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Huevos Benedict: la manera de hacer delicioso un brunch

7 Dic
Todos los derechos reservados por Tras La Receta

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Este viernes en casa se nos pegaron las sábanas. Nos estaba permitido porque en todo Madrid, donde residimos, es el Día de la Constitución, jornada de fiesta no laborable. Cuando fuimos a hacer despegar nuestro día resultó ser ya mediodía. A esas horas nada mejor que un desayuno-almuerzo que, si es verdad no nos haría recuperar las horas matutinas, sí nos dejaría con las energías y el tiempo suficiente para recrearnos hasta la cena. Y para este brunch el plato que les presento hoy: huevos Benedict o Benedictine con gajos de patatas al horno y pimientos de padrón a la plancha.

Los huevos Benedict o Benedectine son una forma exquisita de preparar unos huevos escalfados sobre pan tostado y beicon crujiente y bañados con salsa holandesa. Es una receta cuyo origen, como el de tantas otras, no está muy claro. Algunos sustentan que se inventó producto de la necesidad de un corredor de bolsa de apellido Benedict de curar su resaca, para lo cual ordenó al servicio de restauración del hotel donde se hospedaba lo que más tarde formó parte del desayuno oficial del establecimiento. El hotel en cuestión era el Waldorf Hotel y el maitre el legendario Oscar of the Waldorf, quien sustituyó la inicial tostada por muffin inglés.

Para la versión que os traigo, apegada lo más posible a la original, he utilizado una rebanada de pan de molde especial para tostadas, que son casi el doble de gruesas que el de sandwich. Con un cortador de pastas le he dado una forma redonda. Lo más difícil de la receta es la salsa holandesa, que es en realidad francesa aunque el nombre diga lo contrario. La base es mantequilla aderezada con limón y pimienta blanca y emulsionada con yemas de huevo. Aunque algunos señalan que es difícil de lograr, lo cierto es que con un poco de mimo te puede quedar de maravillas, incluso con mantequilla ligera con un 50% menos de grasa.

Ingredientes para hacer Huevos Benedict con gajos de patata al horno y pimientos de padrón (2 personas)

  • 2 huevos grandes
  • 4 lonchas de beicon
  • 2 rebanadas de pan sin corteza (puedes darles la forma redonda con algún molde)
  •  mantequilla para untar el pan
  • Para la salsa: 100 gr de mantequilla, 3 yemas de huevo, un chorrito de zumo de limón, pizca de sal, pizca de pimienta blanca (opcional)
  • 2-3 patatas peladas en gajos
  • 1 cucharada de ajo deshidratado
  • 1 cucharada de perejil finamente picado (puedes utilizar seco)
  • 200 gr pimientos de padrón
  • 4 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
  • sal normal y sal gruesa

 

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Cómo preparar Huevos Benedict con gajos de patata al horno y pimientos de padrón 

  1. Primero pela y corta las patatas en gajos, disponlas en una placa de horno forrada con papel vegetal o aluminio apto para hornos si prefieres no ensuciar mucho,  y úntalas con 2 cucharadas de aceite de oliva, sal, ajo y perejil. Hornéalas a 180 grados hasta que estés doradas y blandas.
  2. Los pimientos de padrón ponlos a freír en las otras dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén amplia antiadherente. Remueve para que doren por todos lados. Sácalos cuando estén doraditos. Espolvorea con sal gruesa. Reserva patatas y pimientos en el horno apagado pero aún caliente.
  3. Ahora ponte con los huevos Benedict. Toma las rebanadas de pan, úntalas con mantequilla y dóralas a fuego lento en una sartén por ambos lados hasta que estén tostadas. Saca y reserva.
  4. En la misma sartén fríe las lonchas de beicon son unas gotas de aceite si es necesario hasta que estén bien doradas y crujientes. Coloca dos lonchas en cada rebanada de pan.
  5. Es el momento de la salsa holandesa, deja los huevos para el último momento, para que lleguen bien calientes al plato. En un cazo derrite lentamente la mantequilla. Ten preparado otro cazo con agua hirviendo para terminar de montar la salsa.
  6. En lo que la mantequilla termina de derretirse separa la yema de tres huevos y sazónalas con sal y pimienta blanca. Las claras puedes guardarlas para hacerte una tortilla en otro momento. Ten a mano el chorrito de limón (zumo de menos de 1/2 limón).
  7. Una vez derretida la mantequilla elimina la espuma que se haya podido formar en la superficie (no pasa nada si se te queda algo) y lleva el cazo al baño de maría, agrega las yemas, bate hasta que se integre, incorpora el limón y sigue batiendo hasta que emulsione la mezcla. Necesitarás unas varillas manuales. Debe quedarte una salsa consistente pero no demasiado espesa. Reserva.
  8. En otro cazo no muy grande pon a hervir agua y cuando rompa a hervir casca e incorpora primero un huevo hasta que esté cuajada y blanca toda la clara. No lo dejes más de un par de minutos o conseguirás que la yema se ponga dura, lo cual no queremos para nada. Ayúdate de una espumadera para unificar y controlar la clara y luego retirar, bien escurrido, el huevo en su punto. De paso ya deja el huevo escalfado sobre el pan y el beicon. Procede de la misma manera con el otro huevo.
  9. Sirve los huevos coronados con una ración generosa de salsa holandesa y acompaña con las patatas y el pimiento de padrón.

Nada más, disfruta estos Huevos Benedict lo mismo en un brunch como este con su guarnición de patatas y pimientos fritos o solos en un desayuno más mañanero. La salsa holandesa está deliciosa y os aseguro que os sale igual con una mantequilla ligera (nunca margarina). Si la preparáis con este tipo de mantequilla probablemente no os encontréis con la espuma a que hago referencia en el paso 7. No pasa absolutamente nada.

Ya sabéis, otra forma deliciosa de preparar huevos para levantarnos con buen pie un fin de semana. Entre semana van genial igual pero me imagino que las rutinas apremien. De cualquier manera que os aproveche. Un saludo y buen fin de semana.

Ensalada California: antes de que el frío pida platos calientes

14 Oct
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Esta es una receta para aquellos que disfrutan con el verde de las lechugas en los platos. Y esta ensalada california  que he sacado del blog Javirecetas promete hacer las delicias de sus comensales con añadidos como nueces, pasas o beicon, y un aliño especialmente rico a base de mostaza y mayonesa, todos fáciles de encontrar y no por ello menos sabrosos.  Os dejo la muestra de mi ensalada con algunas variables, pero les remito desde AQUI a la receta original, que puedes preparar ahora que ya comienzan a verse las nueces de temporada, y antes de que el frío no permita otra cosa que comer bien caliente.

Y como siempre suelo poner una nota discordante, o no, a mis propuestas, entiéndase por discordante variación ajustada a gustos o recursos, les comento que la mezcla de lechugas que he utilizado ha sido de las variedades romana y batavia. Podéis utilizar la de la receta de Javi o la que sea de vuestra preferencia, incluso si es de un solo tipo, con el resto de los ingredientes te saldrá buenísima.

Ingredientes para preparar Ensalada California (plato único para 2 personas)

  • 150 gr de lechuga romana y batavia cortada en juliana
  • 3 lonchas de beicon cortado en cuadraditos
  • 1 puñado de nueces peladas
  • 3 cucharadas de pasas sultanas (sin semillas)
  • 2 o 3 cucharadas de picatostes (puedes hacerlos con 2 rebanadas de pan de molde sin corteza)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra

Para el aliño:

  • 1 cucharada de mostaza
  • 1 cucharadita de miel
  • 1 cucharada de mayonesa
  • 1 cucharadita o menos de vinagre de Jerez (yo lo utilicé en lugar del de vino blanco)

Cómo preparar Ensalada California

  1. Una media hora antes de comer o cenar, deja listo el aliño y fríe el beicon. Para el aliño mezcla los ingredientes, mostaza, miel, mayonesa y vinagre, con una varilla de manos o un tenedor. El beicon fríelo sin una gota de grasa ya que él es capaz de liberar de su propio contenido. Reserva el aliño en la nevera bien tapado y el beicon pásalo por papel de cocina para quitar el exceso de grasa.
  2. Prepara los picatostes cortando en cubitos similares las rebanadas de pan de molde. Fríelos en la sartén con las dos cucharadas de aceite o en el horno entre 120 a 150 grados hasta que estén doraditos.
  3. Pon en una ensaladera o en dos platos individuales la lechuga muy bien lavada y escurrida, agrega los ingredientes en proporciones iguales si te decides por los dos platos: nueces, pasas, beicon, el aliño y por último los picatostes para que no se humedezcan.

