si en vez de preparar esta pasta de aguacate tienes a mano guacamole echa mano de ella porque te va a encantar. Ya sabes que tienes libertad para improvisar y poner como guarnición lo que más te guste, con cualquier acompañamiento disfrutarás igual de esta propuesta tan fresca de hoy. Buen inicio de Semana Santa.

Navajas a la plancha con ajo y limón: un aperitivo rápido, fácil y con sabor a mar

2 Mar
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Aunque llevo algunos días sin publicar nada, tengo el tiempo un poco ajustado últimamente, no he dejado de cocinar y pensar en este pequeño espacio en que mis raticos en la cocina son protagonista. Para despedir o iniciar otra semana, dependiendo del calendario de cada cual, os traigo estas navajas a la plancha con ajo y limón que resaltan todo el sabor a mar que poseen estos humildes pero riquísimos moluscos, procedentes generalmente de los mares de Galicia, Irlanda o Portugal, y que se preparan en menos de lo que canta un gallo.

Imagen tomada de artículo de diario El País.

Imagen tomada de artículo del diario El País.

Las probé hace relativamente poco tiempo, en una de nuestras salidas de tapeo por Madrid. Me las recomendó una amiga y aquí están en mi mesa de tanto que me gustaron. Con un vino blanco, Verdejo de Rueda, están de vicio, además de muy saludables y nutritivas. Tardan en hacerse lo que puedan tardarse en abrirse que es muy poco. Yo utilicé una sartén muy amplia con una tapa para concentrar el vapor y se hicieran antes. Unos dientes de ajo bien majados con perejil, un chorrito de aceite de oliva virgen extra y zumo de limón al gusto para dar el toque final a nuestras navajas. Para los amantes de los mariscos o, como dice mi novio, de todos esos “bichos del mar” he aquí esta delicia.

Ingredientes para preparar Navajas a la plancha con ajo y limón (2-4 personas)

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  • 1 maso de navajas (unos 300-400 gr)
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cucharada de perejil finamente picado
  • zumo de limón (al gusto) + unas rodajas del limón extras
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra
  • sal
  • crema de balsámico de Módena (opcional para decorar el plato)

Cómo preparar Navajas a la plancha con ajo y limón

  1. Primero pon las navajas durante unos 15 minutos en un recipiente con agua con sal o con agua gaseada para que las navajas eliminen toda la arena que puedan tener dentro.
  2. Prepara el majao de los ajos con solo una pizca de sal, la cucharada de perejil y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, mezcla bien y unta la sartén ya caliente con la mitad de esta pasta, reserva la otra mitad con zumo de limón incorporado.
  3. Añade las navajas antes de que se pueda quemar el ajo. Tapa la sartén. En unos pocos minutos (2-4 minutos) se abrirán las navajas. Destapa,  riega con el resto del majado con zumo de limón incorporado (dos cucharadas) y deja un par de minutos más a fuego vivo para que se evapore el líquido.
  4. Separa del fuego para que no resequen.
  5. Coloca las navajas en un plato decorado en el fondo con crema de balsámico de Módena y acompaña con unas rodajas de limón.

¡Listo!  Un aperitivo fácil, rápido de preparar y muy rico. Si alguna de las navajas no se abrió, deséchala.

Tosta de tomate y queso de cabra con brotes tiernos: sencilla, rápida y deliciosamente sana

31 Ene
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Para un viernes, el día favorito de la semana para la mayoría porque anuncia la llegada del fin de semana, os traiga estas Tostas de tomate y queso de cabra con brotes tiernos, un bocadillo delicioso lo mismo para tomar como cena ligera que como entrante generoso de una cena para dos. Esto me recuerda que pronto estaremos de Día de Enamorados y os propongo que os quedéis con esta idea como primer plato de esa comida especial para la cual seguramente ya estaréis conformando menús.

Lo mejor es que se preparan muy rápido y aunque yo os presento los ingredientes concretos que he empleado, podréis hacer vuestras propias adaptaciones. Estas tostas son simplemente una idea más para compartir. En casa las preparo a menudo y siempre gustan muchísimo en cualquier momento del día, en un desayuno, una merienda, una cena, a vosotros os toca elegir. No me ando con más rodeos, porque esta es una receta sencilla que se prepara tan rápido como se nombra. Vayamos al asunto.

