Ropa vieja cubana: la receta paso a paso de mi cocina

19 Ene
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Hacía tiempo, por no decir desde el mismo momento en que creé este blog, tenía muchas ganas de compartir un clásico de nuestra cocina. Uno de los platos de la gastronomía cubana que más me gustan. En ello coincidirán muchos de mis paisanos. Y tanto es así que la ropa vieja es apuesta fija en la carta de los restaurantes especializados en este tipo de cocina; aunque tengo que decir, lejos de crítica alguna, que más de una vez me he llevado un fiasco a la hora de probar. Es una receta que tiene su cosa y no se trata de echar todo de una vez y dejar que cocine.

Nuestra ropa vieja, puedo asegurar ya con el conocimiento de mis años en España, es herencia de la sabrosa cocina peninsular, y más específicamente la de las Islas. No sé si fueron los canarios quienes llevaron consigo la idea, o contrariamente, la importaron de Cuba a su vuelta. Lo cierto es que tiene esa esencia de ambas culturas, materializada en un plato tan exquisito como éste, y del cual no se desperdicia absolutamente nada.

Mi receta de ropa vieja cubana, aún cuando pueda introducir algunos toques muy personales, no se aleja de la auténtica, o al menos de la más extendida, para no ser absoluta. Los extras puestos definitivamente la enriquecen y nos permite saborearla aún más. Utilizo la carne que recuerdo empleaba mi abuela para prepararla: una falda de res (ternera en este caso) con la grasa bien ubicada para poder eliminarla. La coceremos primeramente en agua, cuyo caldo resultante nos servirá para sopas, como consomé o para utilizar más adelante en esta misma receta. El restante se puede congelar y utiliza a conveniencia.

Y como muy cubana que es, esta propuesta os la presento en lo que llamamos una completa, la forma en la que usualmente se come en nuestra Isla, todo en un solo plato, ningún entrante, ningún alimento más importante que otro, todo mezclado así: arroz blanco, ropa vieja, tostones de plátano macho y aguacate en su estado más puro, una representación de ese «mejunje» que somos. Sencillamente irresistible a nuestras costumbres, a nuestra idiosincrasia, esa mezcla de razas y culturas. ¿Quién se anima?

Ingredientes para preparar Ropa vieja cubana (4 personas)

Para el cocido:

  • 850 gr de falda de res (vacuno)
  • 3 litros de agua
  • 1 nabo
  • 2 zanahorias
  • 1 puerro
  • 1 rama de apio
  • 1 ramito de perejil
  • 1 ramito de cilantro
  • 2 hojas de laurel
  • sal

Para la ropa vieja:

  • carne deshilachada resultante del cocido
  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 1 cebolla (cortada en juliana)
  • 1/2 pimiento rojo (cortado en juliana)
  • 1/2 pimiento verde (cortado en juliana)
  • 1 tomate maduro sin piel y finamente troceado
  • 1 punta de guindilla fresca roja (finamente picada)
  • 3 dientes de ajo
  • 1 poquito de cilantro
  • 3/4 cucharadita de comino
  • 1 vaso de vino blanco (100 ml)
  • 200 ml de caldo de carne (utiliza de cocido de la carne)
  • 150 ml de tomate frito
  • pimienta negra
  • sal

 Cómo preparar Ropa vieja cubana

Para el cocido:

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  1. Primeramente limpia la carne del exceso de grasa. Si utilizas falda de calidad suele estar muy bien localizada por lo cual no tardarás nada en removerla.
  2. Con la ramita de apio, el puerro, el cilantro y el perejil prepara un atadillo que luego podrás remover fácilmente del caldo. Si lo deseas puedes poner las hierbas sin atar y luego batir o colar, como prefieras.
  3. En una olla exprés o a presión echa los 3 litros de agua de conjunto con la carne limpia de grasa, el atadillo, dos zanahorias bien lavadas, un nabo, dos hojas de laurel y una cucharada de sal.
  4. Tapa la olla, pon al máximo el fuego, coloca el selector de la presión en el número 2 (si tienes dos posiciones si no hazlo como siempre), deja que tome presión y cuando empiece a pitar y a liberar el vapor, baja a media intensidad el fuego y deja cocinar durante 30 minutos.
  5.   Una vez separada del fuego y con la presión totalmente liberada saca la carne, deja enfriar y a continuación procede a desenhebrar. Reserva 200 ml de caldo para la ropa vieja.

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Puedes hacer este proceso el día antes, como hago yo usualmente. Una vez tengo la carne fría y deshilachada la cubro con film y a la nevera para el otro día, con calma, hacer la parte más divertida de la receta de ropa vieja. Con el caldo, una vez templado y desgrasado (la poca grasa que pueda quedar flota en la superficie y es muy fácil de eliminar con un cucharón) hago una rica sopa de fideos para esa noche.

Cómo preparar la Ropa vieja cubana

  1. Ya en el meollo del asunto, ten listos los ingredientes restantes de nuestra ropa vieja. Corta en juliana la cebolla, así como el pimiento rojo y verde. Trocea finamente la punta de una guindilla roja fresca. Maja en un mortero los ajos con el comino, el cilantro y solo una pizca de sal para que no salten los ajos, y una vez tengas una pasta, reserva. Con el tomate maduro procede a escaldar, quitar la piel y trocear finamente, reserva también. El resto de ingredientes tenlos listos para incorporar según corresponda.
  2. En una cacerola o sartén profunda con tapa pon a calentar el aceite de oliva. Una vez tenga una buena temperatura añade la cebolla. Cuando empiece a pochar agrega los pimientos, sazona con una pizca de sal y deja que se sofría unos 5 minutos.
  3. Incorpora el tomate maduro bien troceadito, mezcla bien y a continuación echa el majado de ajo, cilantro y comino que teníamos reservado. Vuelve a remover, deja sofreír otros 5 minutos.
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  4. A continuación incorpora la carne desenhebrada, sazona con una pizca de pimienta negra, mezcla, sube el fuego un poco y rápidamente añade el vino blanco. Una vez haya evaporado agrega el caldo de carne, remueve, vuelve a bajar el fuego a media intensidad y pon el tomate frito.
  5. Revuelve todo para que se integre, prueba de sal y rectifica, pon una tapa sin llegar a cubrir perfectamente y deja cocinar unos 20 a 25 minutos hasta que tome la consistencia adecuada. Sin mucha salsa, que se vea bien el contenido, o de lo contrario como más te guste a ti. Separa del fuego y listo.

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En lo que reposa o incluso antes, para ganar tiempo, puedes preparar unos ricos tostones, un buen arroz blanco desgranado y una tajada generosa de aguacate para hacer la completa que te propongo. Si no estás por la labor total acompaña de lo que más te guste y más fácilmente se te de. Puedes poner la sopa, con el caldo como base, de primero, y la ropa vieja con el arroz, o unas patatas fritas o simplemente un buen trozo de panque la salsa invita a ello.

Si en vez de tostones prefieres unos plátanos maduros fritos, no dudes en escogerlos, como lo harían la mayoría de mis coterráneos. Yo prefiero los tostones, pero tengo que confesar que también pongo un plátano maduro de fruta, si es de Canarias mejor. Eso de mezclar, en una cucharada, arroz, ropa vieja y un trocito de plátano fruta es un orgasmo para mi paladar, al que es muy difícil renunciar.

El cilantro que utilizo es un guiño a las lindas Islas Canarias españolas, teniendo en cuenta que en Cuba mi abuela lo que ponía era culantro, un par de hojas alargadas con un sabor casi idéntico que se emplea en mi tierra natal. Os aseguro que si siguen el paso a paso de mi receta tendréis una auténtica y sabrosísima ropa vieja cubana.

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¡Qué aproveche! Feliz lunes para todos.

Asadillo manchego: como me enseñaron en Las Tablas de Daimiel

10 Ene
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Hace algunos fines de semanas ya, tuve la oportunidad de visitar, en Ciudad Real, Las Tablas de Daimiel, un paraíso de aves migratorias acuáticas y otras especies y que no puedo imaginar de otra forma que como es ahora. Recuperado de una sequía cruel de años, este humedal albergó hace poco la presentación de un proyecto artístico medioambiental convertido en libro y que igualmente fue momento propicio para disfrutar de la gastronomía de Castilla La Mancha.

Compartiendo con amigos y personas afines al evento, probamos y comentamos, entre varios platos, el que corresponde a nuestra entrada de hoy: el asadillo manchego. Lo cierto es que me gustó muchísimo y ya, más que con los sabores asumidos e identificados, logré llevarme a casa la versión de una madre daimielina, tan sencilla y a la vez francamente deliciosa.

Es un plato muy agradecido, que podemos preparar con antelación, degustarlo aún caliente o fresquito para tiempos calurosos que aún están por venir. Con unas chuletitas de cordero va que ni pintado, pero también podemos emplear nuestro asadillo manchego como guarnición de cualquier otra carne. Yo las probé también con un asado de aguja de ternera y hacen un matrimonio perfecto. ¿Quieres disfrutar de esta receta, además de sabrosa, saludable? Vayamos manos a la obra.