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Ya tienes otra ensalada muy fácil y rica, no solo para disfrutar como plato único, también como acompañamiento de carnes o pescados. ¿Te apetece echar un vistazo a otras ensaladas fáciles y diferentes? Pincha los siguientes enlaces:

Ensalada César

Ensalada de rúcula, sandía y semillas de girasol

Ensalada de espinacas con jamón y piña

Ensalada batavia con bacalao y pepino

Ensalada tibia de calabaza y habichuelas

8 Oct
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Después de un tiempo fuera de la cocina virtual, que no la real, os traigo una receta sencilla, fácil de hacer y con el ingrediente estrella de esta estación del año por estas latitudes del planeta. Una ensalada tibia de calabaza y habichuelas con huevo, cebolleta y bonito del norte que podréis preparar sumando o sustituyendo por otros productos similares que más os gusten o que tengáis en vuestras despensas. Al final yo he utilizado lo que tenía a mano y ha salido un plato muy nutritivo y riquísimo.

Las habichuelas no son otras que las llamadas aquí en España judías redondas o judías Bobby, desde hace ya algún tiempo presente en muchísimas fruterías. Si esta variedad no está entre tus favoritas puedes emplear en su lugar unas judías verdes planas. El bonito del norte muy bien se puede sustituir por atún, la cebolleta por una cebolla blanca o la que más os guste. Y no me complico más, os invito a entrar en la cocina y preparar este plato apto para todas las dietas.

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Ingredientes para preparar Ensalada tibia de calabaza y habichuelas

  • Una rodaja gruesa de calabaza cortada en dados  (300 gr más o menos)
  • 200 gr (un manojo) de habichuelas (judías redondas o judías Bobby)
  • 2 huevos
  • 1 lata de bonito del norte o atún
  • 1 cebolleta
  • 2 dientes de ajo
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • zumo de 1/2 lima o limón
  • sal
  • agua

Cómo preparar Ensalada tibia de calabaza y habichuelas

  1. Pon en una olla abundante agua fría con sal y los dientes de ajo enteros y sin pelar, para cocer nuestros ingredientes. Primero pon los huevos con el agua fría. Una vez comience a hervir, agrega las habichuelas o judías verdes redondas y la calabaza troceada en dados. Deja que se cuezan unos 8 a 10 minutos según el grado de cocción que prefieras.
  2. En una sartén saltea la cebolleta cortada en juliana con las 2 cucharadas de aceite de oliva y una pizca de sal hasta que estén transparentes.
  3. Una vez cocidas las verduras, desecha los ajos, escurre y colócalas en una fuente, pela los huevos cocidos , trocea a tu gusto e incorpora. Deja unas medias lunas para decorar.
  4. Añade la cebolleta pochada y mezcla. Ahora, si te gusta un toque de acidez, rocía con el zumo de lima o limón.
  5. Por último agrega el bonito o atún y corona con las medias lunas de huevo.

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Listo. Una receta que os servirá para poner como entrante, como acompañamiento o como una cena ligera apta para aquellos que no quieran perder la línea o tengan un régimen de adelgazamiento o control de peso.

La calabaza siempre la aprovecho completamente y me gusta comer hasta la piel, por ello esta vez tampoco renuncié a ella, que logra ablandarse y le da un extra a nuestra receta. Pero si no os gusta, podéis retirarla antes de cocerla y os quedará igual de rica. Puedes cocinar los ingredientes por separado pero no pasa nada si todo lo haces en la misma cacerola, respetando los momentos de incorporación y cocción.

Aunque no acabo de retornar a tiempo completo a la blogósfera, si que tengo preparadas unas cuantas recetas para compartir en cuanto los horarios y el tiempo se pongan otra vez de mi lado. Nos vemos pronto. 🙂

Berenjenas empanadas al horno: receta fácil y sin grasas

10 Sep
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La berenjena es una de esas verduras a la que recurro una y otra vez porque además de que me encanta, es acompañamiento ideal para numerosas preparaciones. Una de las formas en que más me gusta es empanada y frita, pero evito hacerla muy seguido de esta manera ya que suele absorber más grasa de la cuenta. Es francamente una pena que tengamos que privarnos de comerla así, por ello la última vez me pareció que podría probar a hacerla en el horno con una ventaja adicional: agregar al pan rallado un complemento que suele gustar muchísimo a casi todos, me atrevería a decir.

Queso. El que más te guste mientras esté rallado le dará un toque extra de sabor a nuestras berenjenas, suaves como suelen ser en su interior pero crujientes por fuera gracias a esta mezcla para empanizado que vamos a preparar.  La berenjena es otro de esos alimentos milenarios; forma parte de la dieta humana hace más de 4000 años. Del persa al árabe, y del árabe al español, bēdinŷêna, berenjena, es así como se conoció y se sigue nombrado en Occidente. Hoy es protagonista culinaria de muchos platos típicos, como la Mousaka griega, el Baba Ganoush árabe, la Caponata o la Parmigiana en Italia, la Escalivada, en Cataluña, entre muchísimos otros.

Aunque estoy segura de que esta forma de prepararla os va a encantar, les voy a dar un truco por si os apetece freírla alguna vez. Si se pone la berenjena, ya cortada en rodajas, durante 24 horas en agua con sal, luego cuando la frías no absorberá grasas. ¿Por qué? Pues sencillo: la carne de la berenjena es cavernosa y está plena de aire. Si la ponemos en remojo ella sustituirá esos espacios por agua y no será capaz después, una vez puesta a freír, de hincharse con los aceites. Así que ya saben, si alguna vez os apetece freírla, ya sea rebozada o empanada, ponlas antes todo un día en agua con sal.  Ahora si vayamos a por nuestra receta de hoy.

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Ingredientes para preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  • 1 berenjena grande
  • 1/2 taza de pan rallado
  • 1/2 taza de queso rallado (yo utilicé una mezcla pero usa tu preferido)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 1 cucharadita de tomillo seco
  • 1 huevo batido
  • pimienta
  • sal

Cómo preparar Berenjenas empanadas al horno (2 personas)

  1. En un plato o fuente mezcla muy bien el pan y el queso rallados, el tomillo y el orégano. En otro recipiente bate el huevo con una pizca de sal.
  2. Lava la berenjena y córtala en rodajas transversales de 1 centímetro o algo más (no tienes que medirlas 😉 fíjate en las imágenes). Salpiméntalas.
  3. Pasa cada rodaja primero por el huevo batido pinchándolas con un tenedor y posteriormente por la mezcla de pan rallado y queso. Colócalas en una fuente de horno con papel de hornear o en su defecto pinta con algo de aceite la placa para que no se peguen las berenjenas.

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  4. Hornea entre 170 y 180 grados Celsio durante unos 12-15 minutos, quizás antes dependiendo del horno. Cuando estén doradas pincha para chequear que ya están hechas.
  5. Sácalas del horno y sirve enseguida acompañadas con tomate frito y mayonesa o disfrútalas tal cual están.

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Como ya habrán podido notar quienes me siguen, casi siempre las recetas están preparadas para dos personas, pero la mayoría son fáciles de interpretar si quieres hacerlas para más personas. En este caso, aconsejo hornear en dos tandas, a no ser que tengas más de una bandeja o placa de horno. La adaptación de los ingredientes es sencilla: solo doblar las cantidades . Ya veis, una receta fácil, sencilla, económica y saludable. Si quieres ver otra receta con berenjenas pincha estas Berenjenas rellenas gratinadas. O si prefieres completar el menú, acompaña la receta de hoy por estos Filetes de ternera al ajillo encebollados.

Hamburguesas de morcilla: versión de la receta original de Gastronoming

4 Sep

Ya lo había adelantado en un comentario a su autor: me quedé prendada de sus riquísimas hamburguesas de morcilla y hoy presento las que preparé yo con un poco de mi propia sazón, después de haber probado las auténticas claro está. Os dejo AQUI el enlace a la fuente de inspiración para que no dudéis en hacerlas así. La variación en mi propuesta consiste en sustituir la carne picada por arroz cocido con sofrito extra de cebolla ajo más una chispa de comino, cilantro y pimienta. El efecto fue suavizar la textura y sabor untuosos de la morcilla.

Los chips de manzana, deliciosos por cierto, me los salté esta vez y en su lugar puse una ensalada de lechuga, tomate, manzana, cebolla y beicon. El queso cheddar está buenísimo y es el que usualmente se pone en las hamburguesas, pero para darle otro toque use unas lonchas tipo havarti. A la hora de cocinarlas preferí ponerlas en el horno en vez de freírlas. Así evité que pudieran romperse, teniendo en cuenta que la textura, aunque compacta a primera vista cuando le das formas, suele ser más suave cuando entra en contacto con el aceite y el calor del fuego.

Como en casa somos solo dos y me salieron hamburguesas para 6 personas, las comimos en los clásicos panes de hamburguesa, pero también las puse en otra ocasión como simples tapas para acompañar una cerveza fría en una noche futbolera. Esta forma de preparar la morcilla me ha dado luz para futuras propuestas. Desde ya tengo revoloteando en la cabeza algunas ideas que si se concretan compartiré en este espacio, más tarde o más temprano ;). Por ahora pongámonos de lleno con nuestras hamburguesas.