Ingredientes para preparar Tostas de tomate y queso de cabra con brotes tiernos (4 personas)

  • 4 rebanadas de pan de molde de semillas (delicioso con el nuevo Oroweat de Bimbo)
  • 2 tomates de ensalada maduros grandes
  • brotes tiernos de lechuga (mix)
  • 8 rodajas de queso de cabra de rulo
  • aceite de oliva virgen extra
  • crema de vinagre balsámico de Módena
  • sal

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Cómo preparar Tostas de tomate y queso de cabra con brotes tiernos

  1. En una sartén tuesta ligeramente las rebanadas de pan con un chorrito de aceite de oliva virgen extra (puedes utilizar una tostadora y poner el aceite a la hora de montar las tostas).
  2. Coloca las rebanadas ya ligeramente tostadas en una superficie y pon encima unas brotes tiernos, encima el tomate previamente cortado en rodajas. Como el tomate que empleé era realmente grande lo corté primero en dos mitades y luego las mitades en finas medias lunas.
  3. Pon una pizca de sal a los tomates y encima incorpora dos rodajas de queso de cabra por tosta.
  4. Por último pon otro hilo de aceite de oliva virgen extra y otro de crema de vinagre balsámico de Módena sobre todo.

Y listo! Ya comprobaréis lo sabrosas que pueden llegar a estar estas sencillas tostas con tomate y queso de cabra. Y si quieres hacer tus propias adaptaciones adelante. Utiliza el pan que más te guste, cambia los brotes por otras hojas de lechuga, espinacas, canónigos o lo que prefieras, y si no eres muy fan del queso de cabra (yo lo soy definitivamente) prueba con el que verdaderamente te guste. Los límites lo ponéis vosotros, yo solo propongo. Un vino tinto y buena compañía y estas tostas con queso saben a gloria. ¡Feliz fin de semana a tod@s!

Nota: Si pinchas AQUÍ y en el siguiente ENLACE encontrarás más ideas de entrantes muy fáciles y rápidos de preparar.

Guiso de garbanzos con acelgas: receta vegetariana fácil

27 Ene
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Para estos días de frío en estas latitudes del planeta les propongo un Guiso de garbanzos con acelgas, sin grasas animales ni carnes. Un plato 10 para vegetarianos y no vegetarianos por igual con el cual disfrutarán muchísimo y podrán reforzar esa dieta más sana con que algunos os habéis propuesto comenzar el 2014. La receta es una versión a mi manera de las acelgas esparragás, representante de la más tradicional cocina de Almería.

El plato, de acuerdo con la búsqueda que siempre suelo hacer antes de ponerme con él plenamente, lo encontré preparado con garbanzos o alubias blancas, e incluso con una mezcla de ambas. Hay recetas que incluyen algún embutido tipo chorizo o longaniza fresca, entre otros; o como la de Mercado Calabajío en la cual me inspiré para la que hoy os presento y que se conforma con el sabor maravilloso que le otorga ese “majao” con almendras que se incorpora casi en la etapa final de cocción.

Mi versión es aún más sencilla porque se salta algunos pasos como el de cocer las acelgas en primera instancia. Yo las puse directamente en el cocido en los últimos minutos al fuego y os aseguro que quedan muy buenas. Siempre trato de cocer lo menos posible este tipo de verduras. Los garbanzos que utilicé fueron de bote ya cocidos, pero unos particularmente buenos que venden en una frutería cercana a mi casa. Podéis hacerlos desde cero con garbanzos secos (al final de la receta os doy el paso extra), pero la receta de hoy está pensada para quienes deseen comer caliente y pronto antes de salir al trabajo o al regreso de la jornada. Aquí os va.