Ingredientes para preparar Asadillo manchego (4 personas)

  • 2 pimientos rojos morrones o de asar talla XXL (bien grandotes o de lo contrario utiliza 3 o 4)
  • 3-4 dientes de ajo finamente picados
  • 1 tomate maduro sin piel y rallado  (opcional) (si tiene mucha agua pásalo por un colador para retirar el exceso de agua)
  • 1 1/2 cucharadita de cominos molidos (utiliza solo 1 cdta o solo 1/2 cdta si no te gusta mucho del comino)
  • 2 huevos cocidos (opcional)
  • 3-4 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • sal

Cómo preparar Asadillo manchego

  1. Lava bien los pimientos, úntalos con aceite de oliva, ponles unas piedrecitas de sal gorda y envuélvelos muy bien en papel de aluminio o papel albal y ponlos a hornear a 180 grados Celsio durante unos 30 a 35 minutos.
  2. Transcurrido el tiempo saca la bandeja del horno y abre el papel de aluminio para que los pimientos se refresquen y puedas trabajarlos sin quemarte. Una vez templados retira la piel con un cuchillo de puntilla. Si están bien asados comprobarás que la piel (una telilla muy fina casi traslúcida) sale fácilmente para dejar libre toda la carne de los pimientos asados. Quita el tallo y el exceso de las semillas con una cuchara, pero si se te queda alguna no le des importancia, a menos que no te gusten nada. Corta en tiras no muy largas.
  3. En una cazuelita de barro (puedes utilizar una sartén o lo que prefieras o tengas a mano) pon a calentar 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra y a continuación el ajo picado.
  4. Antes de que pueda quemarse (pon el fuego medio) añade el tomate rallado y una pizca de sal, remueve y cuando empiece a sofreír agrega el pimiento ya troceado en tiras o a tu gusto, incorpora el comino, remueve, rectifica de sal y deja al fuego unos 10 ó 15 minutos. En ese tiempo, o anteriormente, pon a cocer dos huevos en agua abundante, unos 6-8 minutos desde que comienza a ebullir el agua.
  5. Listo el asadillo, corona con los huevos cocidos troceaditos o en media lunas, como prefieras.

Una forma muy saludable de comenzar el año. Los pimientos son riquísimos en Vitamina C, el tomate natural cocinado es un aliado en la lucha contra el cáncer, el ajo favorece el sistema inmunitario y ya sabemos los beneficios que trae a nuestra salud cardiovascular el aceite de oliva. Razones suficientes para incorporar todos estos ingredientes a la dieta, y si es todos de una vez, la mejor opción es este sabroso asadillo manchego. Buen provecho 😉

Bomba helada de panetone: receta para Navidades

23 Dic
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Mis queridos seguidores, lectores, amigos todos que se toman siempre aunque sea unos breves minutos para aparcar los sentidos en esta pequeña extensión virtual de mi cocina: No quería dejar que terminara el año sin compartir con todos esta receta de espíritu navideño. Sí, porque con esta bomba helada que hoy ofrezco podrá helarse hasta el propio invierno pero seguro se derriten paladares y corazones y las fiestas navideñas tendrán un motivo más para celebrar la vida y brindar porque el 2015 no escatime en obsequiarnos felicidad.

Hace ya bastante que no publico una nueva entrada, pero cuento con que la espera haya valido la pena. Aunque es un postre que podría parecer complicado a primera vista, lo cierto es que nada más lejos de eso. En primer lugar no hay que encender fogones ni hornos; quizá solo para dar el toque final, cuando tendremos que acudir a alguna fuente de calor para fundirnos de chocolate. Esta es una dulce tentación que básicamente lo que requerirá será de nuestras manos y maña para combinar sabores que nos gustan mucho.

Lo mejor es que aunque yo proponga algunos ingredientes, cada quien podrá sentirse libres de elegir sus preferidos, siempre apelando al equilibrio en los sabores. Nuestras materias primas suelen estar presentes casi siempre en estas fechas en nuestras despensas, de ahí lo del espíritu navideño. Panetone, confitura de frambuesas, frutas escarchadas, helado, algún fruto seco, una fruta fresca que otorgue acidez y un buen vino dulce (de Jerez, Moscatel u otro que de alegría) y un chocolate para derretir la desesperanza son nuestros protagonistas estrellas de hoy. Ten todo a punto y enseguida comenzamos.

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Ingredientes para preparar Bomba helada de panetone (para 6-8 personas)

  • 1 Panetone  (que cortaremos ajustadamente de forma que podamos forrar con rodajas no muy finas un cuenco grande)
  • 1 tarro de mermelada de frambuesas (puedes utilizar de otro fruto rojo, de moras u arándanos)
  • 1 tarrina de helado (yo empleé de vainilla pero puedes utilizar de leche merengada, matencado u otro de color blanco que contraste)
  • 1 puñado generoso de pistachos tostados
  • 1 kiwi pelado y cortado en medias lunas finas (puedes utilizar arándanos, cerezas u otro fruto con un toque de acidez)
  • puñaditos de varias frutas escarchadas (yo utilicé cereza, pera, nectarina, ciruela y naranja)
  •  60-80 ml de vino Moscatel (de Jerez u otro vino dulce que te guste)
  • 200-300 gr de chocolate puro para fundir (Yo utilicé Valor Postres que es una auténtica joya y fácil de trabajar)

También necesitarás:

  • Un bol o fuente honda redondeada
  • Papel film (nailon para conservar alimentos)
  • Y mucho mimo y  gran dosis de amor para regalar en cantidades nada pequeñas

Cómo preparar bomba helada de panetone

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  1. Primeramente forra con papel film el bol, cuenco o fuente redondeada que escojas como molde. Cuida de que el papel quede bien pegado al fondo y laterales de tu molde. Usa dos capas o tres de film transparente si fuera necesario. Déjalo preparado.
  2. Ten a punto y a mano todos tus ingredientes. El helado debe estar suave pero no líquido para trabajarlo mejor, así que déjalo fuera de la nevera un rato pero ojo que no se derrita completamente. Trocea las frutas escarchadas en cubitos no muy grandes pero siempre a tu gusto; los pistachos bien pelados y enteros y el kiwi natural, como habíamos ya dicho, sin piel y cortado en medias lunas.
  3. Corta el panetone de forma que vayas forrando el molde y obtengas un cuenco de panetone sin huecos o espacios en fondo y paredes por donde se pueda filtrar nuestro relleno. Si cortas un disco horizontal de la base del panetone ya tendrás la tapa final de nuestro postre (reserva este disco una vez cortado).
  4. Procede a untar con la mermelada o confitura el cuenco de panetone.
  5. Pon entonces unos pistachos y una primera capa de helado.
  6. Añade fruta escarchada y kiwi (o la fruta fresca que hayas elegido), más helado, otra tanda de frutas escarchadas, más helado y termina con pistachos y lo que quede tanto de fruta fresca como escarchada. Ve prensando en cada capa que pongas. Una vez hayas llenado el espacio, riega los bordes de panetone con vino, cubre con la tapa o disco de panetone que habíamos reservado, vuelve a regar con otro chorro de vino, cubre con más papel film y con un plato llano presiona la bomba hacia abajo, con cuidado, para que se cubran posibles espacios vacíos.
  7. Lleva al congelador y deja el tiempo suficiente (al menos 2 horas). Lo bueno de este postre para una cena de navidad o noche vieja es que podrás hacerlo un día, dos o hasta una semana antes y tenerlo en el congelador y sacarlo a la parte menos fría de la nevera una hora antes de la cena.
  8. El último paso sería sacarlo del frío diez minutos antes de ponerle el chocolate. Se trata de derretir el chocolate en el último momento, cuando ya vayan a tomar el postre. Una vez derretido en un cazo en la hornilla (a fuego bajo) o en el microondas (según las instrucciones del chocolate) y vierte encima de la bomba previamente desmontada y sin rastro de papel film. Listo

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Como podrán comprobar si os animáis a preparar esta receta navideña, es una propuesta fácil, práctica y extraordinariamente deliciosa. Hacía rato estaba por preparar algo así, y el especial navideño del chef británico Jamie Oliver acabó de darme el empujón. La idea ya sabéis de donde viene. Tiene sello de calidad incluido y alguna improvisación que lo hace una versión muy propia de TrasLaReceta.

Moja un cuchillo con agua templada cada vez que vayas a cortar una porción. Disfruta muchísimo.

Dulces sean estas navidades para todos y más dulce aún la esperanza de compartir nuestras alegrías en el próximo 2015

¡FELICES FIESTAS!

 

 

 

Pollo guisado: receta exprés para momentos de prisas

6 Nov
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La propuesta que os traigo hoy es una auténtica joya de la improvisación y los apuros, de ahí el nombre de pollo guisado: receta exprés para momentos de prisas. Pero no vaya nadie a pensar que por muchas prisas que tengamos soltaremos todo de una vez y sin ápice de mimo. Lo simple de toda esta elaboración radica en que vamos a echar mano de las latas de la despensa y los congelados. Porque quién dijo que no podemos preparar cosas muy ricas con productos que nos hacen la vida más fácil.

Con ayuda de nuestra olla exprés acortaremos tiempo y sólo tendremos que poner mayor cuidado a la hora de preparar el pollo antes de llevarlo al guiso. Lo doraremos muy bien antes de ponerlo a cocinar con el resto de los ingredientes para que el resultado sea más bonito y sabroso. Ya os daré el paso a paso como siempre hago, por el momento vayamos a por el delantal y los ingredientes de esta receta, además de rica, muy económica.