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Ingredientes para preparar Hamburguesas de morcilla y arroz

  • 2 morcillas de Burgos
  • 1/2 taza de arroz sin cocer o 1 taza de arroz cocido (yo utilicé un arroz de grano medio)
  • 2 1/2 cebollas
  • 2 dientes de ajo majados
  • 1/2 cucharadita de comino
  • 1/2 cucharadita de cilantro en polvo o 1 cucharada de cilantro fresco muy finamente picado
  • 1/2 cucharada de perejil finamente picado
  • pimienta
  • sal
  • 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • 1 yema de huevo
  • 4 cucharadas de pan rallado

Cómo preparar Hamburguesas de morcilla y arroz

  1. Primeramente cocina el arroz en una cazuela de manera que no te quede muy suelto. No lo laves para que el almidón presente ayude a conseguir el resultado esperado y ponle algo más del agua que habitualmente le pones.
  2. En otra sartén pon las dos cucharadas de aceite de oliva y una vez caliente agrega el ajo bien majado y 1/2 cebolla lo más finamente posible cortada (las otras 2 son para caramelizar y el corte es en juliana muy fina). Pon una pizca de sal.
  3. Una vez transparente la cebolla y el arroz haya terminado su cocción agrega el arroz, separa del fuego y mezcla muy bien el arroz con la cebolla y el ajo, rectifica de sal y deja que se atempere.
  4. Retira la piel de las morcillas, ponlas en una fuente y procede a deshacerlas muy bien con ayuda de un tenedor. Cuando tengas las morcillas hechas ya picadillo agrega el arroz y pon el resto de las sazones: comino, cilantro, perejil y la pimienta, mezcla otro poco más para integrar todo muy bien.
  5. Añade la yema de huevo y el pan y vuelve a integrar todo muy bien.
  6. Ya tienes lista la masa y ahora procede a formar las hamburguesas. Pincha aquí para que veas un paso a paso, que aunque es de una receta diferente, el procedimiento a partir del punto 4 es el mismo.
  7. Dispón las hamburguesas en una fuente bien amplia ligeramente engrasada en el fondo y hornea, con el horno precalentado a 180 grados, durante unos 10-12 minutos.
  8. Saca del horno, deja refrescar y sírvelas ya sea en el pan con queso, mayonesa y cebolla caramelizada; en un plato con la cebolla y una ensalada u otro acompañamiento, o simplemente como tapa.

Notas: A la hora de colocar las hamburguesas recién formadas, si vas a poner unas encima de otras, pon papel aluminio o papel de hornear entre ellas para que no se peguen y rompan más tarde. Déjalas que tomen frío dentro de la nevera mientras haces pacientemente tus cebollas caramelizadas. Para ello corta las cebollas en juliana o aros muy finos. Yo, aunque lloré todo un río con un cuchillo bien afilado lo logré. Parece al inicio un montón de cebolla pero ya veréis cómo al final, la cantidad casi da risa.

Pon en una sartén un par de cucharadas de aceite (mejor si es de oliva virgen extra) espolvorea con sal y deja que se hagan muy lentamente a fuego muy bajo durante 1 hora. Tenlo en cuenta en tu programación. Parece una eternidad pero vale la pena la espera. Contrario a lo que hace mucho yo creía, la cebolla caramelizada no lleva azúcar. Ella sola, dulce como es, al soltar sus jugos y casi en los últimos momentos comienza a caramelizar con ayuda del calor. Pero para ello hay que cocinarla con mimo y sin prisas. Puedes ver detalles en el enlace de Gastronoming. Con mucha razón nos aconseja hacer mucha cebolla de una vez y luego guardarla.

Escoge una espátula en forma de pala para sacar tus hamburguesas de la fuente de horno. Si vez que alguna se deshace dale la forma otra vez en el pato o en el pan. No te asustes si pierden algo su estructura ;), la cuestión es que están deliciosas como sea. Sencillamente una experiencia alegre para el paladar. Siempre me pareció una combinación magnífica la de morcilla y cebolla caramelizada, pero cuando la probamos fue superior. No será la última vez que las preparo. Muchas gracias Gastronoming!

Patatas revolconas: ¿de Extremadura, Ávila o Salamanca?

1 Sep
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Ya sean de Extramadura o de las castellanas ciudades de Ávila o Salamanca, las patatas revolconas son de esas recetas tradicionales caseras que cuando las pruebas decides sumarlas a esos otros platos que nunca más faltarán en tu mesa. A pesar de ser de origen muy humilde (era comida muy socorrida para los campesinos castellanos) es una receta que, aún con muy poco, básicamente patatas, pimentón y algún producto de la matanza, resulta una combinación deliciosa entre textura y sabor.

La receta, que ha dado el salto del campo español a las barras de bares, cafeterías y restaurantes, castizos o no, de pueblos o de ciudades, se ha hecho popular y como todo aquello que se va extendiendo, va evolucionando. Aunque los ingredientes que se le añaden suelen variar entre panceta, beicon, chorizo y los torreznos como el más común, la base es la misma siempre: unas patatas cocidas y convertidas casi en puré, aderezadas con pimentón y enriquecidas con algún derivado de la matanza del cerdo. De ahí los nombres con los que se conoce en unos y otros sitios: patatas meneás (meneadas),  revueltas, removidas o revolconas.

La primera vez que escuché hablar de ellas fue en el programa de la televisión pública Un país para comérselo. Una serie que traté de seguir fielmente sin saltar ni una sola de sus emisiones. Es que en él vi reflejadas de una forma genialmente enlazadas dos de las cosas que más amo hacer: comer y viajar en España. Y recorriendo con ellos tierras castellanas me presentaron las patatas revolconas. A los protagonistas todo parece francamente delicioso. Me saliva toda la boca cada vez que se ponen en plan «esto está….» Pues sí, así mismo de bueno está este plato tan casero, hoy presente en la carta de tapas de muchos bares españoles.

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Ingredientes para preparar Patatas revolconas (4 personas)

  • 6-8 patatas 
  • 1/2 chorizo picante (puedes utilizar otro sin picante)
  • 6 lonchas de beicon o panceta
  • 1 diente de ajo finamente picado
  • 1 cucharada de pimentón dulce de La Vera
  • 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra + otra opcional
  • sal
  • unas hojitas de perejil para decorar

Cómo preparar Patatas revolconas (4 personas)

  1. Pela las patatas y ponlas a cocer en una cacerola con agua hirviendo y sal. Déjalas que se cocinen muy bien hasta que al pincharlas se puedan romper. Puedes ponerlas a cocinar enteras o trocearlas para que se hagan antes. 
  2. En otra sartén pon a freír el chorizo y el beicon o panceta conjuntamente hasta que esté bien fritos. Una vez listos, saca y reserva en un plato. Deja el aceite que hayan liberado y si ha quedado muy poco  (la panceta y el chorizo deben haber soltado suficiente) agrega una cucharada de aceite. Incorpora el ajo finamente picado, separa la sartén del fuego y añade el pimentón. Revuelve para que se mezclen los sabores en el aceite.
  3. Baja bien el fuego, incorpora poco a poco las patatas a la sartén con el aceite, el ajo y el pimentón y ve machacando hasta deshacer todas las patatas, rocía si es necesario con agua de la cocción. Deja algunos trocitos de patata sin hacer completamente puré.
  4. Por último añade el chorizo y el beicon o panceta, mezcla y sirve caliente.

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Es un plato de cuchara que se sirve caliente y generalmente en los meses de frío para calentar el cuerpo y el espíritu. Pero si hay un poco de calor, como ocurre todavía en estas latitudes, déjalo refrescar un poco y acompáñalo de una cerveza bien fría. Como primer plato o plato único, como tapa o aperitivo, está buenísimo en cualquier momento. Disfrútenlo, y ya saben, si os animáis a hacer una visita a alguna de las zonas de España donde se preparan estas patatas revolconas no dejéis de probarlas.

Te gustaría probar alguna otra receta tradicional española. Entonces pincha en los siguientes enlaces: Carcamusas toledanas o Bacalao al pil pil.

¡Buen inicio de semana, buen inicio de septiembre! 🙂

Pizza rápida casera

6 Ago

Este mes de agosto estoy de vacaciones intermitentes, por ello quiero compartir, antes de volver a ausentarme algunos días, esta receta de pizza que podréis preparar en casa en mucho menos de lo que imagináis. Hace algunos días, buscando en el supermercado una harina de fuerza para preparar una masa casera, me encontré en la misma sección de harinas, un preparado con el que he logrado una pizza como las que me gustan a mi: una base suave y crujiente a la vez con la que podrás moldear mini pizzas, pizzas más gruesas y contundentes o finas y crujientes.

La harina que encontré está en venta en Mercadona (Preparado para pizzas Aragonesa), pero seguramente estará también disponible en otras cadenas. Al final es una harina que ya viene con la levadura incluida y solo queda añadir agua y aceite como indica el paquete, aunque aquí les dejo las medidas y los extras que particularmente yo utilicé para preparar dos pizzas grandes, para compartir entre 4 o más personas, si se trata de un brindis con otros aperitivos.