                              Ingredientes para preparar Guiso de garbanzos con acelgas o acelgas esparragás a mi manera (4 personas)

  • 500 gr de acelgas (una bolsa ya lista o un manojo)
  • 400 gr garbanzos cocidos (200 gr si es seco)
  • 400 ml agua
  • 1 cebolla
  • 1 pimiento italiano (yo utilicé uno rojo)
  • 200 gr de tomate pelado troceado (yo utilicé de bote)
  • 1 pastilla de caldo de verduras Avecream Gallina Blanca (opcional)
  • 1-2 patatas
  • 1 cucharadita de pimentón dulce (yo utilicé de la Vera)
  • 1 cucharadita de pimentón picante (también de la Vera)
  • 2-3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

Para el “majao”:

  • 2 dientes de ajo (dale un golpecito pero no le retires la piel)
  • 6-8 almendras con piel
  • 1 cucharadita de sésamo crudo (opcional)
  • 1 cucharadita de lino crudo (opcional)
  • 1/2 cucharadita de cominos molidos
  • 1 trozo de pan del día anterior (yo utilicé una rebanadita de pan de molde de semillas)
  • 1 cucharada de vinagre de Jerez
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 100 ml de agua o caldo de verduras

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Cómo preparar el Guiso de garbanzos con acelgas 

  1. En una cacerola u olla con tapa sofríe en aceite de oliva la cebolla picada en brunoise o daditos pequeños así como el pimiento italiano troceado de la misma manera. Añade una pizca de sal y deja que se pochen.
  2. Incorpora el tomate troceado (si has utilizado un tomate maduro natural pincha AQUÍ para que veas cómo retirarle la piel) y la pastilla de avecream. Deja freír el tomate mientras prepararas el majao. Si decides poner algún embutido este es momento pero os aseguro que ni falta le hace.
  3. En una sartén con el aceite de oliva pon a freír hasta dorar la rebanada de pan con los ajos, las almendras y las semillas de sésamo y lino de forma opcional. Una vez dorado todo pero antes de que se quemen pásalo a un vaso batidor y añade el comino, el vinagre de Jerez y el vasito de agua o caldo. Bate hasta que esté todo muy bien integrado.
  4. Pasa el majao a la cacerola con el sofrito, agrega los dos tipos de pimentón, añade el agua y una vez comience a hervir incorpora las patatas peladas y picadas en cachelos. Prueba y rectifica de sal y deja cocer unos 8-10 minutos para que se ablanden las patatas.
  5. Una vez conseguido incorpora los garbanzos (no es necesario escurrir), deja otros 3 minutos y por último agrega la acelga bien lavada y troceada, remueve bien y deja unos 5 minutos más destapado. Listo.

Es un guiso realmente sabroso y nutritivo. He sumado las semillas de sésamo y lino porque son una fuente riquísima de vitaminas, minerales, proteínas y fibras de gran asimilación incluso en pequeñas proporciones, como debe ser, ya que también contienen grasas ricas en omegas 3 y 6.

Al majao se suele poner también un pimiento choricero, pero con la mezcla de pimentón se soluciona la falta de este ingrediente.

Si vas a utilizar unos garbanzos secos el resultado será sin dudas superior, pero tendrás que ponerlos en remojo la noche anterior y luego cocerlos en la misma agua con sal y una hoja de laurel. Serán en olla a presión o exprés entre 30 y 35 minutos dependiendo del grosor y calidad del garbanzo. Una vez blandos utiliza en vez de agua o caldo de verduras el agua de cocción de los garbanzos que si es demasiada deberás quitar hasta tener solo un dedo o dos por encima de ellos. Una vez preparado el sofrito con el majao incorpóralo a los garbanzos y sigue los mismos pasos posteriores.

Un plato de cuchara como éste se lo debemos a la gastronomía andaluza. Estoy segura que si lo probáis vais a repetir, como yo 😉 Nada mejor para calentar las tardes o noches frías que aún nos quedan por este rincón del mundo. Si quieres ver otras dos opciones de comida para calentarnos pincha este Potaje cubano de Chícharos o estos Garbanzos con chorizo. ¡Feliz inicio de semana para todos!

 

De la yuca con mojo a la yuca frita: dos recetas de la comida cubana

20 Ene
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Cuando en Cuba se prepara yuca, el primer día se acostumbra comerla cocida con un mojo de ajo y cebolla por encima y al otro, aquella que quedó, generalmente la que no se terminó de ablandar lo suficiente, se fríe en bastoncitos más o menos finos en aceite o manteca bien caliente. Cualquiera de las dos formas de cocinar la yuca está igualmente deliciosa, y lo mejor es que se puede disfrutar de una u otra forma sin mucho trabajo, para regocijo de unos y otros.