Ingredientes para preparar Pollo guisado: receta exprés (para 2-4 personas)

  • 2 cuartos traseros (muslo y contramuslo separados) sin piel
  • 1 lata de champiñones enteros con todo el contenido (agua incluida)
  • 400 ml de caldo de pollo o verduras (puedes utilizar una pastilla 100 % natural de Gallina Blanca)
  • 1 lata de maíz dulce escurrida
  • 1 1/2 taza de habichuelas (judías verdes redondas) congeladas
  • 1 cebolla grande troceada en brunoise
  • 3-4 dientes de ajo
  • 1/2 guindilla verde fresca
  • 5 aros de guindilla roja seca (puedes utilizarla fresca si la tienes para decorar)
  • 1 cucharadita de cominos
  • 1 cucharadita de cilantro molido
  • pimienta negra (siempre mejor recién molida)
  • sal
  • harina de trigo para rebosar
  • 5 cucharadas de aceite de oliva

Cómo preparar Pollo guisado: receta exprés

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  1. Retira la piel del pollo si todavía la tiene, pon las piezas debajo del agua fría, escurre y seca bien. Haz un par de corte profundos para después sazonarlo con sal y pimienta negra recién molida por ambas caras y que se filtre en la carne los sabores. Pásalo por harina y sacude para retirar el exceso.
  2. En la olla exprés o de presión pon a calentar 3 cucharadas de aceite de oliva y una vez bien caliente incorpora las piezas de pollo y procede a dorar muy bien por todos los lados. No las pongas todas de una vez si no tienes suficiente espacio. Hazlo en dos partes.
  3. Una vez dorado todo el pollo saca a un plato y reserva, y baja el fuego.
  4. En el mismo fondo de la olla donde doraste el pollo añade la cebolla troceada finamente, agrega dos cucharadas más de aceite de oliva solo si fuera necesario. Desglasa (raspa el fondo) con una cuchara de madera, pon una pizca de sal y deja que se poche la cebolla unos 5-8 minutos.
  5. Incorpora la 1/2 guindilla verde entera si prefieres sacarla más tarde o bien troceadita si no te importa saborear su ligero picor.
  6. Añade el pollo que teníamos reservado, la lata de champiñones con su líquido, el maíz escurrido y el caldo en caso de que ya lo tengas preparado y si vas a utilizar la pastilla déjala para el siguiente paso y entonces agrega agua hasta que se cubra no del todo el pollo.
  7. En un mortero maja los dientes de ajo con la pastilla (si la vas a usar) el comino y el cilantro. Haz una pasta con todo y añádela a la olla.
  8. Por último pon las habichuelas o judías verdes redondas, tapa, sube el fuego y una vez la olla tome presión y comience a liberar el vapor baja a media intensidad el fuego para que no se pegue o queme nada y cuenta 10 a 12 minutos dependiendo de la potencia de tu olla.
  9. Cuando haya transcurrido el tiempo y haya liberado toda la presión comprueba que no haya demasiado líquido. Si es así deja que evapore a fuego medio unos minutos.

¡Listo! Sirve en cuencos o platos individuales y dale un toque de color con la guindilla roja de forma opcional.

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Un guiso con una salsa y unas verduras muy ricas que podrás tomar así solas, con un buen trozo de pan o con un poco de arroz blanco, como prefieras. Es una receta que se preparar de forma fácil, sin muchas complicaciones, rápida si empleas la olla a presión o exprés, pero que también puedes hacer en una olla normal bien tapada, durante unos 30 a 45 minutos dependiendo de cuán tierno te guste el pollo. Si eliges cocinarlo de esta última forma, te aconsejo que las habichuelas las pongas ya unos 8 a 10 minutos antes de terminar para que te queden tiernas pero no «blandujas».

Les dejo esta propuesta para palear el frío que ya se deja sentir fuerte estos días en este lado del planeta, una opción económica, y un guiño a esas carnes con habichuelas que suelen preparar las abuelas cubanas cuando se dejan ver. Feliz, ya casi, fin de semana.

Cerdo asado, batata con queso feta y ensalada verde: menú de celebración

6 Oct
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¿Cuántas veces nos rompemos la cabeza para acertar en un menú de celebración? ¿Con cuánta frecuencia te gustaría salir de la rutina de siempre pero te da miedo probar cosas nuevas que puedan dejarte en un aprieto a última hora? Seguramente, como a mi, te ha pasado más de una vez. Pero con la propuesta que traigo hoy, inspirada de forma general en una que otra receta del chef Gordon Ramsey, el mismo de Masterchef , vas a poder desprenderte del miedo al fracaso e incorporar otras tres recetas a esas que son infalibles en tu cocina.

Vamos a preparar primeramente un cerdo tan bien asado y tierno que una vez vayas a servirlo podrás desmenusarlo con tan solo una cuchara, y a la hora de saborearlo se deshará; pero para qué contar, mejor probarlo. Eso sí, tendremos que ser muy pacientes y mimosos con la elaboración de la carne para que el resultado sea tal y como prometo. Las claves: adobar de un día para otro y luego asar, sin prisas, unas 3 a 4 horas, dependiendo del tamaño de la pieza que, por cierto, tendrá que ser de la denominada aguja: muy jugosa gracias a esa grasita que se funde y le otorga tanta melosidad.

La guarnición serán unas batatas, boniatos, camotes o como quiera que le llamen allí donde me lean, enriquecidos con cebolla morada, cilantro y queso feta que le va de maravillas.  Este rico acompañamiento, así como la ensalada verde con aguacate y aliño de limón, los dejaremos listos en la última media hora de cocción de la carne. Aunque asar el cerdo tomará bastante tiempo no estaremos en la cocina en todo momento, el horno hará sólo su trabajo y nosotros solo estaremos pendientes del reloj. ¿Te animas?  Vamos a repasar entonces todos nuestros ingredientes.

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Ingredientes para preparar Cerdo asado a mi manera (4 personas)

  •  1 1/2 kg de aguja de cerdo (si tiene hueso sólo pide al carnicero que de unos golpes en ellos para luego trabajar mejor el trozo)
  • zumo de 2 naranjas agrias o amargas (si no tienes utiliza una naranja dulce más 1 lima o 1 limón)
  • 1 cucharada de comino
  • 1/2 cucharada de cilantro molido
  • 1/2 cucharada de pimentón dulce de la vera
  • 1/2 cucharada de pimentón picante de la vera
  • 1 cucharadita de mix de especies orientales (opcional)
  • 3 dientes de ajo
  • pimienta negra recién molida
  • sal gorda marina

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Cómo preparar Cerdo asado a mi manera

  1. Mezcla el zumo de las naranjas con el comino, el cilantro y los dos tipos de pimentón. Reserva.
  2. Sazona de manera proporcional la carne con sal marina gruesa, la pimienta negra y el mix de especies (opcional), ponla en una fuente riega con el zumo y las especies, incorpora los dientes de ajo pelados pero enteros, tapa con papel film y guarda en la nevera 24 horas.
  3. Al otro día, escurre la carne del líquido del adobo, envuelve en papel aluminio de manera que quede bien cubierta y pon a asar en el horno precalentado a 180 grados Celsio durante 3 a 4 horas dependiendo de la potencia de tu horno.
  4. Pasado este tiempo saca del horno, comprueba que está completamente dorada y deja reposar envuelta en lo que terminas de preparar el resto del menú.

Ingredientes para preparar Batata, boniato o camote con cilantro y queso feta (4 personas)

  • 3-4 boniatos pequeños o 2 grandes
  • 1 nuez de mantequilla (25 gr)
  • 1/2 cebolla morada cortada en juliana
  • 3-4 cucharadas de cilantro fresco picado
  • sal gorda (unos granitos)
  • 50 gr de queso feta (que puedes sustituir por un queso blanco tierno que te guste mucho)

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Cómo preparar la Batata

  1. Lava muy bien el boniato, déjale la piel y trocea en pedazos no muy grandes. Ponlo en un plato o fuente apto para microondas, ponle unas piedrecitas de sal gorda y la nuez de mantequilla, tapa con film y cocina a máxima potencia unos 8 minutos. Puedes cocerlos al vapor si prefieres no utilizar el micro pero en este caso deja la mantequilla para añadir en el segundo paso.
  2. Una vez cocida la batata pasa a una fuente de horno, añade la cebolla cortada en juliana y la mitad del queso feta.
  3. Pon en el horno a 180 grados, unos 10 minutos, hasta que se doren.
  4. Saca del horno, agrega el queso restante, las 3 cucharadas de cilantro y mezcla bien, incluso puedes utilizar un cuchillo y romper un poco los trozos regulares para darle un aspecto más rústico.
  5. Corona con el cilantro restante y otro plato listo.

Por último vamos a nuestro plato refrescante.

Ingredientes para preparar Ensalada verde con aguacate y aliño de limón

  • 250 gr de mezcla de lechugas
  • 1 aguacate pequeño
  • 1 zanahoria rallada
  • 1/4 de cebolla morada
  • dados de queso fresco (al gusto)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • zumo de limón (un chorrito -al gusto)
  • 2 cucharadas de suero de queso
  • sal (una pizca)
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Cómo preparar la Ensalada verde con aguacate y aliño de limón

  1. En un bol o fuente para ensalada pon en el fondo el aceite de oliva, el zumo de limón y una pizca o nada de sal (el suero de queso ya tiene suficiente) añade las lechugas, la zanahoria rallada, el aguacate en cubitos y la cebolla en juliana fina, agrega el suero del queso y los dados de queso, mezcla y a la mesa.