¿Con qué cubrirlas y aderezarlas? Tenéis completa y absoluta libertad para agregar lo que más os guste, pero siempre podréis echarle un vistazo a las ideas que os doy más adelante. Muy sencillas pero ricas como han asegurado quienes las han probado. Vayamos a por nuestra masa y ya después, le añadiremos los ingredientes.

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Ingredientes para preparar masa rápida de pizza (2 pizzas grandes)

  • 375 gr de Preparado para elaborar pizzas (con levadura incorporada)
  • 190 ml de agua (muy importante que esté caliente, no hirviendo, 30-45 grados Celsio)
  • 3 cucharadas de aceite de oliva (50 ml)
  • 1 cucharadita de azúcar moreno
  • 1/2 cucharadita de sal
  • 1 cucharadita de ajo en polvo
  • 1/2 cucharadita de tomillo
  • 1/2 cucharadita de orégano

Cómo preparar masa rápida de pizza

  1. Calienta el agua con la cucharadita de azúcar moreno (el calor y el azúcar despiertan la levadura que eleva la masa y la hace más esponjosa).
  2. Pon en una fuente, de cristal preferentemente, el Preparado para pizzas y agrega el agua caliente con el azúcar disuelto. Amasa durante un minuto.
  3. Añade la sal y el aceite y amasa durante tres minutos más.
  4. Agrega el ajo en polvo, el orégano y el tomillo, enharina ligeramente una superficie y amasa otro poco hasta que consigas una masa elástica y suave que no se te pegue a los dedos.
  5. Forma una bola y déjala reposar tapada con un paño en un lugar cálido durante unos 20 minutos, tiempo durante el cual podrás preparar los ingredientes de tu pizza.

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  6. Calienta el horno entre 180-200 grados unos 10 minutos antes de poner la pizza al horno.
  7. Vuelve a poner la bola en la superficie con un toque de harina. Separa la masa en dos partes iguales y extiéndelas con tus manos o con la ayuda de un rodillo.
  8. Reparte por encima los ingredientes que más te gusten y hornea entre 12 y 15 minutos, una por una.

Esta vez preparé las dos pizzas de la siguiente manera:  una capa de salsa de tomate y requesón, otra capa de queso Grana Padano, una loncha y media de queso mozzarella troceada, más cebolla, beicon y jamón cocido cortados en juliana, y unos tomatitos cherry en rodajitas. Una vez horneada, saca, espolvorea con orégano y riega con un hilo de aceite de oliva y a disfrutar.

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Otra opción más ligera pero también muy sabrosa consiste en preparar mini pizzas. Esta vez extiende la masa los más finamente posible y ponles el ajo en polvo y el orégano y el tomillo (puedes usar otras hierbas aromáticas que te gusten) cuando las hayas extendido.

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Ralla unos tomates bien maduros, pásalos por un colador para quitar el exceso de agua que puedan liberar, sazona al gusto con sal y orégano, hierbabuena, albahaca o tomillo (a vuestro gusto) y usa este rallado en vez de una salsa de tomate más contundente. Encima pon el queso que más os guste (el mozzarella le va genial al tomate sin freír), corona con unos tomates secos re-hidratados, o con un poco de salsa pesto, solo por citar dos ejemplos, y decora con unas hojas de rúcula. Fíjate en las imágenes a continuación:

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Aquí os dejo unos enlaces de unas masas alternativas de pizza que podréis preparar también en casa si no encontráis este preparado para pizzas que yo he utilizado. Pertenecen a otros blogs que sigo y que he preparado en otras ocasiones. El resultado ha sido muy bueno, pero eso depende de la harina y la levadura de que dispongáis.

Con el preparado he obtenido el mejor resultado, para mi gusto, en mucho menos tiempo y con apenas dificultad a la hora de amasar sin tener que agregar casi nada de harina, que es lo que hace que las masas caseras queden más duras. Al no conseguir que la masa acabe de despegarse de nuestros dedos, añadimos harina de más y luego queda la masa como un bloque. Lo digo por experiencia. No obstante si seguís los consejos que se dan en los siguientes enlaces os quedarán unas ricas pizzas caseras. Aquí os los dejo:

http://www.pizcadesabor.com/2011/09/15/masa-de-pizza-en-1-2-x-3/

http://cdetomate.com/2012/10/11/el-rincon-del-maestro-pizzero/

Y ahora sí me despido por unos días, no sé bien cuántos, pero prometo volver cuanto antes con otras recetas que tengo listas para cocinar con todos y para todos. Feliz agosto 🙂

 

Tortilla de patatas al estilo italiano

29 Jul

Esta entrada es un homenaje a dos culturas, la española y la italiana, que comparten mucho, sobre todo la riqueza y variedad de la dieta mediterránea. Hace ya algún tiempo, prometí en un comentario en uno de los blogs que sigo, la receta de una tortilla española con sabor a pizza, de ahí lo del estilo italiano. Estoy segura de que no soy la única que habrá pensado en ello; y como en casa nos encanta la tortilla de patatas, siempre ando reinventándola. Otra cosa que disfrutamos de vez en cuando es una pizza, y si es hecha en casa, mejor.

Este fin de semana tuve antojo de las dos. A falta de una masa casera, o mejor dicho de la disposición para ponerme en ella con antelación, opté por una tortilla española con un aderezo a lo italiano que me dejara satisfechas las ansias de pizza. Con un poco de queso, hierbas aromáticas y tomate consigues ese sabor, el resto de los ingredientes  primordiales: huevos y patatas. Con muy poco podemos prepararnos un aperitivo de lujo para brindar a nuestros amigos, para acompañar una cerveza o incluso para un almuerzo o una cena.

¿Os entusiasma la idea? Pues vayamos y cocinémosla.

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Ingredientes para preparar Tortilla de patatas estilo italiano

  • 2 patatas grandes
  • 4-5 huevos
  • 3 tomates secos previamente rehidratados
  • 4 cucharadas de queso rallado Grana Padano (Parmesano)
  • 1 loncha troceadita de queso Mozzarella + otra para coronar
  • 1 cucharadita de orégano seco (otro poco para coronar)
  • 1/2 cucharadita hierbabuena seca (otro chin para coronar)
  • sal de ajo (puedes utilizar ajo deshidratado molido o un diente bien majado)
  • tomates cherry
  • Hojas de rúcula
  • aceite de oliva
  • sal

Cómo preparar Tortilla de Patatas estilo italiano

  1. En un vaso con agua deja que los tomates secos se hidraten durante unos 15-20 minutos.
  2. Pela y corta en rodajas muy finas las patatas. Fríelas en abundante aceite hasta que estén blandas y comiencen a dorarse ligeramente. No tienes que dejarlas dorar demasiado. Pásalas a un papel de cocina doble absorbente para quitar el exceso de aceite y espolvorea un poco de sal de ajo o en su defecto simplemente sal. Puedes cocerlas en agua hirviendo unos 5-10 minutos si quieres evitar el aceite, o en una bolsa para asar apta para el microondas unos 6-8 minutos a máxima potencia.
  3. Bate los huevos, ponles un poco de sal de ajo o sal normal (no te pases si pusiste suficiente a las patatas), agrega el orégano y la hierbabuena, bate otro poquito para que se integre todo, incorpora las patatas y con un tenedor escáchalas un poco para que se hagan trocitos más pequeños (así se hace la auténtica tortilla española). Añade el queso rallado y la loncha troceadita (recuerda reservar la otra loncha para coronar) y por último el tomate seco rehidratado muy finamente picado. Mezcla todo.

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  4. En una sartén antiadherente pon 2 cucharadas de aceite de oliva o del mismo conque freíste las patatas. Vierte la mezcla y empareja todo revolviendo enseguida con ayuda de una cuchara de madera (no temas que no harás un revuelto o revoltillo). Déjala cocinar tapada con el fuego bien bajo para que se cocine bien poco a poco hasta que empiece a burbujear encima. Fíjate que cuando muevas un poco la sartén esté cuajada: es el momento de darle la vuelta. ¿Cómo? Muy fácil: despega con cuidado de los laterales con una espátula, coge un plato a una tapa más grande que la boca de la sartén, tápala, gira y vuelve a colocar con cuidado la tortilla en la sartén. No pasa nada si queda algo de huevo en el plato.
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  5. Pon enseguida la loncha de queso mozzarella que habíamos reservado, tapa, deja 2-3 minutos más para que funda el queso mientras termina de cocerse la tortilla. Retira del fuego.
  6. Coloca la tortilla en un plato adornada con los tomates cherry y la rúcula y espolvorea con orégano y hierbabuena.

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Listo, aquí tienes una forma más de preparar una tortilla de patatas. Yo no puse esta vez cebolla. Pero puedes incluirla sin lugar a dudas. Eso sí, no la pongas cruda, sofríela antes de agregarla a la mezcla de huevos. Fíjate en esta otra Tortilla de patatas, que compartí hace no mucho tiempo y que también podrás hacer agregándole los ingredientes de hoy o simplemente preparándola como explico en la receta.