Como la pasada Noche Vieja preparé suficiente yuca para seguir las costumbres de mi casa allá en la isla del eterno verano, pues aprovecho para presentaros estas dos recetas de yuca con mojo para el primer día y yuca frita para el día después. La yuca, mandioca, casaba… era producto base en la dieta de los aborígenes americanos. Entre ellos, los taínos que habitaban las islas caribeñas, Cuba, Puerto Rico, República Dominicana, Jamaica, Haití, Islas Caimán, utilizaban la yuca para preparar casabe, especie de pan sin lavadura a partir de la harina de este tubérculo de mucho almidón.

Lo cierto es que con la yuca se sigue preparando, más allá del Caribe hacia el sur americano, no solo casabe, también otros alimentos a partir de la harina de yuca o la propia raíz cocida, como buñuelos, postres aderezados con otros frutos tropicales, lasañas, como acompañamiento de carnes como el cerdo o lechón asado o como ingrediente estrella de otros productos típicos. La receta de hoy, sencilla y fácil, resulta la forma en que tradicionalmente la consumimos en Cuba: yuca con mojo acompañada por lechón asado y unos ricos moros y cristianos.

 

Ingredientes para preparar Yuca con mojo y yuca frita para el día después (4 personas)

  • 2 kg de yuca
  • 1 -2 cebolla según tamaño
  • 6 dientes de ajo
  • 1 cucharada de perejil fresco finamente picado (opcional)
  • jugo (zumo) de una naranja
  • jugo (zumo) de una lima o limón
  • 100 gr de manteca de cerdo o para una versión más saludable 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • un puñado de chicharrones de empella (opcional)
  • sal
  • abundante agua
  • aceite para freír la yuca del día después

Cómo preparar Yuca con mojo

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  1. Pela muy bien la yuca que quede libre de las dos capas de cáscara que la cubren (la más exterior marrón y la rosa o malva a continuación). Si nunca has pelado yuca, tiene truco. No lo hagas como si fuera una patata u otro tubérculo. Si es muy grande córtala primero en dos trozos más manejables. Si haces un corte perpendicular a lo largo podrás separar fácilmente las dos capas de cáscara con la ayuda de la punta del cuchillo como si desprendieras una banda adhesiva. Verás como sale toda la piel y te queda solo la raíz muy blanca que es la yuca. Prometo poner fotos de este procedimiento de la próxima yuca que prepare.
  2. Una vez pelada ponla a cocer en una olla grande con abundante con agua y sal. Una vez comience a hervir el agua déjala el tiempo necesario (depende mucho de la yuca si está fresca o no, tardará más o menos entre 20 y hasta 45 minutos). Por ello vigila la cocción. Cuando veas que los trozos de yuca han abierto echa agua lo más fría posible (a esto le decimos asustar la yuca) deja otros minutos y comprueba que habrán terminado de abrir y estará blanda cuando la pinches con un tenedor. Si ves que se desbarata no temas, esas son las mejores. Y si hay alguna más durita, déjala para hacer la yuca frita del día después. Saca de la olla toda la yuca, bien escurrida, y ponla en una fuente donde podamos sazonarla cómodamente en cuanto terminemos nuestro mojo.
  3. Maja el ajo en un mortero con una pizca de sal (comprueba primero la yuca para que no te pases poniendo sal al mojo o no poniendo ninguna en caso de que te haya quedado muy bajita de sal). Corta la cebolla en juliana muy fina (puedes cortarla en cubitos si no te gusta la cebolla en trozos muy grandes). Mezcla el zumo de naranja y limón con el ajo majado y rectifica de sal si es necesario.
  4. Dispón la cebolla por encima de la yuca y a continuación riega con el adobo de naranja, limón y ajo. Pon los chicharrones y perejil si así lo decides.
  5. Ahora calienta la manteca o aceite muy bien como si fueras a freír en él. Justo cuando haya adquirido la temperatura adecuada, con mucho cuidado de no quemarte, riega la yuca con éste. Al contacto con el ácido del mojo, seguramente oirás un borboteo, perfecto entonces porque habrás conseguido que el aceite se haya calentado lo suficiente como para darle el punto a la cebolla, el ajo y el mojo todo. Sirve enseguida.