Ya la carne reposada y sin riesgo de quemarnos, desmenuza toda y ponla en un plato. Corona con una ramita de perejil o cilantro y lleva a la mesa con el resto de nuestras propuestas. A la hora de servir no dudes en mezclar el boniato o batata con la carne, es un manjar glorioso que combina a la perfección. La ensalada te proporcionará un remanso de frescura y si eliges un vino tinto como el de Dama de Toro no te van reclamar nada más. Quizá un postre, pero ligerito como este cóctel de frutas que compartí hace un tiempo en esta cocina virtual.

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Las tres recetas que conforman este menú, como habrán comprobado, son sencillas y fáciles de hacer. Así que, aún con el tiempo que dedicaremos al asado, no hay excusas que valgan para no intentarlo. En casa disfrutamos desde el primer hasta el último bocado. Feliz semana 😉

 

Pie rústico de guayaba y queso: remembranza del postre cubano

21 Sep
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Uno de los postres o «dulces» más representativos de la cocina cubana es el pie (pay) de guayaba, que ya con queso llega a conquistar, si no el cielo, al menos el paraíso tan particular del paladar cubano. La guayaba y el queso maridan a la perfección y a ella recurrimos en nuestra islita caribeña, una y otra vez, para hacernos más llevaderas las jornadas de calor. Es una mezcla adictiva y sabrosa que podemos encontrar en los pasteles hojaldrados de guayaba y queso; en los casquitos de guayaba, también con queso; o en el más resultón y humilde de todos, el pan con guayaba y queso; y si decidimos quitar el pan entonces la guayaba con queso, esta vez un trozo del dulce entre dos rebanadas de queso semitierno blanco o tipo gouda.

La versión que traigo hoy, aunque no es la que recuerdo de las cafeterías más baratas de La Habana ni la «panoya matancera» de la infancia de mi esposo, es tan sabrosa como cualquiera de ellas. Sí, porque aunque de los «pays» de las cafeterías baratas cubanas, yo prefería el de coco, los de guayaba solían acabarse primero y esta receta que traigo hoy, está especialmente concebida para aquellos que como yo, de vez en cuando, sienten hacerse agua sus bocas al rememorar una buena barra de dulce de guayaba con queso crema o de otro tipo.

Tengo que aclarar, también para aquellos que me leen aquí y acullá, que la guayaba de la que hablo no es la fruta como tal, que también está buenísima, mi favorita entre las frutas tropicales y excelente fuente de fibra y tanta o más vitamina C que cualquier cítrico. Se trata de un dulce muy típico de Cuba, que también podemos encontrar en Puerto Rico y República Dominicana, y que podríamos comparar en la forma y la textura con el dulce de membrillo. Desde luego el sabor es diferente y el color mucho más oscuro, tirando a rojo.

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Ingredientes para preparar Pie de guayaba y queso (4-6 raciones, molde de 20-23 cm)

  • 1 barra de guayaba troceada en tiras
  • 250 gr de queso crema o de untar (tipo Philadelphia)
  • 50 ml de agua
  • 2 placas de masa quebrada (puedes comprarla hecha o prepararla en casa como te indico más adelante)

Si decides hacer tú la masa quebraba:

  • 2 tazas de harina (250 gr)
  • 1 cucharadita de sal
  • 100 gr de mantequilla
  • 150 gr de queso crema

Cómo preparar la masa quebrada:

  1. Tamiza la harina con la sal, añade la mantequilla y córtala con el estribo o con ayuda de un cuchillo hasta que esté como boronilla o arena con grumitos.
  2. Incorpora el queso crema y vuelve a cortar hasta que la mezcla forme una boronilla como del tamaño de guisantes.
  3. Procede a unir todo apretando con tus manos, sin amasarla. Puedes utilizarla ya pero yo la dejo unos 20 a 30 minutos en la nevera envuelta en papel film para que tome consistencia.
  4. Una ves trascurrido el tiempo de reposo, divide la masa en dos, coloca primero una entre dos hojas de papel vegetal o para hornear y procede a estirar con un rodillo, siempre desde el centro de la masa hacia afuera hasta que tenga 2 cm de grosor y al menos unos 3 cm más de diámetro que el molde que vayas a emplear, no necesariamente tiene que ser un molde para pie o quiches, yo lo hice con uno desmontable alto y me quedó con el toque rústico que deseaba. Procede con la otra mitad de la masa de igual forma.
  5. Coloca una de las partes dentro del molde y acomoda de forma que puedas rellenarlo y luego cubrir. No olvides pinchar con un tenedor antes de rellenar.
  6. Rellena primero con el queso crema (reserva una cucharada, así como un trozo de guayaba) y a continuación ve colocando las tiras de guayaba de forma que cubra todo el queso.
  7. Corona con la otra masa de hojaldre de forma que quede bien sellada en los extremos alrededor y haz un agujero en el centro para que el vapor del relleno salga y no rompa la masa quebrada.
  8. Ponlo a hornear en la parte baja del horno durante unos 20 minutos. Durante el primer tiempo de horneado disuelve el queso y la guayaba que habíamos reservado en 50 ml de agua hirviendo y cuando se cumplan los 20 minutos procede a pintar la parte de arriba con esta mezcla que preparamos; ayúdate de un pincel de cocina.
  9. Ponlo otros 10 a 15 minutos, esta vez en el medio del horno o una posición más arriba, hasta que esté dorado el pie.

 

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Listo!! Yo utilicé dos moldes pequeños porque uno de los «pays» fue para regalar, pero con esta cantidad de masa quebrada y relleno tendrás para un «pay» de 20 o  22 cm. Incluso puedes hacer la parte de arriba sin llegar a cerrar haciendo tiras en forma de rejas. Este «pay « me encanta disfrutarlo de forma indistinta, con un café fuerte dulzón, o con un . Para sellar una comida o cena con broche de oro o para disfrutarlo en una merienda, nuestro cubanísimo pie de guayaba y queso te encantará.

Vichyssoise: ¿sopa fría o crema ligera caliente?

8 Sep
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En casa disfrutamos la vichyssoise de dos maneras. La primera, y nada convencional, acabada de hacer y todavía caliente, para complacer al niño grande de la casa que prefiere comerla caliente. La segunda, a la hora de la cena, como plato único, o al otro día, como se encargaron sus creadores de presentar esta receta, bien fría y con los sabores bien asentados. De cualquier manera que la tomemos es un delicioso entrante o una ligera única opción para quienes como yo, en la noche, prefieren algo no muy pesado y a la vez saciante y nutritivo.

Entre el casi siempre origen discutido de una receta, el de la vichyssoise tampoco escapa al debate. Dos de las versiones más conocidas sitúan a sus inventores en Estados Unidos o Francia. Un cocinero francés del hotel Ritz, en Nueva York, señala habérsele ocurrido la idea de preparar la sopa de puerros y patatas que hacía su madre sumándole la leche fría que él y su hermano agregaban después para sofocar hambre y sed en el verano. Con unos ajustes se la presentó a los dueños en un menú que incorporaría inmediatamente al restaurante por el año 1917.

Sin embargo, otro chef francés, de nombre Jules Gouffe, declaraba que ya él había preparado mucho antes la receta de vichyssoise y que fue publicada en el Royal Cookery en 1869. En España, específicamente en El País Vasco, claman haber tenido si no una vichyssoise un plato muy parecido con la misma base de puerros y patatas llamada porrusalda, que llevó a Francia, a la región de Vichy en última instancia, un cocinero de una representación diplomática en el país vecino.

Sea cual sea el verdadero origen, casi siempre diluido entre mil historias, hoy les traigo una propuesta deliciosa, algo más ligera porque no vamos a utilizar la nata de la receta extendida de vichyssoise sino leche evaporada, que podrán preparar con éxito asegurado. Y ya saben, con permiso de los entendidos, podrán elegir entre saborearla caliente cuando el cuerpo así lo pida o bien fría para despedir los calores del verano este que termina. De cualquier manera está realmente sabrosa.

Ingredientes para preparar Vichyssoise o Crema de puerros y patatas (4 personas)

  • 4-5 puerros (solo la parte blanca)
  • 2 patatas cortadas en cachelos pequeños
  • 1 cebolla
  • 900 ml de caldo de pollo o verduras
  • 200 ml de leche evaporada
  • 25 gr de mantequilla (yo utilicé mantequilla light)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra + un chorrito para añadir al cuenco después de servido
  • 4 lonchas extrafinas de jamón serrano
  • pimienta negra
  • sal
  • cebollino finamente picado para decorar

Cómo preparar Vichyssoise o crema de puerros y patatas

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  1. Separa la parte verde de los puerros y guarda para otra ocasión o utilízalo para preparar el caldo casero con una carcasa de pollo y algo más.
  2. Corta los tallos blancos del puerro de forma transversal y a continuación en trozos pequeñitos. Corta la cebolla en brunoise no muy fina.
  3. Caliente en una sartén honda con tapa u otra cacerola la mantequilla con las dos cucharadas de aceite de oliva, añade el puerro blanco y la cebolla picados, agrega una pizca de sal y deja pochar con el fuego no alto para que no se queme. Tapa si es necesario y deja unos 5-8 minutos o hasta que estén suaves y transparentes.
  4. Incorpora las patatas cortadas en cachelos para que suelten más almidón y espese más el caldo. Pon otra pizca de sal a las patatas y a continuación vierte el caldo hirviendo y deja cocinar unos 12-15 minutos a fuego medio hasta que las patatas se cocinen.
  5. Una vez estén bien cocidas las patatas separa del fuego, echa la leche evaporada, sazona con una pizca de sal y pimienta negra y remueve bien.
  6. Pasa todo por la batidora hasta que esté todo bien triturado.
  7. Elige tomarla caliente o fría. Para esta última opción deja que enfríe completamente y ponla después en la nevera al menos una hora.
  8. Si decides probarla caliente sirve en cuencos, corona con una loncha de jamón serrano bien troceadita más el cebollino y un hilo de aceite de oliva. Procede de igual manera para servirla después de fría.