Compártela con los amigos o tu familia con una cerveza bien fría o un refresco para los pequeños y no os arrepentiréis. Un saludo y feliz inicio de semana.

Ensalada con rúcula, sandía y semillas de girasol

26 Jul

Como ya es viernes, fin de semana por delante para disfrutar y pasar menos tiempo en la cocina, he querido compartir una receta de ensalada fácil y rapidísima de preparar. No me voy a extender demasiado, solo mencionar que aquí en España, en estos meses de verano para esta parte del hemisferio, tenemos melones y sandías en cada frutería de barrio, supermercado y hasta en tenderetes improvisados. Y es que la fruta está mucho más rica y en su óptimo momento para consumir, y ¡cómo se consume!

En la mayoría de los menús de bares y restaurantes en la península ibérica se suele preparar algo muy típico y sabroso, melón con jamón serrano, muy refrescante y que tendréis que probar si algún día (esto es para quienes me leen en otras latitudes) visitan estas tierras. Con gran contenido de agua y pocos azúcares, es ideal para incluirla en una dieta de adelgazamiento y control de paso; ideal también, claro está, para introducir más frutas y verduras como parte de un estilo de vida saludable. La sandía es fuente natural de vitamina C y de Licopeno, que ya sabemos su papel en la lucha contra el cáncer en general.

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Ingredientes para preparar Ensalada con rúcula, sandía y semillas de girasol (2-4 personas)

  • 1 lechuga romana
  • 1 puñado de hojas de rúcula
  • 1 tajada de sandía cortada en dados
  • 1-2 tomate
  • 1 cebolla pequeña morada
  • 2-3 cucharadas de pipas mondadas tostadas (semillas de girasol peladas y tostadas)
  • 4 cucharadas de queso fresco batido
  • un hilo de reducción de vinagre Pedro Jiménez (opcional para decorar)

Para la vinagreta:

  • 2-3 cucharadas vinagre balsámico de Módena
  • 2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
  • sal al gusto

Cómo preparar la Ensalada con rúcula, sandía y semillas de girasol

  1. Lava y corta en juliana la lechuga. Disponla en una ensaladera y agrega la rúcula, la cebolla cortada en juliana, el tomate en finas medias lunas.
  2. En un vaso mezcla el vinagre y el aceite con una pizca de sal. Agrega un poco a la fuente y mezcla bien.
  3. Incorpora la sandía en dados y la mitad de las pipas o semillas de girasol.
  4. Sirve en platos individuales y corona con una cucharada de queso fresco batido, pon otro poco de pipas y un hilo de la reducción de vinagre Pedro Jiménez.

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Listo. La vinagreta puedes ponerla al final repartiendo aceite y vinagre por separado y a ojo de buen cubero. Un plato ligero para abrir un menú veraniego, para acompañar carnes, pescados o pizzas, o para tomar así solo en mayor proporción para un almuerzo o cena ligeros. ¿Quieres ver con qué platos puedes combinar esta ensalada? Pincha en los siguientes enlaces. Minutas de merluza, Montaditos de Jamón y Huevos de Codorniz o estas Brochetas de butifarra y champiñones. Feliz fin de semana a todos.

Ensalada César: receta con salsa ligera y fácil

24 Jul

Hace ya algunos años que la ensalada César dejó de ser plato estrella local para cruzar fronteras y conquistar el gusto de muchísimos a un lado u otro del planeta. Se dice que la receta fue ideada por un italiano radicado en México, y que fue nombrada en honor del dueño del restaurante donde trabajaba, César Cardini, de mismo apellido que su creador, Alex Cardini.  Este último viajó a Tijuana a un concurso de gastronomía y allí se llevó un premio con su ensalada, cuyo secreto radicaba en el aliño. Cuentan que primero se popularizó y se conoció en California; lo cierto es que hoy ha quedado desvelado.

Otra historia señala que la receta fue inventada por el mismo César Cardini, dueño del mencionado restaurante, por allá por 1930, no se sabe con certeza si en la ciudad de Tijuana o Ensenada, y que surgió cuando unos pilotos norteamericanos solicitaron una ensalada cualquiera y a falta de tomates u otros ingredientes típicos, el señor Cardini acudió a una receta que su madre solía preparar en tiempos de escasez cuando vivían en el sur de Italia. Según cuentan, la ensalada gustó tanto que la llamaron Aviator´s Salad: Ensalada de los Aviadores.

En resumen, sea cual sea la verdadera historia del origen, el plato contenía lechuga romana, huevos, trocitos de pan fritos al aceite, queso seco, vinagre, azúcar, aceite de oliva, unas gotas de salsa inglesa (salsa a base de anchoas) y zumo de limón. La propuesta que traigo hoy es una versión mía aunque con el aliño he tratado de ser bastante fiel, que en definitiva es lo que hace a esta ensalada distintiva y deliciosa. Por otra parte, la ensalada ha ido variando con el pasar de los años y ha asimilado nuevos ingredientes, incluso la anchoa en salazón a la cual se opuso su propio autor antes de morir. El combate no fue contra la anchoa sino contra la salazón pero al final, en esta forma también la disfrutamos hoy.

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Ingredientes para preparar Ensalada con salsa César (plato único para 2 personas)

(versión opcional con dúo de tomates y palitos de cangrejo)

  • 1 pechuga de pollo grande
  • 2 rebanadas de pan de molde sin corteza y cortadas en cubitos
  • 1 lechuga romana 
  • 1 extra de hojas mezcla de lechugas Batavia
  • 50 gr de queso viejo en lascas o Parmesano (esta vez utilicé uno añejo de cabra pero usa el que prefieras)
  • 1/2 cebolleta cortada en juliana
  • 4 palitos de cangrejo cortados en daditos
  • 1 tomate maduro rojo en medias lunas finas
  • 4 tomates cherry pera cortados en 4
  • 1/2 lata de maíz dulce 
  • 2 filetes de anchoas en salazón
  • 2 cucharadas de aceite
  • un chorro de vino blanco
  • pimienta negra
  • sal

Para la Salsa César:

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  • 70 ml de aceite de oliva
  • 1 cucharada de zumo de limón
  • 1 huevo grande
  • 1/2 diente de ajo
  • 1 cucharada de mostaza
  • 1 cucharada de salsa inglesa Lea & Perrins (opcional)
  • 2 filetes de anchoa

Cómo preparar Ensalada con Salsa César

  1. Corta la pechuga de pollo en tiras pequeñas. Salpiméntalas y ponles un chorro de vino blanco (no tiene que cubrirlas completamente). Tápalas bien y resérvalas en la nevera mientras preparamos el resto de los ingredientes. 
  2. En una sartén calienta las dos cucharadas de aceite y fríe el pan. Más bien se tuesta porque es poco aceite pero así quedarán mejor. Una vez estén dorados los daditos de pan sácalos y resérvalos.
  3. En la misma sartén agrega un chorrito de aceite, si fuera necesario, para cocinar nuestras tiras de pechuga de pollo escurridas (reserva el vino donde estuvieron marinándose) hasta que veas que la carne está cocida. Agrega el vino, sube un poco el fuego, deja que evapore completamente, remueve y verás como las tiras toman un poco más de color. Retíralas antes que puedan resecarse demasiado o quemarse. Déjalas que se atemperen mientras hacemos la salsa César.

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  4. En un recipiente o vaso en el que puedas batir pon todos los ingredientes para el aderezo: el aceite, el huevo, el zumo de limón, el ajo, la mostaza, la anchoa y la salsa inglesa. No pongas nada de sal porque la anchoa ya suele llevar bastante. Con el brazo batidor bien en el fondo comienza a batir. No lo muevas para nada hasta que veas que ya ha emulsionado perfectamente. Entonces puedes mover la batidora para terminar de integrar todo. El resultado es una salsa bastante ligera sin llegar a ser líquida para que pueda penetrar perfectamente entre las hojas de nuestra ensalada. Pero si la prefieres más contundente, en vez de poner un solo huevo suma la yema de otro y tendrás una especie de mayonesa con todo el sabor de la salsa César.  Reserva en la nevera hasta que esté servida la ensalada.

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  5. En una fuente o ensaladera dispón la lechuga, el tomate, los palitos de cangrejo, el maíz, la cebolla y uno de los filetitos de anchoa muy finamente picado (reserva el otro para decorar). Mezcla bien. Sirve en dos platos individuales y reparte el pollo y el queso en cantidades iguales. Riega con un poco de salsa y pon el pan en el último momento para que no se ablande y lo puedas disfrutar bien crujiente. Pon la salsa extra en una salsera por si te apetece poner algo más.