Y ahora la yuca frita del día después

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  1. La yuca que quedó, hayas o no puesto el mojo, córtala en bastoncitos regulares más o menos finos. Quita el exceso de mojo si pueden tener alguno todavía y ponlos a freír con el aceite bien caliente hasta que se doren por todos lados.
  2. Retira del fuego y ponlas sobre papel de cocina para que pierdan en exceso de grasa.
  3. Ponlas en un plato o fuente, corona con unas piedrecitas de sal y a disfrutar

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Así de sencillo, dos formas de preparar la yuca que nos chifla a los cubanos. Es difícil que allá en la Isla se renuncie a poner la manteca de cerdo o los chicharrones, pero os aseguro que con aceite de oliva está igualmente deliciosa.

Esta forma de preparar el mojo es como lo hacía y siguen haciendo mi abuela y mi madre. Hay quienes sofríen la cebolla con el ajo en el aceite y no ponen el ácido, cada quien ha ido adaptando el mojo, pero a mi como más me gusta es así como os lo presento . El zumo de naranja y lima o limón es una adaptación porque aquí en Madrid no se encuentra la naranja agria o amarga que si se encuentra en el Sur de España. También puedes optar por un vinagre de vino blanco o de manzana, pero con cuidado de no pasarte mucho.

Esta es una receta que dedico a una amiga norteamericana, cubana de corazón, habanera en el recuerdo, a la que sé le encanta la yuca frita del día después. Espero que la disfrutes muchísimo Linda y te animes a prepararla.

Arroz al coco con langostinos

27 Dic
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Después de unos días de relax total, noche buena incluida, vuelvo para proponeros una receta de arroz al coco con langostinos por si aún no tenéis claro qué preparáis en noche vieja. Aquí en España la mayoría de las familias siempre incluyen unos buenos langostinos en la cena navideña, y aunque casi nunca sobran, a veces unos pocos  pueden ser suficientes para montarnos un plato muy rico y con un toque exótico como el que les propongo hoy. No fue nada improvisado, tengo que reconocer; lo cierto es que yo los langostinos los separé desde un principio con idea de hacer esta receta.

Hace rato tenía dando vueltas esta idea, que encontré en un libro de recetas a base de arroz y que, con unas pequeñas variaciones ajustadas a los productos que tenemos más a mano, os presento inmediatamente. La receta original incluye setas chinas y albahaca tailandesa que yo sustituí por unas setas cultivadas y hierbabuena, el resto de los ingredientes son los mismos que aparecen en mi viejo libro de cocina. Con estos detalles os animo o bien a buscar estos productos específicos o a probar con los que yo he utilizado.

Ingredientes para preparar Arroz al coco con langostinos (4 personas)

  • 350 gr de langostinos cocidos y pelados
  • 225 gr de arroz jazmín
  • 120 gr de setas (o setas chinas)
  • 2 cucharadas de aceite de soja o de cacahuete
  • 6 cebolletas de las pequeñas troceadas
  • 50 gr de coco seco rallado sin azúcar
  • 400 ml de leche de coco
  • 1 guindilla verde fresca picadita sin semillas y nervaduras
  • 150 ml de caldo de pescado
  • 2 ramitas de hierbabuena (o albahaca tailandesa)
  • pizca de sal y pimienta al gusto

Cómo preparar Arroz al coco con langostinos

  1. Corta en juliana las setas (si consigues las setas chinas solo emplea el sombrerete y ponlas en remojo durante media hora). Las cebolletas pícalas en rodajas.
  2. Calienta una cucharada de aceite preferentemente en un wok (si no tienes emplea una sartén o cacerola amplia y alta en la que puedas cocinar el arroz cómodamente). Saltea la cebolleta, el coco rallado y la guindilla entre 3 y 4 minutos hasta que estén ligeramente tostados.
  3. Añade las setas y saltéalas durante 4 minutos más.
  4. Incorpora el arroz jazmín y saltéalo de 2 a 3 minutos hasta que cambie de color.
  5. Agrega el caldo de pescado y déjalo que hierva. Una vez conseguido baja el fuego, añade la leche de coco, rectifica de sal y deja hervir a fuego lento entre 12 y 15 minutos hasta que el arroz esté tierno.
  6. Una vez cocido el arroz incorpora los langostinos cocidos y pelados y la hierbabuena, deja calentar todo un par de minutos y sirve enseguida. Pon una pizca de pimienta al gusto de cada comensal.