Ya sabes, otra deliciosa opción que podrás tomar de una forma u otro dependiendo de tu gusto o de la estación del año. En invierno un plato como éste bien caliente viene de maravillas para calentar hasta los huesos. En verano, tomándola fría, refrescaremos del calor y nos dará fuerzas para continuar nuestras actividades preferidas de ocio. Disfrútenla mucho.

Y si quieres ver otras dos recetas de cremas ligeras y nutritivas pincha AQUÍ y en este otro ENLACE.

 

Picadillo a la habanera: un clásico de la cocina cubana

2 Sep
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A inicios de mi experiencia en la cocina de este rincón virtual compartí una receta de tamalitos de col o repollos envueltos, rellenos de picadillo a la habanera, cuya receta retomo hoy con algunos ajustes que me parecieron oportunos compartir, ya que además de utilizar otros ingredientes, sin saltar los que no pueden faltar a este plato de la gastronomía cubana, ha quedado realmente delicioso, casi como el de mi abuela, y digo casi porque es muy difícil igualar la sazón de nuestras mayores, incluso si has crecido viendo cada detalle y mimo que dedican a nuestras comidas.

Como es casi norma en Cuba, el picadillo a la habanera se come con arroz blanco desgranado que puedes preparar de la forma que te muestro AQUÍ o de otra manera, también efectiva y más rápida, que encontrarás más abajo en esta misma receta. Para hacer una completa estoy segura que mis paisanos incluirían unos plátanos machos maduros fritos, los mismos que ponemos a lo que se conoce aquí en España como arroz a la cubana. Para esta combinación son mis preferidos, pero tal vez unos tostones o mariquitas os pueda servir también para el menú.

 Ingredientes para preparar Picadillo a la Habanera (4 personas)

  • 300 gr carne picada mixta vacuno/cerdo
  • 2 patatas cortadas de cubitos
  • 1 cebolla
  • 4 dientes de ajo
  • 1/2 pimiento rojo morrón o de asar
  • 1/2 pimiento verde italiano
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 tomates bien maduros
  • 1 vasito de vino tinto (100 ml aproximadamente, también puedes utilizar blanco)
  • 1 puñado de pasas
  • 6-7 aceitunas sin hueso troceadas
  • 1 cucharada de alcaparras
  • 1 cucharadita de comino
  • 1 cucharadita de mezcla de cilantro con achiote*
  •  pimienta negra
  • 1 cucharadita de azúcar (opcional) para rectificar la acidez del tomate
  • sal al gusto

Cómo preparar Picadillo a la Habanera

  1. Pula y trocea las papas en cubitos pequeños, ponlas un rato en agua con sal y después de escurridas fríelas en aceite de oliva suave antes o durante la preparación de nuestro picadillo. Pásala por papel de cocina una vez fritas para retirar el exceso de grasa y resérvalas.
  2. Pela y pica el ajo en finas láminas, ponlo a dorar en las 3 cucharadas de aceite de oliva caliente con cuidado de no quemarlos. Antes de que pueda suceder añade la cebolla muy finamente cortada en brunoise. Corta los dos tipos de pimientos en cubitos no necesariamente demasiado pequeñitos e incorpóralos una vez la cebolla esté pochada (transparente). Pon una pizca de sal y deja sofreír a fuego medio unos 3-5 minutos vigilando que no se queme.
  3. Mientras, sazona la carne con sal y pimienta, y escalda, pela y trocea los tomates que no te tomará más de 2 o 3 minutos.
  4. Echa la carne sazonada a la cazuela o sartén (asegúrate de utilizar una que puedas tapar más tarde) con la cebolla y los pimientos, desbarata bien la carne, mezclando todo muy bien y deja que se dore toda, para ello remueve cada rato, esto te llevará unos 5 a 8 minutos a fuego vivo pero no demasiado alto.
  5. Una vez toda la carne haya cambiado su color añade el vino a fuego fuerte hasta que se evapore y a continuación suma el tomate muy bien troceado, el comino y la mezcla de achiote y cilantro y remueve todo muy bien, agrega las pasas, las aceitunas troceadas y las alcaparras y vuelve a mezclar. Tapa y deja cocinar 20 minutos.
  6. Transcurrido el tiempo destapa y rectifica de sal y añade la cucharadita de azúcar si fuera necesario aunque con el dulzor de las pasas debe ser suficiente para neutralizar la acidez del tomate. Si aún la salsa te parece muy líquida déjala otros pocos minutos destapada, pero no la seques demasiado porque este plato necesita de ella para untar el arroz blanco.
  7. Incorpora en el último momento las papas fritas, mezcla y reserva caliente mientras preparamos el arroz blanco desgranado.

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Para el arroz necesitaremos:

  • 1 taza de 250 ml de arroz  largo (unos 250 gr)
  • 1 1/2  taza de agua (380 ml)
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 chorrito de aceite de oliva virgen extra

Cómo cocinar el arroz:

  1. Pon la medida de arroz en un colador y lava muy bien hasta que salga el agua transparente.
  2. Mientras pon a hervir el agua en una cazuela honda y amplia con tapa. Una vez alcance el punto de ebullición añade la sal y baja bien el fuego (para que calcules más o menos en una intensidad máxima de 9 ponlo al 3).
  3. Añade el arroz, tapa y deja cocinar hasta haya absorbido toda el agua y el grano esté cocido (entre 8-12 minutos dependiendo del fuego).
  4. Transcurrido el tiempo apaga el fuego, añade un hilo de aceite, vuelve a tapar y deja reposar entre 5 y 10 minutos.
  5. Pasado el tiempo de reposo destapa y remueve todo para que no queden granos pegados. Verás que el arroz así te queda especialmente desgranado.

Ahora solo queda servir el arroz coronado con el picadillo a la habanera y a disfrutar. Este arroz es el mismo que podemos preparar para un arroz a la cubana, con su huevo frito, tomate y los platanitos.

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Recuerda que puedes acompañarlo de plátanos, fritos o maduros naturales, o tosotones. Puedes disfrutarlo como plato único o de segundo con una ensalada de tomate, aguacate y aros de cebolla como primero.

*El achiote es un condimento y colorante natural rojizo muy empleado en la cocina de América y el Caribe. Tiene múltiples usos medicinales y sobre todo para dar color, las civilizaciones antiguas de los mayas e incas los empleaban como especie en sus preparaciones culinarias e incluso en sus pinturas para el cuerpo. Si os encontráis en algún producto industrial el código E160b dentro de los ingredientes estarán en presencia de un alimento que ha utilizado achiote para dar color.

Ensalada fría de pasta con alioli de piña

26 Ago
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Para continuar fieles a las necesidades de alimentación del verano hoy les traigo una ensalada fría de pasta con alioli de piña casero. En esta época del año en casa solemos cenar un plato único, incluso a la hora del almuerzo una receta de ensalada, ya sea verde, de arroz o pasta, puede constituir la mejor opción para disfrutar de un alimento ligero, fresco y que nos permita estar el menor tiempo posible dentro de la cocina o delante de los fogones. Seguramente habrá unos cuantos por ahí que prefiere este tipo de elaboraciones para sofocar el calor de estos días.

En la propuesta de hoy combino productos cocidos como el huevo o la pasta y otros crudos como la zanahoria, para prolongar el bronceado natural del verano, o el pimiento rojo, lleno de vitamina C en proporciones incluso mayores que en algunos cítricos. Es un plato completo con proteínas presentes en el huevo y el jamón york, vitaminas y minerales en las ya mencionadas verduras, así como en la piña, el ajo y la cebolla, estos dos últimas con las ya consabidas propiedades antibióticas; los carbohidratos presentes en la pasta y las grasas cardio-saludables del aceite de oliva virgen extra.

Conociendo de antemano que lo que comeremos tendrá dos cualidades que no tienen por qué estar peleadas: me refiero a alimento saludable y muy sabroso, les propongo que vayamos a por los delantales, directo a la cocina, a ver qué encontramos tras esta ensalada fría de pasta con alioli de piña.