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Ya está, a disfrutar esta rica ensalada a la que puedes agregar un poco de beicon o panceta crujiente, por ejemplo. O un huevo duro bien troceadito en vez de tomate y cangrejo. Con una salsa como ésta cualquier ingrediente extra le viene de maravillas, pero siempre sin poner demasiado para que no prevalezcan unos sabores más que otros. Tengo otra ensalada, con la fruta estrella de temporada aquí en España, aguardando en la nevera. Estoy ansiosa por compartirla con todos. Mientras, aquí les dejo con otra receta súper sencilla, fresca y que puede resultar una aliada en la conservación del bronceado natural de la piel: Ensaladilla de zanahoria rallada. Ánimo y sean felices que ya queda poco para el fin de semana o esas esperadas vacaciones. Un abrazo. 🙂

Sopa fría de remolacha: receta ligera y fácil

22 Jul

El calor de los meses de verano suele traer consigo, además de la necesidad de tomar alimentos frescos y ligeros, los pocos deseos de estar delante de hornos u hornillas durante mucho tiempo. Por eso les traigo una propuesta con la que gastarán muy pocas energías en la cocina y no tendrán que encender fuego alguno. Es una receta que terminó saliendo después de haberme quedado enganchada al Salmorejo de remolacha de Azafrán y Pimentón, un blog que sigo y en el que encontraréis también platos muy tentadores.

Esta sopa fría lleva menos pan y aceite para aquellos que están siguiendo alguna dieta, ya sea de adelgazamiento o tan solo de control de peso, la remolacha es un excelente aliado si estás con algún plan de este tipo porque además de saciar y contener mucha fibra que previene el estreñimiento y mejora el tránsito intestinal, evita la retención de líquidos. Se ha descubierto que quienes comen con más regularidad remolacha tienen menos propensión a desarrollar algunos tumores cancerígenos, sobre todo si es consumida cruda. También tiene propiedades antioxidantes lo que la convierten en una productora natural de nuevas células y glóbulos rojos gracias a su alto contenido en hierro y ácido fólico.

Piel, cabello y uñas cobrarán más vitalidad y brillos: salud en general, si incluimos la remolacha en nuestra dieta. Esto se lo debemos a la metionina, un aminoácido presente en este alimento, que además favorece la secreción de hormonas como la dopamina, encargada de que nos enfrentemos al día día con mejor humor, y que si estamos en regímenes tengas una mayor disposición a seguir adelante y menos posibilidades de caer en estrés.

Para contrarrestar el daño que pueda ocasionar el consumo de remolacha a quienes padecen de los riñones, sobre todo a aquellos propensos a las piedras o cálculos, he optado por una remolacha cocida y la he mezclado con un queso fresco enriquecido con calcio que neutraliza la presencia de oxalatos, los agentes tan perjudiciales para los enfermos de riñón, o para quienes padecen de gota. Es aconsejable para estos pacientes el consumo moderado de remolacha, pero pueden hacerlo si lo acompañan de otros productos ricos en calcio.

Por último señalar que los hipertensos también deben tener especial cuidado en comer remolacha en mayor proporción y frecuencia. Esta raíz comestible es muy rica en sodio, si bien es verdad que también posee alto contenido de potasio que suele neutralizar en parte esas cantidades extra de sodio. Lo que siempre digo, tener uno u otro alimento en nuestra dieta, en equilibrio con otros, no nos hará daño a la larga, aportará más variedad y nos suplirá de todas las necesidades que requiere el organismo para vivir con salud.

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Ingredientes para preparar Sopa fría de remolacha (4 personas)

  • 450 gr de remolachas cocidas (suelen venderse en los supermercados cocidas y sin piel)
  • 100 ml de zumo de tomate
  • 120 gr de queso fresco (si optas por un desnatado recuerda que será mejor esté enriquecido con calcio)
  • 2 rabanadas de pan integral de molde sin corteza (puedes usar de barra pero solo la miga)
  • 1 diente de ajo (quita el nervio central, puedes poner 1/2 según tu gusto)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • sal

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Cómo preparar Sopa fría de remolacha

  1. Remoja las rebanadas de pan en el zumo de tomate (jugo o zumo natural no salsa ni tomate frito) y las 2 cucharadas de aceite.
  2. Corta la remolacha en trozos y agrégala. (Si compras la remolacha sin cocer, ponlas a cocer enteras sin pelar en abundante agua. Estarán cuando introduzcas un palillo y estén blandas. Déjalas enfriar y luego podrás retirar la piel sin dificultad)
  3. Agrega el ajo y una pizca de sal al gusto y procede a triturar en un vaso batidor o con una batidora de mano. Rectifica de sal
  4. Incorpora la mitad del queso fresco y bate otra vez hasta que esté todo bien triturado y mezclado. Guarda en la nevera hasta que esté bien fría.

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La otra mitad del queso nos servirá para coronar nuestro cuenco de sopa a la hora de servir. He de aclarar que el resultado es más bien espeso que el que pueda parecer por el nombre de «sopa». Si gustan de estas preparaciones frías, ésta os encantará. Yo todas las semanas me preparo una, al menos así seguirá siendo hasta que termine el verano. Es muy fácil como ya se habrán enterado y el sabor sorprende para bien. Como en casa somos dos esta sopa espesa de remolacha nos alcanza para comer o cenar dos días. Con un cuenco me quedo como unas pascuas ;). Sobre todo para las noches calurosas de esta parte del mundo… viene estupendamente.

¿Quieres otras recetas ligeras para refrescar el verano? Pincha esta Ensalada de espinacas con jamón y piña o estos Aguacates rellenos. Esta semana y la próxima sigo con propuestas ligeras y rápidas para pasar menos tiempo en la cocina y más disfrutando del verano, dentro y fuera de casa. Un saludo a todos y feliz inicio de semana 🙂

Papas rellenas: receta cubana paso a paso

18 Jul

Como había comentado en el pasado post de los Montaditos gratinados de merluza con patatas duquesa hoy traigo una receta representativa de la comida criolla cubana, un clásico y socorrido plato que con mucha papa y poco relleno hace las delicias en cualquier momento del día o de la noche. Generalmente el mencionado relleno suele prepararse a base de carne picada o picadillo (como en la Isla se dice) de lo que haya en el momento. De picadillo de soja, por ejemplo, un sustituto que llegó con la más cruda época de escaseces y que aún hoy persiste, para bien o disgusto de unos y otros. Lo cierto es que a mi abuela le quedaba riquísimo como quiera que lo preparaba: en croquetas, en fritas (una especie de pequeña hamburguesa casera) o con las papas rellenas.

No quiero extenderme contando mucho de las papas rellenas que se hacen en Cuba porque con este paso a paso ya me extiendo bastante. Sí quiero advertir de las diferencias que existen con las patatas rellenas que se hacen en otros lugares, como aquí en España por ejemplo, donde van al horno y no al aceite hirviendo; donde se come con piel y no dan tanto trabajo como las cubanas. Es cierto que son algo trabajosas, pero para nada difíciles. Después que vean el paso a paso se convencerán de ello, y por supuesto después de la labor vale la pena sentarse a disfrutarlas.

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Ingredientes para preparar Papas rellenas cubanas (4 personas)

  • 5 papas o patatas 
  • 40 gr mantequilla (opcional)
  • 2 huevos batidos
  • pan rallado
  • 250 gr de picadillo o carne picada (usa el que prefieras)
  • 1 cebolla picada finamente en brunoise
  • 4 dientes de ajo majados
  • 1/2 pimiento rojo troceado en muy pequeños cubitos
  • 1/2 cucharadita orégano
  • 1/2 cucharadita tomillo
  • 4 cucharadas de tomate frito
  • 2 cucharadas de aceite
  • sal
  • pimienta negra

Cómo preparar Papas rellenas cubanas

Para el relleno de picadillo:

  1. Salpimenta la carne picada a tu gusto y mézclala con el ajo majado, el orégano y el tomillo. Pon el aceite a calentar y echa a pochar la cebolla y el pimiento muy bien picado.
  2. Una vez haya transparentado la cebolla incorpora la carne y deja que dore antes de poner el tomate frito (puedes usar tomate natural triturado, como prefieras). Revuelve bien para que se integre todo y si tiene mucho líquido déjalo destapado unos 8 minutos. Si de lo contrario tiene poco tápalo y déjalo cocinar el mismo tiempo.
  3. Una vez esté listo el picadillo, resérvalo en otro recipiente alejado del calor para que se atempere mientras preparamos el puré.

Ten en cuenta que el relleno deberá estar más bien sólido para que no se nos salga todo cuando formemos las papas. Mientras más reposado esté mejor será trabajar después.

Manos a la obra con las papas:

  1. Pon a cocer las papas o patatas en agua hirviendo con sal. Deja unos 10 minutos dependiendo del tamaño en que hayas cortado las patatas.
  2. Haz un puré y añade la mantequilla o no. Rectifica de sal y deja reposar hasta que se atempere.

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  3. Transcurrido el tiempo prudencial, con ayuda de una cuchara sopera coge primero una cantidad suficiente para hacer una bola y moldear de manera que dejemos un hoyo en el centro para poner una cucharadita y algo más de picadillo, según el tamaño de la papa.