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Una receta fácil para poner un punto diferente a la cena de noche vieja o a cualquier otra en que te apetezca variar un poco. Espero que hayáis disfrutado mucho estas Navidades. Por lo que estuve viendo en las estadísticas de este blog estuvisteis bien ocupados, al menos buscando propuestas de recetas. Espero hayáis dado con la mejor opción y que os hayan felicitado por ser tan buenos anfitriones.

Les deseo un 2014 pleno de realizaciones y que sigáis acompañándome en mis incursiones en la cocina.

Entrante de mejillones en salsa picante suave

10 Dic
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Un aperitivo apropiado para inaugurar cualquier cena de las que están por venir es este entrante de mejillones en salsa picante suave, que podréis preparar y adaptar dependiendo de los gustos de cada cuál. Con una base de salsa de tomate con cebolla, ajo, pimientos rojos, guindilla verde fresca, un toque extra o no de jalapeños y Tabasco, más guisantes, podrás incorporar unos mejillones cocidos o el marisco de tu preferencia.

¿Te apetece prepararlos para estas fiestas? Pues aquí tienes la receta, muy fácil y rápida de preparar, pero una manera sabrosa y diferente de iniciar una cena estupenda como la que seguramente tendréis.

Ingredientes para preparar Entrante de mejillones en salsa picante suave (para unas 4 personas) 

  • 300 gr de mejillones cocidos (la carne)
  • 4 dientes de ajo
  • 1 cebolla dulce grande
  • 1 cucharada sopera de perejil seco
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 hoja de laurel
  • 1/2 pimiento rojo morrón
  • 1/2 guindilla verde fresca
  • unas rodajitas de jalapeños encurtidos (opcional)
  • 200 ml de tomate natural triturado
  • 100 ml de vino blanco
  • 1 taza de guisantes congelados
  • 1 cucharadita de azúcar
  • unas gotas de salsa picante Tabasco (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • pimienta negra
  • sal
  • mayonesa ligera (yo utilicé Ligeresa)
  • ramita de albahaca para decorar

Cómo preparar Entrante de Mejillones en salsa picante suave

  1. Corta en láminas el ajo y ponlos a dorar en el aceite de oliva caliente junto con la guindilla finamente picada. Antes de que puedan quemarse añade la cebolla en dados no muy pequeñitos. Añade la hoja de laurel y el perejil y deja pochar unos 5 minutos.
  2. Incorpora el pimiento rojo en cubitos (tampoco muy pequeñitos). Tapa y deja que se hagan los pimientos otros 5-8 minutos.
  3. A continuación sube un poco el fuego, riega con el vino blanco y deja que evapore. Suma el tomate triturado, mezcla bien, añade sal, la cucharadita de azúcar, el orégano y los guisantes congelados.
  4. Deja cocinar unos 10 a 12 minutos, removiendo alguna vez. Cuando haya adquirido consistencia la salsa añade los mejillones y los jalapeños de manera opcional, remueve, deja un par de minutos y retira del fuego. Deja reposar unos 5 minutos.
  5. En copas pon una base de mayonesa ligera, sirve encima los mejillones en salsa, espolvorea con pimienta negra y pon unas gotas de salsa Tabasco en las raciones de quienes así lo quieran. Corona con una ramita de albahaca y listo.

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Escoge unas copas pequeñas de vino para obtener una ración más bien pequeña. Con ese toque de picante este entrante nos preparará para disfrutar mejor de lo que venga detrás. Es cada vez más defendida la teoría de que el consumo moderado de picante en las comidas (cada organismo tiene una capacidad diferente de asimilarlo) quema calorías, mejora la circulación, combate los resfriados e incluso puede resultar un aliado en la prevención de cáncer. Eso sí, si padeces de úlcera estomacal o de otras dolencias del tracto digestivo, mucho cuidado.

Si no te gustan mucho los mejillones puedes sustituirlos por gambas, langostinos o camarones, también previamente cocidos, o incluso puedes hacer una mezcla de ellos, el resultado será sin dudas superior. Sepan las embarazadas que los mejillones son una opción increíblemente nutritiva para incorporar en sus dietas. No solo para las mujeres en estado de gestación, también para aquellos que padecen anemia, los mejillones poseen un alto contenido en hierro de gran asimilación.

Y nada más, por el momento, disfruten de esta propuesta para navidad y de cada encuentro que pueda suscitarse este mes entre familiares y amigos.

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