Ingredientes para preparar Ensalada fría de pasta con alioli de piña (para 4 personas)

  • 250 gr de pasta (en este caso escogí unas caracolas Gallo)
  • 200 gr de jamón york cortados a taquitos
  • 2 huevos cocidos
  • 2 rodajas de piña a taquitos
  • 1 lata de maíz dulce
  • 1 zanahoria grande o 2 pequeñitas cortada en taquitos pequeños
  • 1/2 pimiento rojo morrón o de asar
  • 1 cebolla pequeña
  • sal
  • pimienta negra (opcional)

Para el alioli:

  • 1 dientecito de ajo sin el nervio central
  • 2 rodajas no muy finas de piña troceadas
  • 1 huevo
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 1 cuaharadita de vinagre de Jerez
  • sal

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Cómo preparar Ensalada de pasta con alioli de piña

  1. Primeramente prepara el alioli para lo cual debes disponer todos los ingredientes en un vaso batidor. Pon el dispositivo (brazo) batidor bien en el fondo y comienza a batir sin mover el dispositivo hasta que comience a montar y espesar. Una vez consigas que monte comienza a mover poco a poco para que quede todo muy bien integrado. Conseguirás una salsa con cuerpo sin llegar a ser demasiado espesa. Tapa y guarda en la nevera para que tome frío mientras preparas la pasta y dejas listos todos los ingredientes.
  2. Coce la pasta y los huevos en abundante agua. El truco para que los huevos no se rompan es ponerlos con el agua fría, añadir un chorrito de vinagre y dejar cocer entre 7 y 9 minutos después de que alcance la ebullición. A la hora de pelarlos ponlos antes en agua fría. Procede con la pasta como indica el paquete del fabricante y dependiendo de que te guste al dente o más suave dale menos o más tiempo de cocción. Como tomaremos la pasta como ensalada fría, una vez esté cocida, deberás tirar el agua hirviendo y ponerle agua muy fría. Luego escurre y espolvorea con sal (ojo no te pases) y pimienta de forma opcional.
  3. Mientras la pasta se coce corta todos los ingredientes que necesitan ser cortados. Todos en cubitos no muy pequeñitos. La cebolla pásala unos instantes por agua hirviendo para un resultado más suave y agradable al paladar teniendo en cuenta que la pondremos cruda en la ensalada y así evitarás que luego te repita o te deje mal sabor de boca. Córtala de daditos muy pequeñitos o brunoise. Los huevos desházlos en un picadillo con trozitos más o menos pequeños dependiendo de cómo te guste más.
  4. Una vez esté la pasta fría, añade en primer lugar el alioli, del cual dejarás un poco en el recipiente para ponerlo luego a la mesa en caso de que alguien desee poner algo más a su ensalada. Mezcla para que pringue toda la pasta y a continuación añade todos los ingredientes: cebolla, zanahoria, pimientos, jamón york, piña y maíz y mezcla todo bien.
  5. Sirve en cuencos con un trozo de piña como decoración o no olvides el alioli restante.

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Buen provecho. Con esta receta como una propuesta abierta te invito a que juegues con los sabores y combinaciones. Prueba a poner pollo, atún o gambas cocidas en lugar de jamón york, y atrévete con un alioli de mango en lugar de piña. Te aseguro que no te aburrirás de poner a la mesa ensaladas de pasta, arroz incluso de cuscús de este tipo.

Quieres saber cómo hacer un pollo a la hawaiana o pollo con piña y jamón, pincha aquí.

Cerdo con verduras al estilo oriental

25 Ago

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Para comenzar la última semana de agosto con algo de alegría y hacerle un guiño a la cocina oriental, les propongo esta receta de Cerdo con verduras al estilo oriental, con fotos del paso a paso para que les resulte aún más fácil prepararla. Podréis disfrutar de un plato completo con mucho sabor y color, un menú con notas extranjeras sin salir de casa y donde quedan perfectamente combinados cereales, verduras, fruta y carne.

De la receta como tal no puedo contarles mucho, solo que es el resultado de mi interés y gusto por la gastronomía asiática. Después de haber experimentado con otras propuestas en mi cocina, entre ellas el Cerdo Agridulce, las Albóndigas de Ternera al Curry o la Mujaddara, estas dos últimas del Oriente más cercano, se me antojó esta idea con ingredientes muy fáciles de encontrar en cualquier supermercado…

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Crema de calabacín con semillas de chía: templada para los días de verano

21 Ago
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La chía es quizá tan antigua como el lino o el sésamo, pero lo cierto es que hasta hace muy poco su empleo era apenas conocido y hoy ha cobrado un auge tremendo,  sobre todo fuera de sus fronteras naturales. Y nos alegra en esta otra parte del planeta que así haya sido porque sus beneficios no son pocos. Tengo que reconocer que la primera vez que probé estas semillas de chía, más que diluidas hinchadas en un vaso de agua para contrarrestar los efectos de cansancio y deshidratación ante una carrera larga, no fue para nada de mi agrado, pero en elaboraciones como esta crema de calabacín que os traigo hoy, seguramente querrán incorporarla a vuestra alimentación regular conociendo su efecto positivo directo sobre la salud.

Tomar las semillas de chía con otros alimentos complementa y completa nuestras necesidades de vitaminas, minerales y proteínas. Para aquellos que están a régimen y quieren controlar el apetito es ideal ya que sacian antes y reducen los antojos a la larga. El por qué se debe a que absorben diez veces su peso en agua; al combinarlas con líquidos forman una gelatina que produce la sensación de saciedad y que de paso ayuda a conseguir en algunas elaboraciones consistencias más densas, respetando los sabores gracias a su suavidad, como en el caso de la receta de crema de calabacín de hoy.

Excelentes fuente de fibra y antioxidantes, las semillas de chía poseen además altos valores en calcio, proteínas y los bien conocidos y aliados anticolesterol y antitriglicéridos, ácidos grasos omega 3 ciento por ciento de origen vegetal. Aunque hay pocos estudios científicos realizados que avalen el impacto en humanos de sus propiedades, lo cierto es que su uso generalizado por deportistas de alto rendimiento ha coadyuvado en que sean cada vez más los que prueban este alimento, disponible en la mayoría de los herbolarios del mundo y cuyo consumo tenían en tercer lugar los antiguos pobladores de México, tras el maíz y los frijoles.

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Ingredientes para preparar Crema de Calabacín con semillas de chía (4 personas)

  • 2-3 calabacines grandes (yo empleado uno solo de la huerta que pesaba por 3)
  • 400 ml de caldo de vegetales
  • 1 cebolla
  •  1 diente de ajo
  • 2 cucharadas de semillas de chía
  • 1 cucharada de queso parmesano en lascas por comensal (opcional)
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Crema de Calabacín con semillas de chía

  1. Lava muy bien los calabacines a los que dejaremos esta vez la piel (si no te gusta puedes pelarlos) y corta en trozos no necesariamente pequeños.
  2. Pon a calentar el caldo de vegetales en una olla con tapa (si no tienes hecho disuelve una pastilla de caldo de vegetales Gallina Blanca o bien utiliza solo agua con algo de sal) y una vez alcance la ebullición añade los calabacines y tapa. Deja cocer unos 6 a 8 minutos hasta que estén hechos pero no desbaratados. No importa que veas poco caldo, porque con el vapor y el agua que sueltan los calabacines se harán y tendrán la consistencia apropiada.
  3. Uno o dos minutos antes de terminar añade la cebolla en trozos grandes y el diente de ajo pelado.
  4. Transcurrido el tiempo de cocción de los calabacines separa del fuego, agrega las semillas de chía y una vez haya reposado unos minutos (verás como las semillas doblan su tamaño y espesan el caldo)  pasa por la batidora hasta que esté todo perfectamente integrado.
  5. Prueba y rectifica de sal si fuera necesario y estará lista para servir coronada, opcionalmente, con una cucharada de queso parmesano en lascas pequeñitas .
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Esta es una crema que puedes consumir lo mismo en invierno acabada de hacer bien calentita o en verano, templada o incluso fría como se tomaría un gazpacho. Las semillas completan nutricionalmente cualquier preparación en la cual las empleemos y además, por su sabor muy suave, no variará en nuestro paladar cualquier elaboración a la que estemos acostumbrados. Comienza a pensar en estas semillas como aliadas si quieres rebajar peso o simplemente para controlar lo que comas y mantenerte sobre todo saludable.

¿Te apetece probar otra crema de calabacín, también ligera pero con otra manera de preparar? Pinc

ha AQUÍ. Que quieres elaborar en casa un pan muy fácil y nutritivo con semillas muy ricas como la chía, haz click también AQUÍ.

Ragout a mi manera o fricasé de cerdo

19 Ago
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La receta clásica de ragout de ternera no lleva patatas, pero esta versión con magro de cerdo que traigo hoy, llámese ragout o fricasé como en Cuba, va justo como más gusta en casa, con unas «papas» de guarnición cortadas en cachelos para que aporten a la salsa de este tipo de guisos el espesor y sabor más pronunciados. La zanahoria, los guisantes y tomates del ragout italiano tampoco faltan a esta receta, la cual podréis disfrutar con un arroz blanco desgranado o un buen trozo de pan para rebañar en la salsa. Es un plato de cuchara pero que podemos compartir también este verano con una cerveza bien fría o un vino fresquito.

¿Te apetece preparar esta receta, donde la fusión tiene la última palabra? Las claves, el adobo cubano de la carne, y la elaboración de la salsa a la italiana las tienes aquí mismo en el paso a paso de la receta. Si además te anima la idea de preparar un fricasé de pollo a la cubana no dejes de pinchar en el enlace anterior. La propuesta de hoy tiene dos maneras de prepararse: una más rápida que termina de cocinarse en la olla a presión en solo 8 a 10 minutos, y otra con menos prisas en cazuela tradicional.