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  4. Con la otra mano coge un poco más de puré aplástalo un poco con los mismos dedos, de forma que hagas una circunferencia con la que tapes y formes una bola completa. No te preocupes si no te quedó a la primera muy redondeada. Después coge mejor forma.
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  5. Cuando hayas formado todas las bolas que te haya permitido el puré (unas 8-12) toca pasarlas por huevo y luego por pan rallado. Hay quien primero pone algo de harina de trigo, pero no es necesario. En este proceso ya verás como terminas de darle la forma redondeada sin grandes complicaciones.
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  6. Ponlas en la nevera al menos 10 minutos mientras te preparas una ensalada o cualquier otro acompañamiento, preferiblemente de verduras, para equilibrar un extra de calorías.
  7. En una sartén honda o freidora, calienta abundante aceite (éste tendrá que estar muy caliente para evitar que las papas se rompan). Fríelas poco a poco. Enseguida se doran y puedes darle la vuelta y luego sacarlas.

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Sírvelas con una ensalada de lechuga romana, pepino y tomates con cebolla morada y vinagreta de mostaza y miel como he hecho yo y verás que plato más rico probarás. La vinagreta es muy fácil: 2 1/2 cucharadas soperas de mostaza, 2 cucharaditas de postre de miel, un chorrito pequeño de vinagre de Jerez (puedes usar otro que te guste), una cucharadita de aceite de oliva virgen extra, una pizca de sal y pimienta, y mezcla muy bien hasta que todo se integre.

Te aconsejo que si decides hacer papas rellenas lo hagas con bastante tiempo. Puedes hacer el picadillo mientras preparas las papas pero de todas formas tendrás que dar tiempo a que se refresque bien el puré, o sino las patatas o papas se romperán. Tampoco es cosa de dejar el puré que se enfríe demasiado y que luego esté más tieso que un palo.

Con respecto al empanizado o empanado de las papas, si el pan está demasiado fino, a veces es necesario repetir el proceso. O sea volver a pasar por huevo batido y por pan, así se freirán luego mejor y evitarás que absorban más grasa aunque pueda parecer paradójico. Y nada más, animaros a preparar esta receta para el fin de semana que ya está asomando. A disfrutar el viernes 🙂

Montaditos gratinados de merluza con patatas duquesa

15 Jul

Es verdad que las patatas duquesa con quien mejor van acompañadas es de carnes, pero hoy las presento como guarnición de unas ricas merluzas rellenas de jamón y queso y gratinadas con queso y almendras tostadas. Un menú que ideé pensando en una pequeña invitada a la que sólo gustaban las patatas y el pescado, ambos fritos, y que de antemano me advirtieron no los comería de ninguna otra forma que no fuera esa. 

Aunque barajé la opción y preparé para echar mano de ella si hubiese sido necesario, me arriesgué con algo diferente pero que llamara la atención de mi tan exigente comensal. Al final no tuve que recurrir a su opción preferida y mi invitada, además de haber resultado una «pinche de cocina» entusiasta y disciplinada, me obsequió al final con su plato totalmente vacío. O sea que si tienen ustedes por casa a alguien reacio a comer pescado y patatas de otra forma que no sean fritos, póngales delante este combinado con el que seguramente quedarán encantados.

Es una receta muy fácil de hacer y en cuyo proceso pueden participar los más pequeños, encantados de ayudar en la cocina como casi siempre están. Las patatas duquesa, una forma de elaborar el tubérculo, muy francesa y popular en su gastronomía, resultan una manera extra, y deliciosa por cierto, de disfrutar en la mesa, y como señalé al principio son ideales para acompañar carnes. Los montaditos de merluza, así los llamé dudando entre lasaña y alguna que otra denominación, están realmente sabrosos y muy fáciles y rápidos de hacer. Así que, ya conociendo de antemano el éxito que han tenido, los animo a prepararlos en casa, para disfrute de niños y de adultos claro está. Vamos una vez más a por dos recetas en una.

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Ingredientes para preparar Patatas duquesa (para 4 personas)

  • 4-6 patatas (dependiendo del tamaño)
  • 50 gr de mantequilla con sal
  • 40 gr de queso rallado (usa el que prefieras)
  • 2 yemas de huevo
  • agua para cocer las patatas
  • sal
  • pimienta negra (opcional)

Cómo preparar Patatas duquesa

  1. Pela las patatas y córtalas en cubos (dependiendo del tamaño se cocerán antes o después) ponlas a cocinar en agua con sal unos 8-10 minutos dependiendo del grosor de los trozos. No dejes que se ablanden demasiado.
  2. Ya cocidas, sácalas del agua, escúrrelas bien, y aplástalas hasta formar un puré grueso. Cuando tengas la mitad de las patatas escachadas pon 25 gr de mantequilla (la mitad), una yema de huevo batida, la mitad también del queso, sigue incorporando patatas y puré con el resto y al final añade la mantequilla y el queso que quedaba. Ponle pimienta si lo deseas y rectifica de sal.

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  3. Es la hora del trabajo manual (aquí puedes llamar al pinche o la ayudante). Coge una manga pastelera con una boquilla de estrella (si no tienes puedes hacer una manga con una bolsa de plástico apta para la manipulación con alimentos y hacerle un corte en forma de cruz; no te saldrán tan perfectas las «duquesitas» pero estarán igual de ricas). Ten ya preparada una bandeja de horno con papel encerado o para hornear. Llena la manga pastelera con el puré y haz rosas presionando la manga para que salga el puré poco a poco.

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  4. Una vez ya convertido el puré en nuestras rosas o estrellas, coge la otra yema de huevo batida con una pizca de sal y barniza con un pincel. Introduce en el horno pre-calentado a 200 grados Celsio unos pocos minutos hasta que se doren las patatitas. No las dejes mucho tiempo para evitar que se resequen. Sácalas del horno y vamos a preparar las merluzas en un abrir y cerrar de ojos.
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Ingredientes para preparar Montaditos gratinados de merluza (2 personas)

  • 6 filetes de merluza sin espinas y sin piel
  • 4 lonchas de jamón cocido
  • 4 lonchas de queso Gouda (si son muy grandes las lonchas usa 2 picadas en dos como hice yo y el queso puede ser el que prefieras)
  • 2 cucharadas colmadas de queso rallado (el que tengas)
  • 1 puñado de almendras tostadas trituradas
  • sal
  • pimienta
  • un chorrito de aceite de oliva (puede ser otro vegetal)

Cómo preparar nuestros Montaditos gratinados de merluza

  1.  Primeramente seca muy bien los filetes de merluza si estuvieron previamente congelados. Sazónalos con sal y pimienta a tu gusto.
  2. En una sartén antiadherente (pon unas gotas de aceite si es necesario). Calienta bien y dale vuelta y vuelta a los filetes, solo unos instantes por cada lado. Ten en cuenta que los filetes de pescado se hacen en nada y como vamos a darle otro golpe de cocción en el horno no queremos que se sequen demasiado.
  3. En una fuente para horno pon otras gotas de aceite en el fondo para que no se pequen los montaditos durante el breve horneado.
  4. Pon un filete como primera capa, a continuación una loncha de jamón (doblada o no dependiendo del tamaño de los filetes de merluza), una loncha de queso, otro filete de merluza, y otra vez una loncha de jamón, otra de queso y otro filete, por último espolvorea con una cucharada de queso rallado y un poco de almendras tostadas por encima. Procede de la misma manera con el otro montadito. Si quieres preparar montaditos para 4 personas dobla las proporciones de los ingredientes.
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  5. Coloca en el horno pre-calentado con la opción de grill (220-250 gr C) unos 5 minutos. Que se funda y dore el queso y saca enseguida.

Ya está, ahora toca servir nuestro plato combinado para disfrute de pequeños y grandes.

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¿Quieres ver otra receta a base de patatas? Pincha este Tambor de papas. Y si te apetece preparar otra receta con merluza fíjate AQUÍ.  Muy pronto vengo con una receta de la cocina cubana que encanta a unos cuantos de mis paisanos. Unas añoradas papas rellenas. Hasta ese día, os espero por este rinconcito de mi cocina. Feliz inicio de semana 🙂

Aquí puedes ver también una versión en inglés de esta entrada. Here you have the English version of this post.

Salmorejo de cerezas: receta a partir del original salmorejo cordobés

10 Jul

El verano pasado hice por primera vez un Salmorejo cordobés gracias a la genial explicación que encontré en la página Javirecetas. Quedé prendada con este sencillo pero delicioso plato que apaciguó el calor, la sed y el hambre de numerosas tardes y noches en lo adelante. Este año, nada más asomar el menor signo de calor, ya me fui en busca de unos buenos tomates maduros para hacer el primero de la temporada. A estas alturas de julio en España los tomates, sobre todo de pera y de rama, están en su mejor momento de maduración y sabor.