Ingredientes para preparar Ragout a mi manera o fricasé de cerdo (4 personas)

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  • 700 gr de magro de cerdo
  • 4 tomates de pera bien maduros (400 gr de tomate troceado o triturado de bote)
  • 250 ml de caldo de carne (+ otro poco si fuera necesario para cubrir)*
  • 3-4 patatas de guarnición (de las pequeñitas) troceadas en cachelos
  • 1 zanahoria grande en rodajas o medias lunas
  • 1 taza (250 ml) de guisantes finos (yo utilicé congelados)
  • 1 cebolla finamente picada
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1/2 pimiento rojo
  • 3 dientes de ajo
  • 1 cucharadita de comino molido
  • 1 cucharadita de orégano
  • 1 cucharadita de tomillo (opcional)
  • 1 hoja de laurel
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • sal

*Si no tienes preparado caldo utiliza una pastilla de caldo de carne Gallina Blanca 100% natural de la forma que te explico más adelante en el cómo preparar…

Para el adobo (marinado) de la carne:

  • 100 ml de vino blanco
  • 100 ml de zumo de naranja y lima o limón
  • 2 dientes de ajo majados
  • 1 cucharadita de cominos
  • pizca de pimienta negra
  • sal
  1. Mezcla el vino blanco con la naranja y la lima o limón.
  2. Maja en un mortero los ajos con el comino y una pizca de sal para que no salten los ajos hasta que esté todo bien integrado en una pasta.
  3. Sazona la carne con sal y pimienta primero y luego úntala bien con el majado, riega por último con la mezcla de vino y zumo. Tapa bien con film transparente
  4. Deja la carne en adobo al menos 2 horas. Si prefieres hazlo la noche anterior para preparar la receta posteriormente.

*Puedes saltarte el adobo y preparar la carne sazonándola con sal y pimienta en el momento de su cocción. En ese caso utiliza la misma cantidad de vino del adobo para preparar la salsa.

Cómo preparar Ragout a mi manera o fricasé de cerdo

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  1. Deja a punto todas las verduras: el tomate escaldado, pelado y troceado en caso que los uses de forma natural; la zanahoria pelada y cortada en rodajas o medias lunas si prefieres; la cebolla en brunoise muy fina; los dos tipos de pimientos en cubitos del tamaño que prefieras. Con el ajo, el comino, el orégano y tomillo haz un majado y reserva (si no tienes preparado caldo de carne puedes añadir a este majado una pastilla de Caldo de Carne Gallina Blanca 100% natural)

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  2. En la olla a presión o tradicional (la que decidas) pon a calentar el aceite de oliva y dora la carne previamente escurrida a fuego alto en dos o tres partes o tandas para que selle y tome color. Retira y reserva hasta que esté toda dorada.

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  3. En el mismo aceite ya con el fuego bajo añade la cebolla y raspa o desglasa el fondo para que los jugos y sabores de la carne se fundan con los de la verdura. Una vez pochada la cebolla añade los dos tipo de pimientos, pon una pizca de sal y la hoja de laurel y deja que se ablanden durante unos 5 minutos. Es el momento de añadir el adobo de la carne o en su defecto el vino blanco y dejar evaporar.
  4. A continuación añade los guisantes y el tomate bien troceadito más otra pizca de sal y deja sofreír hasta que el tomate se haya integrado bien.
  5. Incorpora la carne ya dorada que tenías reservada, las patatas y la zanahoria, añade el caldo de carne (misma cantidad de agua en caso de que hayas empleado la pastilla en el majado) y el majado de ajo con las especies que reservamos anteriormente.
  6. Fíjate que haya suficiente líquido para cubrir la carne, sino es así añade un poco más de caldo o agua, revuelve y deja cocinar unos 25 a 30 minutos a fuego medio si es en olla tradicional o en caso de que emplees la olla a presión unos 8 a 10 minutos contados una vez haya comenzado a liberar el vapor. En este último caso deberás poner el fuego al máximo para que alcance la presión pero una vez conseguido no tardes en bajarlo a media intensidad no vayas a terminar quemando todo.

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Listo! Sirve y espolvorea en el último momento con perejil. Recuerda que puedes acompañar este guiso de carne con un arroz blanco desgranado o de un buen trozo de pan para rebañar la salsa. Hasta otro encuentro, os dejo disfrutar de esta receta que, como plato único, os va a dejar satisfechos y con ganas de repetir pronto.

 

Gazpacho de sandía: mi versión de temporada

25 Jul
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En la tierra del gazpacho, donde la sandía* y el melón están ahora en su mejor momento, a quién no le apetece una sopa fría como esta para refrescar del calor, para saciar el apetito de la manera más sana y, cómo no, para disfrutar de unos sabores que combinados maridan a la perfección. Yo siempre tengo una jarra esperando en la nevera y para no aburrir los sabores lo mismo pruebo un gazpacho tradicional, otro de fresas, de melón o de sandía como el que les traigo hoy. Unos buenos tomates maduros son la clave de un buen gazpacho, sino el más tradicional de los platos españoles uno de los más representativos de la cultura gastronómica de la península y probablemente sus islas.

Recuerdo que aún viviendo en Cuba traté de preparar un gazpacho siguiendo las orientaciones de nuestra entrañable Nitza Villapol. Aquello fue un verdadero desastre. Sin el preciado aceite de oliva, ya no digo virgen extra, y con unas verduras francamente insípidas, además de la novatada frente a la batidora, el mejunje fue directo al tragante del fregadero y ciertamente hasta mucho tiempo después de llegar aquí el efecto fue el de no querer saber nada de él.

Hasta el año pasado no me atreví a preparar un gazpacho. Tomarlo de otras fuentes, sí, y gracias a ello me hice cada vez más fanática de esta sopa fría, me despojé del miedo al fracaso y siguiendo las recetas de unos cuantos consagrados comencé haciéndolos de una y otra manera, todas infalibles, hasta que ya hoy lo hago a ojo de buen cubero e introduciendo frutas como en la propuesta de hoy. Me encanta el sabor dulce salado de preparaciones como estas. Tengo unos amigos en Alcalá de Henares a los que siempre sorprendo gratamente. ¿Cuándo vienes a tomarte el gazpacho de melón Pepe de mi corazón? Espero que con esta receta os animéis a prepararlo vosotros mismos, así de fácil resultará.

 Ingredientes para preparar Gazpacho de sandía (1 1/2 litro aproximadamente)

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  • 400 gr de sandía sin semillas y pesada ya sin piel + algunos tropezones para agregar al plato o vaso
  • 5-6 tomates de pera (puedes utilizar otro bien rojo)
  • 50 gr de cebolla (1/2 cebolla pequeña aproximadamente)
  • 30 gr pimiento verde italiano (mitad de uno pequeño o mediano)
  • 30 gr pimiento rojo de asar o morrón (una lasca mediana)
  • 1 diente de ajo pequeñito sin el nervio o germen central (puedes poner más si te gusta)
  • 3-4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra
  • 3 cucharadas de vinagre de manzana (si te gusta más fuerte el gazpacho puedes poner más vinagre)
  • 1 1/2 cucharaditas de sal

Cómo preparar Gazpacho de sandía

  1. Lava bien todas las verduras. Excepto el ajo y la cebolla, y por supuesto la sandía, todo lo demás va con piel. Corta en cubitos no muy pequeños todas las verduras y ponlos en el vaso batidor o en otro recipiente adecuado para batir muy bien todo. Sigue el siguiente orden: primero el tomate, luego la cebolla, los pimientos, el ajo y por último la sandía.
  2. Añade el vinagre, el aceite de oliva virgen extra y la sal.
  3. Bate muy bien todo hasta que todo esté perfectamente licuado.
  4. Pásalo por un chino o colador si lo quieres con una textura mucho más fina. Yo me salto este paso porque tengo una buena batidora y si queda algo no me molesta.
  5. Sírvelo en platos o vasos y decóralos con algo de sandía a tu gusto.
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En esta receta de gazpacho, como en la mayoría de los gazpachos que suelo hacer, no pongo nada de agua, porque me gusta más bien contundente y además el tomate y en este caso la sandía ya ponen todo el líquido que es necesario. Tampoco pongo pan que es el recurso utilizado por la mayoría para dar esa consistencia deseada. Al no poner un extra de líquido esto no es necesario y queda un gazpacho mucho más ligero y sabroso.

El gazpacho tradicional lleva pepino. Lo que hice en esta receta fue sustituir el pepino por la sandía y en vez de emplear un vinagre de vino blanco preferí uno de manzana que le da también un toque muy especial. Pincha el enlace anterior y dentro del post encontrarás la forma de elaborarlo.

*Tengo que hacer una aclaración importante para mis paisanos cubanos. La sandía que menciono aquí es nuestro melón colorado de toda la vida, que aquí en España se denomina así. Melón para los españoles es la variedad de este fruto, blanco, utilizado en otra de las preparaciones más frescas y sabrosas del verano español: el melón con jamón, que podéis encontrar haciendo click AQUÍ.