Para el salmorejo y su primo el gazpacho yo prefiero los tomates de rama. Los de pera los rallo y no hay un fin de semana en que no me levante con un rico desayuno andaluz, esto sí sea verano o invierno. Retornando al salmorejo, hace algunos días me volví a tropezar en los recovecos de Internet, con otra receta que me prendó, esta vez un salmorejo con cerezas de Directo al Paladar para el cual van todas mis palmas. Quizá no haya conseguido el color que, comprobarán, tiene la receta original a la que hago referencia; a las cerezas culpo solo del color, porque en lo que a sabor se refiere, reitero, una explosión maravillosa.

Y después de los comentarios particulares en torno a la receta de hoy, acotar que el salmorejo cordobés, nadie lo confunda con otro guiso que se suele preparar también en estas tierras ibéricas para cocinar algunas recetas de caza, es un plato de origen muy humilde que se elaboraba mucho antes de que, con el descubrimiento del Nuevo Mundo, Cristóbal Colón trajera a España el tomate. O sea que antes de esto solo llevaba pan duro majado en vinagre, aceite de oliva y ajo, y jamás encontró espacio en los libros de cocina de los reyes o la corte en general. Era alimento de los pobres y campesinos.

Hay dos momentos cruciales para el salmorejo como lo conocemos hoy. Uno cuando se introduce el tomate y proporciona el color rojizo (antes era una sopa o crema blanca), y un segundo momento cuando se inventó la batidora eléctrica, que sustituye el primitivo proceso de majar hasta el cansancio todos los ingredientes en un mortero. Referencias históricas mencionan que romanos y árabes, cada uno en su momento a su paso por Al Andaluz y otros sitios, elaboraron y consumieron el salmorejo blanco, caliente o frío. Hoy, el plato que se identifica como salmorejo cordobés es algo diferente, pero rico y refrescante y extendido por toda la geografía española.

En esta entrada van dos recetas en una. Imposible llevarles directo al Salmorejo de Cerezas sin antes hacer una pequeña escala técnica y aterrizar en el original Salmorejo Cordobés, así que a ponerse las pilas para preparar los dos. Cada uno a su vez 😉

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Ingredientes para preparar Salmorejo cordobés (receta de Javi para 2-4 personas)

  • 500 gr tomates maduros (rama)
  • 100 gr de pan del día anterior (la miga)
  • 1 diente de ajo (con 1/2 tiene suficiente para mi gusto)
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra
  • agua para escaldar los tomates
  • sal

Cómo preparar Salmorejo Cordobés para 2-4 personas

  1. Escalda los tomates y déjalos listos para emplear. Pincha en el enlace anterior o aquí para ver lo fácil que es de hacer. 
  2. Coloca en un recipiente o vaso batidor la miga de pan desmenuzada a mano, los tomates encima, el aceite de oliva, el ajo y la sal al gusto. Tritura bien. Si te parece pásalo por un colador chino pero como le retiramos la piel a los tomates el salmorejo quedará con una textura genial. Las pequeñas pepitas de los tomates no hacen más que bien a nuestra digestión.
  3. Ya está, deja en la nevera mientras coces un huevo duro para acompañar, y si tienes algo de jamón serrano, no dudes en agregarlo.

Genial como entrante en cualquier menú este verano, para tomar entre horas o como sustituto de una cena ligera. ¿Qué tal? ¿Complacidos? Vamos entonces a por el Salmorejo de Cerezas, una opción más gourmet para paladares más exigentes, pero definitivamente al alcance de todos.

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Ingredientes para preparar Salmorejo de cerezas (receta de Directo al Paladar para 4-6 personas)

  • 650 gr de tomates maduros (de rama)
  • 350 gr de cerezas (del Jerte mejor)
  • 200 gr miga de pan viejo
  • 150 ml de aceite de oliva virgen extra (si es de la variedad que pica pon la mitad de uno más suave)
  • 1/2 diente de ajo (puedes poner uno entero si es pequeño)
  • sal

Cómo preparar el Salmorejo de cerezas

  1. Primer paso idéntico de escaldar los tomates. Directo al Paladar no les quita la piel porque luego pasa todo por un colador chino, pero a falta de uno lo ideal es escaldar y quitar la piel.
  2. Deshuesar las cerezas que puedes hacer con un instrumento especial o con las manos, que resulta muy pero que muy fácil si están maduras.
  3. Como en el salmorejo cordobés de más arriba dispón el pan primero, los tomates, las cerezas, el aceite de oliva, el ajo y la sal al gusto, y tritura en la batidora.

Siempre que escaldes los tomates, como si no, pon el salmorejo en la nevera un buen rato antes de disfrutarlo. Se come bien fresquito, y también puedes acompañarlo de huevo cocido y jamón ibérico o serrano. Este de cerezas lo he tomado como merienda o como entrante. De cualquier manera está delicioso. Una combinación de sabores que literalmente hace la boca agua. Espero se animen a prepararlo. Seguro lo disfrutarán muchísimo y querrán repetir y hasta experimentar con otros ingredientes.

Asado de verduras con hierbas aromáticas

4 Jul

Hoy vengo con una receta de esas que se hacen solas y que puedes preparar en un «plis plas». En realidad en este post van dos recetas por el trabajo de una sola :). Por un lado, un plato todo color y vitaminas apto para vegetarianos y veganos. Por otro, una «completa» o «plato combinado» para aquellos que no renuncian a la chuleta pero quieren agregar verde a su dieta. Y es que este asado de verduras con un aceite muy especial que preparé con lo que tenía a mano está tan bueno que hasta quienes no son muy amigos de las verduras se lo van a comer todo sin rechistar. No tenemos que renunciar a comer sano y rico al mismo tiempo y con esta receta encuentras esta fórmula resuelta. Sin más espera aquí vamos.

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Ingredientes para Asado de verduras con hierbas aromáticas (2 personas)

  • 2 tomates maduros Daniela (puedes utilizar de rama, en temporada están todos buenísimos)
  • 6 cebollitas (si no encuentras pequeñitas sustituye por 2 grandes)
  • 2 pimientos italianos rojos (verdes si los prefieres)
  • 2 zanahorias (si son muy grandes córtalas a lo largo en mitades)
  • 1 pan de chapata pequeño para acompañar
  • sal gorda de mar

Para el aceite de hierbas aromáticas:

  • 3 ramitas de hierbabuena fresca con tallo y todo
  • 1 puntita de romero seco
  • 1 puntita de tomillo seco
  • 1 puntita de orégano seco
  • 1 punta de guindilla
  • 1 diente de ajo
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra (más o menos la cantidad para cubrir las hojas de hierbabuena)

Cómo preparar Asado de verduras con hierbas aromáticas

  1. Dispón ya lavadas las verduras en una fuente apta para horno: a las cebollitas retírales las dos capas exteriores, a los tomates hazles un par de cortes superficiales en cruz o déjalos tal cual, las zanahorias ráspalas bien y los pimientos vacíalos de pepitas sin romperlos. Ahora mientras preparamos el aceite aromático precalienta el horno a 180 grados.

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  2. El aceite aromático es tan fácil como poner todos los ingredientes citados en el vaso de la batidora y triturar bien.

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  3. Con un pincel pinta el fondo de la fuente de horno y cada una de nuestras verduras. Pon unos granitos de sal gorda por encima y ya está. Tapa con papel de aluminio y al horno unos 30 minutos más o menos.

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  4. Ahora para aquellos que quieran completar el plato como hemos hecho en casa vamos a por ellas:

Ingredientes para preparar Chuletas a la plancha con aceite aromático (2 personas)

  • 2 chuletas de cerdo (4 si son pequeñas o no te conformas con una sola)
  • aceite de hierbas aromáticas

Cómo preparar las Chuletas:

  1. Barniza bien con el mismo aceite de nuestras verduras las chuletas y déjalas reposando con este marinado en la nevera mientras el horno se encarga de poner a punto nuestro asado de verduras.

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  2. Una vez fuera del horno y mientras el asado se atempera un poco, para no quemarnos luego, ve a por una buena sartén antiadherente, y cocina las chuletas al punto que más te guste. Ponle unos granitos de sal gorda antes o después de la cocción, como prefieras, y no tienes que poner más aceite porque ya ellas llevan el necesario. Yo suelo calentar bien la sartén para que enseguida que ponga la chuleta coja color y selle los jugos de dentro. Ya después bajo el fuego y las dejo unos 2 – 3 minutos por cada lado, dependiendo del grosor. Así te quedarán completamente cocidas pero más suaves y jugosas por dentro y con ese color dorado que invita a comerlas pronto.
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Ya ven lo fácil y rápido que son de hacer estas dos recetas. El éxito de este plato se debe en su mayor parte al aceite aromático. ¡Ah! casi lo olvido, también unta el pan con un poco, está verdaderamente delicioso. Le va de maravilla también a las verduras como a las chuletas, que advierto, están tan ricas que te comes las dos y no una sola como he hecho yo. Yo preferí guardar para la cena la otra con otra tanda de verduras asadas. Así se equilibran las calorías que consumimos a lo largo del día y no engordamos. No queremos lucir kilos demás en tiempos de ponernos el bikini e irnos a la playa o la piscina.

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