Berenjenas fritas al «rico mela’o de caña»

16 Jul
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De nuestra visita a la bella ciudad española de Córboba nos trajimos a casa, además de la esperanza del regreso, una receta de berenjenas con un toque de melaza de caña que me hizo recordar los sabores de la inolvidable Isla de Cuba. Ese sabor fuerte, a veces empalagoso de la melaza de caña, melado o mela’o, se complementa magistralmente con la berenjena crujiente, para regalarnos un entrante atrevido, una tapa refinada, una opción diferente, otro delicioso representante de la gastronomía del sur peninsular, en específico de la tierra donde los patios siempre florecen, donde Góngora pasea inmortal y una mezquita imponente abraza los signos de dos religiones y culturas.

Otra de berenjena dirán, pero es que no me aburro de ella, todo en este fruto me gusta, hasta su color, y además porque quería volver a probar pronto esa combinación de sabor recientemente descubierta. Por otro lado está la melaza o como dice una canción que canta Celia Cruz … melado de caña, rica su dulzura porque es verdad que habrá mieles muy ricas pero ninguna como el melado de caña. Les dejo la canción para que bailen al ritmo del son cubano mientras preparan berenjenas fritas a la cordobesa.

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Ingredientes para preparar berenjenas fritas al mela’o de caña

  • 2 berenjenas pequeñas
  • melaza de caña (mela’o o melado)
  • harina de trigo
  • aceite para freír
  • agua
  • sal

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Cómo preparar Berenjenas fritas al mela’o de caña

  1.  Lava bien las berenjenas y sin retirar la piel haz rodajas no muy finas. Ponlas en un recipiente con abundante agua con sal al menos 1 hora. Yo las dejo siempre la noche antes, de esta forma la pulpa cavernosa de la berenjena se cubrirá con agua y no dejará que el aceite, a la hora de freír, ocupe ese lugar dejándolas llenas de grasa.
  2. Pasa las rodajas de berenjenas bien escurridas primero por papel de cocina y luego por harina; sacude para retirar el exceso de harina y fríe poco a poco en abundante aceite bien caliente.
  3. Pásalas a un plato forrado con papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
  4. En otro plato llano donde colocarás las berenjenas ya fritas pon un hilo de melaza sobre el fondo de forma que todas las rodajas se unten un poco. Pon una primera capa y vuelve a regar con otro hilo hasta que todas queden bien colocadas y con su toque de melao.

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Listo. Así de fácil y rápida de preparar esta receta. No te pases con la melaza o melado porque se trata sólo de dar el toque de dulzor al salado de la berenjena. Un bocado para disfrutar, sobre todo para los que amamos de esta combinación de sabores. Fríe las berenjenas antes de consumirlas para que las disfrutes aún crujientes. Si las dejas un rato prolongado perderán sus cualidades. También puedes poner la melaza en el último momento para que no se ablanden.

En casa gustan tanto que no llegan a perder nunca, de ninguna manera, su forma y textura crujiente. Hasta con una cervecita helada calzan a la perfección. Y a ver qué les parece el son dedicado al mela’o de caña.

 

 

Lasaña vegetal: deliciosamente verde y sencilla

9 Jul
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Después de una ausencia no deseada durante la cual he extrañando enormemente este rincón virtual extendido de mi cocina, he vuelto para decir que por muy prolongada que puedan parecer entre si mis incursiones, siempre encontraré un momento para continuar dejando mi huella por estos rumbos. Cocinar, tengo que hacerlo diariamente, pero las prisas han estado jugando en contra de las fotografías y los procesos que necesitan la publicación de una receta. Pero entre unos apuros y otros me ha salido una lasaña vegetal: deliciosamente verde y sencilla, gracias a un relleno con mucho sabor y unas placas que solo necesitan remojo y trabajarlas resulta muy fácil.

Recurrimos constantemente a la carne picada para elaborar nuestras lasañas pero les aseguro que esta opción, además de estar realmente buena, nos ofrece la oportunidad de introducir en nuestra dieta esa porción de verde por la que cada día abogamos más. Una porción de esta receta acompañada de una ensalada cruda constituye un menú completo, ideal para obtener de una vez la energía aportada por los carbohidratos de la pasta, proteínas presentes en el queso y la leche, y por supuesto las vitaminas y minerales de nuestras verduras.

Para la bechamel utilicé una mantequilla ligera, con sólo la mitad de las grasas que habitualmente llevan. Queda igualmente buena, así como alguna vez he utilizado aceite de oliva en sustitución de la mantequilla y tengo que decir que sabe genial. Así que si se animan a probar ya tienen un precedente, siempre respetando las proporciones. No me extiendo más porque hoy tenemos trabajo que hacer en la cocina. Vayamos a por los delantales.

Ingredientes para preparar Lasaña vegetal

(para 4 personas)

  • 10-12 placas para lasaña (yo utilicé Placas Precocidas Gallo)
  • 180 gr de queso Parmesano rallado (puedes utilizar otro que te guste)

Para el relleno:

  • 1 berenjena
  • 1 calabacín
  • 1 pimiento rojo morrón
  • 1 pimiento verde italiano
  • 1-2 zanahoria
  • 250 gr de espinacas
  • 1 cebolla
  • 3 dientes de ajo majados
  • 2-3 cucharadas de cilantro fresco finamente picado
  • 1 cucharada de orégano seco
  • 1 cucharada de tomate concentrado
  • 1 pastilla de caldo vegetal 100% natural (opcional)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • pimienta negra
  • sal

Para la bechamel:

  • 60 gr de mantequilla (yo utilicé Light sólo 50% de grasa)
  • 60 gr de harina de trigo
  • 500 ml de leche
  • pizca de nuez moscada
  • pizca de pimienta negra
  • sal

Cómo preparar Lasaña vegetal

  1. Corta en dados pequeños las verduras, asegúrate de picar aún más pequeños la zanahoria y los dos tipos de pimiento. Trocea la cebolla en brunoise.
  2. Pon a remojar en agua caliente (no hirviendo) las placas de lasaña. Echa al agua una por una. Fíjate en el tiempo indicado por el fabricante y calcula.
  3. Calienta el aceite en una sartén honda con tapa o en una cacerola si lo prefieres, añade la cebolla y una vez esté transparente añade la zanahoria y el pimiento, sazona con pimienta y sal. Deja unos 5 minutos a fuego medio.
  4. Incorpora la berenjena y el calabacín una vez esté tierna la zanahoria, vuelve a sazonar y deja cocinar otros 5 minutos o hasta que estén tiernas pero no muy blandas.
  5. Añade a la sartén o cacerola las espinacas lavadas y muy bien escurridas. No necesita agua. Con el vapor generado por la tapa que le pondremos y el agua de nuestras propias verduras en cocción es suficiente. Tapa y verás como las espinacas merman enseguida hasta integrarse a todas nuestras verduras.
  6. Mientras, al mortero donde majaste los ajos suma el orégano, el cilantro y la pastilla de caldo en su caso (añade 1/2 cucharadita de sal y pimienta sino la utilizas). Maja bien todo hasta obtener una pasta.
  7. Una vez cocidas y mezcladas las espinacas con el resto de verduras destapa, añade la cucharada de tomate concentrado y el contenido del mortero, revuelve todo bien y deja un par de minutos más o hasta que pierda todo el exceso de líquido. Nuestro relleno debe ser más bien sólido para que la lasaña tenga consistencia y no se deshaga por eso la elección del tomate concentrado. Separa del fuego y deja atemperar antes de utilizar.

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  8. Para la salsa bechamel calienta la mantequilla en un cazo. Tamiza la harina y añádela una vez derretida la mantequilla, déjala un par de minutos para que se cocine la harina. Esta vez no calenté poco a poco la leche de forma separada. Empleé de la que tenía en la nevera y la vertí directamente en la mantequilla y la harina ya integradas. Sazoné con sal, nuez moscada y pimienta negra, bajé el fuego y sin dejar de remover con unas varillas de mano fue calentándose poco a poco hasta llegar al punto de ebullición y espesar. Queda sin grumos y con la consistencia adecuada. Separa del fuego y ponte a montar la lasaña.

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  9. Hunta con un poco de la bechamel el fondo de un molde apto para hornos. Comienza a poner placas de forma que cubras todo el espacio sin dejar huecos. Utiliza una tijera de cocina para cortar las placas si es necesario ajustarlas.
  10. Pon una capa de relleno vegetal encima de las placas, una capa de bechamel y otra capa de queso y continúa haciendo capas o pisos en ese orden hasta cubrir el molde. Siempre termina con el queso para gratinar en el horno.
  11. Introduce en el horno pre-calentado a 180 grados y deja entre 10 y 20 minutos dependiendo de cuánto tiempo hayas tenido en remojo las placas. Mientras más tiempo estén en el agua menor será el tiempo de horneado posterior. Enciende el gratinador al máximo los últimos 3 a 5 minutos dependiendo del horno.

Listo. Deja reposar entre 10 y 15 minutos antes de cortarla y servirla. Disfruta de una receta con todo el sabor y el color de la huerta. Aprovecha que el verano, al menos por estas latitudes españolas, aún nos deja encender el horno y deleitarnos con platos como éste.

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Buen provecho y espero os guste tanto como a nosotros en casa. Espero volver pronto. Un abrazo a todos los que me siguen aún cuando tardo en aparecer en la escena 😉

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